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CAPÍTULO II: JOSÉ MARÍA DEL POZO Y TÉXADA Y SU PRODUCCIÓN

2.3. Pintura del Pincel Valiente (1795-1829) Producción artística

2.3.5. La Gloriosa Patrona Santa Rosa de los Padres

De las pinturas de mediano formato que realizó para el Tribunal del Consulado lo continuaría el gran lienzo de la Apoteosis de Santa Rosa de Lima (Imagen 33), en el convento de Santa Rosa de los Padres. Sobre esta pintura se sabe poco y la misma fortuna ocurre con la obra del retablo donde se ubica el lienzo. Sin embargo, conocemos por información proporcionada en la Reseña histórica del Santuario de Santa Rosa de Lima, del padre dominico Menéndez Rua, refiere que la obra de la imagen de la santa limeña se encargó al pincel de José del Pozo y el diseño del retablo mayor se atribuye a Matías Maestro. A pesar de citar documentación de primera mano para el caso del pintor Pozo; no obstante, no tenemos constancia de su verificación al no haber accedido al archivo citado.

El citado Menéndez Rua establece que a inicios del periodo comprendido entre 1816 a 1828 el capellán del santuario, el padre Manuel Rodríguez, se realizó las obras de refacción la iglesia y el inmobiliario interno. Entre las muchas restauraciones se dice que “se reparó el techo; se hicieron dos arcos nuevos debajo del coro para sostener la bóveda de éste, se hizo la bóveda actual que sostiene el coro; se tapió la claraboya que estaba detrás del altar mayor”317

, entre otras obras de infraestructura. Lo cierto es que estas obras se consideraban tan necesarias y fundamentales que se vieron precisos, para esta ocasión, reelaborar el antiguo altar mayor de Santa Rosa que, no es exactamente la fecha establecida por Menéndez, debido a que la obra de carpintería y ensamblado se empezó a inicios de 1813. Anterior a este retablo decimonónico, se da cuenta que en tiempo del padre Francisco Pérez del Castillo, capellán del santuario entre 1728 a 1738, se realizó los altares de la iglesia, donde “se gastó en los tres […] el mismo valor de uno de solo de Churriguera”318

. Dichos altares tenían por veneración a las imágenes de la Virgen del Rosario y de Santa Rosa; la imagen del Sagrado Corazón de Jesús; y, por último, Nuestra Sra. de las Mercedes. En efecto, a inicios del siglo XIX, las reformas conllevaron a realizar el nuevo altar mayor que tenía, por entonces, la imagen de la Virgen del Rosario, siendo de posible autoría del presbítero Matías Maestro.

317

Menéndez 1939: 127.

318

El altar mayor se inició a inicios de 1813, durante la potestad del capellán Mariano Ildefonso Taborga (1790-1816)319. En cuanto a la dirección de la obra del altar no tenemos mayor información que la atribución a Matías Maestro hecho por Menéndez, puesto que las características formales incitan a pensar en ello. Por otra parte, el libro de entradas y gastos del convento de Santa Rosa de los Padres, que localizamos en el Archivo Histórico del Convento de San Francisco de Lima, nos informa sobre los montos económicos invertidos en la obra, más no los nombres de los artífices que participaron a excepción un maestro platero. Un primer dato es el inicio de la obra desde cero, a inicios de 1813 y su posterior ensamblado en el mes de setiembre por “el carpintero que armo el altar de Ntra. Madre”320

. Luego de ello, entre 1814 y 1815, se tiene escuetos datos que no enriquecen a la información sobre la intervención del retablo mayor y, por consiguiente, no limitaremos a fechar en este contexto el lienzo de Pozo debido a que fue posterior al año de 1816.

Efectivamente, en el año de 1816 se concluye el altar mayor de la iglesia. El libro de gastos del convento presenta una sección donde se detalla la suma de cuentas que se realizó en la elaboración del altar, siendo el total invertido de 1071 pesos y 6 ½ marcos. El proyecto tuvo como fuente principal las limosnas recaudadas desde 1810 y, además, el cobro de alquiler de las dependencias y propiedades del monasterio321. En la nota de la cuenta dice:

De este Alcanse se rebajan dosientos pesos q ͤ. se encargaron en el mes de Nob ͤ. de Ochosientos trese en la cuenta de gastos pᵃ. conclusión del retablo de nuestra m ͤ. no habiéndose descargar p ͬ. Haberlos dado de Limosna.

Según se manifiesta excede el gasto a la entrada q ͤ. ha tenido este Conb ͭ ͦ en los tres años de mi gobierno a mil setenta y un pˢ. seis rr. y medio322

.

El único caso de un artífice nombrado es el maestro platero, Manuel Llerena, que cobró 390 pesos y 7 marcos por la elaboración de dos diademas para “la peana de N ͬᵃ. M ͤ.” y por otras dos diademas para los “Santos de los nichos colaterales”323

. Lamentablemente,

319

Ibíd.: 121.

320 AHCSFL, vol. 6, sec. II – lib. nº 43, fol. 21v. 321

Esto se da razón a lo largo de los 152 folios del Libro de Entrada y Gasto de este Convento de Santa Rosa

de los Padres. 1810-1846. AHCSFL, vol. 6, sec. II – lib. nº43. 322

Ibíd.: fol.37v.

323

estas imágenes no se ubican en su contexto original. En cuanto a la pintura y dorado del altar se cobró por unos 671 pesos, que obró el mismo maestro Llerena324.

Ahora, el lienzo de la apoteosis de la santa limeña realizado por Pozo no figura en libro de cuentas que hemos citado; sin embargo, el texto de Menéndez nos alcanza la información que la pintura de la apoteosis lo realizó nuestro artista, y esto según la cita del manuscrito redactado por padre Vicente de Zea, en 1830, que confirma la autoría. El lienzo aunque no lleva la firma y fecha escrita, y la referencia de Menéndez que nos dice “aunque no hemos podido precisar la fecha, por más que lo intentamos”325, nosotros alcanzaremos a delimitar su posible fecha de realización. Así, como bien se redacta en el libro de cuentas del monasterio, el altar mayor tuvo un tiempo prolongado de tres años para su conclusión, esto entre 1813 hasta 1816, de manera que los acabados finales se realizaron en el dorado y pintura por el maestro platero Manuel Llerena y, por consiguiente, la obra del lienzo tuvo que esperar por lo menos hasta el año siguiente para su ejecución. No obstante, por el gran formato de la pintura, la posibilidad de tiempo de conclusión de José del Pozo no podemos estimarlo con exactitud, pero podría situarse entre los años de 1817 a 1820. Ya en 1821, posterior a la declaración de la independencia, la comunidad de padres del monasterio redactaba sobre la necesidad de intervenir el dorado del altar mayor, concluido años atrás, y que por entonces ya estaba situada la imagen apoteósica de Santa Rosa. En el documento redactado señala:

En este Conv.ᶥͦ de nra. Gloriosa Patrona S.ᶥᵃ Rosa de Sta, María de la Ciudad de Lima , en diez y ocho días del mes de Noviembre de mil ochocientos veinte y un años, se congregaron en la celda de oficio, los Reverendos Padres que forman su comunidad, pᵃ. tratar de las cosas pertenecientes al culto divino, y al mayor esplendor, y decencias de las funciones sagradas: y estando así juntos se puso á la vista de todos, la custodia en q.ͤ se coloca la Magestad en el tabernáculo del Altar mayor: sirviendo de renovar la admiración […] y a falta de dorado [del altar], tan necesario en una pieza q.ͨ deposita a la deidad [Santa Rosa de Lima]326

.

A ello se suma una nueva solicitud de renovación en algunas estructuras del altar mayor debido a que “estaba muy debil, feo, y falto de algunos pedasos”, pero lo que resulta más interesante es la actualización en razón del “buen gusto” conforme al “ornato y

324

Ibíd.: fol. 38v.

325

Menéndez 1939: 128.

gravedad” del templo. A pesar de haberse terminado hacia solamente cinco años atrás, en 1816, el altar mayor había sufrido alteraciones en su transcurso. La necesidad de renovación se detalla:

q.ͤ se formase un Sotabanco y frontal de moda, de obra lisa, y solida, pues el presente estaba muy débil, feo y falto de algunos pedasos, por su poca consistencia. A esto reflexionó el Padre Nro. Prior, q.ͤ los fustes de madera, q.ͤ se debían hacer nuevos, y las hechuras la plata p.ᵃ q.ͤ la obra salga completa […] q.ͤ por la confianza q.ͤ tenian en su inteligencia y buen gusto, esperaban saldria primorosa, y bien empleado q.ᶥͦ se gastase en la decencia de la Magestad, y todo lo necesario, y accesorio al ornato y gravedad de nro. templo, especialmente del altar mayor327.