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Capítulo II: El teatro cubano y el reto del juego intertextual

2.4 La intertextualidad en el continuum de la cultura

La intertextualidad también se presenta en Los Atridas a través de otros códigos mediante el cual el espectador asocia aquellos textos pertenecientes a la memoria cultural y que son

62 utilizados como referentes para actualizar el relato mítico y añadir nuevas significaciones. En la obra sobresale la intertextualidad relacionada con el continuum de la cultura. Aquellos textos que de una manera u otra tienen que ver con las experiencias de los espectadores tales como temas musicales, o ritos que, por su popularidad, condicionan al espectador a determinado significado.

En la puesta en escena los temas musicales interpretados por los actores son utilizados para ratificar o contradecir el discurso propuesto por el texto artístico. Es así como la interpretación de Veinte años, un tema musical que por su marcado carácter popular permite que el espectador relacione lo que escucha con lo que sucede:

Qué te importa que te ame, si tu no me quieres ya. El amor que ya ha pasado no se puede recordar.

Fui la ilusión de tu vida, un día lejano ya. Hoy represento el pasado,

no me puedo conformar. Si las cosas que uno quiere

se pudieran alcanzar, tú me quisieras lo mismo que veinte años atrás. Con qué tristeza miramos un amor que se nos va. Es un pedazo del alma que se arranca sin piedad.

La letra de la canción, aunque alude al motivo amoroso, en el contexto en el que se desarrolla adquiere una nueva connotación. Han transcurrido veinte años y Tiestes regresa del destierro, las relaciones entre los hermanos son diferentes y entre ellos ya no media el cariño de antaño. El pasado pesa y el odio y la venganza se impone. El tema musical es utilizado como un elemento temporal que sitúa al espectador.

Las canciones que se interpretan en algunos casos completan el discurso, en otros lo contradicen. El texto de la música aparece estrechamente relacionado con el resto de los elementos que conforman el espectáculo, pero sin duda alguna su papel es preponderante. Con Los Atridas, por primera vez en la historia del Estudio Teatral, la música no es solamente emitida por los actores. De esta manera, para contribuir al significado de que la

63 guerra de la que se habla está estrechamente ligada a la que se desarrolla en el Medio Oriente, se sitúa una canción que nos es familiar con el entorno.

La obra toma también como hipotexto para distinguir la victoria de Agamenón una canción bastante interesante:

Gloria, gloria, aleluya, gloria, gloria, aleluya, gloria, gloria, aleluya,

Cuando sientas que tu hermano necesita de tu amor,

no le cierres las entrañas ni el calor del corazón; busca pronto en tu recuerdo la palabra del Señor:

mi ley es el amor.

Si el camino se hace largo, si te cansas bajo el sol,

si en tus campos no ha nacido

ni la más pequeña flor, coge mi mano y cantemos unidos por el amor

en nombre del señor. Cristo dijo que quien llora su consuelo encontrará.

Quien es pobre, quien es limpio será libre y tendrá paz.

Rompe pronto tus cadenas eres libre de verdad. Empieza a caminar.

Más allá del motivo religioso, es un canto al amor, a la paz, a la ayuda entre hermanos. En la puesta en escena, mediante el recurso intertextual se establece la contradicción. La canción, más que el himno de los pobres, es el himno que entonan los saqueadores de Ilión, los mismos que han causado su destrucción y la muerte de sus habitantes. La guerra es llevada a cabo por las mismas personas que defienden las ideas de libertad y paz y en nombre de esos preceptos saquean ciudades y asesinan personas. El conflicto bélico, aunque presentado a través de un caso particular, la reconocida guerra contra Ilión, es tratado como un mal que aqueja al mundo. Cada intertexto que aparece en la obra es utilizado para reforzar la idea de que los dioses están de parte de las potencias imperialistas que se erigen como las únicas vencedoras.

64 En una obra como Los Atridas los temas musicales constituyen intertextos que se muestran estrechamente relacionados con el texto de la palabra. La cita, proveniente en su mayoría del texto de Esquilo guía la comprensión del espectáculo, a la vez que los diferentes textos que aparecen en escena son portadores de sentidos. Por ejemplo:

Agamenón: Justo es que te salude ciudad de Argos. Y dioses de mi patria que me han ayudado en mi vuelta y en la justicia que he hecho en la ciudad de Príamo.

Mientras Agamenón pronuncia las palabras anteriores, tararea una canción muy conocida, A mi manera. La intertextualidad, en este caso apoyada por el tema musical transmite al espectador cómo Agamenón ha hecho justicia de un modo muy peculiar, según ha entendido que esta deba ser aplicada. El tema de que en nombre de la justicia, se han cometido crímenes atroces se repetirá hasta el cansancio durante la puesta en escena. Aunque es innegable en la obra la influencia de la tragedia de Esquilo, el carácter intertextual aumenta en la medida en que los hipotextos son utilizados para compartir ideas y contradecir o contraponer otras.

En algunos casos el contraste se crea cuando el texto clásico es confrontado con los temas musicales interpretados por los actores. Por ejemplo, Crazy, el tema musical conque concluye la puesta en escena, es un fuerte referente que guía al espectador a centrarse en la imagen que se presenta ante nuestros ojos, y que nos describe ese mundo artificioso que muchos han denominado el “paraíso americano”. El tema musical sitúa al espectador en tiempo y espacio. Aunque el mito griego ha sido tomado como motivo de creación, el público percibe la temática contemporánea. La visión de que las ideas de paz y justicia son violadas por las mismas personas que las propugnan, hace que el espectador perciba el mundo desde una perspectiva crítica y se pregunte hasta qué punto participa de esta gran farsa. La elección de una canción como Crazy, le añade a la obra ese tono irónico, de cabaret, que denuncia la banalidad y el consumismo del buen vivir americano. Mientras el mundo sufre las más grandes catástrofes, mientras las bombas destruyen ciudades y causan la muerte a miles de indefensos, la pequeña élite que hace del dinero un arma, los

65 protectores de los intereses de las potencias imperialistas festejan descaradamente ante los ojos de la humanidad las acciones vandálicas que le asegurarán la expansión y la riqueza.

La preferencia por el violín para introducir la música y no la elección de otro instrumento o medio para hacer que esta llegue a escena, también cumple su función. El violín, constituye uno de los instrumentos más adaptables a la hora de interpretar tanto melodías alegres como fúnebres. Su timbre, el más agudo de la familia de los cordófonos y su riqueza expresiva, hacen de él un instrumento solista por excelencia. Su uso en la obra sugestiona al espectador y lo conmueve ante las palabras de Clitemnestra. La sensación de angustia y soledad es transmitida al espectador mediante su melodía, es el llanto de Egisto y Clitemnestra y la tristeza que embarga a quienes sufren los desmanes de la guerra.

El empleo de la música en la obra, enriquece las relaciones intertextuales, pues se utilizan desde temas populares cubanos como Veinte años, hasta interpretaciones que han alcanzado repercusión mundial, como A mi manera o Crazy. A través de la interpretación de los temas musicales, los actores activan la memoria del espectador y la condicionan a determinados sentidos. La intertextualidad se nos presenta también a través de la canción de cuna interpretada por Clitemnestra. Esta es utilizada como un modo de evocar la infancia, de hacerles recordar a Orestes y Electra aquellos momentos felices de su niñez. Es también un arrullo, la forma que Clitemnestra halla para mostrarle a sus hijos que ella ante todo es su madre, la mujer que los ha visto crecer, la que los ama y comprende.

La unión de la música y el baile, se distinguen también como intertextos culturales que el espectador descubre mediante su memoria popular. Un ejemplo de ello lo encontramos cuando Egisto y Clitemnestra asesinan a Agamenón. La imagen mostrada al espectador, unida a los cantos de los personajes distinguen el ritual afrocubano. De este modo el espectador encontrará la relación con la cultura afrocubana, si su memoria a explorado un poco estos terrenos pudiera interpretar que lo que los actores realizan es el ritual afrocubano conocido popularmente como “levantamiento o elevación del muerto”. La ceremonia tiene como propósito ofrecerle paz y descanso a un espíritu oscuro. Desde esta óptica el espectador comprende cómo mediante el rito este espíritu oscuro, malvado, representado por la figura de Agamenón es alejado de la vida para que regrese más allá de la muerte y

66 no pueda volver a hacer daño. Es así como el carácter polisémico de la obra de arte propicia la riqueza de la interpretación.

La intertextualidad aparece pues mediante esas canciones africanas interpretadas por Clitemnestra. Los gritos rituales: moñeñé son utilizados como un elemento contrastante que subvierte el mito. Clitemnestra se presenta como la mujer traidora de su clase, a través de estas canciones y gritos rituales se define la nueva contradicción que existe entre la sociedad a la que pertenece, pero no se identifica y los valores que defiende.

Otros textos pertenecientes al entorno de la cultura popular, aparecen en la obra, un ejemplo de ello es la referencia a los graffitis que se escriben en las paredes. Como hemos aclarado en otras ocasiones la intertextualidad es mucho más que la localización de diferentes textos en otros, también es el análisis de los hipertextos que surgen, síntesis de significados y creación de otros:

Clitemnestra: Esta mañana en una pared de Nueva York una madre escribió, ojo por ojo, deja al mundo ciego.

La relación intertextual se encuentra no solo en el graffiti, sino en otro referente de la cultura popular, el refrán. El espectador puede que no conozca el nuevo texto que escucha, pero sí el antiquísimo refrán: ojo por ojo y diente por diente. Para llegar a la comprensión total de lo que Clitemnestra ha dicho es necesario tener conocimiento de este último. El nuevo texto, ha modificado el refrán y se ha creado otro, dotado de una significación diferente. Si el antiguo refrán, aplicado al tema de la puesta en escena, conmina al receptor a pagar daño con daño, violencia con violencia, el nuevo texto nos transmite luego de una causa, su efecto: si pagas violencia con violencia, el mundo caerá en la destrucción. La connotación es doble cuando se analiza quién lo ha escrito y dónde. Que la autora del texto sea una madre (lo dice otra madre, una madre cuyo atuendo recuerda el Medio Oriente), no hace sino reforzar la idea de que existen en el mundo otras madres, incluso las que viven en los propios países invasores, que luchan por una misma causa, la paz. La guerra es un negocio de quienes tienen el poder en las manos, los habitantes, madres, hijos, hermanos de los países imbricados tanto de uno como de otro sufren por igual.

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2.5 La intertextualidad y la concurrencia de lenguajes semióticos

En Los Atridas el juego intertextual, constituye un rasgo que se mantendrá con el mismo ritmo y frecuencia durante toda la puesta en escena. La intertextualidad enriquece el discurso escénico porque sus formas de manifestarse siempre son diferentes. En el plano de la palabra la cita y la alusión se distinguen entre sus formas más frecuentes, pero también la intertextualidad llega a nosotros mediante los diferentes textos de la escena que conforman el lenguaje del teatro.

Aunque la puesta en escena casi en su totalidad está determinada por aquellos intertextos pertenecientes a la obra de Esquilo. Los parlamentos dichos por Agamenón y Casandra han sido sutilmente extraídos de los textos que en la tragedia Agamenón corresponden al atalaya y al coro. Pero no han sido seleccionados en el orden en que aparecen textualmente, sino que han sido situados en el orden que se ajusta al nuevo discurso que se crea. Fuera de contexto, pudieran parecer ideas inconexas; interpretado de manera lineal, con tan solo la lectura del texto escrito, el espectador pudiera entender que la puesta en escena solo se refiere al ataque a la ciudad de Ilión por los aqueos. Sin embargo los elementos que conforman la escena, es decir los textos que intervienen en el vestuario y los accesorios, contextualizan la obra y nos hacen ver cómo detrás de la famosa guerra entre griegos y troyanos, existe un conflicto bélico mucho más actual. El mito solo nos distancia de la contemporaneidad para que podamos visualizarlo mejor.

La intertextualidad mediante la concurrencia de los lenguajes semióticos propicia la actualización del mito. El relato adquiere dimensiones contemporáneas mediante el vestuario. Aunque la escena se sitúa en Argos el atuendo de Atreo no hace alusión a la Grecia antigua, sino que viste de traje. Tras los rasgos y ademanes de este hombre poderoso encontramos la actitud del hipócrita, de quien asesina en nombre de la unidad y la paz.

Igual sucede con el vestuario de Agamenón, que nada tiene que ver con la túnica griega: camisa, corbata, pantalón mezclilla y botas, nos presenta a Agamenón en un aquí presente. La figura del rey es traspolada al propietario, al terrateniente. Un significado comienza a mostrarse ante los ojos de los espectadores: la guerra como medio de

68 enriquecimiento y expansión. De este modo el vestuario utilizado por los actores fortalece la intertextualidad ya que en gran medida caracteriza los personajes. Electra viste de negro y negros también son los sentimientos e ideas que defiende. Orestes hace su entrada en pulóver y pantalón de camuflaje, su vestuario lleva al espectador a asociar el personaje con un joven americano. Egisto y Clitemnestra, en cambio, visten con atuendos de reminiscencia persa, mucho más parecido al de los habitantes del Medio Oriente. El color rojo, asociado con la sangre, unido al blanco que también usa, lo caracteriza como sufrido e inocente. Lo mismo sucede con Clitemnestra, pues el color verde como el vestuario de Electra y Egisto, es simbólico. Representa su esperanza de poder acabar con la injusticia que azota la humanidad.

Por otro lado las Erinias, encargadas de juzgar los crímenes de la propia sangre, a pesar de ser descritas por Orestes del mismo modo en que las describe la mitología, con negras vestiduras y serpientes en su cabellera; estos seres terribles, representan en Los Atridas, a las madres que se levantan en protesta para enjuiciar a los asesinos de sus hijos. Sus vestidos son los típicos trajes de las mujeres del Medio Oriente, sus gestos señalan al espectador el sufrimiento de una cultura que está siendo destruida e increíblemente maltratada.

La intertextualidad, utilizada en la obra para transmitir significados como la soledad, el miedo o la desesperación, expresa de manera irónica la gran farsa que caracteriza a este “mundo civilizado” que nos ha tocado vivir. Los elementos intertextuales, pueden ser utilizados para reafirmar o contradecir las imágenes que se colocan delante del espectador en función de transmitir un significado determinado. La prueba está en quiénes son los defensores de Orestes, los grandes dioses de la guerra, los que tienen el poder en sus manos y dominan por encima de las cabezas de los hombres. Atenea, vestida con traje negro y tul rojo alude al buen vestir, sus finos modales y su comportamiento la convierten en una más dentro del grupo de los grandes magnates, que exprimen al mundo según su conveniencia, ella forma parte también de una sociedad corroída moralmente. El vestuario, que actúa como un referente inmediato, pues es lo que primero percibe el espectador, crea una imagen sensual y cruel al mismo tiempo, pues constituye la representación de una sociedad

69 construida sobre la base del artificio y superficialidad. Atenea, en su calidad de restauradora del orden, junto a las Euménides, representa a esas damas elegantes y glamorosas que reclaman a los ciudadanos el apoyo a una causa “noble y justa”. Su vestuario es un reflejo del absurdo cotidiano, de la farsa en que los poseedores del poder norteamericano han construido su vida.

La concurrencia de los diferentes lenguajes semióticos nos muestra cómo la intertextualidad relacionada con la gestualidad tiene como función la recreación extracotidiana de los gestos de la realidad, que mediante la acción de los actores son agrandados, ralentizados o minimizados y están en relación con el entorno escénico y el vestuario de los personajes.

Por ejemplo, Casandra marcha como un soldado que parte a cumplir con su deber. La historia también es recontextualizada mediante la manera en que los actores combaten, quienes no luchan con lanzas, a la usanza griega, sino tras trincheras y con armas. De igual manera los actores, utilizan su cuerpo en escena, para aludir, mediante movimientos bruscos, las heridas y horrores de la guerra.

El texto de los accesorios u objetos, alcanza un papel importante. A pesar de los pocos elementos escenográfico que se utilizan, los objetos se transforman en dependencia de la necesidad que exista a la hora de transmitir alguna significación. Una mesa puede convertirse en trinchera, una guataca en fusil, un cesto en llamas, en las hogueras. Objetos como el espejo fortalecen el carácter reflexivo de algunas escenas. Mediante el mismo el espectador es invitado a contemplarse, de este modo se transmite la idea de que en cualquier momento pudiéramos ser nosotros los monstruos que llevemos a cabo la masacre o las víctimas que la sufren. A través de este objeto también se alude a la relación intertextual con las palabras que Harold Pinter pronuncia en su discurso:

Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando a un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene

70 que destrozar el espejo, porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.87

Es esa verdad la que los creadores nos muestran mediante el espejo, la que se esconde más allá de la imagen que se refracta. De este modo el papel que juegan los restantes textos que aparecen en escena, son de vital importancia en la obra porque mediante ellos el espectador comprende que ninguna palabra ha sido colocada de manera gratuita.

Por ejemplo, Agamenón dice: El hambriento león bebe la sangre real y se regocija con ella hasta saciarse. (Al decirlo toma a Casandra y se la muestra a Clitemnestra.)

Sus palabras ya expresan el recurso intertextual, pues se refieren a Casandra hija de Príamo, rey de Ilión, y por tanto portadora de la sangre real. Sin embargo son sus gestos los que permiten que el espectador comprenda que Casandra es al mujer con la que se