la nueva portada se diseñó con el sistema cons-
tructivo de cortezas. La anterior, rota y cuartea- da, según se ve en los vestigios, funcionó como
la envoltura interna, mientras la portada que hoy se observa actuó como la externa y entre ambas se
colocó el relleno de ripio. Si ya de por sí la primera
portada se había fabricado a cajón, con la realiza-
ción de la segunda se puede decir que en lugar de
tres capas tuvo seis. Es tan grueso el muro que al- canza un espesor de 226 cm. Quizás en el momen-
to de la hechura se pensó que así resistiría mejor
los embates de la naturaleza.
como la primera portada, la actual denota la elaboración previa de un dibujo a escala a partir del cual se hicieron las plantillas y luego el trazo
y el corte de la cantera para su posterior enume-
ración y alzado. Esta última portada quedó retraí-
da entre dos estribos, que evidentemente son más
tardíos que el arbotante que edificó “el arquitec- to italiano”, toda vez que están más resaltados y fuera del eje de aquél. Atrás del estribo del lado
sur subsiste la antigua torre muy dañada por los
sismos pero reconstruida en el remate. De la que
vio el padre cobo en el otro extremo no quedan
ni rastros. Seguramente los estribos que flanquean
la portada fueron torres que se volvieron a caer durante otro cataclismo, ya que denotan huellas de aspilleras rotas sobre las que se colocaron otras
molduras y sillares, además de que ante los fuer-
tes embates sísmicos se rellenaron de cascajo para
que también sirvieran de contrafuertes. La torre
campanario que sobresale es una reparación del año 1945, que ahí está anotado, y el remate de la
portada es de concreto del siglo xx, esto se puede
identificar fácilmente en el uso de los materiales,
pero también si se ve detenidamente la fotografía
de 1948 que presenta Kubler.68 el remate sin em-
bargo, en el grabado decimonónico de José an-
tonio Gay, ostenta la forma de una altísima guar-
damalleta invertida que quizá tenga que ver con el coronamiento del siglo xviii.69 dicha lámina tal vez fue la fuente figurativa de los arquitectos res- tauradores que la rehicieron. Así también son muy
evidentes las restituciones de sillares y molduras realizadas en el siglo xx.
la fachada de la iglesia, como ya se dijo en otro lado, tiene los cimientos de fuera por la alteración de los niveles de piso que hay en todo el terreno
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trata de una portada del siglo xviii, los elementos
arquitectónicos que la ornamentan proceden de la
interpretación de un repertorio clásico. Así pre-
senta una retícula de tres cuerpos y tres calles con-
formada por entablamentos, medias muestras con
capiteles toscanos y compuestos, y pilastras table-
radas con capitel jónico; vano de ingreso con arco
de medio punto, así como ventana coral adintela-
da y moldurada; pedestales y nichos con veneras incluidos en sendos recuadros; tarjas con roleos, molduras con dentellones, ovas y dardos, husos y
perlas. No obstante, las medias cañas ostentan el
mismo diámetro en el imoscapo y en el sumosca-
po, lo que las hace ser sólo interpretaciones de los
cánones propios de la tratadística italiana. De ésta
se alejan las veneras de los nichos, cuyas estrías
despliegan movimientos ondulados de manera se-
mejante a las rosetas, palmetas, conchas o rocallas,
flores de frisos y enjutas, los rombos, hexágonos
y octágonos asimétricos y los trazos de arcos co-
nopiales invertidos que penden de los recuadros
que encierran los nichos del primer cuerpo. Estos
arcos conopiales de origen medieval resultan ex-
temporáneos, pero pueden proceder del grabado
que aparece en la lámina xviii del Cuarto libro de
arquitectura de Sebastián Serlio Boloñés. Si el uso
del arco conopial deriva de este tratadista o de una fuente medieval desconocida, lo cierto es que hay
muchos ejemplos novohispanos del siglo xviii.
entre ellos estarían uno de los arcos de ingreso a la iglesia de la profesa, el arco de la portada de la sacristía de la parroquia de lagos de Moreno,
s remate de la portada principal del templo de Yanhuitlán (fotografía: Martha lameda, 2004)
s nicho del primer cuerpo de la portada principal del templo de Yanhuitlán (fotografía: elsa arroyo, 2007)
sPatrocinio de la Virgen, relieve central de la portada principal del templo de Yanhuitlán
(fotografía: elsa arroyo, 2007)
escudo dominico en el pedestal del primer cuerpo en la portada principal del templo de Yanhuitlán
(fotografía: elsa arroyo, 2007)
Escudo dominico de la cruz flordelisada en el pedestal del primer cuerpo en la portada principal del templo de Yanhuitlán
(fotografía: elsa arroyo, 2006)
Querubín con monograma de María y rosario en la ventana coral en la portada principal del templo de Yanhuitlán
Jalisco, los arcos que rematan las torres de la ca-
tedral de san luis potosí, la torre poniente de san
Agustín y la sur de San Francisco en este último estado de la República Mexicana, por citar algu- nos. La decoración de la portada, por tanto, indica
una factura que no tiene nada que ver con el siglo
xvi ni con el xvii.
la escultura de los santos es también típica- mente dieciochesca, muy lejana de aquella de fines
del siglo xvi y del xvii, donde los cuerpos fuertes y proporcionados mostraban los músculos a través
de los paños y una postura en la que predominaba un eje vertical que se iniciaba en uno de los pies y
concluía en la cabeza, mientras la otra pierna per-
manecía semi flexionada, y los rostros expresaban tranquilidad o una sonrisa. Por lo contrario, en las
seis esculturas exentas y en el relieve central de la portada del templo de Yanhuitlán, los cuerpos son esbeltos, de estatura corta, un tanto despro-
porcionados, con hombros y codos redondeados;
se encuentran en posición frontal o de perfil; son
inexpresivos y esconden el cuerpo con vestiduras
de pliegues rectos. Desgraciadamente las piezas
exentas han perdido sus atributos y no se pueden
identificar. Tal vez se trata de san Joaquín, santa Ana, santa María Magdalena y san Juan. Lo que
sí se reconoce es el relieve central con el patrocinio
de la Virgen. En él, María sostiene a su niño y cu-
bre con su manto protector a los santos domingo de Guzmán y catalina de siena, a cuyos pies se muestran cabecillas de ángeles tronos, mientras
dos querubines parecen coronar a María. Tam-
bién se pueden ver a simple vista los símbolos do-
minicos que están en las tarjas de los pedestales del
primer cuerpo. Ahí se muestran el perro mordien-
do la antorcha y alumbrando el mundo con ella,
así como la cruz flordelisada con estrellas en cada cuartel. Un elemento de menor percepción por en-
contrarse en el intradós de la clave de la ventana coral es un querubín que sostiene entre las alas el monograma de María rodeado de las cuentas del
rosario. Este bloque es el único con restos de poli- cromía en colores rojo, azul y amarillo.
la portería
en el espacio de la primera portería y de tres de las celdas caídas en el lado poniente del convento se
edificó la actual, que quedó en eje con las torres de la nueva fachada del templo y recargada en éste.
así también, la pared oriente de esta nueva cons-
trucción se apoyó en los dos primeros cuerpos del
convento rebasando la altura de las estancias des-
truidas durante los sismos. De hecho esta nueva
portería presentó una altitud mayor a la primera, ya que incluso fue necesario reestructurar más arriba el nivel de piso del cubo de la escalera que
conduce al coro y a las azoteas de la iglesia.
la portería, aparte de apoyarse en el templo y
en la torre-contrafuerte, se proyectó con dos es-
tribos de planta cuadrada en el lado sur, para lo cual hubo necesidad de construir cimientos y por lo mismo de derribar una o dos de las primitivas viviendas de los frailes que se rehicieron una vez
portería en eje con las torres y recargada en los muros del convento de Yanhuitlán (fotografía: elsa arroyo, 2004)
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concluida la portería. Sin embargo quizá durante
otro de los sismos del siglo xviii se colocó un estri-
bo más, completamente fuera del eje horizontal del
templo. Era necesario darle un mayor sostén. La
planta de la portería hubiera sido cuadrada si no fuera por el arco rebajado del extremo norte, cuya función evidente es la de soportar la carga de los
muros superiores. Una bóveda de cañón deprimi- do cubrió la nave de la nueva edificación.
el nivel de piso que precede a la portería también está alterado ya que así lo denotan los cinco pelda-
ños de acceso y los cimientos que se ven en el con-
trafuerte del lado sur. El paso a la portería se hace a
través de un arco deprimido moldurado en el intra y extradós, apoyado en jambas con doble cajeado, propio del siglo xviii. Empero, los pedestales, al-
gunos de los sillares de las jambas y del arco son reposiciones de la primera década del siglo xxi.
la portada de entrada al claustro también ex-
hibe sillares nuevos. Muestra un arco adintelado
moldurado en el extradós, adornado con rosetas y
floreros, además de esbeltas medias cañas que se prolongan hasta la cornisa. A la altura de la cla-
ve hay un medallón con el escudo dominico de la
cruz flordelisada y sobre éste una tarja de bordes
redondeados a manera de pergamino en el que se
lee la siguiente inscripción en latín: nsAv tempr
dcAmv. xpvm. cruciFixvm.