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La planificación: el terreno, la traza, el agua y la proporción

¿Cómo  serían  los  planos  trazados  por  los  arqui-

tectos y supervisores del templo y convento de

Yanhuitlán? ¿Cómo harían los cálculos de masas  y pesos? ¿Cómo concebirían los dibujos y bocetos  de las portadas? ¿Cómo resolverían los problemas  técnicos  y  logísticos?  Desafortunadamente  la  in-

vestigación documental no ha podido solucionar estas dudas, pero sí se pueden dar algunas res- puestas gracias a los recorridos de superficie y al  análisis del edificio y de su entorno.

la construcción de una catedral, un conjunto

monacal o conventual, tanto en europa101 como en

el nuevo Mundo, precisó de un primer proceso

de planeación, de la búsqueda de un terreno loca-

lizado en una planicie, en una plataforma natural

o artificial, y sobre todo que pudiera contar con el 

abastecimiento de agua proveniente de manantia-

les cercanos. Había que idear la traza y la propor-

ción de la iglesia y con base en ella la distribución y orientación de los espacios indispensables para

el  buen  funcionamiento  de  la  vida  claustral.  Era 

necesario diseñar los cimientos, muros, techum-

bres y ventanas para que resistieran los movimien-

tos telúricos y las lluvias, así como para ventilar e  iluminar adecuadamente el edificio.

con base en el tratado De re aedificatoria de leon battista alberti, el recopilador de las leyes de indias indicó que el rey Felipe ii instituyó las característi-

cas que debía tener un terreno para fundar una po-

blación, con la particularidad indispensable de que

hubiera indios a quienes se predicara el Evangelio.102

Yanhuitlán, además de ser una cabecera de tributo y la sede de una encomienda, cumplía con los re- cursos orográficos, hidrográficos, climáticos, demo- gráficos y por supuesto económicos que el monarca  exigía. El capital, como ya se dijo, se extraería del  tributo de los indios al igual que la mano de obra.103

99AGn, Mercedes, vol. III, exp. 489, fs. 201v, 4 de octubre de 1550, en Apéndice al capítulo V del Códice de Yanhui tlán,

op. cit., p. 49.

100Idem.; Manuel toussaint, Paseos coloniales, op. cit., p. 20, también se refiere a este hecho.

101 Christian Freigang, “La construcción medieval”, en El gótico. Arquitectura, escultura, pintura, traducción del alemán José García Pelegrín y Pablo de la Riestra, Colonia, Köneman, 1998, pp. 154-155. El autor hace una relación de los múltiples  trabajos previos a la construcción de una catedral: nivelación del terreno, obtención de materiales, presupuestos de trans- porte, material de relleno, andamios y armaduras de los tejados; carpinteros para el trabajo de la madera, herreros para la construcción de herramientas, clavos, grapas, entre algunas de las necesidades que se debían cubrir antes de empezar la construcción.

102 “Don Felipe II. Ordenanzas 34, 35 y 36 de Poblaciones”, en Recopilación de las Leyes de los reynos de las Indias, t. II, p. 88. 

en la lectura de estas ordenanzas se nota de inmediato que el recopilador tuvo en cuenta el tratado de alberti, toda vez que lo copia y lo parafrasea. 

103 los documentos sobre el trabajo indígena en Yanhuitlán establecen que los tay yucu podían dejar de participar en las obras religiosas y civiles siempre y cuando pagaran los días que faltaban a sus tareas en tomines o reales. La documentación  encontrada no establece que los indígenas yanhuitecos recibieran ningún tipo de pago por su trabajo. Estos puntos se trata- rán en el apartado concerniente a la mano de obra que se localiza en este mismo estudio.

y 96

la elección del terreno tuvo que ver posible-

mente con la idea de fray domingo de santa María de destruir la idolatría construyendo el templo y el convento precisamente en la plataforma, encima de las ruinas de los adoratorios indígenas, sobre el

centro ceremonial que fue completamente arrasa-

do y demolido antes de iniciar las obras. El echar 

abajo el axis mundi  de  los  yanhuitecos  significaba 

dar al traste no sólo con las ideas religiosas preexis-

tentes, sino con todas las costumbres y la cultura

ancestrales.104 representaba además el triunfo de los conquistadores y su dominio absoluto.

empero, también es posible que el terreno ele-

gidoobedeciera a las ordenanzas del rey Felipe ii:

en lugares mediterráneos no se fabrique el templo en la plaza, sino algo distante de ella, donde esté

separado de otro cualquier edificio, que no perte-

nezca a su comodidad y ornato, y porque de todas partes sea visto, y mejor venerado, esté algo le-

vantado de suelo, de forma, que se haya de entrar por gradas, y entre la plaza mayor, y templo se

edifiquen las casas reales, cabildo o consejo...105

sea como haya sido, la adecuación del terreno

para la construcción del conjunto conventual in-

cluyó el relleno de una pendiente que le dio es-

tabilidad a la planicie más alta del lado norte del

basamento prehispánico,106 toda vez que éste os-

tenta varias curvas de nivel a manera de terraza,

en una de las cuales se hallaban las viviendas pro-

visionales de los frailes y quizá también el templo

o los templos efímeros que precedieron al actual. 

se continuó con el deslinde del terreno a partir de un cuadrado perfecto, que a su vez se dividió en

cuatro cuadrantes de dimensiones iguales. Sin em- bargo, la cuadrícula de la traza inicial fue modifi- cada varias veces. Por ejemplo, una ocurrió con la  fábrica de la fortificación realista de San Fernando 

en 1815;107 otra, con la construcción del hoy muro

atrial en 1882 y otra más, con el trazo de la carre-

tera federal que recortó los cuadrantes noroeste y

suroeste entre los años 1940 y 1942.108 si bien el

conjunto conventual de Yanhuitlán abarcaba cua-

tro cuadrantes, actualmente ocupa sólo dos, aun-

que invadidos por casas habitación al oriente.

en relación a las ordenanzas de Felipe ii alu-

sivas a que no se fabrique el templo en la plaza, parece ser que no se tuvieron muy en cuenta, toda vez que en la mayoría de los casos, la iglesia se ubicó frente a la plaza mayor, lo que ha dado como

resultado que los urbanistas y arquitectos conside-

ren que la traza de la plaza precede a los conjuntos

religiosos.109 en el caso de Yanhuitlán así como en el convento agustino de Yuririapúndaro, el templo 

no ve a la plaza, como lo indica la ordenanza an-

104 carlos chanfón olmos, Historia de la arquitectura y el urbanismo mexicanos, México, unAm, Facultad de arquitectura,

división de estudios de posgrado, Fce, 1997, vol. II, p. 188. Este autor se refiere a los centros ceremoniales como “...el punto  central del asentamiento y representación del ombligo del mundo”.

105 “Don Felipe II. Ordenanzas 118, 119, 122, 125, 126, 129, 1573”, en Recopilación de las Leyes de los reynos de las Indias, t.  II, libro IV, título VII, p. 91.

106 Francisco de burgoa, Geográfica descripción...,op. cit., p. 137. Burgoa menciona que para la edificación se buscó un lugar  en el valle, “de asiento muy sólido, que descollaba sobre toda la circunferencia” pero que éste presentaba una pendiente por  el lado norte, por lo cual tuvo que rellenarse hasta aplanarse y formar un “cuadro sobre el que se dispuso el patio principal”. 107AGn, Operaciones de guerra, vol. 53, exp. 13, f. 121. 108AGn, Fondo Presidentes, Manuel Ávila Camacho, caja 910, exp. 563.3/406, 6 de julio de 1943. En este documento los  habitantes de Yanhuitlán piden su intervención al presidente de la República Mexicana para que los indemnice por los daños  que sufrieron en sus propiedades al ser construida la carretera Panamericana. Ésta, en el tramo que cruza el Nudo Mixteco,  se inició a fines de la década de los treintas. Al respecto hay información en AGn, Fondo Presidentes, Lázaro Cárdenas, exp. 

515.1/365, 26 de octubre de 1938 y AGn, Fondo Presidentes, Manuel Ávila Camacho, caja 573, 515.1/266.

109 eloy Méndez sáinz, Urbanismo y morfología de las ciudades novohispanas. El diseño de Puebla, México, unAm, buAp, 1988, p. 112.

tedicha, lo que tal vez quiera decir que se siguió la legislación indiana o bien que la traza del recinto

dominico se llevó a cabo con anterioridad a la pla-

za. Esto último es lo más factible y es posible ob- servarlo en fotografía aérea, ya que los únicos cua-

drantes que se perciben perfectamente trazados

son los que delimitan las áreas del espacio mendi-

cante.110 éste fue el centro de la comunidad y de

él salieron los cuatro ejes que ven hacia los cuatro vientos principales, conforme lo plantean las leyes

de Indias.111 es difícil saber las dimensiones de la

plaza original —cuya traza es posterior al recinto

conventual, según la explicación anterior— y aun-

que el jesuita bernabé cobo y el dominico Fran-

cisco de Burgoa se refieran a ella en el siglo xvii

e indiquen que está atrás del complejo religioso,112

110Archeologia medievale a Bologna. Gli scavi nel Convento di San Domenico, op. cit., p. 133. En este texto se afirma que la actual  plaza de Santo Domingo en Bolonia es posterior a la construcción del convento, ya que según las excavaciones es posterior  al 1600. 

111 “Don Felipe II. Ordenanzas 116, 117, 1573”, en Recopilación de las Leyes de los reynos de las Indias, t. II, libro IV, título  VII, p. 92.

112 Bernabé Cobo, “Carta del P. Bernabé Cobo, jesuita. (Del 7 de marzo de 1630), en que describe la iglesia de Yanhui- tlán”, en Apéndice IX del Códice de Yanhuitlán, op. cit., pp. 49-50; Francisco de Burgoa, Geográfica descripción...,op. cit., p. 138.

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la  actual  es  de  la  época  porfiriana  y  puede  estar  alterada en cuanto a su diseño primario. Lo cier-

to es que el conjunto conventual domina la traza urbana, ya que está situado a una mayor altitud

en  el  centro  de  la  población  y  del  valle  mismo. ¿Cuánto tiempo habrá pasado para que se tra- zara la plaza y las manzanas del pueblo? ¿Quizá 

hubo que esperar hasta 1602 o 1603 en que se

realizaron  las  congregaciones  de  yanhuitecos?113 ¿Hubo otras reducciones en el siglo xvi que no se

tengan documentadas? ¿Había un caserío rodean- do el antiguo centro ceremonial? La verdad es que 

no se han encontrado datos al respecto, aunque es del conocimiento general que los naturales vivían en asentamientos dispersos antes de la llegada de los europeos, y que los frailes se dieron a la ta- rea de congregarlos “...en lugares estratégicos, de 

modo que la población dispersa pudiera acceder al lugar de predicación y regresar a su habitación

en una misma jornada.”114 En el caso de Yanhui-

tlán, las reducciones, como ya se dijo en un ca- pítulo  precedente,  tuvieron  un  fin  económico  no 

catequístico y fueron dirigidas por Francisco de las casas, nieto del primer encomendero, y no por

los  dominicos,  entre  los  años  de  1602  y  1603.115

posiblemente hasta entonces se haya ejecutado la traza del pueblo ya que el virrey luis de velasco

ordenó al alcalde mayor de Yanhuitlán que revisa-

ra si los indios de ese lugar y de los pueblos sujetos

asistían a trabajar en las obras y servicios públicos  de la localidad en 1602.116

por otro lado, una vez elegido el terreno y qui-

zás al mismo tiempo en que se trazaban los cua-

drantes del que sería el conjunto conventual de Yanhuitlán, se procedió también a diseñar el re- corrido del sistema hidráulico. El cronista Agustín 

dávila padilla comenta que fray Francisco Marín intervino en este tipo de trabajos en los pueblos

de  la  Mixteca  Alta.117 en el caso de Yanhuitlán,

los yacimientos acuíferos se localizaron al norte de

la plataforma. Hoy día uno se denomina Posolte-

pec y otro caja de agua y se llamaba río del cho-

rro en el siglo xix.118 seguramente los ingenieros

pensaron en transportar el líquido por gravedad

a través de atarjea o tubería de barro, por el mis-

mo trayecto que después siguieron los técnicos de

fines  del  siglo xix y principios del xx, toda vez

que el acueducto que hoy se ve se construyó en la

113AGn, Tierras, vol. 1520, exp. 2, f. 57, 1602; AGn, Congregaciones, vol. 1, exp. 1, f. 1, 1603. 114 carlos chanfón olmos, Historia de la arquitectura..., pp. 187, 207.

115AGn, tierras, vol. 1520, exp. 2, f. 57, 1602; AGn, Congregaciones, vol. 1, exp. 52, f. 36, 3 de octubre de 1603. 116AGn, Indios, vol. 3, exp. 116, fs. 27v, 19 de octubre de 1590. Desgraciadamente el documento no hace ninguna refe- rencia al tipo de obras y servicios públicos.

117 agustín dávila padilla, op. cit., p. 242. Lo mismo indica el cronista Juan Bautista Méndez, op. cit., p. 289: “...y dio 

orden el cuidadoso padre para que se pudiese sacar algunos ríos de sus madres y se les pudiesen dar algunas sangrías para beneficiar los nopales y regar la tierra: que fue cosa que ellos [indios] habían deseado, con ser en otras cosas muy mañosas  y hábiles, no había sabido en esto dar traza...”.

118 Manuel Martínez Gracida, Colección de cuadros sinópticos de los pueblos, haciendas y ranchos del estado libre y soberano de Oaxa-

ca, Anexo núm. 50 a la memoria administrativa presentada al H. Congreso del mismo el 17 de septiembre de 1883, Oaxaca, 

Imprenta del Estado a cargo de I. Candiani, 1883 [s.n.p.]

s vista del valle con el convento de Yanhuitlán en el lado izquierdo (fotografía: Gerardo hellion, 2007)

gida también en esa etapa. En efecto, el acueducto 

y todo el sistema hidráulico que hoy vemos pudie-

ron edificarse entre 1883 y 1910, en que ese tipo  de obras públicas se llevaban a cabo en la Mixte- ca.119 en el acceso norte del muro atrial, en una

de las dovelas del arco de factura decimonónica se

119 archivo General del poder ejecutivo de oaxaca (AGpeo de aquí en adelante), sección Teposcolula, Tesorería, leg. 36,  exp. 8, ficha 224, 1901. Dicho documento da testimonio de la inauguración del segundo tramo del acueducto, de la octava  fuente y de la entubación en la cabecera de la villa de tejupam en 1901; Manuel Martínez Gracida, op. cit. [s.n.p]. este último autorno hace referencia a ningún acueducto antes del año 1883 en que él escribió, por lo cual se ha inferido que el  acueducto de Yanhuitlán es posterior a dicho año de 1883. Quizá el acueducto de Yanhuitlán se haya construido entre este  último año y el de 1901 en que se levantó el de Tejupan. Al respecto Moisés Ventura Sánchez del Valle, op. cit.,p. 94, des- graciadamente sin mencionar su fuente, señala lo siguiente: “Al inicio de este siglo se construyó una cañería a cielo abierto,  en el año 1901, surtía de agua al pueblo la cual traían de un venadro, se mandó a edificar el acueducto y cajas de agua que  se sitúan a lo largo de una de las calles del calvario, el agua llegaba hasta la fuente de la plaza central, hoy jardín central, la  gente en este punto la acarreaba con sus cántaros hasta sus casas.”

ACUEDUCTO

s ortofoto con los cuadrantes que ocupa el conjunto conventual y señalización del sistema hidráulico

época porfiriana, periodo en que también se hicie-

ron las cajas o tomas que cruzaron la población y

llevaron el agua a la plaza. En el muro atrial, en 

los la dos norte y oriente, hay canalillos internos que desaguan por tuberías que conducen a cajas

y 100

halla la inscripción “Construido...Por reGimen...

ermAnte 1882”, mientras en la fuente de la plaza  se lee el año “1908”. 

si bien la cañería tuvo una desviación hacia la

plaza  durante  el  porfiriato,  en  el  periodo  novo-

hispano se planeó que el agua penetrara al con- vento por el lado oriente, llegara al patio común, 

baja ra por las celdas provisionales de los frailes, se uniera al desagüe procedente de las gárgolas —que hoy se repusieron por unas de concreto— y

descendiera  finalmente  hasta  los  dos  aljibes,  que  también fueron planeados en ese momento. En la  restauración del edificio iniciada en el año 2000, 

los arquitectos bajaron el nivel de piso del patio

central a 20 cm y encontraron los canales. Tam-

bién se dieron cuenta que todas las pendientes iban al claustro, donde hallaron las tuberías que

acarreaban el agua de lluvia hacia el único aljibe  que ahora existe. No hubo ni fuente ni pozo, sólo 

un gran árbol,120 que no se sabe cuándo se sem- bró.  Hay  fotos  y  litografías  del  siglo xix en las que se ve el árbol en el centro del claustro. Juan 

urquiaga, responsable de la obra de restauración a partir el año 2000, hizo desenterrarlo desde las

raíces, según él mismo informó. En la actualidad, 

el patio claustral, totalmente remodelado, presenta las huellas del sistema hidráulico que rodea una banqueta contemporánea, que en declive drena el

agua del claustro y la lleva al aljibe.

es interesante hacer notar que los ingenieros captaron el agua de los manantiales localizados al

norte de la plataforma. Quizá realizaron esta ope-

ración con base en una tradición hidráulica ances-

tral tomada de los antiguos romanos y que teorizó el arquitecto vitruvio en la época imperial:

los manantiales de agua deben buscarse princi-

palmente en las montañas y en las regiones orien-

tadas al norte, ya que las aguas captadas en estos lugares son más agradables, más salubres y más

abundantes. Son lugares opuestos al curso del sol, 

donde abundan densos bosques de árboles y don-

de la sombra que proyectan los montes sirve de protección para que los rayos solares no incidan directamente sobre la tierra y, en consecuencia no

puedan evaporar su humedad.121

de la misma manera los técnicos pudieron se-

guir la costumbre de trazar, desde los manantia-

les, la zanja que correría en declive por terreno

llano.122 burgoa menciona que el agua llegaba por

atarjea,123 es decir por canalillos de mampostería

recubiertos con una caja de ladrillo, un sistema

hidráulico de origen árabe. Pudieron utilizar va-

rios mecanismos para elevar el líquido, desde la rueda hidráulica, noria o molino de agua y cóclea

hasta el ctesibio.124 Finalmente, tuvieron que di- señar también los dos aljibes. Uno, para almace-

namiento de agua potable; otro, para las aguas residuales procedentes de las techumbres y que

se denominaba “de capacidad”.125 en el fondo del

primero seguramente colocaron grava con arena

120 El árbol del claustro del convento de Yanhuitlán pudo simbolizar a Jesús, que es el “árbol de la vida”, y que está  asociado al paraíso (Gen. II, 9). Al respecto véase Juan Cantó Rubio, Símbolos del arte cristiano, salamanca, universidad Pontificia de Salamanca, Cátedra, 1985 (El lenguaje del arte), p. 117; y Elena I. E. de Gerlero, “Sentido político, social y  religioso de la arquitectura conventual novohispana” (1982), 2ª edición, Historia del arte mexicano, t. V, Arte colonial, México,

sep, Salvat, 1986, p. 639.

121 vitruvio, Los diez libros de arquitectura, Madrid, Alianza Forma, 1997, Lib. VIII, Cap. 1, p. 300. 122Ibid., Lib. VIII, Cap. 6, p. 319.

123 Francisco de burgoa, Geográfica descripción..., edición de 1989, v. 1, p. 296. En la edición facsimilar ya citada véase la  f. 139.

124 vitruvio, op. cit., Lib. X, Caps. 4, 5, 6, 7 y 8, pp. 369-378. El arquitecto romano menciona todos estos sistemas para  elevar el agua e indica a la vez cómo se construyen.

de río para mantener el agua “pura, cristalina y  fresca”.126

probablemente al mismo tiempo que se dise-

ñaba el sistema hidráulico se perfilaba el progra-

ma edilicio del conjunto conventual que queda-

ría en el cuadrante sureste del cuadrado original

de  la  traza  frailuna.  El  templo  sería  de  una  sola 

nave rectangular con el presbiterio al oriente, en un principio sin ábside y con una proporción de

cuatro a uno. Es decir, cuatro cuadrados de igual  tamaño cabrían en la planta. Aquéllos a su vez, ge-

nerarían otros cuadros menores y mayores, de tal