TRANSITIENDO PARA CREAR
3.5 Porno Transiciones
3.5.2 La paradoja de la hetero-queer
Lo difícil es encontrar su lugar adecuado y volver a establecer la comunicación con uno mismo. El todo está en una especie de floculación de las cosas, en la unión de todo ese pedregullo mental que gira en torno a un punto
que es precisamente el que hay que encontrar
Antonin Artaud
Esta categoría emergente nace de encontrar el juego entre la normatividad y la no normatividad, como un desafío para entender y lograr una reflexión propia, que se da en el transcurso de pensarse desde el propio cuerpo.
Soy el agente de mi propio placer… Tal vez, sea una paradoja hablar de lo hetero-queer; una completa incoherencia de primer instante, pero si se piensa bien, tal vez, salga bien librada y no parezca tan loco como se escucha. Soy una rara, diferente, disidente… heterosexual.
Pues, aunque he nacido dentro de los lineamientos absurdos de la heteronormatividad, llena de una cantidad de información acerca de los modos de cómo me debo comportar en la sociedad y más siendo mujer -que no es tan fácil-, y eso lo he vivido desde mi infancia, ese adiestramiento del cuerpo para poder ser aceptada; adiestramiento que siempre me fue muy extraño, ya que he tenido un insistente comportamiento de rebeldía y de crítica frente a totalizar las conductas en una serie de normas que sólo son beneficiosas para algunos, y el resto, que somos la mayoría, fregados.
No puedo esconder mi heterosexualidad, pero no me identifico con lo que han creado alrededor de ella; siempre he estado muy consciente de la necesidad de la igualdad de los derechos, de las no injusticias y de las absurdas leyes imperantes que se establecen frente a las sexualidades y maneras de ser disidentes.
En esa medida, mi sexualidad, mi pensamiento y mi ideología están marcadas por la disidencia, no encajo en este sistema y por eso siento que, desde mis pequeñas acciones, los performances que he realizado a lo largo de la Maestría en Estudios Artísticos, también se han generado cambios. Primero, en mí, para no perderme y no dejarme contaminar25 de tanto absurdismo social y, segundo, en otros, para que puedan ver lo que en realidad está pasando.
Me niego a aceptar tanta injusticia, a dejar a la merced mi cerebro, que será comido por los chulos, me niego a la injusticia, al desarraigo de mi alma, me niego a proyectar algo que no soy… que me corre por mis venas, me niego a mismo, niego, no soy lo que niego. (Bitácora 27 de septiembre de 2015)
Y no se trata de queerizarlo todo, sino de pensarse dentro de un insulto, pues es paradójico sentirse a gusto con una etiqueta (heterosexual) que te acepta como parte de una sociedad, pero que te condiciona y te controla al mismo tiempo.
Aunque, en cierta medida, pasa lo mismo con la identificación queer. Preciado (2012) afirma: “Era necesario desconfiar del “queer” como se desconfía de un cuerpo que por su mera presencia desdibuja las fronteras entre las categorías previamente dividas por la racionalidad y el decoro.” (p.2), ya que su ideal es la no etiqueta, pero se utiliza para etiquetarlo todo, así como también Calderón lo afirma:
Una comunidad queer, no necesitas decir gay, no necesitas decir lesbiana, no necesitas decir chico trans, no necesitas decir chica trans, todos estamos ahí, en unos revueltos extraños, además, reconocemos que no existe gente definida por su sexualidad, la sexualidad no define. Comunicación personal (2016)
En esta medida, lo queer desde su proyección inicial es una identidad sin identidad; es una desidentificación que los agentes de esta investigación-creación se hacen constantemente, desde sus prácticas creativas, como una manera de establecer otros imaginarios, no supeditados a la identificación, sino desde las formas de desidentificarse. El porno transfeminista abre el debate a la búsqueda de otros puntos de debilidad del sistema heteropatriarcal; por ello, Post op (2014) señala que:
25 Se implementa el término “contaminar”, no visto desde la pureza o impureza; sino desde la actitud de
Seguimos necesitando un porno transfeminista; es decir, un porno que no se centre solamente en los ejes de opresión más referenciados (sexo y género), sino también en otros ejes de opresión transversales como la raza, la clase, y la diversidad corporal y psíquica. (p.200)
Esta indagación de los cuerpos, desde el porno transfeminista, logra desestabilizar al observador a partir de las rupturas de las dicotomías de sexo y género; al desplegar lo queer en varios sujetos encuentra la variedad de prácticas y experiencias, lo que genera ampliar las posibilidades y los imaginarios corpóreos que permiten que los surgimientos sean para todis26 y no sólo para algunos, Valencia (2014), por lo tanto, afirma que “La tarea de estas
multitudes queer es la de seguir desarrollando categorías y ejecutando prácticas que logren
un agenciamiento no-estandarizado, ni como verdad absoluta ni como acciones infalibles, que puedan ser aplicadas en distintos contextos de forma desterritorializada” (p.113).
Afirmación que conlleva en el caso de la paradoja hetero-queer al hecho de ampliar el devenir mujer, desde la crítica al sistema absoluto, a partir del agenciamiento y la resistencia frente a un sistema dominante. El tránsito y el juego que le permite esta nueva forma discursiva que transgrede la posición hetero-mujer, al ampliar la categoría a una mujer-queer. Pero no se trata de entrar en nuevos etiquetamientos, ni de encasillarse en otras categorías. De lo que se trata es de transitar a partir de una exploración y un acercamiento a reflexionar sobre las propias prácticas corporales sensibles, en el abordaje y en la búsqueda del propio cuerpo, desde otras miradas que permiten la disidencia y lo trans, vistos como:
Algo que atraviesa lo que nombra. Lo revertebra y lo transmuta; aplicado a los feminismos, crea un tránsito, una trashumancia entre las ideas, una transformación/actualización que lleva a la creación de anidaciones epistemológicas que tienen implicaciones a nivel micropolítico, entendiéndolo como una
micropolítica procesual de agenciamientos, mediante la cual el tejido social actuará
y se aproximará a la realidad. (Valencia, 2014, p.112)
26 Se integra la i a las palabras como una manera de integrar a todos los sujetos a partir del lenguaje
Por lo tanto, el transitar hetero-queer se construye desde el reconocimiento de no ser una heterosexual normativa, sino una heterosexual disidente de la norma, puesto que no estoy estigmatizando, ni etiquetando, ni discriminando, ni me someto a ser. Además, siento una brecha constante con la normatividad y el estado de normal y normativizado que va desde lo heterosexual.