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TRANSINTIENDO UN ENCUENTRO PORNOTERRORISTA

2.5 YECID CALDERON “solo estoy retorciendo el sistema”

2.5.2 Por no estar

Para Yecid Calderón, hablar del cuerpo es entrarse en el diálogo con dos personalidades que se hacen una en una fusión hermosa y muy agradable. La fusión que se hace cuerpo, ideología y agenciamiento nace en 1975, en un pueblo, en un municipio que se llama Flandes, donde Yecid Calderón vivió toda su infancia y este fue el lugar en el cual tuvo una perrita, llamada Pinina, que murió en un accidente; esta fue la primera pérdida de alguien muy querido para su vida. Aunque se llama Yecid Calderón, decide asumir el nombre de Pinina Flandes, utilizando la fórmula nombre de la mascota con el nombre de la calle, o lugar donde se nace, fórmula usada por los actores de porno.

Este no es sólo un nombre, ni un personaje, ni mucho menos una abstracción; es el propio agenciamiento, transgresivo y transgresor de Yecid Calderón, desde su propia vida, en respuesta a las prácticas convencionales que no permiten el juego de una estética que combina los estereotipos del vestir femenino y masculino y las producciones que se crean a partir de la determinación del rol a través de un traje. Este tipo de estética da:

Posibilidades para desestabilizar órdenes y empecé a darme cuenta que eso era arbitrario, el traje es algo muy arbitrario, hay una frase que dice que en definitiva todos somos travestis porque nacemos desnudos, entonces todos realmente estamos travistiéndonos todos los días, entonces la cosa es que yo ya lo había pensado. (Calderón, comunicación personal, 2016)

Las posibilidades discursivas de Pinina Flandes están marcadas por la intención de la disrupción en los discursos que continuamente buscan el etiquetamiento y la identificación, en materia de género; por ésto ella se sitúa en los feminismos, así:

Yo milito son feminismos que están mucho después de esa creencia de que el feminismo es de mujeres o para las mujeres, o que el feminismo sea una cuestión de acentuar el género, entonces ellas defendían mucho esa postura muy polarizadora de la mujer, se tú misma, y la mujer eres todo y dele con la mujer y mujer pa’ qui, mujer pa’ ya, entonces uno dice: la idea no es, justamente como reiterar el rol, es que también lo reiteraban, pero de una manera estereotipada, además. (Calderón, comunicación personal, 2016)

Situado en otros feminismos, diferentes al clásico, Yecid Calderón realiza una crítica al arte, que lo llevó a su primer boicot en el 2010 en una exposición dentro de la cual dio rienda suelta a su inconformismo sobre el arte ya sea político o no político, acción de la cual nace un proyecto que se llama “Pininius”22, primeras reflexiones como Pinina Flandes, en las cuales hace una producción de discurso y textualidades narrativas, que construye desde cada una de sus acciones.

La permanente narrativa es, para Pinina Flandes, un continuo reconocimiento de lo que es en su constante devenir; narrativa que se hace lenguaje desde la comprensión de sí misma y de sí mismo y de sí mismi y de sí mismu; otros términos que no son establecidos desde la sociedad, sino desde un cuerpo que se torna empoderado desde sus propias prácticas, discursos y narrativas.

En el encuentro de su cuerpo, como narrativa, el género desaparece, tratando de salir a través de la deconstrucción del género y la sexualidad. Para Pinina Flandes es irrelevante ser hombre o mujer, su construcción corporal y sensible va más allá de dichos estereotipos establecidos socialmente; de lo que se trata es de estar en constante deconstrucción del género.

22 “Pininius” Es un proyecto en el cual aparece una presentadora muy sardónica, que va a las galerías a

encontrarme con los artistas y a preguntarles donde estaba lo político de su arte. https://www.youtube.com/watch?v=Y4_wcf5pxPk

Lo primero que piensan es que soy maricón, lo primero que piensan es, como es gay, pero no se trata de eso, para mí es una cuestión política del ejercicio del lenguaje, ahí deconstruyo el género porque pues estoy ubicándome en una narrativa tradicionalmente usada para las personas diagnosticadas con sexualidad femenina mujer. (Calderón, comunicación personal, 2016)

En esta medida, a partir de la deconstrucción del género, se va reconfigurando el propio cuerpo sexuado, desde sus propias enunciaciones de identidad no identificable, como pasa con lo queer, a lo que Pinina Flandes ve como interesante, por los procesos de resistencia, desde la forma de producción de la subjetividad, desde la desidentificación, y dice:

Me interesa el tránsito continuo, no me interesa la reproducción de los roles de género, no me interesa el género, aunque obvio estoy signado por el género porque vivo en una sociedad generista, pero eso no quiere decir que eso sea lo más importante. (Calderón, comunicación personal, 2016).

Si bien es cierto que, dentro de las múltiples reconfiguraciones que Pinina Flandes hace de su cuerpo, en el cual se toman elementos del posporno y lo pospornográfico, es el erotismo lo que mueve toda la obra, su cuerpo y su vida, desde la pulsión del amor, como un acto erótico que afirma la existencia en un sólo ser. “…aunque la otra vez hablaba con ella y ella me decía que ella y yo éramos las mismas personas, ella y yo éramos los mismos, o sea ella no existe sin mí” (Calderón, comunicación personal, 2016).