Prof Dr P Maurizio Calipar
LA PERSONA EN ESTADO VEGETATIVO: DATOS CIENTÍFICOS
Por tanto, el primer paso concierne al co- nocimiento del hecho científico. Dado que no se puede hacer un examen por- menorizado de todos los datos científi- cos, presento una breve síntesis tomada del documento final producido en el Congreso Internacional realizado en Ro- ma en marzo pasado por la Pontificia Academia para la Vida junto con la Fede- ración Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC). Estos datos parecen afirmaciones apodícticas, pero detrás de estas conclusiones hay una li- teratura científica extensa.
1. Una manera de definir el estado vege- tativo como condición clínica refiere a:
- un estado de no respuesta, actual- mente definido como una condición caracterizada por estado de vigilia, con ciclos alternativos de sueño y vi- gilia;
- una aparente ausencia de conciencia de sí y del ambiente que lo rodea (aparente porque es el resultado de lo que el observador externo puede ver y experimentar, dado que no tiene un real contacto con el paciente y no sa- be lo que experimenta);
- la falta de respuestas comportamen- tales a los estímulos ambientales (no hay una conexión directa entre los es- tímulos y la respuesta del paciente); - un mantenimiento de las funciones
autónomas (por ejemplo, la respira- ción, la actividad cardíaca y otras funciones cerebrales).
2. Hay que distinguir muy claramente el estado vegetativo de otras condiciones clínicas o, tal vez, de la muerte directa- mente. La primera distinción es esta: el estado vegetativo es la condición patoló- gica de un viviente, por ende, no coinci- de de ninguna manera con la muerte en- cefálica. También se diferencia de otras condiciones clínicas como el coma, el síndrome “locked-in” y el estado mínimo de conciencia, con los cuales mantiene sólo algunos aspectos similares. En tanto, el estado vegetativo tampoco puede ser
asimilado a la muerte cortical, pues los pacientes en estado vegetativo mantie- nen algunas islas funcionales (incluso muy amplias) del tejido cortical.
3. En general, el paciente en estado ve- getativo no necesita de soportes tecno- lógicos para el mantenimiento de sus funciones vitales. Puede tener lugar otra patología derivada, una crisis respirato- ria, pero no está directamente involucra- da con la condición de estado vegetativo. 4. A la luz de estos datos vale subrayar que el paciente en estado vegetativo no puede ser considerado un enfermo ter- minal; en efecto, su condición puede permanecer estable por períodos muy prolongados de tiempo. La media de su- pervivencia de estos pacientes es de tres a cinco años.
5. El diagnóstico del estado vegetativo es muy complejo y, hasta hoy, es básica- mente un diagnóstico de tipo clínico (de contacto directo con el paciente) que re- quiere una observación prolongada y atenta, efectuada por personal especiali- zado y experto. Pero también está com- plementado por tecnologías desarrolla- das que pueden ayudar al médico a abor- dar un diagnóstico más preciso. Esta complejidad requiere que quien diagnos- tica esté altamente especializado en este campo, que posea una clara competencia para distinguirlo de otras patologías clí- nicas. Se necesita también la utilización
de instrumentos de valoración estandari- zados, en un ambiente controlado. No es una novedad que las estadísticas en la li- teratura científica documentan muchos equívocos en el diagnóstico. Por esta ra- zón se necesita emplear, en la medida de lo posible -dado que no siempre se tiene acceso-, todas las tecnologías modernas disponibles para confirmar el diagnóstico. 6. Las tecnologías modernas de diagnós- tico por imágenes (imaging) permiten documentar -a través de una coloración particular- el flujo cerebral y mostrar có- mo se mueve el metabolismo cerebral, para ver si las diferentes áreas del cere- bro todavía funcionan o no. Como resul- tado de estos estudios, se ha podido de- mostrar la persistencia, en pacientes en estado vegetativo, de algunas funciones corticales y la recepción de algunos estí- mulos (entre ellos el dolor), los cuales no pueden ser elaborados por el paciente, quien tampoco puede atribuirles un sig- nificado. Incluso, ante la imposibilidad de conocer la cualidad subjetiva de tales percepciones, parecen posibles algunos procesos elementales discriminativos en- tre estímulos significativos y no signifi- cativos. Entonces, esto es una posibili- dad; hay que tenerlo en cuenta. Es de- masiado fácil y superficial concluir que el paciente en estado vegetativo nada en- tiende y nada siente. Hay que tener una actitud de máxima prudencia.
7. Al día de hoy, ningún método de in-
vestigación, por si solo, nos puede prede- cir, en cada caso concreto, qué paciente en estado vegetativo se recuperará y cuál no podrá hacerlo. Hay una posibilidad de prognosis, pero la prognosis es una previ- sión, no es una certeza y no se puede to- mar una decisión crítica sobre una previ- sión, en particular, si se trata de decir “esta persona nunca va a poder recupe- rarse”. Dentro de este cuadro, algunos concluyen que se puede interrumpir la suministración de nutrición e hidratación artificial. Esto es sólo una previsión y hay casos concretos, que la literatura médica nos muestra, de personas que después de años se recuperaron, cuando la previsión había dicho lo contrario.
8. Hasta hoy, las valoraciones pronósti- cas, de tipo estadístico, sobre el estado vegetativo, se han obtenido a partir de estudios limitados en número de casos y duración de la observación. Es recomen- dable, por tanto, abandonar definitiva- mente el uso de términos desviantes, que pueden provocar equívocos, como “esta- do vegetativo permanente”, limitándose a una descripción más objetiva de la con- dición del paciente, es decir, a la indica- ción de la causa y la duración del estado vegetativo. Este dato es objetivo y no in- dica nada con relación al futuro.
LA PERSONA EN ESTADO VEGETATIVO: