2.7 APRENDIZAJE
2.7.2 La perspectiva sociocultural y centrada en la comunidad
Considera que las relaciones sociales, la comunidad y la cultura tienen un papel en la cognición y el aprendizaje. Esta perspectiva retoma los aportes de Vygostky, que se detallaron al inicio del capítulo y también considera las aportaciones de Lave y Wenger respecto al aprendizaje situado, que se revisan párrafos arriba.
Para Lave (1991), el proceso de adquisición de conocimientos culturalmente significativos se debe entender como el proceso por el que uno se convierte en miembro de una comunidad, lo cual requiere de un tiempo, de un proceso y de participación.
El aprendizaje como proceso de formación de la identidad dentro de una comunidad estructurada culturalmente, implica la concepción de la mente y de los conocimientos como procesos que se producen cuando las personas interactúan en actividades comunitarias “la mente y el mundo social se constituyen mutuamente” (Lave, 1991). La práctica escolar artificial y alienadora, produce conocimientos carentes de autenticidad debido a su separación artificial de las comunidades y de las prácticas socioculturales de las que originariamente formaba parte.
El razonamiento y el aprendizaje son el resultado de la interacción social que tiene lugar entre los miembros de una comunidad, de ahí que “Situar la cognición en el proceso de la actividad de la comunidad supone una idea de cognición como algo “distribuido” dentro del contexto en el que se produce” (Biddle y cols., 2000:41)
Rogoff (1990, citada por Biddle y cols. 2000) destaca la naturaleza situada del aprendizaje, todos los aspectos: la conducta, la cognición, el lenguaje y las respuestas afectivas se siguen unos a los otros dentro de la actividad cultural en la que se producen, de manera que los tipos de actividad se deben convertir en unidades de análisis e interpretación, no el alumno como individuo ni sus características o destrezas individuales. Así mismo, la apropiación participativa se entiende como la progresión en la naturaleza de la interacción entre el estudiante y el profesor y es lo esencial del desarrollo cognitivo.
La apropiación no significa “interiorización” en el paradigma constructivista cognitivo, sino que tiene la connotación de un proceso mediante el cual dos personas llegan a comprenderse mutuamente y a trabajar juntas de forma eficaz, el novato/ principiante llega a pensar, percibir y comportarse como el experto. Es un proceso sustancialmente recíproco, creativo y específico de la situación (Rogoff, 1993).
Partiendo de que el proceso social es la sustancia del proceso cognitivo, el problema entonces es crear en el aula un proceso social que sirva de modelo de los procesos cognitivos reales. Diversos autores realizaron una serie de experimentos para trasladar las ideas socioculturales a la práctica concreta del aula (Brown, 1992, 1994; Brown, Ash, Rutherford, Nakawa, Gordon y Campione, 1993; Brown y Campione, 1994). Mencionan que es fundamental que los alumnos se conviertan en aprendices expertos capaces de aprender a aprender, en donde el maestro es un modelo del aprendedor experto automotivado e inteligente.
Para establecer una comunidad de personas que aprenden hay que hacer dos cosas: definir las actividades de aprendizaje, mostrar cómo se realizan y practicarlas; y fijar unas normas de actuación que organicen la participación efectiva en las comunidades de aprendizaje (Biddle y cols., 2000:48).
Las normas de la participación cooperativa entre los alumnos estaban presentes a lo largo de todo el proceso. “El debate constructivo, la objeción y la crítica eran el medio, más que la excepción” (Brown y otros, 1993: 200 citados por Biddle y cols., 2000:49)
El trabajo colaborativo - explicado en párrafos anteriores - entre los participantes del aula es un elemento necesario para crear comunidad de aprendizaje. Zuckerman (1994 citado por Biddle y cols. 2000) realizó un estudio para crear una comunidad de aprendices efectiva, concluye que el desarrollo de las destrezas sociales y de aulas eficaces se considera que está integrado al desarrollo de las destrezas intelectuales. La formación en un área redunda en beneficio de la otra. Por tanto desarrollar una clase efectiva que significaba desarrollar una comunidad centrada en el aprendizaje (Rogoff, y Brown y Campione) es una cuestión de desarrollar las destrezas socio intelectuales específicas.
Un último aspecto importante de revisar es el que se refiere a la cultura del oficio del estudiante, es decir “ser estudiante” significa ejercer ese oficio, el oficio de estudiante, que para muchos docentes, les representa el compromiso del alumno para con las actividades de aprendizaje; en el marco de las comunidades de práctica desempeñar este oficio se relaciona con la motivación intrínseca, la identidad (reconocerse como estudiante y trabajar como tal) y por supuesto el involucramiento en las actividades a través de los diversos modos de participación.
El análisis sociológico de cómo los estudiantes aprenden a ser estudiantes dentro del sistema escolar tradicional (Woods, 1980), está ligado a la integración de lo social y lo cognitivo que postula la orientación sociocultural. La cultura institucional permea al aula y los estudiantes deben negociar su propia situación individual, sus funciones y su estatus (Ball, 1980). (Biddle y cols. 2000:51)
Para explicar de forma completa cómo se interrelacionan los procesos socioculturales y la cognición hay que tener en cuenta todos los aspectos de la vida escolar de los alumnos. Esta explicación integrada, no se ha dado, de momento. (Biddle y cols., 2000:51)
El aprendizaje y la cognición están distribuidos y se extienden por todos los aspectos de las actividades y los contextos que los producen. “Configurar la naturaleza del proceso educativo es configurar la naturaleza de la comunidad en la
que se produce”, crear comunidades de aprendices es crear una nueva cultura en el aula (Rogoff, y Brown y Campione citados por Biddle y cols. 2000).
Las teorías socioculturales de Lave y Rogoff, resaltan de manera implícita la importancia del lenguaje como la principal herramienta sociocultural con la que se negocia socialmente la participación en las comunidades de práctica.