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La pregunta por la técnica Desocultando la verdad­­­­.­­­­­­

PARTE I. SIGLO XIX y XX INFLUENCIAS TEOLÓGICO-ECONÓMICAS EN

Capítulo 3 Martin Heidegger: Diferencia entre técnica antigua y actual­­­­­­­­

3.3 La pregunta por la técnica Desocultando la verdad­­­­.­­­­­­

La pregunta por la técnica (1949), surge de una serie de conferencias realizadas

por Heidegger en Bremen, posteriormente este ensayo será publicado en el libro

Vorträge und aufsätze de 1954, su orientación de estos Ensayos y conferencias, será la

diferencia de la esencia de la técnica antigua y la técnica moderna. La pregunta por la técnica nos lleva a transitar por la senda del pensamiento, travesía siempre asociada a un recorrido por la lengua. Planteamiento defendido por la profesora Carmen Segura, el «problema del ser se ha de realizar dentro del contexto de la reflexión sobre el lenguaje, como pusieron de relieve tanto Heidegger como Gadamer»225. Y en este camino de indagación sobre la técnica buscamos una relación de libertar que abra nuestro «ser- ahí», nuestro Dasein a la esencia de la técnica. Patrick H. Dust, nos subrayara del Heidegger tardío:

La elaboración del Dasein como entrada al problema del Ser y el proyecto de crear una nueva ontología dentro del ámbito de la filosofía constituyen las preocupaciones centrales de Ser y Tiempo; mientras que una negación de toda ´filosofíaµ, y una violenta retirada de la voluntad de poder y de la técnica como manifestación epocal de esa actitud ±que es nada menos que la ´modernidadµ- forman el núcleo de la obra tardía226.

225 Segura, Carmen, Δαι´μων. Revista Internacional de Filosofía, Suplemento 4, 2011, p. 343

226 Dust, Patrick, Amando lo artificial: Ortega y Gasset y nuestra relación con la técnica hoy,

Ni la técnica es la esencia de la técnica, ni la esencia de la técnica es algo técnico. Es más, el someternos a la técnica concibiéndola en su modo neutral, nos convierte en invidentes de la esencia de la técnica. Existen dos respuestas a priori para la pregunta que aquí nos hacemos, ambas vinculadas, entienden la técnica como medio para un fin, y como un hacer del hombre. Lo que nos define el carácter instrumental y antropológico de la técnica. Respecto de su esencia antropológica, nos dirá Heidegger, «la técnica es un medio para unos fines [­] la técnica es un hacer del hombre»227, y la técnica ha de ser un medio dominado para los fines del hombre, dominio amenazado por el desarrollo tecnológico sin control. En esta afirmación de Heidegger se puede ver la coincidencia con Ortega en la creencia en una esencia antropológica de la técnica.

Para conocer la esencia de la técnica debemos buscar lo verdadero mediante lo correcto, único medio de una relación libre con la técnica desde su esencia. Con la necesidad de hacer de la técnica moderna un medio para un fin, se convierte en crítico el someterla, ya que una de sus características más actuales es precisamente la capacidad de superación que posé de su propio creador. Pero este someter, este correcto gobernar instrumental de la técnica, no nos revelara aún su esencia, únicamente donde se nos manifiesta, donde sobreviene el «desocultar», la alétheia (ἀλήθεια), acontece lo verdadero, exclusivamente lo correcto no es lo verdadero, pero es el camino por el que debemos de transitar para llegar a la verdad.

El medio nos permite realizar algo, y por lo tanto obtener algo, es decir, toda causa tiene un efecto. Y para obtener un fin determinado, se aplican unos medios determinados, ya que en el territorio de lo instrumental, gobierna la causalidad. Para la tradición filosófica existen cuatro causas, y la técnica como medio se «desvela» si remontamos lo instrumental a la cuádruple causalidad Aristotélica. La causa materialis, la materia de la que está hecha, la causa formalis, la forma, la figura en la que entra el material, la causa finalis, el fin. Y la causa efficiens, que produce el efecto. Por lo que la técnica como medio, se manifestara llevando lo instrumental a este cuatrinomio causal. Entiéndase la causa como lo que efectúa, es decir, como lo que obtiene efectos, lo que obtiene resultados. La causa efficiens determina de forma clave toda la causalidad. Y en la teoría de las cuatro causas que nos viene de Aristóteles, el actuar buscado como cau­

227, Heidegger, Martin, La pregunta por la técnica, Traducción de Eustaquio Barjau en Heidegger, M.,

salidad en el pensamiento griego no encaja. Las cuatro causas serán modos entrelazados de «ser- responsable-de», modos correlacionados.

Para los griegos, la «causalidad» no tenía que ver con el obrar. Lo que para nosotros es causa, para los griegos era «Χἰ3ίΧ», lo que es responsable de algo. Las cuatro causas son los cuatro modos del ser responsable. Es necesario comprender correctamente el sentido de la «causalidad», para poder vislumbrar lo propiamente instrumental en lo causal.

Los cuatro modos llevan a que algo se haga presente, el ser responsable deja venir al advenimiento, es el ocasionar, causa secundaria dentro del todo de la causalidad, «El estar-delante y el estar-a-punto caracterizan la presencia de lo presente»228. Los cuatro modos del ocasionar se sitúan en los límites del «traer-ahí­ delante». A través de este viene a su aparecer la naturaleza y lo fabricado. El traer-ahí­ delante desoculta lo oculto, lo saca de lo oculto, la alétheia (ἀλήθεια) griega, que es para nosotros la «verdad», la corrección del representar. A la «causalidad» pertenece lo instrumental, rasgo esencial de la técnica griega, medio para salir de lo oculto, desocultamiento y verdad, son posibilidad de toda elaboración productora. La palabra «técnica», del griego technikón, significa que pertenece a la techné (31φνη), la techné pertenece al «traer-ahí-delante», es algo poiético, perteneciente a la poiesis (ποίη2ις), al producir.

Lo delimitador circundante que finaliza la cosa, lo finalizante que completa, el fin, el telos (31λος) griego. Y los cuatro modos del «ser-responsable-de» hacen aparecer algo, lo convierten en presente, permiten su presencia. Lo liberan permitiéndole progresar hacía su llegada, rasgo fundamental del «ser-responsable-de», la aitia (Χἰ3ίΧ) griega, y muestro «dar-lugar-a» la esencia de la causalidad. Este traer a lo presente, lo que es, nos lo dice Platón en el Symposium (205 b):

Todo dar-lugar-a que algo vaya y proceda desde lo no presente a la presencia, es ´poiesisµ, es pro-ducirµ. La ´ποίη2ιςµ, ´poiesisµ, el pro-ducir, no solo es lo artesano o el traer a la forma, la ´οu2ίΧµ, ´ousíaµ es ´poiesisµ en el sentido más elevado, ya que lo presente tiene en si el brotar en el pro-ducir. Por otro lado, lo producido artesanalmente no tiene en sí mismo el brotar en el pro-ducir, sino que lo tiene en el otro, en el

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artesano .

La forma de «dar-lugar-a» las cuatro causas se insertan dentro del pro-ducir. El dar-lugar-a se relaciona con la presencia de lo que aparece en el producir. El pro-ducir pro-duce acontece desde lo velado hacia su desvelamiento, este acontecer es el desocultar, la alétheia (ἀλήθ1ιΧ), nuestra verdad.

La técnica y la alétheia (ἀλήθ1ιΧ), en el desocultar se basa todo pro-ducir, que reúne en si los cuatro modos del dar-lugar-a, la causalidad, y los controla. Le pertenecen el fin y el medio, y como rasgo clave de la técnica, lo instrumental. Entendiendo la técnica como un desocultar y no únicamente como medio, podremos llegar a la esencia de la técnica, es decir, a la verdad. La técnica del griego technikón, hace referencia a lo que pertenece a la techné (31φνη). La techné no es únicamente el hacer y saber artesanos, también apunta a las más elevadas bellas artes:

El uso del término técnica en griego clásico no hace distinción entre producción industrial y arte; y durante la mayor parte de la historia humana, estos aspectos eran inseparables: uno tenía relación con las condiciones y funciones objetivas y el otro atendía a necesidades subjetivas y expresaba sentimientos y significados que se podían compartir230.

Techné (31φνη) como pro-ducir, como poiesis (ποίη2ις), es algo poiético, pero lo

determinante de la techné no es en sí mismo ser medio para el hacer o pro-ducir, sino que la clave es el desocultar, la alétheia (ἀλήθ1ιΧ), la técnica por lo tanto es medio, es acontecimiento del desocultar, y por lo tanto de la verdad. Respecto de la técnica moderna, esta se apoya en las ciencias exactas, y su desocultar, su alétheia (ἀλήθ1ιΧ),

229 Heidegger, La pregunta, ob. Cit., pp. 9-37.

230 Mumford, Lewis, Filosofía y tecnología, Madrid, Ediciones ecuentro, Carl Mitchan y Robert Mackey,

no se desarrolla mediante un pro-ducir, un traer-ahí-delante en un sentido poiético, sino que el desocultar dominante en la técnica moderna es provocación y exigencia ante la naturaleza de suministrar energía para almacenarla y distribuirla. Es una instigación de obligatoriedad para que la naturaleza libere energías humanamente explotables y acumulables. Estas energías liberadas por la naturaleza y su exigencia del poner que provocan como doble sentido, es un abrir y exponer. Este desocultamiento dirige sus propias rutas, la dirección y el aseguramiento son rasgos esenciales del salir a la luz que impulsa. En la medida en que el hombre es impulsado a extraer energías naturales, surge este salir de lo oculto que solicita, al impulsar la técnica, la techné (31φνη), toma parte en el solicitar como forma de desocultar.

Cuando el hombre, en los límites del desocultamiento, hace salir lo presente, corresponde a la exhortación del desocultamiento, «De ese modo, la técnica moderna, como un solicitador sacar de lo oculto, no es ningún mero hacer del hombre»231. El desocultar dominador de la técnica moderna lleva la dirección de poner en el sentido de la pro-vocación, y el acontecer de la pro-vocación propicia la revelación de las energías latentes pero veladas en la naturaleza. Lo revelado es trasformado, luego acumulado, posteriormente repartido y sufrirá finalmente en proceso de renovación cambiando, todos ellos modos del desocultar. El desocultar desvela su propia estructura de ensamblaje y direccionamiento. Dirección y aseguramiento serán los atributos predominantes del desocultar pro-vocante, así como su pertenencia a la clase de estado constante, el modo de ser presente del desocultar pro-vocante.

Para Heidegger la provocación aúna al hombre con el solicitar lo real como existencia. Al «coligante» lo llama «Gebirg». Lo que une y despliega los modos de estado de ánimo, es el talante «Gemüt». Y la pregunta que lleva al hombre a solicitar lo que sale de lo oculto como existencias, será «la estructura de emplazamiento Ge-stell», forma de desocultamiento en la esencia de la técnica moderna. Duque, nos dice al respecto que «Mi tesis reza así: lo que Hegel considera todavía como Yo libre (lo lógico, identificado asintóticamente con el Espíritu Absoluto) corresponde a la esencia de la técnica moderna según Heidegger: el Ge-stell (que propongo verter como ´estruc­

tura de emplazamientoµ)»232 . Según Heidegger, es en esta era técnica que el hombre siente el reto de desocultar, y el apogeo que viven las ciencias exactas, es muestra de una conducta humana peticionaria. La que prepara realmente el camino de la esencia de la técnica moderna históricamente, será para Heidegger la teoría física moderna de la Naturaleza, ya que esta incita a la unión que lleva al desocultamiento, impera en ella. Y como en la «Ge-stell», estructura de emplazamiento, yace la esencia de la técnica moderna, esta será la forma en que lo real se desoculte como existencia. Motivo por el que se vale de la ciencia natural exacta. «La esencia del destino que ha acabado plasmándose en la estructura de emplazamiento sea una función de apertura. Heidegger llama a esa función: der Brauch (en una primera aproximación: la ´usanzaµ o ´tra­ diciónµ, topológicamente comprendido: ´lo que hace faltaµ)» 233.

Heidegger llamará «el sino», lo destinado, al enviar, al poner en camino que la esencia de la técnica moderna da al hombre para desocultar. «La estructura de emplazamiento es una destinación del sino al igual que todo modo del hacer salir lo oculto. Sino, en el sentido mencionado, es también el traer-ahí-delante, la ´ποίη2ιςµ, poiesis»234.

Es el hombre el que realiza el poner pro-vocante para el desocultamiento de lo real respecto de lo constante, el hombre concibe e impulsa, pero el desvelamiento en el que lo real se hace visible u oculta, no lo habilita el hombre:

La visión de Heidegger, en la cual el hombre era en la época pre-socrática una entidad apenas fragmentada o diferenciada, un ser pretecnológico que aún no abusaba de su poder para inventar y alejarse del Ser. Y el destino de ese hombre no sufre cambio alguno; en el siglo xx, en el apogeo de la modernidad, sigue siendo igual que antes: volver a ser un ente que deje que las cosas sean, que las respete tal como son y no las transforme para nada. Su destino, en fin, es volver a ser un ente que existe sólo para que el Ser sea proyectado dentro de la historia235.

232 Duque, Félix, Navarro Cordón, Juan Manuel, Los confines de la modernidad, Barcelona, ediciones

Juan Granica, 1988, p.180.

233 ib., p.181.

234 Heidegger, La pregunta, ob. Cit., pp. 9-37. 235 Dust, Amando, ob. Cit., p. 127.

Mediante el hombre provocado a pro-vocar las energías naturales, acaece el desocultar. El hombre al estar provocado inicialmente en mayor medida que las energías naturales, nunca llega a ser constante. Al fomentar la técnica, el ser humano participa del establecer como desocultar, aun no siendo el desvelamiento en el que se despliega el establecer un hecho humano. Internamente al desvelamiento, el hombre desoculta lo presente respondiendo a la invocación del desvelamiento. La investigación humana en referencia a la naturaleza, le interpela por un modo del desocultar concibiendo la naturaleza como objeto de investigación, y desapareciendo finalmente en lo sin objeto de lo constante. Por lo que la técnica moderna y el desocultar no es solo un hacer humano. Este es el motivo de tener que admitir el pro-vocar del hombre a alcanzar lo real como constante.

Lo dis-puesto es lo que aglutina el pro-vocar del hombre a desocultar lo real en el establecer en cuanto lo constante. Lo dis-puesto será el modo del desocultar que domina la esencia de la técnica moderna, sin ser el nada técnico. En lo dis-puesto está el desvelamiento bajo el que actúa la técnica moderna desocultando lo real como constante. La determinación instrumental y antropológica de la técnica es causal, por lo que no puede vérsela bajo el prisma de lo religioso o metafísico únicamente.

El hombre pro-vocado de la era técnica en el desocultar, entiende a la naturaleza como un gran almacén de energías por liberar, y esto es génesis de la moderna ciencia natural exacta. Ya en la física moderna el reunir pro-vocante en el desocultar establecedor manda. La naturaleza se manifiesta de diferentes formas mediante el cálculo en un sistema de informaciones, sistema determinado por la causalidad modificada, que no muestra es carácter del pro-ducente dar-lugar-a, ni el modo de la causa efficiens o de la causa formalis. La esencia de la técnica moderna se sustenta en lo dispuesto por lo que aplica a la ciencia natural exacta.

Lo dis-puesto reúne al poner que sitúa al hombre en el desocultar lo real en modo del establecer como constante y el hombre pro-vocado se sitúa en el ámbito esencial de lo dispuesto, y no puede asumir una relación con él de forma posterior. Y este es el motivo porque el que la pregunta por la esencia de la técnica se plantea siempre tarde, pero si nos situamos donde los dispuesto mismo esencia, finalmente la pregunta no se realizara demasiado tarde. La esencia de la técnica lleva al hombre al

desocultar de lo real y de una forma constante. El destino que reúne y pone al hombre en el camino del desocultar, es desde donde se especifica la esencia de la historia, histórica ella misma como lo destinado.

Lo dis-puesto es destinación del destino como forma del desocultar, es destino en el pro-ducir, la poiesis (ποίη2ις). El desvelamiento de lo que es va siempre sobre el desocultar, mandando al hombre el destino del desocultamiento. Y el hombre se hace libre en el ámbito del destino. La libertad como área del «sino» para el desocultamiento rige lo libre, lo que ha sido desocultado, es decir, la verdad que enlaza con la libertad de forma esencial. «Todo hacer salir lo oculto viene de lo libre, va a lo libre y lleva a lo libre»236. La esencia de la técnica moderna descansa en la estructura de emplazamiento «Ge-stell», perteneciendo al «sino» del desocultamiento, estando en lo libre del sino. La esencia de la técnica moderna que se encuentra lo dis-puesto, le pertenece al destino del desocultamiento. La técnica es destino de nuestro tiempo como curso inalterable.

Abrirnos a la «esencia» de la técnica, nos lleva a una exigencia liberadora. El sino del hacer salir lo oculto es en cualquiera de sus modos, «peligro», pudiendo el hombre equivocarse con lo no oculto y malinterpretarlo. El mayor peligro predomina en la forma de la estructura de emplazamiento «Ge-stell», ya que lo no oculto acomete al hombre solo como existencias. «Sin embargo, la verdad es que hoy el hombre no se encuentra en ninguna parte consigo mismo, es decir, con su esencia»237. El hombre no distingue la estructura de emplazamiento «Ge-stell» como una exigencia, y «nunca puede» encontrarse consigo mismo. La estructura de emplazamiento oculta el hacer salir lo oculto, el «traer-ahí-delante», y por lo tanto la verdad. La técnica no es el peligro, sino la esencia de la técnica como un «sino» del hacer salir lo oculto, la estructura de emplazamiento «Ge-stell» como peligro al hacer salir de lo oculto, ya que el dominio de esta puede negar al hombre la verdad original.

236 Heidegger, La pregunta, ob. Cit., pp. 9-37. 237 ib., pp. 9-37.

Como decíamos anteriormente, la esencia de la técnica se basa en lo dis-puesto, y su mandato sobre el destino, que lleva al hombre al desocultar, y con ello el hombre se entrega a la esencia de los desvelado y su desvelamiento, experimentando la pertenencia al desocultar. El destino del desocultamiento en cualquiera de sus modos significa peligro, ya que el hombre puede equivocarse en lo desvelado y por lo tanto malinterpretar. Por lo que si todo lo presente es entendido bajo el concepto causa-efecto, hasta Dios puede perder su sacralidad, su misterio. Dios puede llegar a ser una simple causa, causa efficiens, bajo la causalidad.

El destino del desocultamiento es el peligro, e imperando el destino en modo de lo dispuesto nos encontramos con el peligro supremo. En cuanto lo desvelado, no afecta al hombre como objeto, sino como constante, siendo el hombre en lo sin objeto no más que el constanciador de lo constante, el hombre se dirige a un punto en el que el mismo no podrá ser visto sino como constante, se dirige al vacío.

La «Ge-stell», la esencia de la técnica como peligro, ha de albergar en sí lo que