El conocimiento de lo extramental
2.2 La prosecuci´ on por v´ıa de generalizaci´ on
Por la iluminaci´on de la operaci´on en el h´abito abstractivo, la inteligencia declara una doble insuficiencia en el abstracto respecto de dos instancias inconfundibles: la facultad y la realidad. “Una, en orden a la inteligencia, es la declaraci´on de que con los abstractos no se conoce todo; por ese camino se conocen las ideas generales. Otra, la declaraci´on de la insuficiencia del abstracto respecto de la realidad. Si el abstracto es intencional, no se conoce completamente la realidad”33. Esta doble declaraci´on de insuficiencia da lugar a dos v´ıas operativas divergentes que prosiguen a la abstracci´on34.
En la primera de ellas la inteligencia muestra que ning´un contenido abs-tracto puede colmar la amplitud de lo pensable. Polo la llama operaci´on de
negar o generalizaci´on, porque “la generalidad se obtiene seg´un un respecto
declarativo que niega la suficiencia a los abstractos”35. La generalizaci´on ampl´ıa el ´ambito mental, pero lo hace mediante la unificaci´on objetiva de una pluralidad de abstractos, es decir, pensando un nuevo nivel objetivo, que comprende los abstractos ya pensados, por ser general respecto de ellos36. En la generalizaci´on se conectan partes iguales del contenido de los abstractos desde una homog´enea idea m´as general que los abarca, prescindiendo as´ı de la diferencia mutua entre ellos37. As´ı, las ideas generales “no conservan la
33El conocimiento racional, p. 84.
34Cfr. Indicaciones, pp. 87-91.
35Curso de teor´ıa, III, p. 33.
36“Puede servir de indicaci´on llamar a esto abstracci´on parcial. Es una abstracci´on que se caracteriza por prescindir de las diferencias. Y, en efecto, generalizar es lo mismo que igualar” (Curso de teor´ıa, III, p. 34).
37Polo llama a los abstractos lo vasto, y los describe como un complejo de notas para se˜nalar la distinci´on real que los objetos abstractos guardan impl´ıcitos. A las ideas gene-rales, en cambio, las denomina monotas porque refieren a un aspecto que es com´un a una diversidad de abstractos. Las mononotas no surgen de ninguna inspecci´on en el interior del abstracto, sino de una unificaci´on de una pluralidad de abstractos. Cfr. Curso de
plenitud del contenido; son indeterminaciones que se corresponden con una parte del contenido abstracto; indeterminaciones que se corresponden con una determinaci´on. Esa determinaci´on es m´ultiple y homog´enea, pero sola-mente es parcial. Por tanto, no es una explicitaci´on del abstracto, sino una versi´on intencional del abstracto que, en definitiva, es particular, porque s´olo ilumina una parte del abstracto”38.
Esto implica disminuir la referencia intencional del abstracto a la realidad, porque se prescinde del valor diferencial seg´un el cual los abstractos remiten a lo real. El modo como lo general versa sobre las determinaciones abstractas es la igualaci´on de las determinaciones, y esto es por la indeterminaci´on de lo general. Al volver sobre los abstractos desde la idea general, los abstractos pierden sus diferencias de contenido: el pensar desde lo general es la homoge-neizaci´on de la pluralidad de determinaciones, y las pluralidades homog´eneas son parte de los abstractos. De este modo, la intencionalidad que sienta la generalizaci´on versa sobre casos particulares de la idea general39. As´ı, lo que la idea general gana en claridad, lo pierde en contenido40.
La operaci´on de negar -en cuanto que declara la insuficiencia de los abstractos en orden a la capacidad de pensar, que el conocimiento abstracto no satura- est´a abierta: siempre se puede obtener una idea m´as general41. La generalizaci´on as´ı considerada no tiene t´ermino: no hay una ´ultima idea ge-neral42. As´ı, la prosecuci´on por esta v´ıa puede seguirse indefinidamente, pues “cada momento del entender es una operaci´on intelectual. Entender es una pluralidad de operaciones”43: no cabe un ´ultimo objeto pensado. Esta v´ıa operativa da lugar a la l´ogica extensional44 y prepara para el conocimiento
teor´ıa, IV/1, p. 8.
38El conocimiento racional, p. 136.
39Cfr. Curso de teor´ıa, IV/1, p. 9.
40“Las ideas generales conocen m´as que el abstracto, pero se conoce menos que el abs-tracto, ya que la idea general se corresponde con determinaciones particulares, no con todo el contenido abstracto” (El conocimiento racional, pp. 149-150).
41“La continuaci´on del entender mantiene su estructura: seguir entendiendo es siempre poseer lo entendido. De manera que, si el entender se incrementa, lo entendido tambi´en crece, pues la conmensuraci´on es constante, y siempre el entender ha logrado ya lo enten-dido, pues no puede seguir sin ´el: si no cabe un tramo anterior ciego, tampoco cabe una prosecuci´on ciega” (Lo intelectual y lo inteligible, p. 123).
42Cfr. Curso de teor´ıa, III, pp. 253-290.
43Lo intelectual y lo inteligible, pp. 123-124.
44Curso de teor´ıa, IV/1, p. 11. La l´ogica extensional es una conexi´on o regla entre las
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matem´atico. Sin embargo Polo hace notar que “el formalismo significa, ante todo, un peculiar alejamiento de lo extramental (...) El prop´osito de lle-gar a la esencia extramental s´olo tiene sentido si se abandona la presencia mental”45.
2.3 Las operaciones racionales y el
conoci-miento de lo f´ısico en tanto que f´ısico
La otra v´ıa operativa tras la abstracci´on corresponde a las operaciones
explicitantes o racionales, que son aquellas con las que se conoce mejor la
rea-lidad abstracta. Porque “conocer mejor la rearea-lidad abstracta es justamente conocer sus principios”46. El abstracto no es un conocimiento insuficiente de la inteligencia, sino un conocimiento insuficiente de lo real; remite a una realidad extramental, cuyo conocimiento se inicia con ´el. Una cosa es la pluralidad de objetos abstractos cuya unificaci´on puede ser una idea gene-ral, y otra cosa es la pluralidad interna de notas de cada abstracto. Por la iluminaci´on del h´abito abstractivo que manifiesta la doble insuficiencia del abstracto, “se distingue netamente una declaraci´on de insuficiencia de la otra, porque la primera da lugar a ideas generales un´ıvocas, y en la segunda nos encontramos con causas, profundizando sobre ellas nos percatamos que son ad invicem”47.
Polo tambi´en llama explicitantes a las operaciones que dan a conocer lo que se encuentra impl´ıcito en el abstracto en orden a la realidad, porque esclarecen la complejidad diferencial a la que remite cada abstracto sin pres-cindir del valor entero de esa diferencia. Estas operaciones son s´olo tres:
concebir, juzgar y fundamentar. La v´ıa operativa racional culmina con la
manifestaci´on completa de la insuficiencia del conocimiento operativo para conocer lo extramental, y abre el camino para acceder al ser como principio, con el conocimiento metaf´ısico.
El conocimiento de la v´ıa operativa racional comienza con la abstracci´on. Pero, como hemos dicho, la presencia mental es el l´ımite mental o
cognos-45La esencia extramental, p. 282.
46El conocimiento racional, pp. 73-74.
citivo, porque seg´un ella s´olo se conoce lo que se conoce, en tanto que lo que se conoce se da por supuesto: “el supuesto es lo pensado”48. La reali-dad extramental es captada intencionalmente como deteniendo su ocurrir y
eximi´endose del ocurrir que a lo real le compete: as´ı, intencionalmente s´olo
se conoce lo que se supone. En cambio, para conocer lo real en su propio ocurrir, y para conocer la operaci´on (que se oculta en el objeto), es preciso no s´olo detectar la suposici´on (el l´ımite mental) sino adem´as, abandonarla, porque “la suposici´on no tiene nada que ver con lo f´ısico real”49. Cuando las operaciones racionales se ejercen sin perder el detectar el l´ımite, la presencia mental ya no se oculta -porque estas operaciones se ejercen sin objeto-, y se puede acceder a la principialidad f´ısica en cuanto tal50.
El conocimiento de lo f´ısico en tanto que f´ısico sigue el m´etodo de
expli-citaci´on de concausalidades que, para Polo, constituyen lo que el abstracto
guarda impl´ıcito, es decir, la principialidad f´ısica real a la cual ´este remite. Porque, si bien el conocimiento intencional es un conocimiento v´alido de lo real, es un conocimiento insuficiente. Es inevitablemente multiforme por ser
aspectual51: estriba en un remitir de diversas maneras a lo real y as´ı comporta verdad, pero siempre restringida al aspecto al que remite. El objeto pensado es intencional, “no necesita propiamente ser”52, est´a eximido de ser real53: no tiene ninguna ´ındole propia fuera de la remitencia aspectual. Adem´as, la pluralidad aspectual del conocimiento intencional no equivale a lo real,
por-48Curso de teor´ıa, II, p. 141. “La noci´on de suppositio hay que establecerla simplemente
en el orden de la objetividad, o como respuesta a la cuesti´on de la relaci´on entre el conocer y lo conocido” (Curso de teor´ıa, II, p. 157).
49Curso de teor´ıa, II, p. 160.
50“Si es la operaci´on la que se compara con lo f´ısico sin poseerlo (la posesi´on ser´ıa objeto) se respeta lo f´ısico de lo f´ısico, el car´acter f´ısico de las causas f´ısicas; en caso contario no se respeta su car´acter propio” (El conocimiento racional, p. 79).
51“Al poseer objetos intencionales s´olo se conoce aspectualmente la realidad. En cambio, cuando se conoce lo que no es inteligible, cuando no se conoce intencionalmente, ya no se conocen aspectos de la realidad sino que se conocen principios” (El conocimiento racional, p. 79).
52Curso de teor´ıa, II, p. 160.
53“La operaci´on inmanente se caracteriza por poseer el objeto, pero esa posesi´on en modo alguno es productiva o elaboradora del objeto. Si es as´ı, la intencionalidad es irreal desde el punto de vista f´ısico; est´a exenta. Por eso, abstraer es eximir de ser causa; el abstracto est´a exento de ser causa. Tambi´en por ello el abstraer es un conocimiento que se puede declarar insuficiente respecto de las causas, respecto a la realidad f´ısica. La declaraci´on de insuficiencia del abstracto respecto de la realidad f´ısica es la misma exenci´on, puesto que el abstracto no es ninguna causa” (El conocimiento racional, p. 102).
22 EL MARCO CONTEXTUAL DE UNA F´ISICA DE CAUSAS
que no cabe reconstruir una realidad componiendo diversos aspectos suyos intencionalmente conocidos.
As´ı, el conocimiento de la realidad extramental no se puede conseguir con la intencionalidad. Y la raz´on profunda de esto es que ni lo f´ısico es como los objetos, ni estos ´ultimos son como la realidad54. Polo distingue de manera n´ıtida entre lo real y lo intencional, porque “a las causas f´ısicas se las conoce como causas en tanto que no se las exime de ser causas. La
exenci´on de ser causas es la intencionalidad: la intencionalidad no es causa
alguna ni es causada”55. Se˜nala as´ı, que la objetivaci´on no es falsa, pero que no accede irrestrictamente a lo f´ısico, ya que el orden de lo f´ısico es real y no intencional: “el objeto es lo f´ısico pensado en acto, pero el pensamiento no es f´ısico; conocer lo f´ısico no es hacerse f´ısico”56.
En lo intencional, todo objeto se conmensura con una operaci´on
inte-lectual, pero ´estas son prioridades m´as altas que la principialidad f´ısica o categorial57. Polo encuentra en la distinci´on entre la prioridad de la
ope-raci´on y la principialidad f´ısica la clave de la cuesti´on del conocimiento de lo
extramental. Sin embargo, se˜nala que la dificultad que esta distinci´on lleva consigo ya hab´ıa sido percibida por el Aquinate: “recu´erdese la pregunta de Tom´as de Aquino: ¿c´omo se puede conocer con lo que es inmaterial e inmu-table lo que es material y mudable?”58. Y Polo responde: “Afirmo que no se puede conocer m´as que en pugna”59.
54“No se sostiene que las causas sean ininteligibles, sino que no son inteligibles en acto. Pero es que ‘inteligible en acto’ significa objeto pensado, objeto intencional (...). Si se dijera que por no ser inteligibles en acto no son inteligibles en absoluto, o que no se pueden conocer en absoluto, entonces nos condenar´ıamos al representacionismo. En ese caso, ni siquiera podr´ıamos admitir la intencionalidad, y tendr´ıamos que decir que la realidad externa a la mente es para la mente una X, como sostiene el criticismo de Kant (...). El lugar de los inteligibles en acto es el pensar, el conocer intelectual. Pero el lugar de la realidad es la efectividad, la causalidad, y eso es de un realismo claro” (El conocimiento
racional, pp. 108-110).
55El conocimiento racional, p. 108.
56Curso de teor´ıa, II, p. 123.
57“Aunque se puede decir que el conocimiento explicitativo es un cierto progreso respecto del conocimiento intencional, respecto de otro punto de vista hay que decir que es m´as bajo que el conocimiento intencional. Ese abajamiento es imprescindible para poder sorprender a las causas f´ısicas en su car´acter de f´ısico, sin turbar su car´acter f´ısico por una pretendida inteligibilidad del car´acter f´ısico, que a lo f´ısico en cuanto que f´ısico no le corresponde” (El
conocimiento racional, p. 79).
58El conocimiento racional, p. 154.
Polo prefiere hablar de pugna y no de comparaci´on entre la prioridad operativa y la principiaci´on categorial, porque ´estas son muy distintas. “Las causas son f´ısicas, la operaci´on no es f´ısica. Por ello, la comparaci´on entre lo intelectual y lo f´ısico es una discordancia, por lo que es imposible la conmen-suraci´on. Es imposible que lo intelectual se conmensure con lo f´ısico. S´olo lo puede conocer por explicitaci´on, que para la operaci´on misma implica un despojo, un conocer algo inferior a ella. Esto, insisto, se puede llamar pugna, o si se prefiere no estar conforme con lo f´ısico. A su vez, se puede hablar de pugna porque solamente se pueden explicitar principios si, y en tanto que, la operaci´on es a priori”60. Para Polo la pugna se da entre dos tipos de
aprioridad: la aprioridad de la operaci´on y la aprioridad f´ısica61. La pugna es la devoluci´on del objeto a la realidad: las causas se hallan o encuentran, pero no son pose´ıdas por la operaci´on, sino que ´esta pugna con ellas62.
De esta manera, para Polo el avance en la prosecuci´on racional a partir del conocimiento abstractivo se logra mediante una pugna entre un m´as (la prio-ridad operativa) y un menos (los principios predicamentales)63. Esta pugna da lugar a una ganancia cognoscitiva neta respecto de la abstracci´on. Esto se debe a que en ella interviene una nueva iluminaci´on del intelecto agente (el
h´abito abstractivo) que manifiesta la operaci´on y hace posible ejercer la
ope-raci´on siguiente (la de concebir ) sin que se pierda la iluminaci´on del h´abito. Porque “para que la operaci´on pugne es menester que la operaci´on sea co-nocida, porque si la operaci´on no es conocida no puede pugnar. En tanto que la operaci´on se conmensura con objeto, la operaci´on no es conocida, sino que se oculta, y eso, justamente porque la operaci´on no es constituyente del
60El conocimiento racional, p. 78.
61Sobre la noci´on de pungna, cfr. tambi´en: Posada, J. M.: La f´ısica de causas en
Leonardo Polo, cit., pp. 245-258, 464-465.
62“Las operaciones racionales han de despojarse de los objetos con los que se conmensu-ran y contrastarse con prioridades inferiores a ellas. A este abajamiento desde lo intelectual lo llamo pugna: las causas encontradas no son objetos pensados, pose´ıdos de modo inma-nente. S´olo al ejercerse despose´ıdas de objetos, las operaciones racionales explicitan la realidad causal f´ısica en la medida en que pugnan con ella” (Curso de Teor´ıa, IV/1, p. x).
63“La constancia de la presencia mental obliga a que al conocer algo m´as se conozca algo menos. En el caso de la pugna es absolutamente claro, porque la presencia mental sigue siendo manifiesta en la pugna. No era manifiesta, sino oculta, en el abstracto, y tambi´en en las ideas generales. En cambio, en la operaci´on de concebir, y en las siguiente racionales, no est´a oculta. Eso es conocer algo m´as, conocer la presencia desoculta y eso es verbum. Pero eso se corresponde con conocer algo menos, que son las causas f´ısicas, ya que son inferiores a los abstractos. Inferiores, porque las causas f´ısicas no son inteligibles en acto y el abstracto s´ı” (El conocimiento racional, p. 150).
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objeto”64.
Cuando la operaci´on de concebir se ejerce desocultada no posee objeto, de modo que la pugna no objetiva es una adecuaci´on por contraste entre lo real intelectual (la operaci´on ejercida sin perder su manifestaci´on) y el ocurrir de lo f´ısicamente real (las prioridades reales inferiores a la operaci´on: la concausalidad). Como las causas son prioridades reales que no lo son m´as que entre s´ı, no cabe un conocimiento objetivo de las causas; ´estas se aislar´ıan, o su concausalidad ser´ıa entendida como una conexi´on l´ogica.
Lo conocido o explicitado mediante la pugna de la fase conceptual y de la fase judicativa son las concausalidades que se encuentran impl´ıcitas en los objetos abstractos. En cada pugna racional operativa progresa la
expli-citaci´on de las concausalidades. “En cada una de ellas el expl´ıcito guarda
un impl´ıcito. El concepto es un expl´ıcito, pero guarda un impl´ıcito, es de-cir, no se ha quedado en ´el. Ese impl´ıcito lo explicita el juicio, que tambi´en guarda a su vez un impl´ıcito. Y el fundamento es el ´ultimo expl´ıcito que sigue guardando impl´ıcitos que ya es imposible explicitar”65.
As´ı, en el concepto se conocen causas predicamentales dobles y triples en concausalidad, pero se guardan impl´ıcitas unas causas m´as intensas o m´as agudas. Se explicita la concausalidad formal-material y la eficiencia extr´ınseca, que caracteriza a la sustancia hilem´orfica y al movimiento
con-tinuo; pero se guardan impl´ıcitas las concausalidades superiores propias de
las naturalezas. Lo que se guarda impl´ıcito en el concepto se explicita en el juicio66. En la fase judicativa se explicita la tetracausalidad materia-forma-eficiencia y fin u orden c´osmico. La explicitaci´on de la concausalidad cu´adruple permite conocer el esquema categorial. La afirmaci´on judicativa es la explicitaci´on de las cuatro causas predicamentales que constituyen la
64El conocimiento racional, p. 75. “Para que la presencia no est´e oculta, es menester que habitualmente exista un acto distinto de la operaci´on que conozca la operaci´on (...). De esta
manera, lo que referido al objeto intencional no es conocido (queda oculto), desde el otro acto -el h´abito- es manifiesto. De esta suerte, sin conocimiento habitual son imposibles las pugnas racionales, porque las pugnas racionales son las pugnas de las operaciones con los expl´ıcitos de la realidad f´ısica, con las causas; y para que exista esa pugna es imprescindible que la operaci´on sea manifiesta” (El conocimiento racional, pp. 75-76).
65El conocimiento racional, p. 77.
66En el cap´ıtulo 5 tratar´e con detalle la explicitaci´on conceptual y en el cap´ıtulo 8 la judicativa.
esencia del universo67.
Explicitada la concausalidad cu´adruple, lo que se guarda impl´ıcito es el
fundamento de la concausalidad. El fundamento es el expl´ıcito de la ´ultima
operaci´on racional, un sentido de la principiaci´on, el fundamento de las cau-sas. Sin embargo, “el fundamento es un expl´ıcito insuficiente, es decir, un acceso d´ebil al acto de ser. El an´alisis del acto de ser son las causas f´ısicas. En cambio, en la noci´on de fundamento est´a impl´ıcito que funda, y as´ı es