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4. Sobre la supuesta prioridad de la recepción sensorial y el papel secundario de la

4.5. El problema de la consciencia en las emociones

4.5.1. La rapidez emocional no implica necesariamente inconsciencia

Los presupuestos de las teorías estándar mejor divulgadas, como las propuestas de Damasio o de LeDoux, asocian normalmente la rapidez de la respuesta generada en una emoción básica a que el estímulo, la emoción en sí, o ambos, se perciben ―inconscientemente‖, es decir, que la percepción y la respuesta a esa percepción se procesan casi sin darnos cuenta –aunque a veces sí que lo percibamos. La razón básica que se ofrece es que, si un estímulo fuera evaluado por los mecanismos cerebrales en los que entra la consciencia –si el estímulo tuviera que llegar al córtex cerebral para ser medido –la respuesta sería tardía y no se adaptaría a las exigencias urgentes de la supervivencia. Esta idea queda reflejada en LeDoux (1996), y también, por algunos supuestos de la hipótesis del marcador somático. LeDoux sostiene que existen dos vías de procesamiento del estímulo, una vía corta o subcortical y otra vía larga o cortical. Los estímulos afectivos normalmente son procesados inconscientemente por la vía corta. Una de las consecuencias de sostener esta hipótesis de las dos vías de

procesamiento, una larga (cortical) y otra corta (subcortical), es que se siguen manteniendo un automatismo fuerte en la comprensión de la emoción. A modo de ejemplo sobre la influencia de la visión mencionada:

Lo que los estudios sobre generación no consciente de respuestas emocionales sugieren es una nueva explicación de la secuencia a través de la cual se generan emociones completas. En vez de la explicación habitual, que considera las reacciones emocionales como resultado de la apreciación consciente de la situación, lo que se propone es que esta apreciación consciente se da sobre la base de la activación emocional previa, que es generada por mecanismos automáticos no conscientes. (Aguado, 2002a, pág. 1166).

No obstante, frente a una numerosa producción científica ―comprobada‖ en estudios de laboratorio, no está tan claro que los estímulos procesados por los mecanismos subcorticales que intervienen especialmente en las emociones de valencia negativa, como el miedo, sean más rápidos que otros. Recordando la predominante ‗hipótesis estándar‘, en líneas generales, dice lo siguiente: ―Los estímulos (emocionales y sociales) ecológicamente importantes son procesados por un sistema modular especializado que opera rápidamente, automáticamente (sin la necesidad de prestar atención) y lejanamente independiente del conocimiento consciente.‖ (Pessoa & Adolphs, 2010, pág. 773).

Pessoa y Adolphs (2010) examinan el procesamiento de los estímulos afectivo- visuales en humanos, criticando la asociación directa de la rapidez y automatismo emocional a un proceso no-consciente, tal y como hace la teoría estándar de la emoción. El problema, según ellos, es dar por supuesto las siguientes dos premisas: primero, que el tratamiento de los estímulos emocionales es automático y no-consciente porque la amígdala es el ―órgano‖ encargado de su procesamiento y que ―el procesamiento de la amígdala ocurre inconscientemente en los humanos.‖ (LeDoux J. , 2008, pág. 77); segundo, la propuesta de que existe una vía subcortical más rápida, que es un atajo ante las vías corticales supuestamente más largas, y que desemboca en la amígdala a través del colículo superior, el núcleo pulvinar y el tálamo. Pessoa y Adolphs insisten en que el rol de la amígdala ha sido muy estudiado y conocido, pero no ven con mucha claridad que las propiedades funcionales del procesamiento de los estímulos visuales afectivos permitan afirmar que se trate necesariamente de un procesamiento inconsciente.

Así pues, los autores que difieren con este modelo, centran su estudio en el análisis anatómico y fisiológico del área pulvinar –una de las áreas por las que pasa la supuesta vía corta mencionada anteriormente –con un objetivo concreto: ―Aunque muchos datos descritos en este artículo son conocidos por la comunidad neurocientífica, la falta de apreciación de los mismos por parte de los investigadores de la „ciencia afectiva‟ –psicología, ciencia cognitiva –explican, en parte, la amplia aceptación de la hipótesis estándar.‖ (Pessoa & Adolphs, 2010, pág. 775). (Cursiva mía). Cabe añadir que los profesionales de la llamada ‗ciencia afectiva‘ –psicología –son los que divulgan y ponen en práctica con pacientes ciertos descubrimientos de científicos, por lo que es importante tener en cuenta las discusiones en esta área.

En efecto, existen numerosos estudios que proporcionan datos a favor de una respuesta emocional inconsciente ante imágenes de estímulo afectivo negativo. Es importante señalar que, normalmente, son imágenes de las que se espera que provoquen miedo en el sujeto; por ejemplo, exponiendo rápidamente a los sujetos del experimento imágenes de caras amenazantes que, a su vez, son enmascaradas con imágenes neutras expuestas durante más tiempo. Esta técnica se denomina ―técnica de enmascaramiento hacia atrás‖. El sujeto del experimento no sabe por qué manifiesta miedo, pero lo hace. No tiene información verbal sobre su miedo ya que, al parecer, no le da tiempo a procesar conscientemente lo que el cerebro observa:

Es de particular importancia el hecho de que los estímulos enmascarados no sólo producen la activación de la amígdala sino también las respuestas del sistema nervioso autónomo, indicando que el proceso emocional inconsciente que lleva la amígdala es capaz de controlar la expresión corporal de la emoción. (LeDoux J. , 2008, pág. 83).

No obstante, estudios como el de Pessoa hacen que se descoloque la hipótesis estándar sobre la rapidez emocional falsando precisamente algunos datos. Resumiremos esta crítica en dos partes según el estudio mencionado. La primera es el cuestionamiento de una mayor rapidez de la percepción afectivo-visual y la segunda tiene que ver con la función de la amígdala y el núcleo pulvinar.

 En primer lugar los autores comentan que la percepción de cualquier estímulo visual es rapidísima, y que no tiene nada de especial que el estímulo tenga una valencia afectiva. Ahora bien, si la tiene, el procesamiento del estímulo no es más

rápido que el procesamiento cortical de los estímulos visuales en general. Por eso es problemático, dicen, separar el sistema de procesamiento en dos caminos y centrarse sólo en la vía subcortical. Si se mide la velocidad del proceso visual en monos se puede ver que se solapan ciertas áreas subcorticales y corticales, además de que ―parece que las respuestas del área pulvinar no son particularmente rápidas.‖ (Pessoa & Adolphs, 2010, pág. 775). En estudios de medición intracraneal con humanos se encuentra generalmente que la primera unidad de respuesta a un estímulo visual ronda los 200 ms: ―Más todavía, en un estudio, se observó que la modulación de las respuestas por parte de la amígdala sobre estímulos con contenido afectivo empezaba sobre los 200 ms.‖ (Ibídem.).92

La deducción de esta aportación es que no hay mucha diferencia de tiempo entre estímulos ―generales‖ y estímulos de contenido afectivo. Dicho de otra forma, ―el procesamiento visual subcortical no es notablemente más rápido que el procesamiento cortical.‖ (Ibídem.) Además de esto, señalan que, aunque haya estudios de neuroimagen que sugieren que la amígdala es relativamente ciega a las frecuencias espaciales altas de información, es decir, información fina y detallada sobre rostros humanos tanto neutros como manifestando rasgos emotivos, cabe añadir lo siguiente:

La amígdala recibe una de las mayores proyecciones por parte del córtex anterior inferotemporal que transporta información altamente procesada del objeto –de hecho, la amígdala recibe un input cortical altamente procesado desde todas las modalidades sensoriales, excepto del olfato.‖ (Ibídem., pág.: 780).

 En segundo lugar y ligado a la última cita, la amígdala maneja información de percepción de las expresiones emocionales tanto de información fina –frecuencia espacial alta –como tosca –frecuencia espacial baja. No sólo esto, sino que ―la amígdala no sólo recibe inputs que transportan información espacial fina sino que parece estar esencialmente implicada en usar esta información para decodificar expresiones faciales.‖ (Ibídem.). Por tanto, el automatismo fuerte no está garantizado en el proceso de la información afectiva. En un estudio reciente con un

92

Ref. Oya H, Kawasaki H, Howard MA, Adolphs R. (2002). Electrophysiological responses in the human amygdala discriminates emotion categories of complex visual stimuli. Neuroscience 22. Págs. 9502-9512. Además, Pessoa señala que el procesamiento emocional (como todos en definitiva) se realiza al modo de múltiples olas y por eso ―se observan cambios de la señal por actividad emocional a los 30 ms, 200, 400, 600 y 800 ms.‖ (Pessoa L. , 2013, pág. 45).

paciente de lesión amigdalar completa, el tiempo de reacción para detectar caras con una expresión amenazante de entre varios estímulos distractores oscilaba en un rango normal, y las expresiones faciales amenazantes entraron en consciencia más rápido que las caras felices mostradas a los sujetos control del experimento.93 Los resultados de este experimento permiten ver que la rápida detección del miedo no es sólo cosa de la amígdala. Su anatomía sugiere que ―es una zona convergente de información sensorial altamente procesada que es relevante para el procesamiento del objeto.‖ (Ibídem.). También sirve tener en cuenta que la amígdala está conectada al córtex prefrontal lateral aunque de una manera débil; no obstante, prácticamente, el 90% del cortex prefrontal recibe inputs de la amígdala. Pero también recibe muchos más inputs de otras zonas, por lo que los inputs amigdalíneos no son el 90% de los inputs totales del córtex. Esto quiere decir que, en efecto, los estímulos sensoriales procesados primero por el troncoencéfalo, pasan seguidamente al sistema límbico que, al parecer, filtra la información. Pero lo que, quizá, cabe añadir es que las numerosas proyecciones hacia la corteza no tienen por qué ser cualitativamente más importantes en el resultado final del comportamiento del sujeto que la conexión inversa, corteza-amígdala, sino que ambos se integran. Además, como dicen los autores, el rol de la amígdala tiene que ver con situar las fuentes en las que se procesa el estímulo. Esto se lleva a cabo, ―al menos, en parte, a través de modular –debido a las múltiples conexiones –los componentes anatómicos que son requeridos para priorizar características particulares en el procesamiento de un estímulo, dada una situación.‖ (Ibídem.). En cuanto al área pulvinar, se ha visto en experimentos que actúa cuando hay atención consciente y cuando el sujeto percibe un cambio relevante contrariamente a lo que plantea la ―hipótesis estándar‖ de la vía subcortical corta, en la que actúa de forma pasiva. La actividad de las células del área pulvinar se incrementa cuando el sujeto presta atención al estímulo. En animales no humanos, lesiones en el pulvinar conllevan negligencias visuales. Asimismo, se sugiere en otro estudio en el que participa Pessoa, que el área pulvinar no responde tanto a estímulos afectivos cuanto a la

93 Ref. Tsuchiya N, Moradi F, Felsen C, Yamazaki M, Adolphs R. (2009). Intact rapid detection of fearful faces in the absence of the amygdala. Nature Neuroscience 12, págs. 1224-1225. Aquí igualmente añadimos que Pessoa (2013) señala que no hay una o dos vías para procesar los estímulos afectivos, sino que las actualmente conocidas son diez.

consciencia visual del estímulo –prestar atención al estímulo.94 Además es importante considerar que tiene numerosas conexiones bidireccionales con el córtex. Para terminar esta segunda parte, podemos citar una de las conclusiones de los autores:

Nosotros pensamos que [la importancia funcional de la amígdala] se corresponde con una dimensión más amplia y abstracta del proceso de la información, incluyendo el proceso de atención, significado, ambigüedad, impredecibilidad, y otros aspectos de valor biológico. Más ampliamente, abogamos por el hecho de que la amígdala tenga un papel fundamental en la resolución del siguiente problema: ¿cómo puede un sistema de procesamiento de capacidad limitada, que recibe constantes corrientes de diversos inputs, procesar selectivamente esos inputs que son los objetivos más relevantes para el animal? (Ibídem. Pág. 780).

Cabe decir también que este estudio no es único, sino que lleva detrás mucha bibliografía científica. Fossati, por ejemplo también señala algo parecido:

[…] La amígdala implementa procesos evaluativos relacionados con la relevancia propia (self-relevance) de los estímulos notables. De acuerdo con este marco, la especificidad y diferenciación de la emoción descansa mayoritariamente en la evaluación cognitiva del significado y las consecuencias de un evento externo relevante dentro de un contexto específico y en relación con las propias metas. […] Esto podría explicar por qué la respuesta amigdalar tiene preferencias ante algunos estímulos antes que otros dependiendo de las motivaciones propias del sujeto. […] El modelo de la propia relevancia se sostiene también por las recíprocas conexiones entre la amígdala y el córtex prefrontal óbitolateral y medial, regiones implicadas en el proceso de evaluación de los estímulos. (Fossati, 2012, pág. 489).

Asimismo, la teoría emergente comentada previamente –el modelo de las múltiples olas (―multiple waves model‖) expuesto mayormente por Pessoa –también se

94

De aquí podríamos sugerir una duda importante: ¿qué hace que el área pulvinar preste atención a un estímulo? Algo que, quizá, apoya la sugerencia de que la percepción ya es significativa. Esto mismo descrito en lenguaje neurocientífico podría ser la siguiente forma, tal y como lo expone Pessoa (2013) entre las páginas 56 -62, a modo de resumen: el input del estímulo visual en el área pulvinar ocurre en el núcleo pulvinar inferior (que también recibe conexiones del colículo superior, del temporal, del estriado y de áreas visuales de procesamiento elaborado). Pero el output del área pulvinar hacia la amígdala sale del núcleo pulvinar medio que, a su vez, tiene inputs del córtex cingulado, del parietal posterior y del temporal). Es decir, la señal que sale del pulvinar hacia amígdala lleva información altamente

podría complementar con otra visión, por ejemplo, de inclinación constructivista. El modelo constructivista está de acuerdo en que el substrato de la función cerebral no son tanto las neuronas como la conjunción cualitativa de redes neuronales. Los experimentos llevados a cabo con escáner cerebral también ofrecen datos para esta hipótesis:

(…) Muchas de las regiones cerebrales constantemente activadas durante una experiencia emocional y sus percepciones muestran una activación constante en el meta-análisis de otros fenómenos mentales, por ejemplo, la memoria, la teoría de la mente, ubicación espacial, prospección, significado, decisión moral, empatía, dolor, etc. Estos hallazgos son consistentes con la hipótesis de que en las regiones del cerebro se llevan a cabo operaciones psicológicas básicas que no son específicas de ninguna emoción per se, o ni siquiera de la categoría ‗emoción‘. (Lindquist & Barrett, 2012, pág. 535).

A modo de ejemplo, podríamos exponer parte de una tabla que hacen Lindquist y Barrett (Ibídem. Pág. 536) con los resultados de varias revisiones de trabajos de escáneres cerebrales (resaltado mío). Hemos extraído el ejemplo de dos redes con el objetivo de ver que hay algunas tareas complejas que se llevan a cabo a través de los mal llamados ―módulos‖ cerebrales, considerados como primitivos, y en los que hay muchas más áreas interconectadas, entre ellas, la corteza prefrontal:

Nombre de la red

Regiones cerebrales incluidas

Tareas observadas Operaciones psicológicas

“límbica” Lóbulo medio temporal, cortex cingulado anterior, cortex orbitofrontal medial-lateral -Experiencias y percepciones afectivas y emocionales. -Memoria autobiográfica. -Dolor -Comportamiento motivado Generación afectiva principal: representaciones visceromotoras de experiencias previas o de control para crear el tono afectivo (placer o displacer). Esto es una

característica básica de toda experiencia

consciente. “default network”95 & Red #4 Cortex prefrontal media, cortex retrosplenial, cortex cingulado posterior, lóbulo medial- temporal, sulco temporal bilateral superior -Experiencias y percepciones afectivas y emocionales. -Representación del Yo -Memoria autobiográfica -Prospección -Razonamiento moral -Percepción visual -Pensamiento espontáneo -Semántica y fonología -Regulación emocional (en la que un estado emocional común es re-conceptualizado como un estado emocional diferente) (…) Conceptualización: evoca experiencias previas. Durante la memoria autobiográfica o representación con conocimiento conceptual, esta red simula

experiencias sensorio- motoras previas. (…) Ayuda a dar sentido a las sensaciones exteriores. Durante la emoción, esta red ayuda a dar sentido a las sensaciones del cuerpo (…).

Tabla 5 Como las autoras comentan, la emoción es compleja y aparece en varias zonas de redes neuronales en las que se solapan sistemas corticales y subcorticales. Luego no queda tan claro que una emoción tenga únicamente un sistema de activación y respuesta subcortical, además de tener elementos conscientes. Parece, desde esta visión emergente, que la conexión mente-cerebro, así como los movimientos ―inconscientes‖ que procesan estímulos, son paquetes donde actúa también información rápidamente valorada proveniente del córtex cerebral.96 Asimismo, ―la evidencia sugiere que en los humanos no es posible estudiar la cognición y la emoción separadamente.‖ (Lewis 2005, Phelps 2006. Cit. Izard, 2009, Pág. 16).

95 La red de ―modo por defecto‖ ya se ha comentado en secciones previas. A modo de recuerdo, esta red actúa cuando el sujeto divaga mentalmente, luego puede ser ―inconsciente‖ de lo que está pensando en esos momentos, pero eso no quita que haya en ella, como se ve en la tabla, procesos altamente complejos. 96 No hemos entrado a hablar sobre lo que propone el modelo constructivista, pero sí que podemos llegar a hacerlo directamente desde alguna crítica. Dentro de la neurociencia hay científicos, por ejemplo LeDoux, que no están tan de acuerdo con el desafío que plantea el constructivismo estricto de Barrett sobre las emociones frente a la teoría clásica de las formas naturales de emociones básicas. Aunque él mismo reconstruye su propio vocabulario diciendo que, si bien no hay exactamente lo que se consideraba ―emociones básicas‖, al menos, ―(Hay) eventos significativos que adquieren la habilidad de activar un patrón de respuesta innata que están genéticamente conectados a estímulos activadores innatos.‖ (LeDoux, 2012, pág. 656). Sí que dice estar de acuerdo en que la teoría categorial ha dedicado poco a las conexiones neuronales de las emociones y que las técnicas de neuroimagen no se adaptan tanto a las conclusiones clásicas, pero: ―Esto no significa que al cerebro de los mamíferos le falte circuitos innatos que medien en los fenómenos fundamentales de las emociones.‖ (Ibíd., pág. 655). Igualmente volveremos sobre este tema en la sección 5.2.1.

Podríamos ofrecer todavía más conclusiones obtenidas del mismo Pessoa (2013) que refuerzan las críticas hacia la ―establecida‖ modularidad del cerebro –las teorías modulares se centran también en la búsqueda de correlatos neurales de ciertas emociones, o del Yo, pero a veces son absurdas. Incluso, después de un extenso análisis él mismo llega a la conclusión de que no sabemos todavía lo que es una emoción, al menos desde la neurociencia. Esta afirmación es categórica pero sólo se entiende si por emoción buscamos únicamente el mecanismo de funcionamiento, tal y como hace la ciencia –podríamos decir que Pessoa también tiene un planteamiento estrictamente coherente con su profesión.97 Dentro de las propuestas que esboza a lo largo de su obra, hay una que es significativa para esta sección, la que resume el capítulo 8 de su libro:

Y, dado que las regiones no son las unidades de interés, no deberían verse como ―cognitivas‖ o ―emocionales‖. Esto establece un contraste agudo con la visión tradicional que ve aquellas regiones que implican procesos homeostáticos o representaciones corporales como emocionales, y aquellas menos ajustadas con este tipo de operaciones como cognitivas.‖ (Pessoa L. , 2013).

Lo visto hasta aquí significa, a grandes rasgos, que, siguiendo la propuesta de Pessoa, una emoción es más compleja de lo que se pensaba en tanto que hay un feedback entre las zonas subcorticales y corticales, como ya hemos visto; y que, además,