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LA RELACIÓN EXISTENTE ENTRE INTERNET Y POLÍTICA

 

 

Como se ha planteado anteriormente en este documento el surgimiento de Internet supone cambios en la manera de aproximarse a campos como el del periodismo y el de la Política. La manera en que se ha modificado el periodismo ya ha sido explorado en páginas anteriores; sin embargo, no se ha hecho lo mismo con la Política. Es precisamente esa relación la que se analiza en este aparte del texto.

Quizás lo primero que haya que decir es que hay dos maneras de aproximarse a las relaciones que existen entre la vida política y las tecnologías: el Determinismo Tecnológico y el Determinismo Social. En términos reduccionistas el primero se refiere a que las tecnologías son las que determinan el cambio político, económico y social; mientras que el segundo se podría resumir en la posibilidad y en el hecho de que es la sociedad la que moldea la tecnología (CHADWICK, 2006).

Chadwick en el texto ya citado, concilia estas dos posturas mencionando a Langdon Winner, cita que se copia textualmente a continuación: “Aquellas que llamamos ‘tecnologías’ son maneras de construir orden en nuestro mundo. Muchos de los dispositivos técnicos y de los sistemas que son importantes en la vida diaria dan la posibilidad de ordenar la actividad humana en modos muy diferentes. De manera consciente o inconsciente, liberada o no, las sociedades escogen estructuras para las tecnologías que influyen la manera en que la gente va a trabajar, se comunica, viaja, consume, y así sucesivamente durante un largo tiempo. En los procesos mediante los cuales se toman las decisiones de estructuración, hay personas distintas que se encuentran de maneras diferentes y que poseen grados desiguales de poder y de conocimiento…Los problemas que dividen o unen a las personas en la sociedad no están únicamente establecidos por las instituciones y prácticas políticas propiamente dichas, sino también – aunque no sea tan obvio – en los acuerdos tangibles de acero y hormigón, los cables y semiconductores, tuercas y tornillos”. Y es esta postura, que no niega ni el Determinismo Tecnológico ni el Social en el que se puede enmarcar la relación de Internet con la política.

Antes de continuar avanzando es importante responder a porqué se hace necesario ver la relación que tiene Internet con la política. Para contestar a eso vale la pena recordar que anteriormente se ha mencionado cómo al periodismo se le ha dado la

misión de velar por la democracia, lo que lo vincula directamente con el campo político. Pues bien, esta misma misión política y pro-democrática se le ha dado a Internet en los últimos años. Bien explica Manuel Castells que en la actualidad han existido hechos que muestran una creciente y generalizada crisis de legitimidad (de la política) que afecta a gobiernos, parlamentos, partidos y políticos; así pues, al considerar a Internet como una tecnología de libertad, “se aclama su difusión como salvadora potencial de los males políticos de representación y la participación” (SEY & CASTELLS, 2009).

Inicialmente al combinar los planteamientos de Chadwick y de Castells se podría afirmar que hay una postura determinista tanto de carácter tecnológico como social de Internet frente a la política. Primero surge como una tecnología de libertad y luego como una herramienta técnica que debe ser usada para curar los “males políticos”; primero Internet como motor de cambio social y en segundo lugar, la Web utilizada como herramienta.

¿De qué manera se relacionaban los medios y la política antes de la Web? y ¿han cambiado estas maneras de aproximarse después de Internet? La primera pregunta la responden Sey y Castells afirmando que “durante las últimas décadas, los medios de comunicación se han convertido en el principal espacio político” (SEY & CASTELLS, 2009). Y es a partir de esa interacción entre medios y política que se han establecido ciertas reglas de lenguaje, es decir, la manera en que se expresa lo político en los medios de comunicación. Según los autores, los mensajes políticos que se transmiten en los medios masivos se rigen por la: simplificación del mensaje, creación de imagen, personificación de la política y creación de chismes y dilapidación de la personalidad (SEY & CASTELLS, 2009).

Para responder la segunda pregunta hay que partir de que Internet podría afectar más la relación medios-política, pero sucede algo similar a lo que sucedió en el periodismo: hubo dos fases. En la primera etapa de Internet el periodismo no produjo nuevos modelos, sino que copió los existentes y luego en la Web 2.0 se vio obligado a generar nuevos cuestionamientos y a adoptar nuevas lógicas: lo mismo parece ser lo que está sucediendo en la política. O al menos eso se podría deducir tras la explicación que dan Sey & Castells de la forma en que se usa la Red para la política y la manera en que podría usarse.

Según los autores, a pesar de que cada vez hay más migración de las actividades ejecutadas por los parlamentos y las instituciones gubernamentales, y de que hay una expansión de la política online, “apenas ha habido cambios reales en la estructura y el

comportamiento de la política formal” (SEY & CASTELLS, 2009). Pero acaso, ¿qué cambios se esperaban? Pues ya se dijo que se esperaba que Internet legitimara más la política y curara males: esto no ha sucedido. Lo anterior podría explicarse en la medida en que hasta años recientes, quizá empezando en forma masiva con la campaña presidencial en Estados Unidos de Barack Obama, es que se ha hecho de Internet más que una plataforma únicamente de difusión. Es decir, para que realmente Internet cumpla con su misión, los políticos y en general la actividad política debe comenzar a entender y a usar la Red como una herramienta marcada por la interactividad y la posibilidad de debate, que son precisamente las dos principales razones por las que se considera a Internet como liberadora.

¿Si se aplica la lógica de la Web 2.0 en la política, se solventará el problema de legitimidad? Para Sey & Castells la respuesta pareciera ser que sí, en la medida que la crisis de legitimidad, dicen, está asociada con la práctica política en los medios “porque hace que la relación entre representantes y representados sea aún más indirecta” (SEY & CASTELLS, 2009). Pero al usar Internet de una manera en que se genere interactividad y diálogo entre las partes se rompería con ese alejamiento entre quienes están en el poder y quienes eligen. Sin embargo, los autores anteriormente citados también resaltan que así como se cree que Internet puede y debería ser algo positivo para la política, también hay quienes consideran que podría llegar a ser algo negativo, porque la ciudadanía se fragmentaría y la atención pública podría ser captada por elites y demagogos.

Así pues, con este panorama, habría que preguntarse entonces si además de todas las funciones que se le asignaron al periodismo en capítulos anteriores, ¿habría que agregar la generación de interactividad política entre los gobernantes y los gobernados? Si tanto Internet y periodismo tienen como misión la conservación y ampliación de la democracia, entonces la respuesta debería ser un rotundo sí. Otra misión que podría tener entonces, sería la de rescatar los débiles o ya destruidos lazos entre las instituciones de poder y las formas de reunión de la sociedad civil como los sindicatos y las iglesias (SEY & CASTELLS, 2009).

Lo último descrito valida de cierto modo lo que se ha dicho anteriormente en este documento de la necesidad de comenzar a entender ‘política’ en un marco más amplio y por tanto se debe tener en cuenta la reunión de la sociedad civil en espacios no institucionales y que la interactividad política que no pueden generar a través de los medios institucionalizados se está dando en Internet en la medida de que es un espacio en el que pueden establecer interactividad con pares y agrupaciones civiles.

Es decir, no es la política tradicional o formal la que está haciendo un uso adecuado de Internet, eso ya quedó claro anteriormente, sino que parece ser que es la sociedad civil y sus agrupaciones las que lo están haciendo; lo que lleva a indagar: ¿Cómo está usando la sociedad civil, y más aún los jóvenes, Internet para llevar a cabo actividades políticas? A esa pregunta se intentará dar respuesta en el siguiente capítulo.