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LA TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES:

una perspectiva sobre la sociedad pensante

2. LA TEORÍA DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES:

DEL SENTIDO COMÚN A LA REPRESENTACIÓN Y VICEVERSA 2.1. PENSAMIENTOREIFICADOYPENSAMIENTOORDINARIO.

La teoría de las RS se asienta sobre la base de una epistemología del senti- do común que busca recuperar el papel de este como una forma de conoci- miento en oposición al conocimiento científi co. Como señala Moscovici (1984) este conocimiento actúa sobre la realidad mientras que el conocimiento científi - co actúa en respuesta o reacción a la realidad. Han sido los avances que ha teni- do la ciencia en los últimos 2 siglos los que han colocado a su conocimiento en un nivel de «superioridad» sobre el sentido común (a partir de ahora SC).

Moscovici (1979) explica el procedimiento que sigue el conocimiento científi co para insertarse en el SC, y como éste permite a los «sabios afi cio- nados», la gente común, crear y recrear nuevas versiones de la realidad y de las explicaciones científi cas que recuperan a través de los medios de comu- nicación y de las publicaciones científi cas, revistas, diarios, entre otros10. Moscovici y Hewstone (1984) señalan que el hombre occidental tiene el privilegio de residir entre dos campos o mundos diferentes de pensamiento: el del pensamiento racional y el pensamiento irracional o intuitivo. Gergen (2003) señala que se suele distinguir dos culturas en la realidad, la de los

cursiva (puede revisarse a Potter y Billig (1992) o a Potter y Edwards (1999), por ejemplo). De fondo, no deja de notarse cierta confusión respecto de los planteamientos de la teoría de las RS, sobre todo los que se enfatizan en el presente trabajo, como lo llegó a hacer en su momento Parker (citado por Banchs, 1994). No es el objetivo ahora centrarnos en concreto en esas críticas, pueden revisarse textos de Banchs (1994) o Moscovici (2003b) para ahondar sobre estas cuestio- nes.

9 No ahondamos aquí sobre los orígenes del concepto en Durkheim y de las implicaciones

que tuvo el cambio de representación colectiva por el de representación social y cómo en ese proceso Moscovici tuvo que argumentar las razones por las que este concepto implicaba una perspectiva diferente no solo del individuo sino también de la sociedad. Para ello pueden revi- sarse los textos de Moscovici (1979, 1984, 1989, 2003.ª, 2003b), Jodelet (1989), Banchs (1990), González (2001), Farr (2003), Ibáñez (2003), entre otros.

10 Según Jodelet, «el estudio de las representaciones sociales trata de un conocimiento

«otro» que el de la ciencia pero que está adaptado a, y corroborado por, la acción sobre el mun- do» (1997: 63).

«conocedores» ubicados en las esferas de la ciencia, y la de los «ignorantes» ubicados en el campo de la práctica. El papel de los «conocedores» es el de generar conocimientos, el de los «ignorantes» aprender la verdad y aplicarla en la acción.

El papel del SC no es exclusivamente la recepción de conocimientos científi cos sino también el de su replanteamiento, de su reintroducción o

re-presentación en la vida diaria. El conocimiento científi co por sí solo no es

digerible en la vida común, incluso para los científi cos. El SC posibilita a las personas, al hombre de la calle, una experiencia intelectual que le presenta a la ciencia de forma más digerible y accesible. «Todo el mundo quiere con- sumir ciencia, o al menos probarla, pero a condición de que ésta se presente en forma comestible, agradable al paladar» (Moscovici y Hewstone, 1984: 680).

El SC, corresponde a una forma de pensamiento más «natural» que se adquiere sin una formación particular. En él, las personas saben directamente lo que saben, es por ello, que las representaciones constituyen formas de co- municar «lo que ya sabemos», porque están en el SC (Moscovici, 1984). Es una forma de conocimiento que «crea» sus propias reglas a través del lenguaje, sus formas comunicativas y constituye universos de conocimientos, mundos de discursos. «En conjunto, parecen participar en un «mundo del discurso» constituido a partir de materiales cuidadosamente controlados según reglas explícitas, cuyo objeto somos nosotros, con nuestros problemas, nuestro por- venir y, en defi nitiva, todo lo que existe como nosotros» (Moscovici, 1979, 34).

A diario escuchamos cosas en los medios de comunicación y en las conver- saciones de los demás que nos resultan «conocimientos» ajenos o extraños que no podemos muchas veces traducir a un «lenguaje común». Sin embargo, es importante resaltar que la recuperación que se hace de esos conocimientos, en un acto de familiarización de lo extraño, es siempre un proceso del lengua- je, pues es a través de él principalmente, como la realidad se integra a nuestro «mundo de discursos».

A veces las personas pueden escuchar hablar de algún evento o invento científi co y tienen la conciencia de que en algún momento esta situación se vincula a su realidad. Esto se debe a que la información de un mundo está constantemente circulando por el otro, y esto es solamente en la medida en que el conocimiento, como contenido o producto, y las formas como proceso, logran integrar la información en términos comunes a los miembros de ambos mundos. Las RS integran el conocimiento que circula socialmente a los intere- ses de los individuos y grupos que lo reproducen a través del lenguaje y a tra- vés de la acción. Cada quién «mastica» y digiere el conocimiento científi co como quiere y actúa en función de ello. En ese marco, las representaciones constituyen formas de regular la información de la ciencia a través de las reglas del SC, de hacer familiar la información extraña, de hacer propio lo ajeno, de hacer visible lo invisible, en los términos y formas del conocimiento ordina- rio.

2.2. ELPAPELDELSENTIDOCOMÚNENLAREALIDAD

Ahora bien, la ubicación de ambos mundos no constituye exclusivamente una separación o distinción de formas de conocimiento y de conocimientos en sí mismos, sino que plantea una aproximación a la realidad y también a las formas en cómo ésta se construye o produce11. Actualmente existe todavía una idea muy aceptada de que la ciencia hace avanzar a la sociedad y que el cientí- fi co es un actor que simplemente reproduce la realidad mediante la observa- ción sistemática. Esta perspectiva tiene sus bases en la ciencia de corte positi- vista y en la idea de progreso que fue desarrollada en la modernidad12. Pero esto nos lleva a considerar el papel que tienen otro tipo de conocimientos en la producción de la realidad, así como la posibilidad de una concepción no naturalista de la realidad y del conocimiento.

El SC constituye, primero, un cuerpo de conocimientos producido de forma espontánea por los miembros de un grupo, basado en la tradición y el consenso. Segundo, una suma de imágenes mentales y de lazos de origen científi co, que son consumidos y transformados para servir en la vida coti- diana (Moscovici y Hewstone, 1984). El SC como forma de conocer está ineludiblemente ligado a las RS pues es a través de éstas como pueden ob- servarse dos puntos importantes: uno, que lo que conocemos a través del SC, al no responder a una lógica coherente o racional, no es verdadero ni falso por sí mismo, sino en la medida en que responde a la estructura de conocimientos que nos pertenecen como miembros y parte de un grupo social; otro, que estos conocimientos que no son ni verdaderos ni falsos constituyen en gran parte información de la ciencia que circula en los me- dios de comunicación y que es apropiado y traducido a un lenguaje ordina- rio, que es metido en el saco de nuestro conocimiento ordinario para que se parezca a todo lo demás.

A la gente no le importan los logros científi cos si no están relacionados con el mundo que conoce y tal y como lo conoce. Como gente común, señala Mos- covici (1984), tendemos a considerar el mundo de la forma anterior, porque el mundo en el que nos movemos o nos involucramos es completamente social.

11 Berger y Luckmann (1997) señalan precisamente cómo la realidad se construye a través

del sentido común y de las conversaciones en las que este circula. Reconocen además el papel que tiene este conocimiento en la construcción y existencia de la realidad. Es por ello que Mos- covici se da cuenta que al intentar explicar la forma en cómo las RS se forman en el sentido co- mún, aparece la necesidad de defi nir la realidad en la que éste aparece y el papel que tiene en la producción de la misma. Aun así, las discusiones por aceptar a la teoría de las RS como tal, y como una teoría del conocimiento siguen vigentes.

12 Puede encontrarse esta argumentación en autores como Gergen (1997, 2003); Ibáñez

(2003, 2001); Rorty (1996); Fernández (1994); Potter (1998); Ovejero (1999); Collier, Minton y Reynolds (1996); entre otros. Este enfoque ha resultado también como una perspectiva acrítica de la realidad y que se ha impuesto de forma hegemónica y universal, con un interés muy marca- do en mantener el orden social y en enfatizar un individualismo ontológico.

En el empleo de este conocimiento «el universo se puebla de seres, el compor- tamiento se carga de signifi cados, algunos conceptos se colorean o se concre- tan, se objetivan, como suele decirse, enriqueciendo la textura de lo que la realidad es para cada uno» (Moscovici, 1979, 33)

2.3. LAAPROXIMACIÓNALASOCIEDADPENSANTE

Las RS se asientan sobre la base de una sociedad pensante. Recuperando los aportes de la Psicología de las Masas y de la Psicología Colectiva princi- palmente, Moscovici sostiene la existencia de estas como una forma de pen-

samiento de la sociedad13. La sociedad es vista como un conjunto de perso- nas que piensan a través de representaciones, signifi cados, memoria y prác- ticas compartidas y el medio de intercambio de estos pensamientos, entre grupos y sociedades, es a través de la comunicación. Moscovici (1984) con- sidera que esta sociedad pensante y comunicativa, se expresa a través de las conversaciones y los diálogos que establecemos cotidianamente con las per- sonas y los objetos. La sociedad está hecha de personas y de cosas, que inte- ractúan constantemente como contenidos del SC a través del pensamiento

social. Cuando estamos con los demás, en realidad, «pensamos con nuestras

bocas»: «Entre otras personas, por lo tanto, pensamos para conversar, pen- samos, como lo hago para escribir, con nuestras bocas» (Moscovici, 2003b).

A través de las RS se ubica esta posibilidad de representar la realidad en los términos de nuestra información disponible, de las imágenes y de los pensa- mientos de la sociedad pensante. Por ello, la manera de entender a las RS es «resumergirlas» en el lugar donde se producen y reproducen, donde toman forma, en el laboratorio social: el marco social de la comunicación y del len- guaje» (Moscovici, 2003b, 72).

En esta sociedad comunicativa el medio ambiente está compuesto por el pensamiento social y este por las RS, que aparecen ante nosotros en las con- versaciones como una especie de atmósfera a través de la cuál pensamos. En el proceso de pensamiento de la sociedad, el conocimiento y su forma están constantemente renovándose pero a partir del conocimiento anterior que le sirve de camino o de forma a través de imágenes y pensamientos que son me- moria: «representar lo ya representado». El mundo se clasifi ca o se ordena, se vuelve familiar, pero no exclusivamente por un proceso individual o líneal, sino que el pensamiento social plantea en sí mismo un «(des)orden de pensa- miento» que está en constante producción. En todo caso, el individuo «toma» de ese orden las formas que corresponden con el «lenguaje común» de los grupos y espacios donde habita, de los lugares que ocupa en el mundo. Los

13 Si bien en la tradición norteamericana el estudio de la conducta social a través de los indi-

viduos no permitía este tipo de conceptos que denominaban «verbalistas» o «metafísicos», en la Psicología Social europea han sido bien aceptados.

objetos y las imágenes que tenemos de esos objetos, no son productos exclusi- vos del individuo, son también procesos de la sociedad14.

Por ello las RS constituyen una forma de realidad, pues en ella están im- pregnadas las ciudades que habitamos, las personas que circulan por las calles, las cosas que utilizamos a diario, los paisajes y la afectividad de los recuerdos. Bajo esta idea del pensamiento como medio ambiente y/o de la sociedad pen- sante, se da cuenta de cómo el pensamiento social tiene una forma y éste se basa en la forma en cómo se comunica la sociedad: generalmente a través del SC. De ahí, que las RS tienen la forma de la sociedad porque están hechas de la comunicación, de gente y de cosas como una totalidad15. El estudio o cono- cimiento de la sociedad pensante se da, primero, estudiando las circunstancias en las que los grupos se comunican, toman decisiones y buscan esconder o revelar algo, y, segundo, sus logros y sus creencias, esto es sus ideologías, cien- cias y RS (Moscovici, 1984). El pensamiento donde se asientan las RS es resul- tado de la interacción social.

Las RS se forman en los «laboratorios sociales» como fábricas, hospitales, en los cafés, tabernas, salones públicos, etc. donde los individuos expresan su sociabilidad a través de conversar juntos. La sociedad pensante incluye los marcos donde las RS toman forma (Moscovici, 2003b)16. La sociedad pensan- te está hecha de comunicación, como una totalidad, «como una atmósfera cotidiana constituida por símbolos que se comunican entre sí, es decir, me- diante la actividad comunicativa de la especie humana» (Fernández, 1994, 160). Bajo la premisa de una forma distinta de pensar a la de los individuos, la sociedad expresa lo que la cultura y la historia son a través de las RS, pues éstas constituyen el fondo y fi gura de su pensamiento. Como señala Fernández (1994), la representación social supone la existencia de un pensamiento lento, una parte osifi cada del Espíritu, que se constituye de todo aquello que es re- conocido públicamente como real, que es lo que produce la sensación de un mundo ordenado, confi able y con sentido.

En resumen, Moscovici dice lo siguiente de la sociedad pensante:

Así que lo que estamos sugiriendo es que los individuos y los grupos, le- jos de ser receptores pasivos, piensan por ellos mismos, producen e incesan- temente comunican sus propias representaciones... en las calles, en los cafés,

14 Es imposible concebir a la teoría de las RS como «cognitivista» cuando se recupera su

tradición desde la Psicología Colectiva, es menospreciar y reducir demasiado los aportes de la teoría, no por el investigador de las RS exclusivamente, sino también por aquél que hace la lec- tura de la teoría sólo desde estos elementos.

15 La idea de totalidad fue una de las que más se encuentran presentes en la Psicología Co-

lectiva y la Sociología de fi nes del siglo XIX y principios del siglo XX, de autores como Wundt,

James, Simmel, Durkheim, Blondel, Mead, Goffman, Lewin, entre otros. Para una referencia mejor de la Psicología Colectiva puede revisarse a Fernández (1994).

16 Moscovici plantea que las RS deben estudiarse ahí en los lugares dónde se producen y

también que este es un trabajo de la Psicología Social distinto del que hace la Sociología. Esos lugares donde se producen son aquellos que forman parte de la sociedad donde circula el senti- do común. Plazas, calles, jardines, escuelas, fábricas, talleres, ferias, fi estas, celebraciones, etc.

ofi cinas, hospitales, laboratorios, etc. La gente analiza, comenta, crea «fi loso- fías» espontáneas, no-ofi ciales, que tienen un impacto decisivo en sus relacio- nes sociales, sus elecciones, la manera en que crían a sus hijos, planean y, en fi n, eventos ciencias e ideologías simplemente les proveen «comida para el pensamiento» (Moscovici, 1984).

2.4. LOFAMILIARYLONOFAMILIAR

El mundo nos proporciona una cantidad enorme de pensamientos a través de los cuáles representamos a las cosas y personas, y a las situaciones que involucran a ambos (cosas y personas) en este mundo lleno de pensa- mientos. El mundo donde nosotros construimos representaciones y estas como pensamientos con cierto grado de autonomía son integrados todos entre sí con la noción de lo familiar y lo no familiar. Esta idea que no es exclusiva de las RS y que también se desarrollan en otras perspectivas per- mite entender la forma en como el pensamiento de la sociedad actúa a través de los individuos y viceversa en forma de un proceso. Proceso en el que, insistimos, solo se da mediante la interacción del individuo con la sociedad, de ida y vuelta.

Las personas creen en cosas que «encuentran» constantemente en la vida cotidiana tal y como se las ha presentado el SC. Las personas «encuentran» los objetos que la sociedad construye para que sean descubiertos por los «sabios afi cionados». Encuentran las enfermedades que dicen en los noticieros en ellos mismos o en alguien más, encuentran las patologías psicológicas, la su- perinteligencia o la violencia en el hogar. Esta sociedad integrada por «sabios afi cionados» está constantemente circulando información de la ciencia tradu- cida al lenguaje común y dicha traducción no es otra cosa que el proceso que implica una representación17.

En el proceso de «traducir» esta información para sí y para los demás tiene que recurrir a las formas que le resultan familiares. Tiene que hacer la informa- ción digerible y comunicable en los términos que marca la interacción social, puesto que no cuenta con una formación especializada como la del científi co ni tampoco la tiene el público al que se comunicará. Es un proceso de recicla- je de la ciencia y su conocimiento a través del SC que incluye un proceso de acomodación de la información para sí y los demás18.

17 La pregunta es si esa traducción tiene que delimitarse o evidenciarse de forma concreta,

como se ha intentado por los investigadores de las RS o como parece «exigirse» por algunos en las críticas que se le hacen. Si las RS pueden ser vistas como parte del pensamiento social, una delimitación rígida no debe ser una exigencia o un imperativo. Además, no estamos seguros, por ejemplo, de que un discurso o los signifi cados puedan también delimitarse claramente sin dejar de ser aproximaciones particulares.

18 En este sentido, Moscovici reconoce que dicha traducción para sí implica necesariamente

a los demás, pues es gracias a ellos, como grupo o comunidad, que se cuenta con las palabras y los objetos para hacer familiar lo no familiar.

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