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CÓMO EVOLUCIONA LA IDEA (2017-2019)
5.1 LA INTUICIÓN - ACCREDER A LA CIUDAD
A TRAVÉS DEL GUSTO
Todo empieza con un gusto, una incomodidad, una pregunta no definida, algo que siempre estuvo ahí pero que no se desarrolló hasta que representé la idea por medio de la fotografía.
Empiezo a tomar fotos de las casas del sur de la ciudad, en efecto existe un gusto estético. Fijo la mirada en la ciudad que vivo a través de la fotografía, es el primer momento de observación. La cámara me hace no solo fijar la mirada sino empezar a encontrar patrones en la construcción de las casas, en el ordenamiento del territorio y en la forma en que las personas se proyectan en él. El espacio que habito y recorro me cuestiona, tengo miedo, pero también curiosidad, el sur de la ciudad de Bogotá carga con el estigma de ser un lugar peligroso, feo, temible y ese estigma pesa sobre nosotros (el mito de la marginalidad y el mapa de mons- truos) sus habitantes, la sociedad Bogotana, estratificada, clasista, racista y pendenciera, delimita mapas de dragones y culebras; de una calle a otra el panorama de la ciudad se transforma así como las actitudes de sus habitantes.
Esta ciudad pos apocalíptica donde todo lo peor ya pasó y lo más dramático está por venir, arisca, rígida y agresiva es una ciudad construida por desplazados de todo tipo, de la violencia, de la im- posibilidad de concebir el progreso en el campo y recientemente del país vecino. Este primer acercamiento de tratar de acceder a la ciudad a través de categorías estéticas direccionadas por el gusto, aunque ingenuo en un primer momento fue la intención que terminó articulando mi relación con la ciudad y con un territorio en específico para pensarme este proyecto.
FRAGMENTOS DE LA LIBRETA UTILIZADA DURANTE LA FASE DE OBSERVACIÓN. JUNIO 2018.
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5.2 LA OBSERVACIÓN
Dejo de tomar fotografías empiezo a recorrer los barrios el Pe- sebre, el Quiroga, el barrio Inglés, Colinas, a hablar con los
habitantes, encuentro lugares que llaman poderosamente mi
atención, la curiosidad crece, empiezo a analizar mi vida en la cinta transportadora, que pasa cuando abandono Bogotá cuan- do viajo por temporadas y regreso, que pasa con los recorridos, el viaje que hago todos los días de la casa a la universidad, de la universidad al trabajo y viceversa de la casa al aeropuerto, al centro a suba fuera de la ciudad, las diferencias se hacen inmi- nentes y cada vez más pesadas, el problema inicialmente preo- cupado en las formas vernáculas de construcción de las casas evoluciona para centrarse en las formas vernáculas de construc- ción del sentido del territorio, a través de lo que llamamos mi- tos fundacionales, lo símbolos de estos mitos no son fabricados, no pueden encargarse, inventarse o suprimirse permanente- mente. Son productos espontáneos de la sique y cada uno lle- va dentro de sí mismo, intacta, la fuerza germinal de su fuente.
Como herramientas de esta fase utilicé una libreta, donde escribí por horas sentada en cafeterías y locales la vida en la localidad Ra- fael Uribe Uribe. El salto entre la intuición y la observación me lle- vó mucho tiempo, la aproximación que pretendía realizar sobre la identidad cultural de este fragmento de la ciudad ya no se limitaba a la descripción de formas significantes, sino a la comprensión de los juicios de valor de aceptación o rechazo, que estas formas provo- caban en la sociedad: la marginalidad e idealización del territorio.
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5.3. LA PALABRA DIVINA (EL PROCESO DE
ESCRITURA)
Empiezo a describir lo que veo en los recorridos que realizoen relación a los barrios el Quiroga, Inglés, Rio de Janeiro (Pese- bre), Lomas y San José, me intereso sobre su relación de simbio- sis el porqué de su particular territorio, su historia, acudo a los archivos fotográficos pasados y actuales, cuento con la ayuda de las lideresas de la localidad en la construcción de los relatos y de algunos sabedores y habitantes que me permiten entrar a sus casas y echarles el cuento, escribo las parábolas para una tierra prometida, cada una de ellas se encarga de hablar simbó- licamente sobre el territorio mencionado, la apuesta poética esta puesta en las palabras, mi ciudad pos apocalíptica se dibu- ja en un mandato divino, puntiagudo, espeso y oscuro a través del cual pretendo esbozar esta tierra prometida fragmentada. También concibo este punto como el del descubrimiento de la narrativa urbana definida por Mercier como “aquello que los actores sociales de la vida urbana están diciendo so- bre la ciudad o el vecindario en el que viven” (2002, P. 75). Ahora bien, trayendo de nuevo a colación los dos tipos de narrativas de las que me sirvo para construir el proyecto: la primera que son los discursos y teorías urbanas, la reviso para poder entender cuál es la idea de ciudad y de territorio que existe en las utopías planificadoras y la segunda las narrati- vas personales de la gente del común, en el caso de Bogotá construida en gran parte por fuera del control estatal, me sirven para dar cuenta de las lógicas populares que también
llamo mitos fundacionales: los que determinan no solo los usos sino también la percepción que se tiene del espacio.
5.4 MULTIPLICAR EL PAN (EL ENCUENTRO CON
LOS VECINOS)
Cuento mi experiencia, me acerco a los líderes, a las personas que no solo tienen afectos sobre el territorio que habitan, sino que también se movilizan por este, les propongo una serie de recorridos con preguntas, con el único pretexto de hablar so- bre esos mitos urbanos que le dan forma a su vida y al territo- rio que habitan, hay disidencias las miradas se contraponen, la visión se amplia y enriquece, hablamos en sus casas en las cafeterías, vamos por las plazoletas, los jardines y las escaleras, hay muchas historias que compartir nos echamos mutuamente el cuento de nuestros miedos y afectos sobre el territorio.
5.5 PENSAR EN COMUNIDAD
La primera parte de este trabajo se inició desde la historia ur- bana, tratando ver los relatos dignificativos sobre el territorio de la localidad. Desde el principio para mí era muy claro en este proceso creativo que las ideas que había dilucidado y plas- mado en las parábolas debía llevarlas al plano de las relecturas con personas que conocieran muy bien el territorio, sin em- bargo, las condiciones de estas relecturas era lo que estaba en proceso de definir.
Cuando empecé esta investigación el primer paso, fue recorrer el territorio, sentarme en algunas panaderías o tiendas a dife-
rentes horas para escribir lo que en estos espacios sucedía, ha- blar con las personas para tratar de rastrear estos lugares que tienen importancia en el imaginario colectivo con la intención de construir vínculos.
Una tarde una amiga viene a mi casa para almorzar y he de confesar que la última cosa que me apetecía hablar en ese mo- mento era sobre el proceso creativo del proyecto de grado, sin embargo me insiste y en medio de la charla le comento sobre las disertaciones y preocupaciones con mi proceso de escritura e investigación del proyecto, de repente me dice que la abuela de su novio vive en el barrio Pesebre y que fue una de las pri- meras en construir su casa.
La abuela de la que me hablaba es la Señora Eudocia, ella se convirtió en mi primer contacto con la comunidad de la loca- lidad, después de tardes de visitas y algunas charlas en las que hablamos sobre la historia del barrio, Eudocia me sugiere que hable con las lideresas de la casa de igualdad, con quienes tie- ne afectuosa cercanía tras años de trabajo en la casa comunal del Barrio Río de Janeiro (Pesebre) y termina entregandome el contacto de la referenta de la casa de igualdad oportuni- dades; ellas son quienes me van a acompañar en este proceso, mujeres que han vivido toda su vida en los barrios vecinos que tienen grandes afectos sobre el territorio, así como luchas por la dignificación de las condiciones de los barrios y de sus habitantes. Cuando presento el proyecto por primera vez en una reunión del COLMYG1 que las lideresas adelantaban en
1 Sigla del Comité Operativo Local de Mujer y Género (COLMYG) de Bogotá, es una instancia de participación de las mujeres en las localidades, que surgen por iniciativa de ellas mis- mas y como parte de una postura política que conlleva al posi- cionamiento, implementación y seguimiento de la Política Públi- ca de Mujeres y Equidad de Género.
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la alcaldía de la localidad, casi todas mostraron gran interés enparticipar y empezamos a tener contacto yo empecé a ir a sus casas a tomar el café, a algunas reuniones que ellas realizaban, por medio de sus relatos las parábolas pudieron tomar for- ma. Sin embargo en el proceso de reunirme con ellas noté su descontento con la institución, se sentían instrumentalizadas por las trabajadoras sociales que tenía que entregar resultados de presupuestos ejecutados a los gobiernos y a quienes les era indiferente llevar un proceso donde las lideresas tuvieran el papel protagónico, por ello en la marcha me fui separando de la institución y las conversaciones se dieron en el barrio en las casas y lugares de trabajo de las mujeres que se dejaron mover fibras de las idea que les presentaba.
Luego de la escritura mi intención era poder realizar las re- lecturas de las parábolas en dos sesiones donde estuviéramos todos presentes sin embargo debido a la imposibilidad de en- contrar dos fechas para reunirnos, porque aparte de sus acti- vidades de apoyo y liderazgo en los diferentes consejos y con las comunidades de la localidad también tienen otros trabajos que responden a sus oficios y profesiones.
Por lo anterior decidimos realizar la primera parte y la más extensa con algunas de ellas en sus casas y lugares de trabajo y la segunda en una sesión llevada a cabo el sábado 29 de Octu- bre en la que realizamos una relectura final de la experiencia de echarnos el cuento sobre nuestra tierra prometida, cada una relató su vida y compartió sus deseos en el territorio, esta actividad se llevó a cabo en un espacio de 3 horas que cedió la alcaldía por medio de la referenta de la casa de la igualdad de oportunidades.
Para poder guiar de mejor forma las preguntas que quería de-
tonar con las lideresas acompañe la lectura de las parábolas de una pequeña cartilla impresa en formato fanzine (que encon- trarás al final del libro).
5.6 LA TRASFIGURACIÓN, ALGUIEN ME DELE-
TREA
En el proceso de echarle el cuento a mucha gente, amigos y conocidos, me di cuenta que los problemas que aparecían en las parábolas podían ser comunes a otros territorios, no solo al de la ciudad de Bogotá.
Entonces empiezó a trabajar sobre cómo las parábolas se pue- den re contextualizar y el laboratorio amplía su margen de acción, tomo las parábolas escritas y a modo de laboratorio de arte, abstraigo la estructura que utilicé en las cartillas para pensarme el territorio y el proceso de las relecturas y las llevo a otra ciudad, claro está respetando sus diferencias y replan- teando la idea del mito fundacional sobre las especificidades y el carácter de este nuevo espacio, su historia, sus habitantes, sus particularidades geográficas, cuento con el apoyo de una amiga y colega del arte Natalia López que vive en esa ciudad y propongo un taller para realizar en el marco del III Festival Internacional de Arte Contemporáneo en Manizales dentro del proyecto de las parábolas para una tierra prometida.