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Literarios

In document Parábolas para una Tierra Prometida (página 68-76)

9. Referentes

9.1 Literarios

Para la historia de la humanidad es importante la existencia de un tipo de pensamiento que es el pensamiento literario, este no tiene que ser filosófico ni psicológico mucho menos científico, a la vez que es capaz de abarcar opuestos que no necesariamente necesita llegar a una conclusión o desarro- llar una tesis.

En esta primera parte hablaré de los referentes literarios que fueron de vital importancia para la construcción del esque- ma del texto, así como para pensarme el valor simbólico de la investigación, autores maravillosos que me han regalado un sin fin de ideas. Nociones que a pesar de parecer distan- tes han creado puntos de referencia en la construcción de formas de pensar a través de la literatura como arte.

Carlos Monsiváis

Envuelta hace dos años en las narraciones de las ciudades latinoamericanas me encontré con las maravillosas cróni- cas de Carlos Monsiváis, ese escritor chilango puntiagudo que hace gala de su maravillosa habilidad para encontrar las palabras precisas y combinarlas en un abuso de las formas literarias que encuentro placentera en la lectura y al mismo tiempo caótica en sus tiempos y en su narración.

Escritos que se pasean entre la sátira refinada, el albur coti- diano y las desgracias nacionales. Sus historias tan lejanas y tan cercanas fueron sin duda alguna un referente estilístico de escritura, una poética en prosa que no embelesa con rim-

bombante sonoridad sobre largas planicies de pasto verde, ni sobre amaneceres ya descritos de diez mil maneras, sino que se adentra en la carne putrefacta de los dolores, los pro- blemas y lugares que vivió. Dos de sus obras fueron para mi fundamentales en la tarea de pensarme la estructura de las parábolas: Días de guardar y A ustedes les consta.

Juan Pérgolis

El arquitecto argentino asentado en Colombia, Juan Pér- golis en su libro Bogotá Fragmentada: cultura y espacio urbano a fines del siglo XX, escrito ya hace más de una veintena de años, habla sobre la Bogotá que vive (la que está en tránsito de la modernidad a la sobre-modernidad de los no lugares). En el presenta con lujo de detalle su relación afectiva con los espacios sin olvidar el rigor de su investigación a la luz de los procesos urbanísticos y arquitectónicos en la ciudad. Recomiendo al lector interesado pasearse por este libro don- de a través de una narrativa fragmentada el autor nos habla sobre las historias que se yuxtaponen en la vida de Bogotá de aquella época.

Leer a Pérgolis en Bogotá Fragmentada y en Exprés: arquitec- tura, literatura y ciudad, fue un proceso revelador, porque en estos libros es capaz de superar la esfera de los datos duros, de las estadísticas, para darle rienda suelta a otros estilos e intenciones de escritura más cercanas a literatura. Gracias a Juan Pergólis pude comprender la impotancia de las na- rrativas urbanas en la constitución de la idea compartida e imaginada de ciudad y así construir mi propuesta literaria.

9.2 FORMAS DE PENSAMIENTO DESDE EL ARTE

En esta parte hablaré de los referentes, que fueron importantes en la elección de las estrategias de relectura de las parábolas.

Luis Camnitzer

En el desarrollo de las cartillas y las estrategias pedagógicas para acercarme a la comunidad y desarrollar las preguntas so- bre el espacio en relación con las relecturas tanto en Bogotá como en Manizales, fue una referencia fundamental el traba- jo que realizó Luis Camnitzer, llamado Guía para maestros. Dos cosas me sedujeron de esta metodología; la primera su estructura: donde existe un problema con unos proyectos que lo rodean y yo reinterpreto como acciones y unas preguntas finales que eran las que surgían luego de llevar el problema al territorio, lo segundo fue su diseño a modo de cartilla, un librito pequeño, fácil de llevar, de bajo costo, que me facilitó la tarea de interpelar en la escritura y la conversación a mis interlocutores.

La experiencia organizativa del Barrio Villa Javier durante la década de los 70 del siglo XX: Reconstruc- ción de la memoria social y propuesta pedagógica aso- ciada la organización popular en el caso del barrio de los Alpes.

Este trabajo de Lorena Castiblanco y Mario Rivas, realizado en el 2017 para la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, está compuesto por cuatro capítulos en donde se evidencia la ex- posición de las principales categorías que se desarrollaron y la metodología utilizada en el análisis del marco histórico del barrio Villa Javier en la década de los setenta. Su propuesta pedagógica

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se articula con la experiencia educativa desarrollada en el barrio

Los Alpes en Ciudad Bolívar y las reflexiones que se generaron a partir esta. Encontrar este proyecto, que yo enmarco dentro de la categoría de cartografía social, fue fundamental en la estructura- ción de este documento investigativo, pues yo seguí su lineamien- to en el presente texto, además su cercanía no solo geográfica con mi propuesta sino también teórica, convitió a este trabajo en una guía de referencia en cuanto a estrategias pedagógicas en la reconstrucción de la memoria social.

MANUELA EN EL ÚLTIMO DÍA DE LABORATORIO PARÁBOLAS PARA UNA TIERRA PROMETIDA DEL TERCER FESTIVAL DE ARTE CON- TEMPORÁNEO DE MANIZALES. NOVIEMBRE DE 2018.

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10. ENCONTRANDO ESPEJOS DE APRENDI-

ZAJE Y NUEVAS PREGUNTAS

ESTELA BETO DURANTE LA SEGUNDA FASE DE LAS RELECTURAS DE LAS PARÁBOLAS EN BOGOTÁ. OCTUBRE DE 2018.

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• Sobre el mito y el territorio fue revelador para mí com- prender como mi vida está plagada de entidades imagi- nativas, de ficciones comunes que he aceptado, acuerdos que son producto de la cultura, a los que accedo y acepto. Fue revelador en tanto que si entiendo el mundo así, es posible para mí en este momento pensar que estos acuer- dos pueden ser reemplazados por otros más justos. La ex- periencia de vivir en Bogotá es dolorosa y agresiva, sin embargo, creo más que nuca en la posibilidad de cambiar nuestro futuro echándonos otros cuentos, lo que decimos de un lugar, de una persona de una comunidad, las cosas en las que ponemos énfasis, es ahí donde está el poder creativo de la palabra, el que le da marco a estos mitos, narrativas humanas que nos entregan los mapas abiertos, mapas hablados del territorio donde hay miedos, afectos y sucesos que niegan y satisfacen nuestros deseos.

• Sobre el devenir de Bogotá me pregunto si posible plan- tearnos un proyecto urbano vinculado o constitutivo de un proyecto social de mayor alcance para la ciudad, en donde los grandes debates en torno a las formas de or- ganización social en términos generales, permitan imagi- narnos una nueva sociedad relacionada con su entorno de forma consciente, donde el territorio vinculado a sus narrativas urbanas sea un paradigma de cambio social.

• Sobre el proceso de escritura sin duda alguna este proyec- to fue revelador respecto a lo que sigue en mi vida, deseo seguir contando historias. El proceso de sentarme largas horas al día a pensar y organizar mis ideas fue una lucha

continua en contra de la ansiedad, de los párrafos incon- clusos, de tratar de conectar de forma racional puntos de vista que me parecían evidentes, pero que a la hora de es- tructurarlos en el ejercicio escrito no lo eran, sin embargo también fue placentero, como mencionaba en el capítulo de ficción o no ficción, los libros han venido a mi vida siempre de una manera apasionante, casi como revela- ciones divinas y percibo que a través de ellos soy capaz de aprender a pensar de formas más complejas mi vida coti- diana, este texto está hecho a la medida de mis lecturas.

• Sobre la validación académica del arte en la universi- dad, discutía con una amiga cuál es la necesidad de un proyecto de grado en una carrera como la nuestra, de artes plásticas y visuales, ¿es importante que el ejercicio creativo sea aprobado, a través de la sistematización de la forma de hacer de cada quién? Ella me decía que era un capricho académico, que un artista no se valida en notas y en parte creo que tiene razón, no solo los artistas en general lo que cada quien hace se mide en el mundo laboral, pero también entiendo que cada tipo de produc- ción debe encontrar las herramientas para comunicar lo que desea y que el final de un proceso académico como lo es el aprendizaje del arte, debe ayudar a reconocer al futuro trabajador del arte, por lo menos la forma en que trabaja, no digo en este momento que todos deban cons- truir extensos textos o que nadie deba hacerlo, la única condición que me parece necesaria es el compromiso real y apasionado con lo que se hace, piensa y dice.

• Sobre los públicos y las colaboraciones en este proyecto tuve la oportunidad de trabajar con dos comunidades muy distintas, los procesos de apropiación crítica en am- bos del problema que yo estaba presentando, estuvieron mediados por las condiciones particulares de cada comu- nidad (las lideresas y los estudiantes universitarios), sin embargo, algo que fue común, es la brecha que la jerga y los métodos del arte de la academia crean con las perso- nas que no están familiarizadas.

Fue una tarea revitalizadora pensarme estrategias para poder comunicarme desde el arte con otros, sin dejar de lado la pro- fundidad de las discusiones a las que aspiraba, pero tratándo- lo de hacer de una forma clara. Muchas de las preguntas que me atravesaron en este proceso tenía que ver sobre la perti- nencia de lo que estaba haciendo, me cuestionaba a mí mis- ma con algo de miedo, si era posible en el mundo real el del día a día, poder tomarse espacios de pensamiento que sean capaces de mover fibras y poque los públicos del arte siempre parecen diezmados por una selección clasista si es que el arte es una expresión de la cultura y la cultura una expresión de la humanidad misma. Por fortuna al ver como mi idea logró inquietar a quienes interpelé, lo confirmé, aunque en mu- chas ocasiones el arte que está en busca de la construcción de conocimiento simbólico parezca inaceptable en el mundo contemporáneo, la gente necesita pensarse a sí misma en rela- ción con los demás y el lugar que ocupa en el mundo.

• Sobre los intercambios pedagógicos en espacios no for- males, me gustó la experiencia en primer lugar porque los acuerdos que tenemos en los espacios formales del arte desaparecen, existen otras opiniones y otras discusiones,

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por otro lado, deshacerse de la burocratización de las listas, las firmas y los horarios para hacer algo por gusto y necesi- dad afectiva e intelectual es gratificante y provechoso.

• Respecto a las relecturas en Bogotá encontré cosas muy va- liosas, las primera fue que la mayoría de intuiciones e ideas que había elucubrado en el planteamiento del proyecto, fueron confirmadas por mis interlocutoras y su experiencia vital en el territorio, cuando hablábamos de los miedos y de los espacios marginales, de los mitos, de las historias y las formas en que percibíamos el territorio, me di cuen- ta que las ideas del city planning y del urbanismo están presentes de una forma práctica sobre los habitantes, por ejemplo, cuando Lily me dijo en medio de una de las char- las “es que este barrio el Quiroga no fue pensado para el comercio ni para la gente que seguía llegando” confirmaba esa visión clara de las problemáticas de la localidad.

la segunda cosa valiosa fue encontrarme con un grupo de mu- jeres maravillosas que desde su vida, viven la idea de la lucha y la organización social, sin duda alguna fue de gran inspiración ver cómo es posible cambiar nuestras realidades inmediatas con trabajo comunitario. Al principio, tuve un poco de proble- ma para entrar en la discusión con algunas, creo que se debe a que yo siempre hacía evidente que estaba grabando las voces y de paso tomaba algunas fotografías, entonces ellas querían hablar como si se tratara de notas periodísticas, de embellecer su territorio porque lo aman y claro que uno quiere lo de uno, pero poco a poco iban surgiendo esas narrativas que no solo pretendían embellecer sino también hablar críticamente del espacio.

• Respecto al desarrollo del laboratorio en Manizales, en- contré un punto crítico en la producción de laboratorios para fomentar el pensamiento desde el arte, durante el tercer día cuando fuimos a montar el mapa abierto, quedé aterrada cuando pasaba de salón en salón y los montajes lucían iguales, mapas en la pared, collages conectados con hilos rojos.

Dije ¡¿cómo es posible que nos pilláramos todos estos lugares comunes a la hora de encontrar estrategias pedagógicas para finalizar el laboratorio?!, creo que este acuerdo que nadie criti- ca pero que en mi caso me parece preocupante obedece a dos razones: la primera la precariedad material y económica de los laboratorios de arte, vistos como procesos complementarios del festival; la segunda la falta de conocimiento de los artistas de otras estrategias tanto tecnológicas como metodológicas, existe un acuerdo por usar únicamente los modelos metodo- lógicos cercanos a la antropología y las ciencias sociales, pero esto hace que el discurso se normativice y al estar todos de acuerdo, la discusión desaparece, dándole en ocasiones una apariencia muy superficial a lo que estaba sucediendo.

• Sobre la producción gráfica, en algún momento del pro- yecto me llegué a cuestionar acerca del problema de la re- presentación, de tomar fotos y dibujar todo, pensaba que estaba siendo incoherente, que si quería profundizar en la cuestión debía eliminar lo que consideraba un orna- mento, una decoración. Pero en el proceso descubrí que no solo no podía, sino que además no quería, porque la necesidad de representar con imágenes y formas lo dicho y pensado, es parte de mi oficio, es lo que se hacer, lo que hago de mejor manera, con gusto y a través de estas formas

de hacer también puedo estructurar mis ideas. Yo aprendí a pensar en los problemas de mi ciudad, como escribo en la primera fase de la cinta transportadora, tomando fotogra- fías, centrando el foco de la mirada y construyendo capas sobre los archivos que guardaba con recelo.

• Sobre la marginalidad y la idealización: Este trabajo me llevó a entenderme como una marginal, un artista de cla- se obrera lo es por excelencia y a querer construir desde ese nicho, el de la incomodidad en todo el sentido de la palabra, porque esos miedos y ese desconocimiento que albergué y acepte pasivamente sobre lo que soy dentro de la ciudad de Bogotá han sido por años el detonante de mis búsquedas para problematizar el mundo. Por otro lado, en el espacio de las relecturas pude comprender como esas etiquetas que ponemos sobre los territorios nos enseñan a comportarnos en ellos. A pesar de eso, veo con mucha esperanza, a las personas que como las lideresas o los estu- diantes quieren el lugar en el que viven. Es que a pesar de las terribles dificultades de nuestro territorio e historia, es posible aún la utopía, en medio de las ciudades apocalípti- cas existen manantiales de agua.

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PARÁBOLAS PARA UNA TIERRA PROMETIDA TERCER FESITVAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MANIZALES REA- LIZADO POR LA UNIVERSIDAD DE CALDAS, ÚLTIMO DÍA DE LABORATORIO. NOVIEMBRE DE 2018.

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[LISTA DE REFERENCIAS]

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