CAPITULO 2. Las autoridades privadas en la gobernanza global
2.2. El poder de las autoridades privadas
2.2.1. Las empresas transnacionales en el contexto de la globalización
2.2.1.1 Las empresas transnacionales como autoridades privadas
El estudio de la capacidad económica y estructural de las empresas transnacionales constituye la base del análisis de su poder desde el punto de vista relacional. En este apartado se analiza el papel de estas empresas en su calidad de autoridades privadas en el marco de la sociedad internacional.
La relevancia de la existencia de actores privados, sobre todo de las empresas, fue explicitada en el contexto de la teoría de las Relaciones Internacionales por primera vez en los años setenta por los autores transnacionalistas. Keohane y Nye (1972, 1977) mostraron la relevancia de los actores no estatales privados en el marco de las relaciones internacionales y propusieron la existencia de una «interdependencia compleja» entre ellos. Las interacciones entre los actores no estatales y las actividades económicas transnacionales no podían analizarse en los contextos establecidos por los análisis realistas clásicos. Las aportaciones de los transnacionalistas fueron determinantes para la evolución posterior del concepto de actor internacional y la aceptación de una sociedad internacional que superaba a la antigua sociedad de Estados.
Posteriormente, durante los años noventa, Susan Strange ha sido uno de los autores que más ha defendido el valor político de las empresas en el marco de la Economía Política Internacional. La autora basa sus argumentos en los análisis desarrollados sobre el papel político de las empresas y cómo éstas participan en lo que se ha denominado «diplomacia trilateral» entre Estado-Estado, empresa- empresa y Estado-empresa. Las empresas y los gobiernos negocian en términos de igualdad con el objetivo de captar la inversión empresarial (Stopford y Strange, 1991). Además, en las últimas décadas, las empresas han influido en las
decisiones políticas o han tomado muchas decisiones que han llevado a los cambios estructurales en la producción mundial, en la integración de mercados de bienes y servicios y de capitales, constriñendo y ordenando las opciones políticas de que los Estados y los individuos disponen en Economía Política Internacional. Strange (1996) analiza las estructuras de poder en el marco de las relaciones internacionales, considera que autoridades públicas y privadas compiten entre sí y cooperan para conseguir sus objetivos, sin que pueda decirse a priori que ninguna de ellas prevalece sobre la otra.
Desde la década de los noventa diferentes autores han analizado el papel de las empresas como autoridades privadas en la economía y la política global. Destaca el estudio de Cutler, Haufler y Porter (1999), en el cual los autores desarrollaron un profundo trabajo de investigación para examinar las razones que explican el origen de la autoridad empresarial en una economía globalizada. En primer lugar, una razón muy importante es la eficiencia de las empresas sobre los Estados y las organizaciones internacionales gubernamentales: en muchos sectores económicos, las empresas se muestran mucho más eficientes en el desarrollo de los mercados que los actores públicos. En segundo lugar, porque la existencia de autoridades privadas se da como consecuencia del dominio que alguna empresa o grupo de empresas ejercen sobre determinados mercados o ámbitos sectoriales, hecho que reafirma, a la vez, su autoridad. En tercer lugar, se argumentan las razones históricas: la expansión de las fuerzas de mercado se vincula directamente con los cambios históricos ocurridos en las últimas décadas. Se trata, pues, de una evolución temporal del protagonismo de las empresas como impulsoras de la globalización económica y del cambio tecnológico.
Higgott, Underhill y Bieler (2000) analizaron el papel de las empresas a partir de la propuesta teórica de R. W. Cox (1981). En su obra se examina el traspaso de algunas funciones económicas de los Estados-nación que han sido asumidas por las empresas, organizaciones internacionales gubernamentales u organizaciones no gubernamentales internacionales. Ello no significa que los Estados-nación pierdan poder y que los actores internacionales y transnacionales ganen autoridad, sino que se trata de una reestructuración del poder en la organización
capitalista internacional. Los cambios de autoridad a favor de los actores privados constituyen una estrategia de mantenimiento del poder capitalista como forma de continuación del sistema económico, bajo nuevas condiciones de producción globales. El papel del Estado no ha disminuido, pero ha cambiado, y está en continua reestructuración, uno de cuyos elementos fundamentales es la adquisición por parte de las empresas transnacionales de nuevas capacidades y funciones.
Este trabajo de investigación tiene como objetivo el análisis de los diferentes mecanismos que las empresas han adoptado para establecer su nueva autoridad en la sociedad internacional. En la mayoría de los casos estos mecanismos se han basado en instrumentos de cooperación empresarial. Las empresas adoptan formas concretas de cooperación entre ellas para asegurar su poder en el ejercicio de conseguir unas condiciones favorables de operación en los mercados mundiales. En muchos casos, pese a ser competidoras en los mercados, las empresas que tienen un objetivo común cooperan entre sí para erigirse como autoridades privadas que garanticen su poder. Para ello, uno de los trabajo teórico más innovadores fue desarrollado por Cutler, Haufler y Porter (1999: 3-28) en el que se analizaban los diferentes mecanismos e instrumentos de cooperación empresarial que las empresas adoptaban para ejercer su autoridad. Se trata de seis mecanismos de cooperación interempresarial que pueden adquirir menor a mayor institucionalización:
En primer lugar, las empresas desarrollan normas y prácticas informales que reflejan una aproximación común a los problemas y que acaban consolidando la relación entre los participantes. Muchas de estas formas de cooperación informal se desarrollan en torno a normas adoptadas por los líderes empresariales en un sector concreto. Estas reglas se construyen a partir de costumbres y acaban convirtiéndose en pautas de comportamiento que guían la conducta de las empresas en sectores concretos. Se desarrollan códigos de conducta empresarial o prácticas sectoriales, que constituyen formas de cooperación porque reflejan una aproximación común para resolver los problemas, incluso en aquellas áreas donde pueden haberse desarrollado múltiples soluciones.
En segundo lugar, existen las empresas coordinadoras de servicios, como las firmas de consultoría jurídica multinacional, las aseguradoras, las consultoras de dirección, las agencias de rating de deuda, las agencias de compra de acciones, sólo por citar unas pocas Se trata de empresas de servicios que ejercen de coordinadoras de las actividades de otras empresas de diversos sectores a través de códigos de conducta, fomentando prácticas empresariales que armonizan el comportamiento de los clientes. Su función implica trabajar de forma continuada y cercana a sus clientes. La cooperación en este caso es entre líneas sectoriales y no con empresas por separado.
En tercer lugar, las empresas del mismo sector cooperan creando alianzas de producción, estableciendo relaciones de subcontratación y coordinando actividades complementarias. Entre las alianzas de producción, se distinguen los partenariados estratégicos, las joint ventures y las redes empresariales de contratación. Estas alianzas implican el acuerdo entre dos o más empresas establecidas en diferentes países, que normalmente compiten en el mercado, pero que deciden cooperar en una producción común de bienes o servicios tangibles o intangibles. Las redes de contratación existen cuando se desarrollan relaciones de subcontratación extensivas y complejas entre diferentes empresas. Estas redes se expanden en una base global.
En cuarto lugar, existen los cárteles, es decir, organizaciones formales o informales compuestas por tres o más productores con el objetivo de coordinar la producción y los precios. Constituyen una forma tradicional y frecuente de proteccionismo privado que restringe la competencia a través de la coordinación y el control de los niveles de producción y de las políticas de precios. Su finalidad última es limitar los efectos de la competencia y maximizar los beneficios. En la práctica, es difícil distinguir entre cárteles y alianzas de producción.
En quinto lugar, las empresas de un mismo sector crean asociaciones sobre temas que competen al sector o formalizan asociaciones de cooperación interempresarial cuyo objetivo es colaborar en temas de interés común. Existen dos tipos de asociaciones empresariales: las organizaciones de autorregulación y
las organizaciones de representación. Las primeras pretenden que sean las propias empresas quienes generen un sistema de autorregulación del sector mediante la formalización de normas y prácticas conductuales que se acaben convirtiendo, con el tiempo, en obligaciones vinculantes de los miembros. Éstos acuerdan establecer comportamientos estándares, sujetos al control de la propia organización, que incluso puede penalizar a aquellos miembros que no los cumplan. Uno de los elementos fundamentales que se derivan de este tipo de organización es la reputación de las empresas del sector. En cuanto al segundo tipo de asociación empresarial, las organizaciones de representación, tienen como objetivo la representación política de sus miembros ante las organizaciones internacionales gubernamentales u otras instituciones para defender sus intereses e influir en la toma de decisiones que puedan afectar al sector. En más de una ocasión, estas asociaciones desarrollan el papel de asesores gubernamentales, especialmente en temas de desarrollo tecnológico. En el pasado, actuaban solamente en el marco nacional, con excepción de la Cámara de Comercio Internacional. No obstante, cada vez más han ido adquiriendo peso en el contexto de las negociaciones entre organizaciones internacionales gubernamentales, junto con organizaciones no gubernamentales. Ambas funciones de las asociaciones empresariales –la autorregulación y la representación– no son excluyentes y, a veces, incluso se confunden, por ejemplo, cuando una asociación de representación política participa como consultora técnica en órganos legislativos o gubernamentales, con el resultado de que éstos adoptan normas o estándares vinculantes para todo un sector, lo cual coincide con la función de autorregulación privada.
En sexto lugar, las empresas adoptan regímenes privados, conjuntos complejos de instituciones formales e informales que constituyen una fuente de gobernanza en todo un sector económico. Los regímenes privados difieren de las demás tipologías de cooperación interempresarial en que sus actividades son más sólidas y tienen una duración mantenida; no obstante, pueden incluir alguno de los otros tipos de cooperación, como normas y prácticas informales o asociaciones empresariales.
El concepto de «régimen internacional» fue desarrollado por Krasner (1982), que lo definió como un conjunto de principios, normas, reglas y acuerdos alrededor del cual convergen las expectativas de los actores en un área concreta. En las últimas décadas, este concepto teórico ha sido utilizado en marcos analíticos por la ciencia política, el Derecho y el management, y también en la disciplina de las Relaciones Internacionales. El concepto incluye instituciones sociales descentralizadas e informales, normalmente mediadas por los Estados. Cutler et
al. (1999) definieron el «régimen internacional privado» como el conjunto de
normas creado a través de negociaciones e interacciones entre empresas pertenecientes a un sector particular o un área concreta, que generalmente incorporan asociaciones empresariales nacionales o internacionales.
Los regímenes formulan las reglas y los mecanismos para la resolución de conflictos entre los participantes y los clientes. Normalmente se crean formas de derecho de soft law, que adoptan formas de acuerdos voluntarios que gobiernan sus actividades. La cooperación interempresarial en forma de regímenes abarca diferentes niveles de complejidad y comprende la interacción de las autoridades privadas con el Estado.
Todas las formas de cooperación empresarial llevan implícita la existencia de una autoridad privada. Las empresas adoptan distintos mecanismos para ejercer su poder y autoridad. En este trabajo se analiza cómo las empresas adoptan mecanismos de cooperación internacional no para ejercer su autoridad en el contexto estrictamente económico, sino para ejercerla en los ámbitos político y social. Se trata de analizar cómo las empresas han cooperado entre sí a través de asociaciones empresariales para desarrollar un modelo de control de los riesgos sociales y medioambientales que genera su actividad productiva.
2.2.2. La sociedad civil global y su influencia en la sociedad