En primer lugar, quiero que entiendas que tu vida consiste únicamente en aquello que hay en tu mente: tu mundo en rea- lidad no es más que una acción refleja de tu propia mente y de lo que hay en ella. Por esto dos personas que se encuentren en exactamente las mismas circunstancias ven la vida y el mundo de modo muy diferente. Una verá en la vida una gran alegría de la que se sentirá muy agradecida, y la otra es posible que no experimente más que infelicidad y desengaño. La diferencia no está en las circunstancias, sino en la mente. Mientras que la mente es lo real, el mundo es pasajero y huidizo y, hablando filosóficamente, no tiene una existencia real; en cambio, la mente permanece.
La visión de la vida y el mundo propia de la «mente mor- tal» o natural casi siempre es exactamente lo contrario de la que es la auténtica verdad espiritual. La metafísica nos dice que el mundo visible es un reflejo invertido del auténtico. Por con- siguiente, si es una imagen invertida, mientras nuestros ojos espirituales o interiores no se abran a la verdad, es natural que veamos las cosas como la imagen opuesta de lo que realmente son. Por ello, no nos debemos sorprender cuando nos damos cuenta de que, si la mente mortal o animal de los sentidos pien- sa que el mundo es lo real y la mente tan sólo una sombra, la auténtica verdad es que la mente y el espíritu son reales y
eternos, y el mundo visible únicamente algo pasajero, efímero y sin autenticidad.
Siendo así, pues, lo único que en realidad importa es lo que hay o lo que no hay en la mente. Si en ella albergamos una creencia en el mal y pensamientos sobre él, lo tendremos en nuestra vida. Pero si somos capaces de eliminarlo de nuestra mente, dejará de manifestarse.
Al situarnos por encima de la vida sensual, percatarnos del mundo permanente de la mente y negar en ella el mal, la pobreza, el fracaso, el dolor, la enfermedad, la infelicidad o cualquier otra dolencia, acabamos con el pensamiento que es la causa de todos nuestros problemas. Entonces, todo lo que afir- memos tendrá lugar. Si negamos «el mal», pasamos a afirmar «el bien»; si negamos la enfermedad, afirmamos la prosperidad y la riqueza. Con las negaciones podemos erradicar de nuestra vida el mal, el desasosiego, el miedo y la preocupación, y en su lugar, y mediante las afirmaciones, construir el bien perfecto, la riqueza, la felicidad, la salud, el amor, la paz y la valentía.
Si todo está en la mente, todo lo que se elimine de ella se elimina de la vida, y todo lo que se coloca en ella cobra vida.
Así pues, es posible deshacerse con precisión y certeza matemáticas de todo lo indeseable, y construir en su lugar sólo lo que es hermoso, bueno y verdadero.
La vida es lo que queramos hacer de ella. Podemos conse- guir que sea el propio cielo, rebosante de todo lo que es bueno y bello, o la podemos convertir en todo un infierno. Por consi- guiente, no aceptes las sugestiones de quienes, después de haber fracasado en la vida, reniegan de ella. Podemos lograr que nuestra existencia sea un gozo permanente, si con la cali- dad de nuestro pensamiento y de nuestros procesos mentales creamos un cielo dentro de nosotros. Todo lo que vemos, todo lo que experimentamos, sí, incluso la propia vida, no es más que la manifestación externa de la vida interior. Ésta es obra de nuestro pensamiento.
A estas alturas te habrás dado cuenta del objetivo y el valor de las afirmaciones, pensamientos concentrados detrás de los cuales hay un firme sentimiento que genera una enorme fuerza motriz.
Las afirmaciones no sólo impresionan la mente subcons- ciente y producen así una acción acorde con la voluntad, sino que se proyectan hacia fuera, de la mente al espacio, y atraen de otras fuentes fuerzas y ayuda que son toda una bendición.
Y no sólo eso, sino que además estimulan la mente subli- minal para que inspire, cree e imparta sabiduría.
Con el uso de las afirmaciones, todas las fuerzas más exquisitas se ponen en acción, y la vida pasa de la debilidad o la ineficacia a la fuerza y la determinación; además, se robuste- ce la voluntad, hasta que se hace tan fuerte que todo se ha de someter a ella. También el cuerpo se robustece y cobra mayor salud, y el ejercicio físico y el cuidado de nuestro organismo pasan de ser una obligación a un placer, las tareas difíciles y los deberes fastidiosos se convierten en algo fácil de cumplir, se puede acabar con malos hábitos de toda una vida y sustituirlos por otros buenos, así como formar el carácter, moldear nuestras circunstancias, configurar nuestro destino, ser lo que deseemos, hacer lo que queramos y dar cuerpo a todos nuestros ideales.
En consecuencia, es de suma importancia que nos emplee- mos con toda diligencia en la práctica de las afirmaciones en todo momento. No dejes que pase una sola noche ni mañana sin dedicar unos pocos minutos, concentrado y en silencio, a la afirmación que se te haya dado en este curso.
Si te limitas a leer este curso sin llevarlo a la práctica, te servirá de bien poco, porque es el Hacer lo que te enseña, lo
que te va a convertir en una persona fuerte y de éxito.
Hay que vencer el letargo mental y físico. Sólo gozarás de grandes logros con la acción constante; no puedes soñar que te llega el éxito, tienes que ganártelo. Por lo tanto, debes concen- trarte, concentrarte y concentrarte en las afirmaciones y los ejercicios de visualización. Estos últimos son una forma de afirmación, por lo que tienen la misma importancia.
Advertencia
No cambies continuamente de afirmaciones. No afirmes una cosa un día y otra al siguiente; esto provoca confusión en tu mundo mental y «suma confusión a la confusión» de tu vida. Naturalmente, a medida que superes una flaqueza y unos malos hábitos, cambiarás las afirmaciones como corresponda. Siempre encontrarás algún defecto que hay que erradicar. En todos los demás casos, mantén las afirmaciones que se dan en estas lecciones.
No quiero decir con esto que no tengas que hacer en todo momento negaciones, cambios y afirmaciones adaptadas a las cambiantes circunstancias y dificultades de la vida, porque son algo necesario para tu propia protección.
Así pues, si contemplas una imagen que te sugiere el mal —un hombre ebrio, un acto de odio o de inmoralidad, una dis- puta—, o si lees algo deprimente, degradante y que sugiera pensamientos rastreros, por tu propia protección debes darle la vuelta.
Por ejemplo, si ves a un hombre airado y no le das la vuel- ta a la imagen, la sugestión del mal que te llega con esta imagen se meterá en tu mente subconsciente, lo que hará que las célu- las vibren en consonancia, y que tú seas más susceptible a los
pensamientos de ira, además de debilitar el tono de tu mente en general. Por consiguiente, debes elevarte a tu Mundo perfec- to de la Mente y negar la ira, diciendo: «Como el hombre es una criatura mental perfecta, nunca puede estar airado. En este Mundo Perfecto de la Mente no existe la ira; todo es amor y buena voluntad». De esta forma, no sólo evitarás que la suges- tión del mal te hiera, sino que al mismo tiempo te harás más fuerte de lo que nunca fuiste antes y, por extraño que te parez- ca, atenuarás la ira de la mente de ese hombre airado. La razón
es que en realidad no existe más que una sola mente: todos somos ríos que desembocan en el mismo mar, y si expulsamos el mal de nuestra mente, también mejoraremos con ello el mundo y las mentes de los demás. Así pues, cuando el hombre se purifica a sí mismo, se convierte en salvador del mundo.
Estas inversiones de las negaciones y las afirmaciones, rea- lizadas en tu Mundo Perfecto de la Mente, deben tener lugar durante todo el día; así es como todo mal se transmuta en bien, toda dificultad en logro, toda amenaza de fracaso en éxito, y todo pensamiento de dolor, enfermedad o afección en una rebosante salud. Es un proceso que debe estar en marcha per- manentemente, con el que crecerás en poder a diario.
Pero, además de esto, no hay duda de que tendrás algún plan en el que vas avanzando. Albergas alguna ambición que deseas ver cumplida, algún propósito creativo en tu mente que quieres hacer realidad. Para conseguirlo, niega el fracaso, afirma el éxito, visualiza una imagen de aquello que te has propuesto alcanzar. Después de hacerlo, y con la mente decidida, perma- nece firme. no cambiestu afirmación, no alteres tu imagen
mental hasta que se cumpla. Si la alteras, traerás a tu vida la mayor confusión. Por consiguiente, no modifiques el principal plan creativo de tu vida; comprueba que la imagen sigue intac- ta y que día a día se hace más clara y se define con mayor niti- dez. Si así lo haces, verás cómo funciona con precisión mate- mática.
Este curso está pensado para orientar a los alumnos por un camino seguro hacia el objetivo de sus ambiciones. Si te aplicas sus lecciones con exactitud, te servirá de guía. Por lo tanto, mientras sigas este curso, no leas más literatura metafísi- ca. Concéntrate en esta enseñanza, persevera en su práctica y, como le ocurre al autor, podrás demostrar y exhibir su verdad en tu vida y tus circunstancias.
Quiero que empieces a desarrollar seriamente tus poderes de visualización. Con ello mejorarás la memoria a partir de todos los conocimientos, aunque se trate de una cuestión menor. Lo que importa es que lo que crees en forma de visión mental, si lo mantienes con fuerza, se manifestará en tu vida con toda seguridad. Así pues, tienes dos métodos con los que puedes cambiar tu existencia, crear mejores circunstancias y alcanzar el éxito. Primero, con las negaciones y las afirmacio- nes, y, segundo, con la meditación, la concentración y la visua- lización. Ambos sistemas deben funcionar juntos. Por ejemplo, haces una afirmación, precedida de una negación, y a continua- ción evocas una imagen mental de lo que hayas afirmado.
Deseas alcanzar el éxito; por lo tanto, antes que nada debes negar el mal y afirmar el bien, porque aquél es la causa general de todos tus problemas y de la falta de éxito. Luego afirma el éxito, y a continuación visualízate en un mundo men- tal perfecto, radiante y exitoso, o no te salgas del Mundo Perfecto de la Mente, donde no existe ningún tipo de fracaso ni limitación.
En primer lugar, disipa la bruma del mal que nubla tu visión, adormece tus facultades y te llena la vida de dificulta- des, y para ello destruye ese mal con la negación: «No existe el mal». Emplea esta negación hasta que la niebla se desvanezca y tengas una visión clara de tu Mundo Perfecto de la Mente. Después afirma: «Sólo existe el bien infinito». A continuación, niega la pobreza y el fracaso, porque no tienen cabida en un mundo perfecto ni te pueden afectar, pues en esencia eres una criatura mental perfecta.
Tras acabar con el fracaso y la pobreza mediante la nega- ción, afirma: «Soy el éxito, soy una criatura mental perfecta, una criatura con la fuente de todo bien, parte de la Mente Universal. Soy el éxito y, como el imán, atraigo hacia mí todo
lo que necesito. Miles de fuerzas invisibles se apresuran a cum- plir mis deseos. Me lleva un poder irresistible. Soy un éxito, el éxito, el éxito».
Haz esta afirmación, precedida de varias negaciones, por la noche y por la mañana, siempre en «tu Mundo Perfecto de la Mente», que reforzarás con la repetición de la afirmación a lo largo del día, ascendiendo a tu mundo superior. Hazlo así y
revolucionarástuvida.
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Para aumentar los poderes de tus imágenes mentales, haz el siguiente ejercicio: toma una flor o una imagen, sencilla, y mírala con mucha atención durante unos minutos. Examínala de todas las formas posibles. Imprime en tu mente todos sus detalles, y luego cierra los ojos y genera una imagen mental exacta de lo que hayas estado mirando. Si la imagen es nítida, perfectamente definida y sin que le falte detalle alguno, lo habrás hecho bien; de no ser así, inténtalo de nuevo hasta que lo consigas.
Cuando entres en una habitación o cualquier dependencia que no te sea familiar, fíjate detenidamente en todos los deta- lles: dónde están colocados los muebles, qué cuadros cuelgan de la pared, qué hay en el suelo, el tipo de chimenea, y todo lo demás que llene la habitación. Cuando llegues a casa, o mien- tras te diriges a ella, cierra los ojos y, con una imagen mental, recuerda todo lo que puedas de lo que viste. Practica esta visua- lización cuanto te sea posible durante la semana siguiente, y haz afirmaciones que acompañen tus progresivos avances. Cualquiera que sea la necesidad que tengas, puedes hacer una negación y una afirmación para satisfacerla. Cualquiera que sea la dificultad a la que te enfrentes, la puedes superar con la
negación y la afirmación que hagas en tu Mundo Perfecto de la Mente.
El primer objetivo de este curso es sentar una base de fir- meza de carácter sobre la que después puedas levantar la estructura del éxito. Proponte antes que nada erradicar toda debilidad de carácter y colocar en su sitio su opuesto. Por ejem- plo, si siempre lo has dejado para más tarde, haz que se te conozca por tu prontitud en actuar. Si hasta hoy has sido pesi- mista, haz gala de una gran alegría y optimismo. Si has sido impuntual, conviértete en la persona más puntual que jamás haya existido. Si has sido huraño y taciturno, exígete ser extro- vertido y alegre. Todo es posible y realmente fácil de conseguir con el uso de las negaciones, las afirmaciones y las imágenes mentales.
Cuando hayas construido tu carácter, el camino al éxito será comparativamente fácil, porque el éxito es ante todo una cuestión de carácter.
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La afirmación general elemental ha cumplido ya su propó- sito, y es el momento de reforzarla. Has progresado suficiente- mente para unírtenos en la mayor negación y afirmación de todas, que es:
noexisteelmal, únicamenteelbieninfinito
Al que empieza le es muy difícil darse cuenta de que «no existe el mal». En tu mente hay entidades que te impiden com- prender esta verdad, pero con la negación se eliminan. Tan grande es la fuerza de esta negación que al principio a algunas
personas les provoca malestar. Sin embargo, esto sólo demues- tra la calidad del trabajo de saneamiento que se produce en las profundidades de la mente. Sigue empleando la negación noche y día, no dejes de levantar la vista hacia tu Mundo Perfecto de la Mente y, al cabo de cierto tiempo, de repente te darás cuenta de que para ti no existe el mal, sólo la perfección infinita y
todo lo que es hermoso y auténtico. Antes de cualquier afirma- ción, haz esta negación y afirmación. Utilízalas antes de iniciar cualquier trabajo importante, y siempre antes de entregarte a cualquier meditación, al mismo tiempo que llevas tu mente a su Mundo Perfecto.
De este modo sanearás y fortalecerás tu mente de tal manera que transformarás tu vida.
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Medita esta semana sobre estas palabras de James Allen:
El alma que es impura, sórdida y egoísta va gravitando con pre- cisión exacta hacia la desgracia y la catástrofe; el alma que es pura, generosa y noble gravita con la misma precisión hacia la felicidad y la prosperidad. Toda alma atrae lo que le correspon- de, y nada le puede llegar que no le pertenezca. Comprender esta verdad significa reconocer la universalidad de la Ley Divina.
Y también sobre estas palabras de Buda:
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado, se asienta en nuestros pensamientos, se compone de nuestros pen- samientos.
Y de nuevo en éstas de James Allen:
Tu mundo está compuesto de tus propios pensamientos, deseos y aspiraciones, y todo lo que en el Universo hay de bello, feliz y dichoso, o de feo, lamentable y doloroso, está en ti mismo. Con tus propios pensamientos construyes o malogras tu vida, tu mundo, tu Universo.
Hay que señalar que obtendrás antes resultados si, ade- más de visualizarte como persona de rotundo éxito, creas una imagen perfectamente definida de aquello que quieras alcanzar. Si es dinero lo que quieres, «ve» cómo te cae a raudales sobre la mesa; si lo que deseas es servir a los demás, percibe cómo cui- das del enfermo y confortas al desconsolado; todo lo que así imagines de forma persistente, con el tiempo se hará realidad en tu vida. Nada «ocurre»; todo «se hace que pase». No puedes conseguir lo que quieres con un simple deseo piadoso: tienes que esforzarte por lograrlo mediante las imágenes mentales, para que luego se te abra de la forma más maravillosa.
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Sigue con la práctica de la concentración en un pen sa- mien to o una imagen mental, alejando todos los demás pensa- mientos hasta que los sentidos estén completamente sosegados. Luego di, como antes: «Mi mente subliminal se sirve de toda la sabiduría y me resuelve todos los problemas».
La mente objetiva o consciente es la mente exterior o superficial, finita y muy limitada. Recibe las impresiones a tra- vés de los sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato; aprende de los libros, el habla, la experiencia y el expe- rimento.
Ya hemos visto que la mente subliminal forma una unidad con la Mente Infinita del Universo, de la que difiere sólo en gra- do y no en tipo, pero es inútil si la mente objetiva no se sirve de las fuerzas potenciales que están dormidas en su interior.
También hemos visto que la llamada mente subconsciente está preñada de un poder extraordinario, y que es una fantásti- ca inteligencia que excede con mucho a todo lo que la concien- cia objetiva pueda captar o comprender. Aparte de esto, está
controlada por los pensamientos, las impresiones y las sugestio- nes que proceden de la mente consciente. Por tanto, esta gran inteligencia está regida o gobernada, o debería estarlo, por la mente objetiva. Pero ¿para qué sirve todo esto si la mente de los sentidos no gobierna con sabiduría o no gobierna en absoluto, sino que deja que la mente subconsciente se comporte, por así decirlo, como un enajenado, y al seguir los instintos y las falsas impresiones, las falsedades y las sugestiones dañinas, convierta toda la vida en un infierno de problemas y dificultades?
Por consiguiente, comprenderás que la mente objetiva, aunque muy limitada, es, en cierto modo, la más importante de todas, cuando menos en lo que a esta vida y conciencia se refie- re, ya que a través de ella el «yo» gobierna o puede gobernar la