MECANISMOS Y ESPACIOS DE DIÁLOGO UE-AL
IV. LAS PERSPECTIVAS DE RENOVACIÓN DEL DIÁLOGO
Es difícil medir los resultados de un diá- logo político, máxime cuando involucra a un sinnúmero de actores guberna- mentales y no gubernamentales. Más que llegar a resultados tangibles, la
principal función de un diálogo político es consensuar posiciones y generar ideas de cooperación. En este sentido, el balance del diálogo europeo-latinoa- mericano es satisfactorio. Lo es algo menos midiendo los avances, tanto re- gionales como interregionales, en los cuatro ámbitos analizados.
Es en las áreas de pacificación y demo- cratización donde ambas regiones seña- lan una evolución favorable y en los cuales el impacto del diálogo europeo- latinoamericano ha tenido un cierto im- pacto. Menos positivo es el balance del diálogo en los ámbitos de la integración y la cohesión social. Por tanto, cabe pre- guntarse hasta qué punto es útil iniciar un diálogo sectorial sobre cohesión so- cial que, sin duda, es un tema candente para América Latina pero no es un área apropiado para consensuar posiciones y políticas.
IV.1. Próximos pasos
Los escasos resultados de la Cumbre de Viena contrastan con el excelente traba- jo preparatorio realizado por las institu- ciones de la UE que permite encarar el futuro de las relaciones con un cierto optimismo. Con los cuatro documentos recientes —la Comunicación de la Comi- sión Europea, las conclusiones del Con- sejo, la Resolución del PE y el Documen-
to Informativo del CESE— se podría abrir una nueva etapa en las relaciones en general y en el diálogo político euro- peo-latinoamericano en particular. Cabe destacar que el Consejo se ha pro- nunciado a favor de una asociación es- tratégica con América Latina basada en los intereses mutuos36. Asimismo, se
compromete a concluir las negociacio- nes con el MERCOSUR y abrir un proce- so similar con la Comunidad Andina y el SICA. Este renovado activismo de la UE frente a América Latina37contrasta con
el silencio al otro lado del Atlántico. For- talecer la asociación, tal como lo sugiere el Parlamento Europeo en varias Reso- luciones, requiere antes que nada un compromiso político más pronunciado por parte de América Latina (o al menos de algunos países de la región).
Por parte de la UE ya surgieron varias ideas nuevas para intensificar las re- laciones con América Latina. Aparte de los foros ya existentes, la Comisión Europea propone ampliar el diálogo a través de foros sectoriales (sobre cohe- sión social y medio ambiente). Conforme a esta propuesta y siguiendo las priori- dades del diálogo, deberían iniciarse también otros dos foros, uno sobre de- mocracia y derechos humanos y otro sobre paz y seguridad. El objetivo de es- tos cuatro foros debería ser triple: a) defi- nir los intereses comunes en estos ámbi-
36 Punto 1 de las conclusiones del 27 de febrero de 2006.
37 Mediante las Conclusiones del Consejo del 27 de febrero de 2006 y la Comunicación de la Comisión Europea del 8 de diciembre, la UE ha dado claras señales positivas a la región.
tos, b) proponer proyectos interregiona- les, y c) formular acciones concretas en la agenda internacional.
Junto con estos foros ad hoc, habría que estudiar a fondo dos propuestas del PE para institucionalizar el diálogo inter- regional: crear un centro birregional de resolución de conflictos y una Secreta- ría General Europeo-Latinoamericana (SEGEL). En cuanto a la idea de crear una institucionalidad permanente de las relaciones, cabe recordar que tanto las Cumbres de las Américas (secretariado propio en el marco de la OEA) como las Iberoamericanas (SEGIB) crearon peque- ñas entidades con personal permanente para dar seguimiento a las Cumbres y prepararlas mejor. Las dos últimas Cumbres de Guadalajara y Viena han señalado que continuar con el formato actual de reuniones entre casi cincuenta países no es viable38sin un órgano de
preparación y seguimiento. Una alterna-
tiva a la creación de un Secretariado se- ría reducir el número de participantes en las Cumbres a las respectivas troikas y/o un involucramiento de la SEGIB. Un diálogo político más eficaz y mejor estructurado requiere un esfuerzo de ambas partes de cohesionar y enfocar mejor las agendas de los múltiples foros que surgieron. Esto significa no sólo una mayor coordinación en América La- tina, sino también entre las instituciones comunitarias, principalmente el PE, el CESE y el Consejo de la UE. En este senti- do, un primer paso hacia delante sería la institucionalización del diálogo birregio- nal a través de un Secretariado europeo- latinoamericano. Siguiendo el ejemplo de la SEGIB, el apoyo de un órgano ins- titucional permanente facilitaría crear una verdadera comunidad europeo-lati- noamericana que, más adelante, pudie- ra tener voz y (quizás) voto en el escena- rio internacional.
38 Véase Günther Maihold, La Cumbre de Viena entre América Latina/Caribe y la UE: el éxito relativo de un
Esta publicación se pregunta si sirve el diálogo político entre la Unión Europea (UE) y América Latina. Pero aparte de valorar su funcionamiento, su eficacia y la relevancia del diálogo entre estas dos regiones, podría ser útil saber si se puede comparar con otros procesos de diálogo político (DP) en los cuales los países latinoamericanos participan con diversos socios externos. El ejercicio comparativo no sólo tiene un interés académico, sino también puede permi- tir la extracción de lecciones de utilidad práctica para las relaciones eurolatino- americanas. A este fin se orienta este capítulo que no pretende ser un análi- sis cerrado, sino, por el contrario, que se limita a identificar algunas pregun- tas y hace un primer intento de res- puesta a varias de ellas. Este capítulo se divide en dos partes. En la primera se abordan cuestiones conceptuales relevantes, mientras en la segunda —la principal— es donde se realiza un ejer- cicio comparativo. Se completa el texto con unas conclusiones y reflexiones generales.
I. CUESTIONES CONCEPTUALES