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Las técnicas de estudio

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MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

2.2 Bases teóricas

2.2.2 Hábitos de estudio

2.2.2.6 Las técnicas de estudio

Un aspecto importante de los hábitos de estudio son las técnicas que el alumno debe ir realizando constantemente en la realización de sus tareas. Como ya se dijo anteriormente, las técnicas pueden ser de lo más variadas, ya que existen técnicas generales a todos los cursos pero también existen técnicas específicas a cada curso o asignatura, sin embargo, diversos autores han tratado de clasificarlas sin lograr un consenso que pueda ser asumido por los principales interesados, los alumnos y profesores.

A continuación se presentan algunas de las técnicas de estudio referidas por Cuenca (2000), las que también son aceptadas por otros autores:

a. Lectura veloz y comprensiva. Entre sus ventajas está la de ahorrar tiempo en la ejecución de determinadas actividades escolares, permitir que se estudie

una lección con mayor rapidez, incrementar la autonomía del estudiante en el aprendizaje y las posibilidades de adquirir conocimientos académicos y extra-académicos.

b. Técnicas de recogida de información. Entre las consecuencias positivas de tomar apuntes se tiene que: Permite alcanzar una mayor atención hacia el profesor u orador y hacia lo que dice; mejora la conversación y el aprendizaje; permite que el trabajo intelectual sea más activo que el simple escuchar ya que se debe reelaborar lo que dice el profesor; fomenta la potenciación del hábito de sintetizar y concentrarse en los contenidos esenciales; se convierte en una guía para la preparación de evaluaciones, exámenes y trabajos; y evita el olvido de datos o ideas que de otra manera quedarían fuera del alcance del alumno con el paso del tiempo, entre otros alcances.

c. Técnicas de análisis para comprender y aprender contenidos de textos. Estas técnicas constituyen una parte esencial del proceso de estudio de cualquier tema de aprendizaje, obligando al alumno a que reflexione constante para alcanzar un mayor y mejor entendimiento, comprensión y asimilación del contenido. Entre las técnicas de análisis más conocidas están el subrayado, el análisis estructural y la acotación, las que permiten que se perciba globalmente el contenido del texto en su totalidad, identificando su estructura y cada una de sus partes.

d. Técnicas de síntesis. Éstas permiten localizar las ideas y conceptos esenciales de un texto escrito o tema de estudio para estructurarlos y ordenarlos convenientemente a fin de que, situando cada elemento en el

lugar que le corresponde, den lugar a un todo articulado que facilite su comprensión y retención. Las más conocidas técnicas de síntesis son: el esquema (con todas sus variantes), el cuadro sinóptico y el resumen.

e. Técnicas de memorización. El desarrollo de la memoria ofrece unas posibilidades ilimitadas, es más, ciertos aprendizajes sólo son posibles con la utilización de algunas de las técnicas de memorización, como por ejemplo, fechas y personajes históricos. Algunas de las funciones psicológicas que intervienen son: el observar, el analizar, el imaginar y el asociar.

Como se puede observar, Cuenca prefiere hacer un listado de técnicas cuya explicación permite asumir la más adecuada según las características de las tareas y los objetivos que presentan.

Por otro lado, Montanero y González (2002) hacen una revisión sobre las diferentes técnicas de estudio y logran clasificarlas de acuerdo a los objetivos que persiguen y la metodología que utilizan. Dichos autores clasifican a las técnicas en tres grandes grupos, las cuales se presentan a continuación:

a. Técnicas de control estimular y planificación de intervalos de estudio (instrucción directa y relajación): Se consideran en este grupo de técnicas, aquellas que permiten al alumno desarrollar estrategias contradictractoras (control estimular interno) y de control ambiental (control estimular externo) de los estímulos que perjudican la atención sostenida y la concentración durante el estudio, los cuales suelen ser estímulos visuales o sonoros dependientes del lugar de trabajo. Algunas de las condiciones ambientales

que se enseña a identificar y controlar se centran en la elección del lugar de trabajo, en la elección y disposición de los materiales; mientras que en la preparación psicofísica del alumno –relacionados con la restricción de estímulos negativos de origen interno y con la resistencia a la distracción que ocasionan los estímulos externos que no se puedan suprimir–, se consideran las estrategias relacionadas con el control del sueño, de la alimentación, de hábitos posturales, la planificación del estudio, entre otros.

b. Técnicas de solución de problemas y concertación: Con estas técnicas se potencia el contexto de reflexión y compromiso del alumno con el estudio. La reflexión y la toma de conciencia sobre las metas y los medios que se necesitan para alcanzarlas se estimula a través del diálogo entre el tutor y el alumno o entre el padre de familia y el hijo. Luego, este diálogo debe culminar en el compromiso voluntario del alumno con objetivos parciales, a corto o a mediano plazo. Por lo general, este compromiso se traduce en un contrato conductual, en el cual es muy importante la presencia –y el compromiso– tanto de los padres de familia, del tutor, y sobretodo, del alumno.

c. Técnicas de auto-control: Para fortalecer un hábito, el alumno tiene que aprender a controlar y reforzar a diario determinadas conductas de estudio que han sido previamente identificadas como metas progresivas dentro de una planificación. Para Díaz, Comeche y Vallejos (1993), precisamente las técnicas de auto-control cumplen este objetivo, es decir, sirven para entrenar a los sujetos en el uso de estrategias que alteren la probabilidad de ocurrencia de conductas conflictivas, en este caso, la distracción o el abandono de la

actividad de estudio. Estas estrategias se basan principalmente en la programación, la autoobservación y el autorrefuerzo de las conductas reguladas por el propio sujeto, mediante el uso de autorregistros, los cuales pueden incrementar el control, del inicio y de la terminación, de las conductas negativas.

En este sentido, es necesario resaltar que el problema de muchos adolescentes no es que se distraigan constantemente, sino que sus distracciones llegan a convertirse en auténticas ensoñaciones, generadas por asociaciones de pensamientos que el sujeto no interrumpe (Montanero y González, 2002). Precisamente por ello, el registro que el alumno realiza al percatarse de cada nueva asociación, tantas veces como sea necesario, refuerza el control que puede alcanzar sobre este tipo de distracciones. Es así como el autorregistro se convierte también en un método de detención de los pensamientos negativos para la concentración.

Tabla Nº 2

Técnicas de estudio y sus objetivos

Técnicas Objetivos

Instrucción directa y relajación Control estimular externo

Control estimular interno

Solución de problemas y concertación

Reflexión

Autocontrol

Programación de actividades de estudio Autoobservación

Autorrefuerzo de hábitos

Fuente: M. Montanero, L. González (2002), pp. 221.

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