Capítulo 3. La medición de las actitudes y la identidad feminista
E) Liberal Feminist Attitude and Ideology Scale – LFAIS (Morgan, 1996)
El objetivo del estudio de Betsy L. Morgan fue desarrollar una escala que pudiese medir las actitudes hacia la ideología feminista. La elaboración de esta escala conocida como Liberal Feminist Attitude and Ideology Scale (LFAIS) atravesó dos fases. La primera consistió en un
primer estudio que le permitió redactar los ítems de la escala, y una segunda fase en la que analizó estadísticamente la escala inicial para poder llegar al modelo final de ésta.
Estudio I: La finalidad de este primer estudio a través de un grupo mixto (alumnado universitario y asistentes a un congreso de estudios de las mujeres) fue encontrar categorías sobre las creencias del movimiento feminista para así poder elaborar una lista de enunciados sobre las actitudes hacia el feminismo que compondrían la escala definitiva. A las participantes se les pidió responder a cuatro preguntas abiertas sobre sus pensamientos hacia el movimiento de las mujeres (en el 50% de los casos) o hacia el movimiento feminista (al 50% restante), sobre cuáles creían que eran los objetivos de estos movimientos, sobre su nivel de acuerdo con estos objetivos y sobre otros objetivos que el movimiento no contempla pero que quizá debería. Los resultados del vaciado de las respuestas mostraron categorías ya cubiertas por otras escalas, pero también iluminaron áreas ignoradas en las escalas anteriores.
Estudio II: Con el listado del vaciado del primer estudio se elaboró una escala tipo Likert de 124 ítems referidos a dimensiones generales de las actitudes feministas. Estas tres dimensiones fueron tituladas como; roles de género; objetivos (agendas políticas específicas y objetivos generales); posturas y fundamentos ideológicos feministas (discriminación y subordinación, importancia de la acción colectiva y hermandad). A las personas participantes de este segundo estudio (un grupo de alumnado universitario escogido al azar y otro grupo de personas declaradamente feminista) se le aplicaron también otros instrumentos para medir la deseabilidad social, su nivel de liberalismo y de conservadurismo, el locus de control, las variables sociodemográficas y su identificación feminista. A través de los análisis estadísticos se observó que la fiabilidad de la subescala referente a la “hermandad” obtenía un coeficiente de fiabilidad bajo (.59) así que se decidió eliminar los 10 ítems de la escala referentes a esta dimensión. También se descartaron hasta un total de 54 ítems gracias a las indicaciones de las personas participantes (el descarte se debió al perfil confuso, irrelevante o engañoso de las preguntas; por su poca correlación con el total de ítems; por su baja varianza o porque eran repetitivos). La escala final se compuso por 60 ítems con una fiabilidad total de .94. El colectivo participante declarado como obtuvo un coeficiente de fiabilidad de .83, y una prueba test- retest de un pequeño grupo de 32 estudiantes puntuó una alpha de Cronbach de .83 en la escala final. En el caso de la validez, los resultados indicaron que prácticamente todos los instrumentos aplicados en el estudio obtuvieron relaciones significativas con la escala LFAIS. Algunos de los aspectos que se relacionaban positivamente fueron: liberalismo, eficacia sociopolítica, y mujeres feministas (el grupo que cursaba estudios de género) puntuaron más alto en la escala. No se dieron correlaciones significativas entre la escala LFAIS y la deseabilidad social.
País: EEUU Estudio I N1 = 99
N2 = 54
Edad N1 Media 20 años
N2 Media 28 años
Sexo N1 = Mujeres (68,7%) y Hombres (31,3%)
N2 = Mujeres (98%) y Hombres (2%)
Perfil N1 = Alumnado universitario de Ciencias Sociales
N2 = Asistentes a una conferencia sobre Estudios de Mujeres Estudio II
N1 = 209
N2 = 25
Edad N1 Media 20años
N2 Media 27,5 años
Sexo N1 = Mujeres (65%) y Hombres (35%)
N2 = Mujeres (96%) y Hombres (4%)
Perfil N1 = Alumnado universitario en general
N2 = Asistentes a conferencia sobre estudios de las mujeres
(66% eran estudiantes)
Fiabilidad α Total de la escala = .94 Roles de género: α = .77
Objetivos feministas generales: α = .80 Objetivos feministas específicos: α = .86 Conciencia discriminación: α = .85
Acción colectiva: α = .80
Sistherhood: α = .59
Validez Excelente validez concurrente, convergente y discriminante
Variables estudiadas - Roles de género - Objetivos feministas
o Agenda política específica o Objetivos generales - Fundamentos ideología feminista
o Discriminación y subordinación o Acción colectiva
o Hermandad
Tabla 9. Síntesis instrumento de Morgan (1996)
Betsy L. Morgan afirma que esta escala fue creada para ser utilizada en grupos de alumnado universitario u otras clases medias con formación. La misma autora también esgrime que a pesar de que la escala no pueda medir las actitudes hacia el movimiento feminista o la relevancia del movimiento para las personas encuestadas (pues según ella, mide la utilidad general de este movimiento para las personas), sí que puede ser predictiva de las evaluaciones hacia el movimiento. Por este último aspecto ha recibido algunas críticas, puesto que considera las actitudes hacia los roles de género como parte de las actitudes feministas y según Yago y Paterna (2005), la medida de las primeras no tiene por qué reflejar el resto de aspectos sociopolíticos de las segundas. Aún así, esta escala (o adaptaciones de ella) ha sido de las más utilizadas y con buenos resultados psicométricos. Como ejemplo de ello mostraremos algunas de las investigaciones que trabajaron a partir de la aplicación de la LFAIS. Por ejemplo, en la investigación de Myakovsky & Wittig (1997) ambas autoras utilizaron varios ítems de la escala que presentaba Morgan en el 1996. Para medir el acuerdo con los objetivos feministas se sirvieron de 3 sub-escalas de la LFAIS (30 ítems en total) gracias a las cuales, una vez aplicadas a su grupo, obtuvieron una fiabilidad de .87. En el mismo estudio utilizaron también otra sub-escala (10 ítems) para medir reconocimiento de la discriminación de género, obteniendo una alpha de .36 (esta fiabilidad fue tan baja porque se modificaron algunos ítems para dar cabida a las discriminaciones sentidas por las mujeres afro-americanas). Finalmente, también se eligieron 10 ítems (otra sub-escala) para medir el grado de creencia en la acción colectiva y la intención de apoyar la idea del cambio a través de la unificación de esfuerzos. Morgan, en esta sub-escala, obtuvo una alpha de .80, pero en el artículo de Myakovsky & Wittig (1997) no describen su resultado. En la discusión de los resultados se demuestra que no sólo la identificación social feminista está descrita por el apoyo a los objetivos feministas, sino que también se define por el reconocimiento de la discriminación de género y por la creencia en la acción colectiva. No obstante, sólo el apoyo a los objetivos feministas, junto con otras dos variables provenientes del cuestionario de Berryman-Fink & Verderber (1985) y la escala propuesta por Williams & Wittig, (1997), demuestra ser una variable significativa para predecir la identificación social feminista. En el mismo año tuvo lugar otra investigación llevada a cabo por Williams & Wittig (1997). En ella utilizaron 40 ítems de la LFAIS sobre el apoyo a los objetivos feministas y 10 ítems sobre creencia en la acción colectiva. Según las autoras, la escala presentada por Morgan (1996) ofrecía una mayor validez con referencia a otras escalas a menudo utilizadas para evaluar las actitudes feministas. También la escogieron por representar mayor adecuación con las perspectivas actuales los objetivos feministas contemporáneos (a diferencia de la AWS de Spencer & Helmreich, 1972). Las tres sub-escalas que usaron para medir el apoyo a los objetivos feministas (todas con una alta fiabilidad) fueron originalmente desarrolladas para medir las actitudes hacia los roles de género, los objetivos feministas globales y los objetivos feministas específicos. Además, Williams & Wittig también rescataron 10 ítems de la sub-escala de Morgan (1996) que medían la ideología hacia la acción colectiva (también con una alta fiabilidad). A través del tratamiento de los datos y la interpretación de los mismos se concluyó que el apoyo a los objetivos feministas y la creencia
en la acción colectiva influyen en la auto-identificación feminista. Unos años más tarde, Burn, et al. (2000) utilizaron la versión reducida de LFAIS (que consiste en un total de 11 ítems) que la misma Betsy Morgan elaboró, obteniendo que las mujeres se mostraban más cercanas al feminismo que los hombres. También demostró, como muchas otras investigaciones, que las actitudes feministas estaban fuertemente interrelacionadas con la identidad feminista. El equipo de Rosell & Hartman (2001) aplicaron los 60 ítems que conforman la LFAIS. No especificaron el alpha de Cronbach total de sus resultados, pero recalcaron que el alpha de la escala entera era mayor que si sólo se aplicaban las subescalas. Se constató que las mujeres presentaban actitudes más positivas hacia el feminismo. Este estudio pudo confirmar que el apoyo hacia el feminismo varía si se da de forma privada o pública. El equipo de Rosell pudo ver que mientras que las respuestas de las mujeres no variaban si se daban en público o privado, en los hombres sí que se observaba el patrón de contestar más favorablemente sobre el feminismo si se hacía de forma pública. En otra investigación, Reid & Purcell (2004), utilizaron 7 de los 10 ítems referentes a los roles de género, obteniendo en sus participantes una fiabilidad de .63. También escogieron 7 ítems de la escala referente a la acción colectiva elaborada por Morgan (1996) y obtuvieron un .75 en fiabilidad. Correlacionando estos ítems con otras variables obtuvieron que las personas que tenían unas actitudes feministas positivas tenían un mayor grado de identificación feminista y mostraron haber tenido una exposición previa al feminismo. En 2007 Roy, et al. utilizaron la escala completa (60 ítems) y obtuvieron una destacable fiabilidad de .93. Apoyando las teorías existentes, la aplicación de la escala LFAIS junto con otros sets de preguntas les permitió afirmar que los conceptos de identidad y actitudes feministas correlacionan fuertemente entre sí, pero a su vez se demuestra que son constructos distintos. También comprobaron que las personas que mostraban tener actitudes feministas positivas eran aquellas que rechazaban los roles heteronormativos de género. Y finalmente en otro estudio, Eisele & Stake (2008) decidieron utilizar la subescala de objetivos feministas y dos ítems sobre los roles de género. Este subconjunto de 12 ítems obtuvo una fiabilidad de .79 en el pre-test y un índice de .83 en el post-test. Sus resultados señalaron que las actitudes feministas eran predictoras de la identidad feminista, así como las actitudes se relacionaban con la acción colectiva. También se obtuvo que las mujeres demostraban tener unas actitudes más positivas hacia el feminismo. En 2008, Amanda Breen y Andrew Karpinski utilizaron la totalidad de la escala LFAIS obteniendo una fiabilidad de .74. Encontraron diferencias de género, viendo que las mujeres tenían unas actitudes significativamente más positivas que los hombres hacia el feminismo.