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Limonada y una historia de amor

In document Sopa de Pollo Para El Alma de La Pareja (página 67-71)

Ei

amores el camino que yo transito por gratitud.

A Course in Miracles

Conduciendo por una desértica carretera de Indiana, me topé con un anuncio de "limonada fresca" y me dirigí hacia allá.

Esperaba una estación de gasolina o una tienda, pero para mi

sorpresa, se trataba de una casa. Un anciano se hallaba sentado en el pórtico. Cuando salí de mi auto nadie más se veía en los alrededores. El viejo me sirvió limonada y me invitó a sentarme. Todo estaba muy tranquilo, no había nada a la vista, excepto maizales, el cielo y el sol.

Hablamos del clima y de mi viaje. Me preguntó si tenía

familia. Le expliqué que estaba recién casado y que esperaba algún día tener hijos. Pareció complacido de que todavía hubiera gente para la cual la familia fuera importante.

Entonces me narró su historia, y la comparto porque es algo

que no puedo olvidar.

"Hay algo especial en la familia. Una esposa, hijos, un

hogar propio. La paz mental que llega cuando uno hace lo correcto. Recuerdo cuando tenía su edad", manifestó.

"Pensaba que no tendría oportunidad de casarme, ya que

no provenía de una familia grandiosa, pero perseveré. Mis padres me amaron tremendamente y ahora comprendo que sus intenciones hacia mí fueron buenas. Pero fue difícil.

Recuerdo muchas noches acostado en la cama, pensando: No me voy a arriesgar a un divorcio. ¿ Una esposa?

¿ Unafamilia? ¿Para qué? Estaba convencido de que nunca me atrevería a exponer a mis hijos a un divorcio.

"Ya de adolescente experimenté nuevas emociones, sin embargo, no creía en el amor. Pensaba que sólo era apasio- namiento pasajero. Tenía una amiga que en octavo grado se enamoró de mí. Ambos teníamos miedo de hacerle ver al otro lo que sentíamos, así que sólo platicábamos. Se volvió mi mejor amiga. Durante toda la secundaria fuimos como uña y mugre", sonrió.

"Ella también tenía problemas en su familia. Yo traté de ayudarla a salir adelante, hice mi mejor esfuerzo para ver por ella. Era lista y también hermosa. Otros compañeros la querían para sí. Y como esto es entre usted y yo", me guiñó el ojo, "yo también quería que fuera para mí.

"Una vez intentamos ser novios, pero las cosas fallaron y no nos hablamos durante nueve meses. Luego, un día en clase tuve el valor de escribirle una nota. Ella la contestó y las cosas empezaron a mejorar. Después ella se fue a la universidad".

El viejo sirvió más limonada.

"Ella se fue a estudiar a Minnesota, donde vivía su padre", recordó. "Yo quería jugar béisbol. En todas las escuelas me rechazaban, hasta que finalmente me aceptaron en una pequeña escuela, ¡también en Minnesota! Fue tan irónico, y cuando se lo dije, ella lloró.

"Empezamos a ser novios. Recuerdo haberla besado por primera vez en mi recámara. Mi corazón latía con fuerza porque temía ser rechazado, pero nuestra relación se consolidó. Después de la universidad logré jugar béisbol. Entonces me casé con esa dulce muchacha que era mía. Nunca me habría imaginado que caminaría con ella por el pasillo de la iglesia".

"¿Tuvieron hijos?", pregunté.

"¡Cuatro!", sonrió. "Todos estudiaron, les enseñamos la mejor manera de vivir a nuestro entender. Ahora todos son mayores y tienen sus propios hijos. Me sentí muy orgulioso al verlos cargar a sus bebés. Entonces supe que valía la pena vivir.

"Cuando los hijos dejaron el hogar, mi esposa y yo nos fuimos de viaje juntos, tomados de la mano como si fuéramos jóvenes de nuevo. Eso es lo bello de todo, verá. Al pasar los años, mi amor por ella siguió en aumento. Claro que peleábamos, pero el amor prevalecía.

"No sé cómo explicar el amor que sentía por mi esposa", manifestó, moviendo la cabeza. "Nunca nos abandonó, nunca murió, sino todo lo contrario, se fortaleció. En mi vida cometí muchos errores, pero nunca me arrepentí de haberme casado con ella.

"El Señor sabe lo difícil que puede ser la vida", añadió, viéndome a los ojos. "Tal vez sea yo muy viejo para comprender cómo funciona el mundo ahora, pero cuando miro hacia atrás, estoy seguro de algo: nada en este mundo es más poderoso que el amor: ni el dinero, ni la voracidad, ni el odio o la pasión. Las palabras no pueden describirlo. Los poetas y escritores lo intentan, pero no pueden porque es diferente para cada persona. Como se puede ver, amo mucho a mi esposa, y todo el tiempo

que pase enterrado en mi tumba con ella a mi lado, ese amor seguirá ardiendo en todo su esplendor".

De pronto vio mi vaso vacío. "Lo he detenido mucho más tiempo del que usted probablemente hubiera querido", se disculpó. "Espero que haya disfrutado su limonada. Cuando se vaya, recuerde amar a su esposa e hijos con todo lo que tenga, todos los días de su vida, porque uno nunca sabe cuándo se puede terminar".

Caminando hacia mi auto, sentí la fuerza de sus palabras. Me impresionó que este hombre, quien supuse había perdido a su esposa hacía años, la amara aún con pasión. Me invadió la tristeza cuando pensé lo solo que debía estar, con su limonada y algún huésped ocasional.

Cuando tome de nuevo la carretera, no podía sacarme al hombre de la cabeza. De pronto recordé que no le había pagado la limonada, así que di vuelta a mi auto y re

gresé. Al acercarme a la casa, vi otro coche en el camino de entrada. Me sorprendió el que alguien más también se hubiese detenido ahí.

Caminé hacia el pórtico, por ningún lado se veía al hombre. Me incliné para dejar el dinero en su silla y se me ocurrió mirar por la ventana. Ahí estaba el viejo, a la mitad de la sala, ¡bailando lentamente con su esposa!

Moví la cabeza cuando por fin comprendí. Después de todo no la había perdido, ella sólo había salido esa tarde.

Han pasado varios años desde ese incidente, sin embargo, todavía pienso en ese hombre y su esposa. Espero vivir el tipo de vida que ellos vivieron y transmitir nuestro amor a mis hijos y nietos como ellos lo hicieron. Y espero ser un abuelo que pueda bailar lentamente con su esposa, sabiendo que, en efecto, no hay mayor bendición que el amor.

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