Tercera parte
LLEGADA DEFINITIVA A SU RETIRO EN EUROPA: 3 DE DICIEMBRE DE
El 3 de diciembre de 1953, a su segundo regreso de la India, en Argel, a las 19 horas, establece el Acta de Asamblea Constitutiva, en local provisional de la Gran Fraternidad Universal con el objeto de constituir un Consejo de Administración para fundar legalmente una Sección.
Para mayor atestación de los datos legales que sirven a la historia de los grandes ideales y mensajes de la humanidad, dejemos consignado que con los mismos Estatutos que anteriormente fueron depositados en Francia, el día 28 de noviembre del año de 1951, a su primer retorno de la India, bajo el número 4026 y publicados en el Diario Oficial número 291, página 12159 de fecha 9 de diciembre de 1951, dos años después, fue depositada también dicha Acta en Argel, el 3 de diciembre de 1953.
En una confluencia de tres tradiciones espirituales, al sur de Argel, se encuentra el Atlas Telliano que, con el Atlas Sahariano, forma dos cordilleras paralelas, en medio de las cuales permanecen las ruinas de Tebessa, con arcos de triunfo y templos dedicados a Esculapio, Júpiter, Juno y Minerva, de la antigua mistagogia romana de Icosium, así como la Gran Mezquita de Argel construida por los musulmanes en el siglo X y la encumbrada Basílica de Hipona, en Bona, Oriente de Argelia.
Esta Seccional se vio interrumpida en 1954 por la insurrección armada contra Francia y una guerra larga y costosa.
El día 3 de diciembre de 1953 propiamente se inicia oficialmente la llegada del Maestre a Europa para su retiro de 9 años, sin vestiduras espectaculares ni espirituales, sino con traje de casimir europeo, sin sus atributos mayores, sin barba ni cabello largo, sola- mente con su bigote corto, sin su cruz de madera visible en el pecho.
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Entre tanto, en América, como una predestinación en la misma fecha y también a las 7 p.m., hora de México, quien esto escribe entraba a un salón de conferencias en la Calzada de la Piedad (después Av. Cuauhtémoc), de la ciudad de México, donde tomó el primer contacto con la Institución fundada por el Maestre y lo cual representaría la trascendental experiencia de compartir de continente a continente la etapa de retiro del Maestre y haberlo percibido a través de cartas constantes, en tanto que él observaba el desenvolvimiento de la Institución y de la respuesta de América a sus Mensajes, desde Europa, en una de las etapas más luminosas de su existencia y de su Misión.
Esta coincidencia muy marcada con los 9 años de su retiro en Europa, me ha permitido tener el sentir traslúcido claramente en su correspondencia constante, la información simultánea a su circunstancia, la vivencia clarificada y explicada por él de sus conceptos y de lo que el Maestre llamó su enseñanza verdadera, así como de la importancia y trascendencia de esa etapa final y culminante de la hondura de su enseñanza, vida y obra, en un ser tan sobresaliente y luminoso como el Maestre.
Era el contraste con la etapa de su misión pública, con su capa y vestiduras blanca, rostro nazareno y sandalias en que atendía en Venezuela hasta 250 personas diarias y daba conferencias y reservaba por escrito la enseñanza que por falta de nivel de comprensión o de nivel cultural no podía dar al ambiente que le rodeaba.
Vendría a ser en su retiro el estado vyuthana. Es el "que puede por sí mismo suprimir varias disciplinas y vivir sin restricción alguna. Maestro que vuelve a ser sobre la tierra, aún su Karma no está delimitado, es un "voluntario" que retorna en este planeta para ayudar a los demás, no con su ejemplo que no es necesario, sino por medio de su enseñanza, puesto que su lección constituye su mensaje y resulta secundario que viva o no conforme a la experiencia que propone y que ya ha trascendido desde tiempos pasados. No obstante, él vive muy a menudo de acuerdo a los grandes principios, aunque para acercarse a la masa y asimilarse mejor al mundo profano se desprende de algunas disciplinas secundarias, cumpliendo a la letra, sin embargo, durante esta existencia, los diversos estados restrictivos y respetando las leyes evolutivas corrientes" (48).
El me señaló, años después, que era su etapa de hombre de ciencia y escritor, etapa de bhautika yoghi.
Me detengo a recordar que cuando él me preguntó por el prólogo del Yug, Yoga, Yoghismo, me envió algunos temas que él deseaba que ahí expusiera, entre los cuales estaba la mención de su estado de vyuthana y la explicación de que "la primera parte del Yug, Yoga, Yoghismo venía a ser como la vivencia comparativa de un occidental,
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de un médico, de un científico" y la segunda parte "la expresión de un definido oriental, típicamente hindú"
Y, ciertamente, a partir de la traducción de Los Grandes Mensajes en 1958, él me había encargado hacer el prologó de sus obras, pero al observar la grandiosidad de la obra Yug, Yoga, Yoghismo, cuando la estaba traduciendo, por una modestia mal entendida de discípulo, me había abstenido de hacerlo.
Cuánta vergüenza sentí de no haberlo hecho a tiempo y de no haber percibido con inmediata respuesta la cosmovisión de ese gran honor que él me otorgaba y que al principio me abrumó de inmerecimiento al incluir mi nombre perennemente en el contexto de sus obras. Pero los discípulos somos en general tardíos para comprender y la iluminación nos ha llegado a veces mucho después de haber asimilado una enseñanza y su aplicación.
Cuando consulté al impresor Isaac Celnik de la Impresora Menorah de Bogotá, me contestó que el prólogo sólo cabría como apéndice de la obra, pues ya se habían iniciado los primeros tirajes y apenas si podíamos afrontar los gastos. Así aparece hasta ahora como Apéndice Final del libro Yug, Yoga, Yoghismo. Con el tiempo quedará como prólogo como fue la voluntad del Maestre.
En la etapa de su retiro en Europa, se encontraría lejos de sus discípulos de América, sin tener las atenciones de un Maestre, en medio de las encrucijadas económicas, en países tan costosos como Francia y donde habría de tener una presentación correcta, apropiada a su representatividad de hombre de ciencia y escritor, Presidente de la Fiss, Fundador de la G.F.U., Directivo del Instituto de Antropología y Prehistoria, en su morada de Niza, Francia, y viajando a Ginebra, Suiza, con frecuencia y al centro y norte de Europa, periódicamente.
Y es de primera importancia que iba a ser la etapa en la cual actualizaría lo que él llamaba su enseñanza verdadera y que había escrito desde antes de su salida a América, durante su permanencia en Venezuela, en Nueva York y después en Australia, cuando dedicado a atender a algunos discípulos y numerosos seguidores, se adaptaba a sus niveles de comprensión o de cultura y tenía que darse tiempo para escribir el pensamiento de la nueva gran Era precesional, dentro de otros contenidos del variado conjunto de su literatura, enseñanza que habrá de implantarse y regir dentro de la G.F.U. y extenderse en el pensamiento y en el criterio mundial.
Esta realidad de lo que él llama su enseñanza verdadera a través de su literatura y de sus cartas desde Francia, ha de surgir e implantarse indispensablemente a medida que más lleguen a predominar las características de la Nueva Era, como la simbiosis con un fenómeno cósmico que se cumple en aumento.
Pero sobre todo al observar la marcha de la Institución habría de iniciar un reajustamiento que cambiaría diametralmente la orientación propia de los valores de una
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Era que se va, con los de la Nueva Edad que son valores espirituales a los que se llega mediante la cultura y la ciencia y evitando el predominio de la psiquis infusa y de lo que se desdibuja en este Nueva Era como retaguardia metafísica, casi siempre acompañada de un esoterismo vago y de actitudes sectarias.
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El gran inconveniente
Es el gran inconveniente, con su impedimento y perjuicio, al abrir la enseñanza de una Nueva Era, apoyándose primero en valores, instituciones y hombres de la era anterior, es decir, en los valores axiológicos que predominan de la Era anterior, pero que de ese ambiente, mayoritario y confuso, conservador y predominante, y a veces compulsivo y crucificante, pueden salir los hombres que percibirán el nuevo Mensaje, aunque los primeros de ellos hagan una trasposición de reconocimientos y de ideales, confundiéndose ellos mismos y rechazando, lo mismo a los demasiado conservadores que a los que tienen la visión nítida exclusiva de la Nueva Era.
Fue el gran problema de Jesús y del cristianismo primitivo a la entrada de la Era de Piscis, hace 2 000 años. El exponía su Mensaje en el ambiente del Templo del Sanhedrín de los hebreos que seguían la Ley de Moisés. Su prédica por las calles, pueblos, arenas y montes de Judea, llevaban a sus seguidores a participar del ambiente de los Templos judíos. De ahí surgieron sus grandes opositores.
Por su parte sus primeros apóstoles eran tan exigentes de la Ley de Moisés que le aplicaban la circuncisión a los propios conversos al cristianismo, y aun a aquellos que sustentaban una posición alejada de la Ley de Moisés y ajustada a la enseñanza de Jesús. Moisés había dado las Tablas de la Ley con los 10 Mandamientos que eran ineluctables, pero al ser Jesús Mensajero de una Nueva Edad (Meshiah, Mensajero) había indicado: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende la Ley y los Profetas (49). Este mandamiento recibí de mi Padre" (50).
Dejaba en esa forma la Ley de Moisés y el condicionamiento a los Profetas del futuro bajo dos nuevos Mandamientos. La Ley de Moisés correspondía a la Era de Aries, el Becerro, el Vellocino de Oro, regida
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(49) Mateo, 22:37 a 40. (50) Juan, 10:18.
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por Marte y con la exaltación del Sol, que caracterizaron las luchas y el esplendor de aquellos dos mil años anteriores a Jesús.
En cambio, su Era, regida por Neptuno la octava alta de Venus, el Amor, pedía un nuevo Mandamiento dejando bajo su dependencia la era que iba quedando atrás. Naturalmente, esa dependencia o desplazamiento en que quedaba lo más respetado que era la Ley, haría que el Sanhedrín acusara a Jesús y no admitiera otros aspectos que junto a ello podrían parecer secundarios. La reacción fue evidente.
Además, como bien señala el Maestre (51), existían las dos tendencias en la Iglesia cristiana primitiva, la del estrecho cristianismo judaico y la del cristianismo helénico universal y su historia es el interjuego de esas dos tendencias, presentadas juntas desde e! comienzo del cristianismo en Palestina.
Y el Maestre señala que en su visita a Siria y el Líbano, estaba muy ansioso de encontrar las huellas o vestigios del esenianismo y que en Damasco lo que levantó su interés, más que la Gran Mezquita de Damasco, modelo de las mezquitas del Islam, fueron las cuevas donde los primeros cristianos se reunían alrededor de Pablo en esa época en que Damasco estaba bajo la dominación de Pompeyo y donde inició su gran misión. El Apóstol tuvo la visión de buscar el apoyo de los helenos en sus centros culturales fundamentales como Antioquía y Efeso y otras ciudades griegas y de que los textos surgieran en un tercer idioma, el griego, que fue el idioma perpetuante de las Escrituras en esos tiempos difíciles, ya que entonces ni el medio judío ni el romano parecían prometer una mayor receptividad.
Además, la cultura helénica dominada desde hacía dos siglos por los romanos, tenía, sin embargo, el poder de instauración cultural que penetraba a la propia Roma y se extendía por el Asia. Continúa aclarando el Maestre, que la palabra griega, de la que se deriva helenista, es hellenizein, que no quiere decir hablar griego, sino vivir como los griegos.
Sin embargo, era la entrada de una era negativa, la de Piscis; ni el cristianismo mosaico ni el helenista habrían de perdurar mucho después de la etapa de transición entre dos eras y pronto cederían a las características propias de la nueva era que entonces regiría.
Pero entre tanto habría la contraposición del Sanhedrín a la posición de Jesús como Mensajero (Meshi-ah) y en una actitud menos avanzada dentro del reconocimiento del Mensaje de Jesús, hubieron algunos apóstoles, sobre todo uno de los dos Boanerges, Jacobo (Santiago), guardián del Templo de Jherusalem, que exigía el cumplimiento de la Ley de Moisés dentro del cristianismo primitivo (Hechos 15:24), para lo cual no tendremos que hacer sino algunas connotaciones:
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(51) Los Propósitos Psicológicos, tomo XXVI, Los Esenios, p. 12, 13 y 14. Edición de Niza, abril de 1958.
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Cuando Pablo fue a visitar a Jacobo (Santiago) en Jherusalem, estaban todos los ancianos del cristianismo reunidos, quienes le reclamaron por qué enseñaba a los judíos que no circuncidaran a sus hijos (Hechos 21:21) y obligaron a Pablo a tomar con él a 4 hombres que tenían obligación de cumplir voto para purificarse con ellos y purificarse rayendo sus cabezas de nazareos para guardar la ley (52), y culpaban los ancianos a Pablo de enseñar a todos contra la ley mosaica (Hechos 21:28), previendo que se iba a reunir en contraía multitud de judíos. Ya Pablo, en Listra, en el Asia Menor, se había visto obligado a circuncidar a Tito (Hechos 16:3) por causa de los judíos que sabían que su padre era griego.
Por cierto que pareció necesario que los tres primeros apóstoles, Pedro, Juan y Jacobo tuvieran la inclinación a la Ley de la Era anterior porque la mayoría de la población actuaba así.
Sin embargo, es significativo que Juan y Jacobo, hermanos entre sí que Jesús apellidó Boanerges, Hijos del Trueno, (Marcos 3:17) y que estuvieron con Pedro cerca de Jesús, creían merecer estar uno a la derecha y otro a la izquierda junto de Jesús y así se lo pidieron. Jesús les contestó: "No sabéis lo que pedís; a la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados, pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado"(53). Se sabe que a pesar de su popularidad, con esta pretensión enojaron con ello a los demás apóstoles.
Sucede un poco ahora como entonces. He visto que se recurre al estudio de lo que Pablo decía de que la letra mata y el espíritu vivifica. Hay que tomar en cuenta que Pablo se refería (2 Corintios 3:3 a 8) a la letra grabada en piedra de la Ley de Moisés y que había que vivificar en la consciencia de la era que entonces comenzaba (Era de Piscis). Pero eso no hay que aplicárselo a la literatura del Maestre.
Por el contrario, hay que extraer en la literatura del Maestre lo que corresponde exactamente a la Nueva Era del Aquarius, para seguir el pensamiento de la Nueva Edad, sirviendo del resto de referencias de las demás Eras de las que él ahí hace mención, como la Tabla de Esmeralda que proviene de la Era de Géminis, etcétera.
Pero no requerir a los alumnos o discípulos que no repitan o usen las palabras de los textos del Maestre, ello hace que no empleen las palabras del Maestre sino que las sustituyan con sus propios términos, lo que es opuesto a lo que él varias veces nos aplaudía en seguir exactamente su enseñanza.
Ello aleja del cumplimiento y comprensión de la palabra del Maestre tan precisa y culta, pues él elegía algunas palabras con raíces del
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(52) Hechos de los Apóstoles, 21:24.
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griego, del latín, del sánscrito, del inglés para dar la expresión apropiada.
Otra de las consecuencias graves que se preveen de tal práctica es el entorpecimiento de la facultad expositiva ante la imprecisión de los términos y la dificultad de expresión, lo cual resta expositores, pues educa a la mente a buscar anástrofes, o sea, desordenar las frases originando errores de sentido y dando inseguridad para hablar.
Pero hay algo más delicado porque al obligar a sustituirlas y cambiarlas se cometen equívocos y contrasentidos:
La persona se acostumbra a expresar una enseñanza como no es. Además, se forma en esa idea y cuando se da cuenta que no es así, se siente confundida y cree que la enseñanza verdadera divide a la que en realidad no lo es.
En fin, en su obstáculo más elevado está que tampoco permite la identificación (Yoga) a través de su propio pensamiento, entendido pensamiento como las sentencias o conclusiones de un escritor, como el Maestre señala que él era y cumplía.
Aun en el caso del metalenguaje que es la interpretación de un lenguaje en un lenguaje personal y en el que debemos distinguir claramente entre el lenguaje del cual hablamos y el lenguaje en el cual hablamos, no se puede uno alejar del texto y de las palabras en sí, ni tampoco en las explicaciones.
Este segundo lenguaje debe contener el lenguaje fundamental por lo menos fragmentariamente y del cual no se puede prescindir, como bien dice Hans Reichenbach en "Elementos de Lógica Simbólica". Ni aun en el caso del alemán o el polaco cuyas palabras tienen a veces el contenido de una frase completa.
Las obras de Ferdinand de Saussure, el lingüista suizo, demuestran que se requiere una base epistemológica. Dice que para que una idea, pueda ser presentada en un metalenguaje no ha de perder el común denominador de los términos originales ni en su esencia ni en su fundamento, es decir, que no puede perder su estructura de expresión y de significado, ni siquiera por tratar de elevar la calidad de su expresión.
Cada frase constituye, en cada caso, un sistema, cuyas partes se encuentran religadas por una relación de coherencia.
De ahí que en el primer tomo de Los Paramitas me permití presentar un cuadro para aplicar el sistema de Los Paramitas que se extraen de la literatura del Maestre:
1) El sistema, cualquier frase del Maestre en su autenticidad, de la cual se estudian los objetivos que puedan tener, lo cual forma el sistema (sin cambiar en nada la frase).
2) Después se estudia el suprasistema, o sea, todas las circunstancias que la rodean: la propia literatura del Maestre en todo lo que abarque ese mismo tema, el ambiente en que se va a expresar o a aplicar, el estado de desarrollo de la G.F.U. en el lugar que se va a
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estudiar y la relación de esa frase con los imperativos de la Nueva Era (todo ello también sin cambiar en nada la frase que se estudia).
3) Finalmente, el infrasistema, o sea, lo que se aplica, lo que se realiza internamente, lo que se requiere para llevar adelante esa frase y contenido que se está estudiando, los impedimentos y ayudas que puede encontrar, el organismo más adecuado para su fomento (igualmente sin cambiar la frase del Maestre).
El sistema de Los Paramitas, evita la desorientación que causa tratar de extraer una lección necesariamente en otras palabras, lo cual hace perder la estructura y la intencionalidad de la frase que se esté estudiando o resumiendo, para así conservar el predominio de la frase intacta de él, como un sistema que rige los diversos elementos que pueden ser formados y que no lo alteran.
En consecuencia, el conservar la frase textual de una enseñanza del Maestre y su contexto, son factores indispensables para un estudio profundo y claro que permita una confrontación de confianza para extraer la lección.