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EL DISCIPULADO A TRAVÉS DE LA

LLEGAR A SER COMO DIOS

Cada persona de la Trinidad vive en perfecta armonía con los otros dos. Dios no es un llanero solitario, sino que se relaciona en medio de un grupo. Y puesto que el plan de Dios es hacernos semejantes a él (Romanos 8:29), su objetivo es moldearnos y transformarnos a través de los demás. Rodney Clapp escribe: “Estamos hechos a imagen de un Dios trinitario y comunal. Dependemos de los demás para nacer, sobrevivir, para ser enterrados y recordados. Vivimos y tenemos nuestro ser en la comunidad, no obstante cuan diminuta esta pueda llegar a ser”.28

Puede que sea ajena a las culturas individualistas, pero Dios y la Trinidad, desean moldearnos y formarnos para que seamos conforme con su naturaleza trinitaria.

Cuando Jesús estaba en la tierra él estaba constantemente diciéndoles a sus discípulos acerca de la unidad que tenía con el Padre y el Espíritu. También les pidió que demostraran ese mismo amor y unidad para que el mundo creyera. Le dijo a su Padre: “No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”. (Juan 17:20-21).

El plan de Dios para la Iglesia es claro en la oración de Cristo. Él desea que la Iglesia viva en unidad y que camine en amor, para que otros puedan confiar en él y creer al mensaje. Richard Meyers, investigador sobre la comunidad cristiana, escribe: “Dios no sólo se goza en la comunidad, modela la comunidad y construye la comunidad, sino que también Dios comanda la comunidad”. 29 Dios modela la comunidad que quiere que

nosotros sigamos. Al ir entendiendo quién es él, y el amor que viene de la Trinidad, le permitiremos que nos haga discípulos relacionales.

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El Discipulado a través de la Comunidad

Los grupos pequeños ayudan en el proceso de discipulado viniendo a ser como la Trinidad, ayudando a los miembros a quitarse la máscara y a entrar en la vida del otro, permitiendo al mismo tiempo que el amor gobierne. Si una iglesia sólo se reúne en la reunión más grande, es más fácil que las personas permanezcan superficiales y que vivan en el anonimato.

Es difícil permanecer aislado en un ambiente de grupo celular. Ayer por la noche en mi propio grupo de vida para hombres, no tuvimos una experiencia perfecta. De hecho, fue complicado. Algunos hablaban demasiado. Otros hablaron muy poco. Pero la belleza del grupo fue la interacción que experimentamos como miembros del cuerpo de Cristo. Compartimos la vida juntos. Tenía una carga en mi corazón y necesitaba consejería, así que se los mencioné al resto del grupo. Me fui con una nueva perspectiva sobre la situación. Ellos continúan haciéndome rendirles cuenta. Crecí como un discípulo y continuaré madurando mientras camino con estos hermanos. Estoy sorprendido de lo mucho que crezco en el ambiente de la célula a través del intercambio honesto y abierto.

¿Ha notado cuántas veces la Biblia nos dice que debemos estar involucrados en la vida de los demás? De hecho, la frase unos a los otros aparece cien veces en el Nuevo Testamento y cincuenta y ocho de esas veces tienen que ver con relaciones entre creyentes y cómo cultivar esas relaciones. Algunas de las más populares son:

• “Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”. (Juan 13:34-35).

• “Así como el Señor los perdonó, perdonen también”. (Colosenses 3:13).

60 Haciendo Discípulos en la Iglesia del Siglo Veintiuno

• “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo”. (1 Tesalonicenses 5:11).

• “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros”. (Efesios 4:32).

• “Ámense los unos a los otros con amor”. (Romanos 12:10).

• “Sométanse unos a otros, por reverencia a…”. (Efesios 5:21).

• “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz”. (Santiago 5:16).

Hay muchos, muchos más. Los grupos pequeños son el ambiente en el que los primeros creyentes fueron formados y moldeados para practicar todo los que los anteriores versículos hablan. Stephen Macchia, presidente fundador de la Transformación de Liderazgo, escribe: “El discípulo saludable entiende que el tema de ‘los unos-a los- otros’ no es un asunto opcional para la vida cristiana. Son mandatos de Dios a su pueblo para la construcción de una comunidad. Su anhelo es que vivamos en tal vibrante comunidad cristiana que no podamos dejar de brillar en yuxtaposición a la forma en que otros viven en este mundo”. 30

Comenzar a trabajar con grupos pequeños no garantiza que se cree una comunidad; sin embargo, proporcionar un entorno propicio para que se desarrollen las relaciones espirituales y para que los discípulos practiquen bendecirse los unos-a los-otros según la Escritura y en el proceso crecer para ser como la Trinidad. Larry Crabb, prolífico autor y psicólogo, escribe:

Fuimos diseñados por nuestro Dios Trino (quien es un grupo de tres personas, que tienen una profunda relación entre sí) para vivir en relación. Sin esta relación morimos.

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El Discipulado a través de la Comunidad

Es así de simple. Sin una comunidad donde conocemos, exploramos, descubrimos, y nos tocamos el uno al otro, experimentaríamos el aislamiento y la desesperación que nos impulsaría en direcciones equivocadas, que corromperían nuestros esfuerzos por vivir de manera significativa y amando correctamente. 31

La mayoría de nosotros en el mundo occidental tenemos dificultades con el tema de la comunidad. La buena noticia es que la Trinidad es la que nos está moldeando para ser más como él mientras nos relacionamos con los demás. Él está trabajando a través de cada miembro de su iglesia para darle cumplimiento a la Escritura cuando habla de los unos-a los- otros. Casi puedo escucharlo dando voces en el fondo, “¡Buen trabajo, Jim, estás trabajando en ese conflicto con Jake. No claudiques” o “No dejes de asistir al grupo, Tina, Linda necesita escuchar tu historia”.

Está claro por las Escrituras que Jesús nos pide que seamos parte de un grupo y que este es el medio que utiliza para que podamos crecer y desarrollarnos como sus discípulos. Necesitamos de la interacción con los otros para crecer como creyentes. Necesitamos los conflictos interpersonales que nos refinan y nos hacen más semejantes a Jesús. ¿Cómo vamos a responder ante el conflicto interpersonal? ¿Vamos a enojarnos? ¿Dejar el grupo? ¿O trabajar en el problema y llegar a ser más como Jesús?