• No se han encontrado resultados

NO HAY LUGAR COMO EL HOGAR

EL DISCIPULADO A TRAVÉS DE LA

NO HAY LUGAR COMO EL HOGAR

Cuando una persona siente el calor del amor de familia y la seguridad, la sanidad fluye más libremente. Pienso en Tim, un nuevo creyente que cruzó por las puertas de la iglesia directamente desde la cárcel. Su esposa ya había estado asistiendo con sus hijos, y esperábamos con anticipación el día en que Tim aparecería. Ese día vino aproximadamente un año más tarde. Tim fue abusado de niño y nunca se sintió querido o deseado por sus padres. Fue rechazado en todas partes y anduvo de casa en casa y de padre en padre.

Tim comenzó a ir a un grupo de células y su transformación tardó un largo, largo tiempo. Recuerdo los días justo después de su salida de la cárcel cuando sus palabras y comportamiento eran de hecho muy ásperos. Sin embargo, hemos visto a Tim ser transformado ante nuestros ojos. A pesar de que había estado en iglesias anteriormente, nunca había experimentado el amor de una familia de hermanos— y hermanas que estuvieran dispuestos a hablar directa y abiertamente con él. Tim ha testificado en varias ocasiones en la reunión más grande que nunca conoció una verdadera familia, hasta su experiencia en un grupo celular. La comunidad tiene el poder de cambiar vidas.

“La familia de Dios” y “la casa de Dios” ambas expresiones se utilizan en el Nuevo Testamento para describir la iglesia de Cristo. Estas dos expresiones son las principales imágenes de la iglesia del Nuevo Testamento. Al escribir a Timoteo, Pablo se refiere a la iglesia como la “casa de Dios” (1 Timoteo 3:15). Él utilizó el mismo lenguaje cuando escribió a los cristianos de

67

El Discipulado a través de la Comunidad

Éfeso (Efesios 2:19). En Gálatas 6:10, Pablo cambió el lenguaje ligeramente y se refirió a la iglesia como la “familia de la fe”. Las familias se preocupan unas por las otras. Trabajaban juntas. Se cuidan mutuamente. Se podría decir que, “se cuidan las espaldas”. Caminan la milla extra, ya que son parte de una comunidad que durará para siempre. Gilbert Bilezikian lo dice muy bien de esta manera:

La metáfora bíblica de la “familia” describe más adecuadamente como debe ser la iglesia —un grupo de personas, lo suficientemente pocas en número para sentarse en círculo, uno frente al otro y compartiendo la alegría y los beneficios de la unión. Cada iglesia que aspira a funcionar como comunidad debe crear una estructura de grupo pequeño a disposición de sus representados. 34

Dios escogió a las iglesias en las casas para reforzar la imagen de la familia en las Escrituras. El evangelio primero comenzó a transformar a aquellos en el hogar y luego continuó fluyendo a través de las líneas de la familia extensiva.

El concepto de familia encaja sistemáticamente con el mandato de Cristo de hacer discípulos. El ambiente familiar no es un fin en sí mismo. Más bien, una familia sana nutre, protege, aconseja, ama, dice la verdad, y luego envía a los hijos e hijas a formar nuevas familias. Los padres que no preparan a sus hijos para el futuro no quieren lo mejor para sus hijos, no están formando “miembros de familia sanos”.

Gerhard Lohfink, reconocido estudioso del Nuevo Testamento, escribe: “Jesús, efectivamente, demandó de sus discípulos que dejarán todo, pero no los llamó a la soledad y aislamiento. Ese no es el punto del discipulado. Él los llamó a una nueva familia de hermanos y hermanas, que es en sí una señal del Reino venidero”.35 Me gusta la forma como Lohfink

68 Haciendo Discípulos en la Iglesia del Siglo Veintiuno

combina el discipulado con la familia de Dios. En la realidad, la imagen de la iglesia como familia de Dios y como el llamado de Cristo a hacer discípulos tiene la misma intención en mente.

Mi esposa y yo deseamos que nuestras tres niñas se conviertan en adultas responsables y finalmente establezcan sus propias familias. Por supuesto, siempre las amaremos y serán bienvenidas en nuestra casa. Como familia, tienen los mismos derechos que nosotros tenemos. Cuando eran niñas pequeñas, nos ocupamos de ellas por completo. Sin embargo, no queríamos hacerlas dependientes de nosotros. Siempre hemos querido que sigan adelante y que lleguen a ser adultas responsables e interdependientes que dirijan sus propias vidas y destinos.

David Jaramillo, pastor y psicólogo, conecta el discipulado con la familia de una manera atractiva:

Cuando pienso en el discipulado, me viene a la mente la relación padre-hijo. De hecho, la palabra “disciplina” viene de la palabra “discípulo”, que significa “alumno”. Es decir, se necesita disciplina para hacer de nuestros hijos discípulos. Este es un proceso continuo que comienza a una edad temprana y que posteriormente cambia a medida que los niños crecen y maduran. En este sentido, nosotros (los padres) somos los maestros y los hacedores de discípulos, principalmente a través de nuestro ejemplo, en lugar de nuestras palabras.

Cuando se hace referencia al discipulado cristiano, se tiene que pensar en términos de relaciones, en lugar de un mero proceso de preparación. La relación de discipulado se transmite mejor a través del proceso de compartir la vida, que incluye las emociones, valores y experiencias. Para que esto suceda, tenemos que crear un ambiente familiar.

¿Cómo hacemos esto? La psicología familiar nos dice que todo padre debe nutrir y disciplinar. Un buen padre

69

El Discipulado a través de la Comunidad

debe nutrir espiritualmente y emocionalmente a los niños. Y este alimento debe administrarse con palabras de cariño, admiración, seguridad, declarando vida, esperanza y bendición. Los niños deben saber que sus padres son accesibles y que están conscientes de sus necesidades espirituales y emocionales. Una buena crianza también incluye mucho tiempo de “juego”. Me refiero a compartir en un ambiente informal en el que es posible conocer y ser conocido. Ir al parque, hacer un picnic, ver una película son grandes ejemplos de este “divertido” ambiente informal. Estas son las maneras de fortalecer las relaciones y crecer en la vida cotidiana.

Por último, una buena crianza debe incluir corregir, y cuestionar las actitudes de modo que el carácter de Cristo salga a relucir y brille. Esto sólo es posible si los padres han ganado primero los corazones de sus hijos. La única corrección que hace un impacto duradero también debe ser acompañada por el amor (1Corintios 8:1).

Una vez escuché que hay que educar a los hijos como discípulos porque de esa manera crecerán y superarán a su maestro. La realidad es que los niños crecen, se van de casa, pero siempre serán afectados por las relaciones con sus padres. ¿Qué tipo de relación tienes con tus discípulos? 36

La iglesia como familia cumple el plan de Dios para hacer discípulos y enviarlos a un mundo perdido y herido. Los discípulos como individuos deben funcionar como una comunidad, la familia de Dios.37

70 Haciendo Discípulos en la Iglesia del Siglo Veintiuno