CAPÍTULO 1. DE ROMA A BARCELONA
B. Los factores externos o de carácter internacional
El primer factor externo lo provocó la fuerte crisis energética que afectó al crecimiento económico del mundo occidental. Razón por la cual se enfatizó la dependencia de las Comunidades respecto a los recursos energéticos provenientes del exterior en concreto del Mediterráneo meridional. Esta situación puso de manifiesto la conveniencia de man- tener relaciones estables y duraderas con los países productores y exportadores de petró- leo y gas. Ahora bien, la interdependencia entrañaba una serie de consecuencias, que
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COSGRAVE-TWITCHETT, C.: «From Association to partnership in Europe and the World», en TWITCHET KENNETH J. (Ed.): Europe and the world: the external relations of the Common Market, Europa Publications, London, 1976, p. 121 y ss.
50 En la Convención de Lomé se añadieron nuevos Estados: Surinam, Seychelles, Comoras, Cabo Verde,
Príncipe y Sao Tomé, Papúa Nueva Guinea.
51 PEREZ RIBES, M.: «La política preferencial no europea de la CEE: las relaciones con los países medi-
terráneos y los ACP-PTUM», ICE: Revista Económica, marzo 1989, p. 70.
52 GUESSOUS, M.B.: «L’approche globale méditerranéenne», Revue du Marché Commun, núm. 159,
PROCESOS DE “EUROPEIZACION” DE LOS SISTEMAS JURIDICOS…
afectarían tanto el desarrollo integral de los PSM, como la necesidad de asegurar el abastecimiento energético de los Estados miembros. De modo que el panorama descrito confirmaría la manifestación de Petit-Laurent53 sobre que el objetivo final de los nuevos acuerdos iba más allá de las motivaciones económicas y políticas dado lugar a “energía
por privilegios”.
El segundo factor externo se debió al aumento del volumen del comercio horizontal entre las dos orillas que en aquellos años crecía a un ritmo constante llegando a repre- sentar alrededor de un 52 por 100 de las exportaciones de los PSM -en algunos casos incluso con un índice mayor-54. Este hecho, evidenciaba que ambos se afianzaban como
partners principales, lo cual repercutiría en una mayor interdependencia económica,
elemento que posteriormente dificultó el progreso de los PSM al vincular su avance socioeconómico al intercambio Norte-Sur denostando así la integración regional o Sur- Sur.
Finalmente, el tercer factor externo apuntó a la inestabilidad internacional, en particular, de la Guerra Fría. Esta última implicaba la confrontación entre dos bloques antagónicos liderados por los EEUU y la URSS que, debido a la situación geo-estratégica del Medi- terráneo como paso hacia el Atlántico y simultáneamente entrada al Mar Negro, utiliza- ron el Mare Nostrum como campo de prueba para demostrar su fuerza55. Para ilustrar mejor dicho paradigma, conviene señalar la táctica de Rabat y Argel durante la Guerra de las Arenas, en donde ambos países alentaron a Washington y a Moscú a intervenir abiertamente, aunque no se produjo ni una reacción contundente ni una intervención directa.
Atendiendo a estas causas, el Parlamento Europeo emitió un informe a principios de los setenta sobre “la política comercial de la Comunidad en la cuenca mediterránea”56 destacando la contradicción existente entre el importante volumen de intercambio co- mercial entre la Comunidad y los PSM con la escasa influencia política en la zona por parte de la organización. Por el contrario, los dos bloques enfrentados en la Guerra fría habían aumentado su presencia política a través de sus lazos comerciales, por lo que, las futuras acciones comunitarias habían de centrase en la intensificación de las relaciones, para que le permitiese posicionarse como tercero neutral ante los PSM. Esta proyección
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PETIT-LAURENT, P.: Les fondements politiques des engagements de la Communauté Européenne en Méditerranée, PUF, Paris, 1976, p. 80.
54 El 86 por 100 de Libia, 83 por 100 de Argelia, 72 por 100 de Chipre o el 69 por 100 de Marruecos. 55 SIOTIS, J.: «The European Economic Community and its emerging Mediterranean policy», en VON
GEAUSAU, A.: The external relations of the European Community, 1974, p. 70 y ss.
56 PARLEMENT EUROPEEN: “Rapport au nom de la commission des relations économiques extérieures
sur la politique commerciale de la Communauté dans le bassin méditerranéen par M. Rossi, rapporteurˮ, Services de Publications des Communautés Européennes, 01.02.1971, p. 5 (Assemblée parlementaire européenne, Documents de séance 1970-1971, document 246).
PARTE I. CAP. 1. DE ROMA A BARCELONA
no gozaba del apoyo norteamericano porque Washington no compartía el objetivo de la Comunidad de extender su zona preferencial, porque ello supondría la creación de una coalición económica-política que podría incluso llegar a ser exponencialmente más in- fluyente que la que representaban ellos mismos57.
En definitiva, la nueva conceptualización de la CEE contenía fundamentos contrarios a los intereses norteamericanos, es decir, si EEUU había optado tradicionalmente por una política unilateral no se hallaba en disposición de respaldar una regularización del mer- cado mediante acuerdos internacionales destinados a crear conexiones económicas que potencialmente perjudicase su hegemonía en el GATT58. Asimismo, el segundo bloque liderado por la URSS optó por el reforzamiento de su presencia enviando su Quinta Es- cuadra al Mediterráneo e instalando una serie de bases militares en diversos países me- diterráneos entre ellos Siria, Argelia, Egipto y Libia59. Se ha de puntualizar que la CEE no detentaba en aquellos momentos la legitimidad suficiente para proclamarse garante o mediador del Mare Nostrum, debido a su propia estructura interna que repercutía en una débil iniciativa como actor internacional carente de una única voz, e incluso se estaba gestando una etapa interna que exigía esfuerzos extraordinarios encaminados a la verte- bración del mercado común.
2. La “Ruta” hacia la PGM