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CAPÍTULO 2: EL PROCESO DE BARCELONA LA CONSTRUCCIÓN DEL

B. La segunda etapa: 2000-2005

a. La evaluación del Proceso en el quinto aniversario de la Declaración de Barcelona El año 2000 significó un punto de inflexión en el Proceso de Barcelona debido princi- palmente a que se conmemoró su primer lustro, y a que, por lo tanto, había llegado el momento de hacer un auténtico balance destinado a “relanzar” la Asociación Euromedi- terránea. Durante el quinquenio de aprendizaje se habían alcanzado ciertos logros, no obstante, el más destacado residió en dotar al partenariado de una continuidad a pesar de las dificultades existentes, en particular, el proceso de Paz en Oriente Próximo465.

463 VV.AA.: «Claves para interpretar la Política…», op. cit., p. 439.

464 CONCLUSIONES DEL CONSEJO EUROPEO DE HELSINKI, celebrado el 10 y 11 de diciembre de

1999, apartado “Preparación para la ampliación”.

http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/es/ec/00300-r1.es9.htm

465 BATALLER MARTÍN, F.; JORDÁN GALDUF, J.M.: «El área euromediterránea: esperanzas, logros

y frustraciones del proceso de Barcelona», Información Comercial Española, núm. 788, 2000, pp. 161- 177.

PARTE I. CAP. 2. EL PROCESO DE BARCELONA…

Sin embargo, los desafíos oscurecían lo alcanzado hasta el momento. Baste como mues- tra que aún se debía continuar trabajando en favor de la adopción de la “Carta para la

Paz y la Estabilidad”, o se había de quebrar la interdependencia entre el Proceso de Paz

y el marco euromediterráneo. Por tanto, Bataller y Jordán esgrimieron la necesidad de instaurar una asociación a dos o más “velocidades” refiriéndose a la escasez de dina- mismo en el diálogo social, cuyo sistema de adopción de decisiones se basaba en el consenso466. Dicha idea, en cierta manera, evocaba el método europeo de una “Europa a

dos velocidades”, en el que determinados Estados miembros deciden coordinarse para

alcanzar un objetivo común, siendo el ejemplo más importante de dicha metodología la adopción del euro.

En cuanto a la ZLC, los beneficios se reflejarían a largo plazo, porque los PSM soporta- rían, en una primera fase, sacrificios de calado. Por otra parte, la exclusión del sector agrícola de los Acuerdos de Asociación no posibilitaba la competencia en la única par- cela, que a priori, los PSM se encontraban capacitados para tal propósito. Otro punto que también se cuestionó fue la vertiente financiera -MEDA I-, la cual no había desarro- llado en su totalidad las previsiones y se pidió una mayor flexibilización así como una mejora en la administración para aprovechar todo su potencial de cara a su segundo pe- ríodo 2000-2006. Por último, se observó la deficiente visibilidad del Proceso de Barce- lona, dado que los ciudadanos de ambas orillas permanecían ajenos al trabajo que la UE, los Estados miembros y los PSM llevaban a cabo para intensificar los aspectos que les unían y por el contrario, para desmitificar los que les separaban467.

En conclusión, al analizar lo obtenido, se podría producir un cierto desencanto, por lo que la estrategia común adoptada por el Consejo Europeo en Santa Maria da Feira en junio de 2000, evidenció la necesidad de reafirmar el Proceso de Barcelona, sin ignorar la responsabilidad de proponer nuevas áreas de acción468. Una estrategia común consti- tuía en un instrumento introducido por el Tratado de Ámsterdam en el ámbito de la PESC, en la cual el Consejo Europeo determinaba los objetivos, la duración y los me- dios que tanto la UE como los Estados miembros habían de aportar en las áreas donde confluían intereses comunes469. Es decir, mediante este mecanismo se trató de estable-

466 Ibíd., p.127.

467 VV.AA.: «Anuario Internacional CIDOB 2000, edición 2001: claves para interpretar la política exte-

rior española y las relaciones internacionales en 2000, seguimiento del espacio mediterráneo», Anuario Internacional CIDOB 2000 (edición 2001), Barcelona, 2001, p. 362. Respecto a la visibilidad, la Comi- sión Europea lanzó un servicio de páginas web sobre la Asociación EuroMed, las relaciones bilaterales con los PSM, abarcando también el papel de la UE en el Proceso de Paz en Oriente Medio.

468 CONSEJO EUROPEO: Estrategia común del Consejo Europeo, de 19 de junio de 2000, para la región

mediterránea, DOCE L 183, de 22.07.2000, pp. 5-11.

469 TRATADO DE ÁMSTERDAM, TRATADO DE LA UNIÓN EUROPEA, art. 13: El Consejo Euro-

peo determinará las estrategias comunes que la Unión deba aplicar en ámbitos en los que los Estados miembros tengan importantes interés en común. Las estrategias comunes definirán sus objetivos y dura- ción, así como los medios que deberán facilitar la Unión y los Estados miembros.

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cer un marco general relativo a la región mediterránea, que no estuvo carente de críticas por parte de los PSM, ya que se elaboró sin consultas, por lo que ostentó un carácter unilateral470.

Por tanto, la apreciación de fondo nos conduce a afirmar que stricto sensu se provocó una inobservancia de la asociación o del partenariado que la Declaración de Barcelona había promulgado en 1995471. Aun así, el Consejo Europeo trazó una visión de futuro para la región mediterránea, en la cual se reiteró la importancia estratégica del arco y la interdependencia entre ambas riberas. Por esta razón, los retos generales tanto presentes como futuros les afectarían, por lo cual su resolución pasaría por el trabajo conjunto desde el mutuo respeto. Aunque en el plano particular, el desafío lo representaba, sin duda alguna, el conflicto árabe-israelí, por lo que Bruselas admitió que sus objetivos no se obtendrían hasta pacificar la zona.

Respecto a los objetivos, se distinguió uno de carácter genérico que englobaba la clave de la estrategia, o sea “avanzar de manera apreciable y significativa para obtener los

objetivos de la Declaración de Barcelona y su acervo ulterior”472. Mientras que en el ámbito de acción e iniciativas específicas, se recalcó nuevamente que el Proceso había de ser examinado con el fin de revitalizarlo y reorientarlo, aunque partiendo del princi- pio fundamental basado en la diferenciación473.

470 La Estrategia Común abarcaría todos las relaciones de la UE con los PSM, incluyendo a Libia, en

cambio no cubrió las relaciones bilaterales de los PSM candidatos a la adhesión, porque estos se forma- ban parte de la estrategia de pre-adhesión.

471

De hecho la propia Estrategia Común subrayó en su párrafo 3 que el principio de asociación regía la política mediterránea de la UE: “La política mediterránea de la UE está basada en el principio de asocia- ción, que debería contar con el apoyo de ambas partes. La UE trabajará con sus socios mediterráneos para fomentar unas relaciones de buena vecindad, aumentar la prosperidad, erradicar la pobreza, fomentar y proteger todos los derechos humanos y libertades fundamentales, la democracia, el buen gobierno y el Estado de Derecho, promover la tolerancia cultural y religiosa y desarrollar la cooperación con la socie- dad civil, incluidas las ONG. Para ello prestará su apoyo a los esfuerzos de los socios mediterráneos para alcanzar los objetivos establecidos por la Asociación Euromediterránea, utilizando sus relaciones bilatera- les para perseguir dichos objetivos y contribuyendo a la creación de un entorno pacífico en Oriente Pró- ximo”.

472 CONSEJO EUROPEO: Estrategia común del Consejo Europeo…, op. cit., párr. 7.

473 A modo de enumeración no exhaustiva se procederá a comentar los ámbitos de acción y de iniciativas

específicas. En primer lugar en política y seguridad se llamó a un fortalecimiento del diálogo tanto a nivel multilateral como bilateral, abarcando sectores específicos como las minas antipersonas, o la adopción de la Carta Euromediterránea para la Paz y la Estabilidad. En segundo lugar, la cuestión de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho continuó la misma metodología de trabajar a varias escalas. En tercer lugar, la Paz en Oriente Próximo, la UE podía poner a disposición de las partes implicadas de sus buenos oficios y su asistencia, a la vez se reconoció que el Proceso de Paz se apoyaba en el de Barce- lona –aceptación de la “contaminación”-. En cuarto lugar, la economía y finanzas que entre distintas clases de acciones se fomentaría en mayor grado la liberalización progresiva del comercio, se agilizaría la celebración y aplicación de los Acuerdos de Asociación pendientes, se respaldaría las medidas para atraer más inversiones a la región, se promovería la cooperación subregional y el comercio sur-sur. Asimismo, se impulsaría la eficacia de MEDA y del BEI. En quinto lugar, el medio ambiente, se emplazó a que el desarrollo económico debía ser sostenible. En sexto lugar, en el ámbito social y cultural se impulsaría la participación de la sociedad civil. En último lugar, en los ámbitos de la justicia y los asuntos de interior se

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Como una estrategia común recoge los instrumentos y medios para su consecución, se estableció que, además, de ser aplicada por las instituciones y órganos de la UE, los Estados miembros contribuirían a los objetivos haciendo un uso adecuado y coordinado de todos los instrumentos y medios puestos a su disposición, aunque manteniendo en todo momento la colaboración con el Consejo de Europa, NNUU, Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), las instituciones de Bretton Woods, así como con los PSM.

Dicha llamada a la cooperación con los PSM volvió a poner de relieve la unilateralidad en la postura de la UE, que la organización se empeñó en reconducir mencionando que se canalizaría mediante los Acuerdos de Asociación y el Comité EuroMed, teniendo en cuenta las recomendaciones y las preocupaciones expresadas por los propios socios me- diterráneos. Conforme a la estructura general del instrumento adoptado por el Consejo Europeo, la duración de éste cubriría cuatro años. Asumiendo que la estrategia común sentó las bases de una nueva etapa, la consiguiente comunicación de la Comisión474 y la resolución del Parlamento Europeo475 simplemente confirmaron punto por punto el nuevo impulso o reactivación del Proceso de Barcelona476.

b. La Conferencia Euromediterránea de Marsella

La Conferencia Euromediterránea se llevó a cabo en Marsella, bajo la Presidencia fran- cesa, el 15 y 16 de noviembre de 2000. Dicha reunión estuvo supeditada al estallido de la Segunda Intifada tras la provocativa visita del líder del Likud, Ariel Sharon a la ex- planada de las mezquitas en Jerusalén, el 28 de noviembre. A continuación de este he- cho, el viernes tras la oración y a la salida de los centros de cultos musulmanes se cele- braron diversas manifestaciones, a las cuales las fuerzas de seguridad israelíes respon- dieron usando la fuerza de una manera desproporcionada477. Lo que siguió fue la reacti- estudiaría la simplificación y aceleración de los procedimientos de visados, la conclusión de acuerdos de readmisión y se profundizaría en la cooperación para luchar contra la delincuencia organizada.

474 COMISIÓN EUROPEA: “Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo para

preparar la cuarta reunión de ministros de asuntos exteriores euromediterráneos: Un nuevo impulso para el proceso de Barcelona”, COM(2000) 497 final, Bruselas, 06.09.2000.

475

PARLAMENTO EUROPEO: Resolución del Parlamento Europeo sobre la política mediterránea ante la cuarta reunión el Consejo de Ministros euromediterráneos de Asuntos Exteriores en Marsella, B5- 0845/2000, Estrasburgo, 15.11.2000.

476 Speech by the Rt Hon Christopher Patten, CH, EU Commissioner, «The European Union’s External

Policy and the Mediterranean», Speech/00/116, Egypt, 1.04.2000. El Comisario de Relaciones Exteriores de la UE, Christopher Patten, en su discurso en el Cairo en abril de 2000, reiteró la postura de la UE res- pecto al Proceso de Barcelona, ya que felicitó a los PSM y a la propia organización por los progresos logrados. Sin embargo, él consideraba que existían dos importantes retos de cara al futuro, de un lado, superar la autocomplacencia del pronto éxito del Proceso de Barcelona de manera que se facilitase la revigorización de éste. De otro lado, el reto del Proceso de Paz en Oriente Próximo que se encontraba en un impasse, por lo que había que volver a sentar en la mesa a todas las partes.

477 BERMEJO GARCÍA, R.; POZO SERRANO, P.: Una tierra, dos Estados: análisis jurídico-político

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vación de un conflicto hasta la fecha aletargado por el entusiasmo del proceso de paz. De ahí que lo que aconteció en Oriente Próximo afectase la convocatoria de Barcelona IV porque Siria y el Líbano declararon que no compartían ni las Conclusiones ni la neu- tralidad de la UE, ya que no habían condenado a Israel por sus actos478. Una vez más, la “contaminación” del Proceso de Barcelona por el de Paz se hizo patente. A pesar del evidente fracaso del foro, al perder su punto más fuerte, como era la capacidad de reunir alrededor de la misma mesa a los actores del Proceso de Paz, no todo se reveló diame- tralmente negativo.

Las Conclusiones realizaron un balance de la primera etapa de la Asociación y subraya- ron que había llegado el momento de reactivarla479. En cuanto a las tres cestas, lo más destacable lo figuró la reafirmación de adoptar la “Carta Euromediterránea para la Paz

y la Estabilidad” cuando las circunstancias políticas lo permitiesen. Se resaltó, asimis-

mo, el progreso de los PSM signatarios de los Acuerdos de Asociación en lo referente a la modernización de su economía y la puesta en marcha de reformas estructurales. Y finalmente, se mostró satisfacción por la aprobación del paquete financiero de MEDA II para el periodo 2000-2006.

El 11 de Septiembre de 2001, la percepción de la seguridad global cambió a consecuen- cia del atentado terrorista sufrido por EEUU. Hasta cierto punto la teoría de “choque de

civilizaciones” de Huntington480, tan rechazada en el seno de la Unión, legitimó la “gue-

rra anti-terrorista” liderada por Occidente. Ahora bien, en el contexto de las relaciones

euromediterráneas se antepuso el diálogo y la colaboración con los PSM, porque la cuestión afectaba a todos con la misma intensidad.

Tras los atentados los Ministros de Asuntos Exteriores de los países pertenecientes al Proceso de Barcelona se reunieron el 31 de octubre para reafirmar la importancia del marco. A posteriori, se mantuvo otra reunión al mismo nivel el 5 y 6 de noviembre en Bruselas, que debido a las circunstancias, y sin perder de vista el colapso del proceso de paz, abordó el terrorismo internacional. Además, se determinó que se había de instar a NNUU a encauzar la lucha contra éste481. En definitiva, dicho encuentro intentó, ante un contexto de cambio, resaltar que la Asociación Euromediterránea aún era válida y que la región seguía siendo una zona estratégica para sus vecinos del Norte.

478

«Results of Euro-Mediterranean Conference of Marseille», Europe Documents, English edition, núm 2220, 5, November 2000, Brussels, pp. 1-7. SPENCER, C.; PARGETER, A.; LUTFI, A.: «Profiles- The Euro-Mediterranean Partnership: changing context in 2000; violence in Libya, Parliamentary elections: A Cairene Recipe », Mediterranean Politics, vol. 6, núm. 1, 2000, pp. 84-99.

479

PRESIDENCY’S FORMAL CONCLUSIONS: Fourth Euro-Mediterranean Conference of Foreign Minister, (Marseilles, 15 and 16 November 2000), párr. 1.

480 HUNTINGTON, S.P.: «The clash of civilizations?», Foreign Affairs, vol. 73, núm. 3, summer 1993,

pp. 22-49.

481

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c. La Conferencia Euromediterránea de Valencia y su Programa de Trabajo

La Presidencia Española que acogía la V Conferencia Euromediterránea de Ministros de Asuntos Exteriores en Valencia los días 22 y 23 de abril de 2002 trabajó para que el optimismo reinase incluso cuando la coyuntura europea, regional e internacional no llamaba precisamente a ello. Su preparación estuvo dominada por el espíritu de profun- dización del Partenariado482, a pesar de los esfuerzos españoles, no se pudieron obviar las circunstancias que rodearon la convocatoria a la que, de hecho, Siria y Líbano no asistieron483.

En consecuencia, de las Conclusiones484 se desprende que debido a la complicada situa- ción en Oriente Próximo, éstas se dedicaron quasi completamente al proceso de paz, pero también se incorporó una gran novedad, el Plan de Acción. De hecho, los propios Ministros reconocieron que la reunión se había llevado a cabo en “uno de los momentos

de mayor tensión en la región”, por tanto se debía de un lado, intensificar el diálogo, y

de otro, retomar los principios y objetivos concertados en la Declaración de Barcelona. A propósito de la misma cuestión lo más destacable fueron los siguientes puntos: se condenaron tanto el terrorismo como la violencia que vivía la región en aquellas sema- nas que acarreó una crisis humanitaria485.

Igualmente, las autoridades, lejos de retractarse, reafirmaron que el procedimiento para la resolución del conflicto pasaba por la negociación basada en el diálogo y no a través de la vía militar. El resultado final habría de avalar la creación de dos Estados. En cuan- to a las ausencias de Siria y Líbano, las Conclusiones respondieron a ellas determinando

482 COMISIÓN EUROPEA: “Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europea de pre-

paración de la reunión de ministros euromediterráneos de asuntos exteriores”, Valencia, 22-23 de abril de 2002, SEC, 2000, 159 final, 14.02.2002 (no publicada en el Diario Oficial de la UE). Dicha comunicación tuvo como objetivo hacer balance de los progresos, así como plantear recomendaciones de cara a la cele- bración de Barcelona V. En ella se reiteró que la Asociación EuroMed se hallaba en un momento crucial –la ampliación hacia el Este y Centro de Europa; el 11 de septiembre, y el nulo avance en el Proceso de Paz-, por tanto se había de dar un señal política de compromiso con el Proceso de Barcelona. De ahí que las recomendaciones versaron sobre el refuerzo del diálogo político; adopción de medidas contra el terro- rismo; cooperación en materia de libertad, justicia y gobernanza; creación de una fundación euromedite- rránea que fomentase el diálogo entre culturas y civilizaciones; reconocimiento de que la ZLC era algo irreversible; establecimiento de un Banco Euromediterráneo de Desarrollo; aceleración de los procedi- mientos de ratificación de los Acuerdos de Asociación, entre otras.

GILLESPIE, R.: «The Valencia Conference: reinvigorating the Barcelona Process?», Mediterranean Politics, vol.7, núm. 2, 2002, pp. 105-114.

483 MONTOBBIO, M.: «La presidencia española del Consejo de la Unión Europea 2002 y el relanzamien-

to del proceso de Barcelona», Boletín Elcano, núm. 6, 2002, pp. 27 y ss.

484 CONCLUSIONES OFICIOSAS DE LA PRESIDENCIA: V Conferencia Euromediterránea de Minis-

tros de Asuntos Exteriores (Valencia, 22-23 de abril de 2002).

485 ASSERBURG, M.: «The EU and the Middle East Conflict: tackling the main obstacle to Euro-

Mediterranean Partnership», Mediterranean Politics, vol. 8, núm. 2-3, 2003, p. 180. El autor manifestó el cambio de política de la UE hacia el Proceso de Paz, de manera que el apoyo financiero se centró en me- jorar las condiciones de los palestinos ante la grave situación humanitaria.

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que una paz global debía ser inclusiva y abierta a todas las partes. Otro país mencionado en las Conclusiones fue Libia, porque se le dio la bienvenida a su delegación, la Ya-

mahiriya había salido de su aislamiento internacional y comenzaba a incorporarse a la

escena mundial486.

Respecto a la Asociación Euromediterránea se afirmó que Valencia entrañaba el inicio de una nueva fase basada en la renovación del compromiso para lo cual se adoptó un Plan de Acción487. Éste contenía como finalidad última proporcionar un nuevo impulso al Proceso de Barcelona, para lo cual se incluyeron varias iniciativas a corto y a medio plazo. Además, la monitorización encauzada mediante un seguimiento y diversos meca- nismos procurarían la eficiencia ambicionada. Las iniciativas englobaban las tres cestas tradicionales de Barcelona. De modo que en relación con el partenariado político y de