JUDAÍSMO
LOS PRIMEROS MIEMBROS DE LA IGLESIA ERAN JUDÍOS
Una cuidadosa lectura del capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles confirma que la Iglesia jamás hizo su aparición como una comunidad religiosa aislada del Judaísmo ni en contraposición a la Ley de Israel. La Iglesia era llamada por los judíos no-creyentes en Jesús “seguidores del Camino”64 o “la secta de los Nazoreos”65.
60 Efesios 2,11-19. 61 Mateo 10,5-7. 62 Mateo 15,21-28. 63 Marcos 16,15. 64 Hechos 9,2; 22,4.
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Es más, la Iglesia nace oficialmente en la festividad de Shavuót o Pentecostés66, y ésta no fue una fiesta instituida por la Iglesia sino que ya estaba establecida por la Ley Judía mil quinientos años atrás67.
La primera predicación apostólica encabezada por San Pedro, comienza dirigiéndose a los judíos residentes en Israel y a los peregrinos venidos de la Diáspora68 que habían llegado a Jerusalén a celebrar Pentecostés; así pues, el primer Papa de la Iglesia comienza su predicación convocando a los “judíos y habitantes de Jerusalén”69.
El texto sagrado enfatiza que ese día, tres mil judíos recibieron el bautismo70 y posteriormente los hicieron cinco mil más71. Además el evangelista San Lucas enfatiza en que estos primeros tres mil bautizados no habían dejado de observar devotamente todos los preceptos de la Ley de Israel, sino que además “acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu”72.
A cuál Templo iban los primeros bautizados a rezar? en la Era Apostólica no existía otro templo en el mundo para adorar al Dios de Israel sino
65 Hechos 24,5 y 14; 28,22. 66 Hechos 2,1. 67
Éxodo 34,22. Números 28,26. Deuteronomio 16,10. Tobías 2,1. 2º Macabeos 12,32. 68
En el Judaísmo se hace referencia a la Diáspora o Galút en hebreo, para hablar de los judíos que viven fuera del Estado de Israel. Inicialmente se hacía referencia a los judíos y descendientes que no regresaron a Israel luego de la deportación a Babilonia, pero más tarde se extendió el término para todos los judíos que no habitan en la Tierra Prometida. 69 Hechos 2,14. 70 Hechos 2,41. 71 Hechos 4,4. 72 Hechos 2,46.
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exclusivamente el Beit haMikdásh, el Templo que se encontraba en la Ciudad Santa de Jerusalén, el mismo Santuario al que fue llevado Jesús cuando era bebé73, el mismo Templo en el que fue hallado luego de tres días de extravío cuando cumplió 12 años74 y en el mismo Templo en el que enseñó antes de que lo mataran75.
La única manera de poder ingresar al Templo de Jerusalén para rezar era siendo judío, la entrada a los gentiles76 estaba terminantemente prohibida77.
El Primer Debate en la Iglesia Fue, Justamente, la Admisión de los No- Judíos
El capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo se desarrolló el primer debate doctrinal en la Iglesia consistente en la admisión de los no- judíos a la misma.
Todo comenzó por la conversión del centurión romano Cornelio y la visión que San Pedro tuvo de los animales ofrecidos por el Cielo para que los comiera animales prohibidos según la misma Torá.
Contrario a las interpretaciones tradicionales, la visión no quería decir que ahora a los judíos les era permitido comer lo que la Ley Judía en el capítulo 11 del Levítico prohíbe comer, sino que más bien la visión celestial le estaba diciendo a San Pedro que él no podía rechazar a los no-judíos, y en efecto, él mismo es quien explica la interpretación de esa visión:
Ustedes saben que no le está permitido a ningún judío juntarse con un
73 Lucas 2,22-38. 74 Lucas 2,46. 75 Mateo 26,55. 76
Bíblicamente se le llama gentiles a todos los seres humanos que no son judíos. 77
Recordemos que parte de las acusaciones contra San Pablo consistía en que había ingresado no-judíos al Templo. Cf. Hechos 21,28-29.
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extranjero ni entrar en su casa; pero a mí me ha mostrado Dios que no hay que llamar profana o impura a ninguna persona. Por eso al ser llamado he venido sin dudar… verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación, el que le teme y practica la justicia le es grato78.
Debido a que el Espíritu Santo también se posó sobre los romanos creyentes en Jesús, Pedro los bautizó, y esto generó conflicto en la Iglesia79.
El meollo del asunto consistía en qué hacer con los cristianos gentiles, ya que había en la Iglesia un sector judío muy observante de la Torá que exigía que los no-judíos bautizados también fueran circuncidados como todos los demás judíos bautizados, para ser salvos, y que observaran toda la Ley Judía80.
Otro sector de la Iglesia se oponía a ello. San Pablo, que había sido talmíd o estudiante de una de las escuelas rabínicas más estrictas del judaísmo81, lideró esta oposición a judaizar a los gentiles bautizados82.
Finalmente en el Concilio de Jerusalén (que fue el primer concilio de la Iglesia) se resolvió este asunto: los cristianos no-judíos no deberían abrazar el Judaísmo sino que sólo deberían observar cuatro preceptos dentro de la Iglesia: no comer lo sacrificado a los ídolos, no consumir sangre, no comer animales estrangulados y abstenerse de toda práctica sexual desordenada83.
78 Hechos 10,28-29;34-35. 79 Hechos 10,45 – 11,26. 80 Hechos 15,1-5. 81 Hechos 26,5. 82
Toda la Carta a los Gálatas explica en detalle esta situación. Debido al carácter salvífico de la fe en Cristo, los cristianos de origen no-judío está completamente exentos de la observancia de la Ley Judía. Sin embargo algunos bautizados insistían en lo contrario y procuraban realizar una conversión formal al Judaísmo además de acceder al bautismo cristiano para asegurar de esta manera su salvación eterna; así pues, en la antigüedad los ebionitas y hoy día algunos sectores de los judíos mesiánicos, representan esta posición. 83
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EL NUEVO TESTAMENTO EXHORTA A LA IGLESIA A NO