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Rab Richard Gamboa - Raíces Judías de La Iglesia Católica

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RAÍCES JUDÍAS DE LA IGLESIA CATÓLICA Autor: Rabino Dr. Richard Gamboa Ben-Eleazar

1ª. Edición Electrónica, 5776/2016

Copyright ® 2013 by Richard Gamboa Ben-Eleazar. Bogotá D.C., Colombia Página Oficial en Facebook: http://www.facebook.com/richardgamboabeneleazar

Email: [email protected] Cuenta oficial en Twitter: @richardgamboa77

Todos los derechos reservados.

Esta obra está patentada ante la Dirección Colombiana de Derecho de Autor mediante Registro Nº 10-402-251. Su reproducción y distribución a través de Internet están autorizadas siempre y cuando se disponga de manera gratuita la descarga del mismo a los usuarios, se respete por completo la integridad de su contenido y se cite debidamente a su autor. Se autoriza su impresión y fotocopiado para uso personal y pastoral, pero se prohibe su comercialización sin la expresa autorización escrita por parte del autor.

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CONTENIDO

Pág.

EL AUTOR 5

INTRODUCCIÓN 7

1. POR QUÉ LOS CATÓLICOS DEBEN CONOCER Y ESTUDIAR LAS RAÍCES JUDÍAS DE LA IGLESIA?

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2. JESÚS DE NAZARET: EL JUDÍO, EL RABINO 10

3. LA IGLESIA ERA UNA COMUNIDAD JUDÍA DENTRO DEL JUDAÍSMO

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4. EL SHABAT Y EL RESPOSO DOMINICAL 55

5. PARALELOS ENTRE LA SINAGOGA Y EL TEMPLO PARROQUIAL 63

6. PARALELOS ENTRE EL SIDÚR Y LA LITURGIA DE LAS HORAS 81

7. LITURGIA SINAGOGAL Y LITURGIA DE LA IGLESIA: LECTURAS Y TIEMPOS

86

8. OTRAS TRADICIONES CATÓLICAS QUE SON DE ORIGEN JUDÍO 94

CONCLUSIÓN 103

Anexo 1: EL PADRENUESTRO Y EL AVEMARÍA EN HEBREO 108

Anexo 2: GUÍA PARA LA SANTIFICACIÓN DEL DOMINGO EN EL HOGAR

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EL AUTOR

RICHARD GAMBOA BEN-ELEAZAR nació en Bogotá, Colombia, en 1977. Es hijo de

judíos sefardíes del linaje de los B’nei Anusím (descendientes de los Forzados) oriundos del Departamento del Tolima, criándose así en ambas culturas: la judía y la cristiana. Ha luchado contra el antisemitismo y la discriminación religiosa desde su infancia, y en esa causa se ha posicionado hoy día como un reconocido activista y defensor de Derechos Humanos.

Su experiencia de fe en Dios le ha llevado a consagrarse por completo al ámbito interreligioso para la paz mundial… pero él siempre ha expresado su amor por el Pueblo Católico y por llamamiento de Dios, se ha puesto de manera especial al servicio de la Iglesia. Está casado con una catequista católica.

Richard Gamboa tiene sobre sí una muy estricta y ardua formación teológica. Es Licenciado en Estudios Religiosos de la Universidad de La Salle y Especialista en Misionología de la Fundación Universitaria San Alfonso, en Bogotá. Cursó altos estudios en Cooperación Interreligiosa y Liderazgo Internacional en el Yunibeoseol Pyeonghwa Yeonmaeng, en Seúl, Corea, además de otros congresos de liderazgo internacional en Asunción, Paraguay. Obtuvo un Diplomado en Gestión Cultural para la Paz en la Universidad Nacional de Colombia, además de haber cursado seminarios de Legislación en Libertad Religiosa, Educación Ecuménica y Educación Étnica y Racial.

Obtuvo su Doctorado en Teología del Seminario Teológico Hebraico, en Santa Cruz, Bolivia, y se graduó de Rabino ante el Beit Din (Tribunal Rabínico) del Seminario Teológico Interreligioso en Gainesville, Florida (Estados Unidos), perfilándose como un importante ideólogo del pensamiento judío liberal e independiente latinoamericano.

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Ha sido un aguerrido defensor de la libertad religiosa; ha liderado y apoyado diversas causas en ese sentido, tales como la difusión mundial de la Declaración de Derechos

Religiosos y Espirituales.

Se ha desempeñado como profesor titular de Teología y de Cultura Religiosa en las universidades San Alfonso y La Salle, en la Escuela Luterana de Teología, en la Escuela Presbiteriana de Biblia y Teología, en la Corporación Cristiana Autónoma de América y en la Escuela de Evangelización Minuto de Dios; y como profesor invitado de Humanides y Ética en las universidades Libre de Bogota y La Gran Colombia, y profesor invitado de Cultura Religiosa en la Universidad Sergio Arboleda. Ha dictado decenas de conferencias en las más prestigiosas universidades de Bogotá y es un predicador frecuentemente invitado por diversas iglesias cristianas y grupos de oración católicos carismáticos.

Como escritor, se ha hecho famoso por sus polémicos libros electrónicos “Reviviendo los

Huesos Secos: Una Visión de los B’nei Anusím en América Latina”, “Desconectándote de Matrix”, “Adorando al Señor a Través de la Danza”, “Cooperación Interreligiosa: de las Palabras a los Hechos, por la Paz” y “Bajo Sus Alas: Una Nueva Visión de la Angelología”, entre otros escritos que se han difundido de manera gratuita a través de

Internet.

Dirige el Sheirút Globali L’Shalom (Servicio Global para la Paz), también llamado Instituto

Shéguel, desde donde lidera, entre otros apostolados, la bendición de matrimonios

judío-católicos y de cristianos que desean casarse por jupá (es decir, por el rito judío). Apoyó la fundación de la Corporación Teusaquillo Territorio de Paz, donde trabajó por 5 años como Secretario Ejecutivo. En junio de 2015 fue nombrado Secretario General del Cabildo Interreligioso de Colombia.

En mayo de 2009 recibió el título de Embajador Internacional para la Paz conferido por la Federación para la Paz Universal (una ONG con estatus consultivo especial en las Naciones Unidas), y en octubre de 2013 el Congreso de la República de Colombia lo condecoró con la Orden de la Democracia “Simón Bolívar” en el grado de Cruz Oficial, en reconocimiento a sus aportes a la paz a través de su apostolado interreligioso. En agosto de 2014 fue comisionado por el Presidente de la República de Colombia Dr. Juan Manuel Santos, para presentar un mensaje de estado a los más de 100 dignatarios de más de 70 países que asistieron a la Cumbre Mundial de Paz, en Seúl, Corea. En julio de 2015 la Facultad Teológica Macedonia con sede en Manaos, Brasil, le confirió el Doctorado

“Honoris Causa” en Teología por sus aportes académicos en el campo del diálogo

interreligioso, y allí mismo fue condecorado con la Soberana Orden de los Pobres

Caballeros de San Teodoro Stratilatos en el grado de Caballero Comendador de Paz, por

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INTRODUCCIÓN

A lo largo de mi rabinato me he consagrado, entre otras áreas interreligiosas, a promover el verdadero y fraternal acercamiento y reconciliación entre judíos y católicos; soy de los que piensa que, por tener ambas tradiciones de fe una misma historia sagrada, la profesión del mismo Dios y la misma Biblia (en el caso del Tanáj o Antiguo Testamento) llegará el día en que finalmente judíos y católicos nos tendremos que unir porque somos hermanos. Pero mientras llegamos a ese punto culmen hay que trabajar en el acercamiento, el conocimiento y aprecio mutuo y el trabajo conjunto.

Por eso esta tarea es censurada por quienes consideran que no es sólo imposible sino diabólica la unión entre judíos y católicos, y que lo único válido ante los ojos de Dios es la supremacía del uno a costa de la desaparición del otro, posición que siempre he rechazado enérgicamente. Hablar a los católicos acerca del Pueblo Judío y su diversidad es una tarea ardua, compleja e interesante, y lo es aún más cuando es uno el que forma parte de ese Pueblo, al que el Magisterio de la Iglesia llama “la raza de Abraham”.

Afirmo que la socialización de estas cuestiones es una tarea ardua porque no es fácil abordar el tema del Judaísmo y su íntima e inevitable relación con la identidad de la Iglesia Católica. Hasta la fecha todavía hay que enfrentar la férrea Teología de la Suplantación, que afirma que la Iglesia es el Nuevo Israel y que en consecuencia los judíos estamos bajo eterna maldición.

Una tarea compleja porque se hace necesario derribar muchos pre-conceptos y datos tergiversados que los cristianos católicos han recibido con respecto al Judaísmo; hay que enfrentar a toda una cultura de infalibilidad que asumía como verdades incambiables todo lo que en el pasado se dijo, y esto

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tampoco es fácil en ciertos ámbitos en los que se asume al Pueblo Judío como “ruinas de una cultura extinta” o “una raza maldita”.

Es más! Hay millones de católicos que desconocen por completo que el Pueblo de Israel aún existe y sigue activo en las páginas de la Historia Universal; además debemos tener en cuenta la producción literaria de algunos teólogos y biblistas que, sin ser judíos y sin conocer del Judaísmo de primera mano, enseñan “cultura hebrea”… lo que complica aún más una correcta socialización de la información.

Aun así esta tarea es interesante por los efectos e impactos que causa el saber que, por lo menos, el 70% de la tradición católica tiene su origen en el Judaísmo. Contrario a lo que muchos de mis correligionarios y muchos católicos piensan al respecto, la realidad es que lo que tenemos en común es mucho. Los católicos no pueden intentar contar su historia sin nosotros, y los judíos no podemos ignorar o rechazar a la Iglesia, a pesar de todos los conflictos pasados y presentes que hemos tenido los unos con los otros.

En el año 2013 tuve el honor de ser recibido en audiencia por el Arzobispo de Bogotá, el señor Cardenal Rubén Salazar; en los tres diálogos que celebramos, yo le confesé al prelado que el Padre Celestial me envió de manera especial a más de mil cien millones de católicos para enseñar todas estas cuestiones y servirles en todo lo que se requiriera.

Este es un llamado de parte del Cielo que ni siquiera yo mismo he podido comprender, debido a que he sufrido más indiferencia que aceptación, más rechazo que acogida. Cualquiera en mi lugar hubiera renunciado a esta misión ante tantas dificultades sufridas… pero yo no me puedo dar ese lujo porque esto no es un capricho personal, sino que es una orden directa del Padre Celestial. “Te he enviado a servir a los católicos porque ellos te necesitan, aunque algunos en la Iglesia no te quieran”, es la única respuesta concreta y directa que Dios ha dado cada vez que le pregunto “y por qué yo? Por qué no enviaste a otro con mejores cualidades y más aceptado que yo?”. Es todo lo que puedo decirles a ustedes respecto a este asunto. Así que aquí estoy… ustedes verán qué hacen conmigo!

Contrario a lo que estaban haciendo algunas congregaciones filosemitas, no se trataba de “convertir a los católicos al judaísmo” como falsamente se acusó en

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su momento, sino de ayudarles a descubrir su pasado, sus verdaderas fuentes (que no estaban en la cultura helenística sino en el Pueblo Judío), para que afianzaran y valoraran su identidad como Iglesia, y para que ellos una vez con la información de primera mano en sus manos, lideraran el urgente y necesario trabajo de unir con el vínculo de la paz a judíos y católicos. Era aquí donde la frase del Papa Pío XI “somos espiritualmente semitas” tendría sentido para los bautizados.

He recibido cartas y llamadas telefónicas de diversos obispos, sacerdotes, religiosas y líderes laicos que me han pedido concatenar y sistematizar a través de un libro, toda la información que he compartido con algunas comunidades católicas que me invitaron para que yo les impartiera el curso de

Raíces Judías de la Iglesia Católica. Esto demuestra la gran necesidad que

tiene la Iglesia por el conocimiento y por acercarse a sus raíces judías para re-descubrir y fortalecer su identidad católica. La experiencia me ha enseñado que es imposible que un católico abandone la Iglesia cuando descubre las raíces hebreas que sirvieron de fundamento para su fe como bautizado.

Por razones ajenas a mi voluntad no siempre puedo estar físicamente presente para impartirles este hermoso curso; así que me dirijo en esta edición a ustedes, amables creyentes, para que a través de este recurso literario ustedes me ayuden a seguir cumpliendo exitosamente con la orden que el Padre Celestial me impartió. Les ruego que lo difundan y se lo hagan llegar a tantos bautizados como sea posible.

Es importante aclarar que este libro no es un tratado de Judaísmo, ya que la transmisión de dicha información la imparto personalmente, de manera didáctica y detallada en mis clases, con el fin de poder atender directamente todas las inquietudes de mis estudiantes… en asuntos de Judaísmo hay muchas preguntas, malentendidos, confusiones e información adicional que no puede ser atendida debidamente por otro medio diferente al de la conversación persona a persona.

Además hoy día es muy fácil acceder a través de Internet a una amplia y variada información sobre Judaísmo General… aunque en honor a la verdad, y lamentablemente, mucha de esa información no corresponde a la realidad y en muchos casos es difundida por no-judíos con poca o ninguna formación en Cultura Hebrea, o en el peor de los casos por algunos de mis

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correligionarios que, cegados por el fanatismo religioso, insultan, ridiculizan y descalifican agresivamente a todo aquel que tenga ideas y creencias religiosas diferentes a las de ellos.

Les suplico prudencia cuando naveguen por la Internet y no duden en consultarme a través de las redes sociales o por correo electrónico acerca de fuentes serias y objetivas para el estudio del Judaísmo.

Este texto quiere centrarse en mostrar aquellos elementos de la cultura judía que subyacen en la identidad de la Iglesia Católica, con el fin de que los bautizados amen aún más su Iglesia y se sientan orgullosos de sus orígenes. Es mi deseo que su contenido sea de bendición, a la vez que pido a cada uno(a) de ustedes me encomiende de manera especial en todas vuestras plegarias.

Shalom!

Rabino Dr. RICHARD GAMBOA BEN-ELEAZAR

Manhíg de Shéguel Bogotá D.C., Colombia

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Capítulo 1

Julio 2014. Mi visita a un grupo de catequistas de la Obra Salesiana del Niño Jesús, en Bogotá, a quienes les compartí la información de este capítulo, que a continuación les

presento.

POR QUÉ LOS CATÓLICOS DEBEN CONOCER

Y ESTUDIAR LAS RAÍCES JUDÍAS DE LA

IGLESIA?

Comenzaré diciendo algo demasiado fuerte y espero vuestra comprensión: las relaciones Iglesia-Sinagoga no han sido las más fluidas y fraternas.

Desconocimiento. Esa ha sido la causa de que nos miremos unos a otros con

desconfianza, con rencor, con odio, como “ciudadanos de segunda categoría”. Muchos católicos aún miran a los judíos como “los asesinos de Cristo”, y muchos judíos aún miran a los católicos como “paganos idólatras y asesinos de judíos”. Existen miles de páginas web, foros y grupos en redes sociales que alimentan y avivan estos sentimientos de odio y de venganza.

El resultado: más conflicto. Así que esa cadena viciosa hay que cortarla de una buena vez si en realidad queremos la paz en el mundo.

PARA QUE APRENDAMOS MUTUAMENTE

Soy un obsesionado por la paz interreligiosa y por la unión de la Familia Abrahámica (judíos, cristianos y musulmanes) porque somos una sola y la misma familia. Somos hermanos y no tiene sentido seguir en la misma

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tónica bélica que incluso, se ha justificado con fundamento en una tergiversada lectura e interpretación de nuestras respectivas Escrituras Sagradas.

El Dios de Israel es el mismo Dios de Jesucristo y también es el mismo Dios de Muhammad; el Corán, la Torá y los Evangelios comparten la misma raíz, sólo que han sido redactados en idiomas y contextos culturales diversos, pero su mensaje es el mismo: Dios quiere la felicidad de la Humanidad; bien sea que digamos Elohím en hebreo, Theou en griego, Deus en latín o Al-láh en árabe, estamos hablando del único y mismo Padre Celestial. Por eso es aberrante señalar a un hijo de Abrahám de “idólatra”, un “no-hermano”, sólo porque reza o cree diferente a los demás.

Una de las mejores formas de sanar las heridas entre judíos y católicos es intercambiando conocimiento, y es justamente lo que se logra a través del Curso de Raíces Judías de la Iglesia Católica que he venido ofreciendo estos años.

EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA PIDE SER ADOCTRINADA EN MATERIA DE CULTURA HEBREA

Uno de los descubrimientos que más ha impactado a los fieles de la Iglesia Católica es la posición oficial del Magisterio en este asunto. De hecho, muchos católicos no sabían que sus Pastores se hubieran pronunciado al respecto, lo que los anima a adentrarse con más alegría al estudio de las raíces judías del Catolicismo. Así que esto deja de ser un capricho de un joven rabino liberal de visión interreligiosa, para convertirse en un importante asunto doctrinal de la Iglesia Católica.

Me permito a continuación presentarles las declaraciones del Magisterio de la Iglesia y de algunos teólogos en materia de la enseñanza de las raíces judías del Catolicismo:

“Como es tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos”. Concilio Vaticano II. Declaración Nostra Aetate, numeral 4.

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“La información acerca de estas cuestiones debe ser impartida a todos los niveles de enseñanza y educación del cristiano”. Pontificia Comisión para las Relaciones con los Judíos. Orientaciones y Sugerencias para la Aplicación de la Nostra Aetate No. 4, capítulo II.

“Es urgente implementar en los centros educativos católicos, espacios académicos para estudiar la cultura del Pueblo Judío, con el fin de fortalecer el diálogo Iglesia – Sinagoga y promover en los bautizados la conciencia de las raíces judías del Cristianismo”. CELAM. Conclusiones sobre las Relaciones Judeo-Católicas en América Latina, numeral 4.2.1. Bogotá, octubre de 1985.

“Un mejor conocimiento de la fe y la vida religiosa del Pueblo Judío, tal y como son profesadas y vividas aún hoy, puede ayudar a comprender mejor ciertos aspectos de la Liturgia cristiana”. Catecismo de la Iglesia Católica, numeral 1096.

“La eclesiología habla de cuatro nota ecclesiae: ‘la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica’. Sería conveniente que la Iglesia se dejara instruir por la Epístola a los Romanos y mencionara una nota quinta: ‘la Iglesia es participante de la raíz y la savia del olivo’ (Romanos 11,17). Del contexto se deduce que ‘la raíz’ quiere decir ISRAEL, no únicamente ‘sus padres’ (los Patriarcas)… la consecuencia de contexto de esta metáfora es que la Iglesia, sin la raíz, que quiere decir ‘Israel’, no podría existir; no tendría ninguna ‘raíz’ (a pesar de Cristo)”. EICHER, Peter. Diccionario de Conceptos Teológicos. Editorial Herder, Barcelona, 1990. Tomo II, p. 367.

“El cristianismo, al menos no el marcionista, tiene que incluir el Judaísmo como parte esencial de su concepto propio, incluso tiene que desarrollar una Teología del Judaísmo, ya que Israel es su raíz”. WERBLOWSKY, Zwi. Judaísmo desde el Punto de Vista Judío, en EICHER, Peter, Op. Cit., pp. 593-594.

“Cristianos y judíos tienen en común gran parte de su patrimonio espiritual, rezan al mismo Señor, tienen las mismas raíces, pero con frecuencia se desconocen mutuamente. Nos corresponde a nosotros, respondiendo a la llamada de Dios, trabajar para que quede siempre abierto el espacio del diálogo, del respeto recíproco, del crecimiento en la amistad, del testimonio

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común ante los desafíos de nuestro tiempo, que nos invitan a colaborar por el bien de la humanidad en este mundo creado por Dios, el Omnipotente y el Misericordioso”. S.S. BENEDICTO XVI. Palabras a la Comunidad Judía de Roma en el Tempio Maggiore di Roma. Enero 17 de 2010.

“Por nuestras raíces comunes, ¡un cristiano no puede ser antisemita!”. S.S. FRANCISCO. Discurso a una delegación Del Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas. Ciudad del Vaticano, junio 24 de 2013.

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Capítulo 2

JESÚS DE NAZARET: EL JUDÍO, EL RABINO

Vamos a decir la verdad: a muchos judíos no les gusta que se hable de Jesús de Nazaret porque sus rabinos les han enseñado muchas cosas malas respecto de este importante personaje de la Historia Universal. Las calumnias contra Jesús van hasta el punto de negar que haya existido realmente.

Yo me hago esta pregunta: es posible que dos mil millones de cristianos y mil ochoscientos millones de musulmanes estén tan equivocados con respecto a Jesús? Si Jesús es un mito romano como algunos afirman, cómo explicar que por 2000 años los cristianos estén siempre dispuestos a dejarse asesinar con tal de no renegar de su fe en Cristo? Sencillamente no podemos negar la existencia de una persona sólo porque a algunos revisionistas o autoridades malitencionadas así lo afirmen. Es como si se dijera hoy día que Simón Bolívar jamás existió y que sólo es un mito inventado por campesinos analfabetas, sólo porque sus restos no yacen en Santa Marta, Colombia, donde murió en 1830.

Para adentrarnos a estudiar las raíces judías de la Iglesia, debemos entrar en primer lugar al contexto en que nace la experiencia de fe de Jesús de Nazaret. Daremos algunas claves para poder comprender esto.

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UN RÁPIDO REPASO POR LA SAGRADA ESCRITURA

De entrada, es suficiente repasar toda la historia del Pueblo de Israel, cuyas conexiones con el pasado milenario y el futuro cercano son íntimas, fuertes y profundas. No se puede desligar al pueblo judío de sus orígenes a partir del Patriarca Abraham y su descendencia.

No se puede desligar toda la experiencia liberadora de la salida de la esclavitud de Egipto, en la que Israel deja de ser una confederación de tribus para convertirse en una nación. No se puede desconocer toda la experiencia de la Alianza del Sinaí, que da forma a la legislación judía y en consecuencia, a las bases de la identidad fundamental israelita.

No se puede evadir el compromiso nacional y exhortativo de la predicación profética y el mensaje esperanzador de un Mesías que, además de conceder una libertad plena a todos los judíos, establecería la paz en el mundo.

Es en este contexto que aparece la experiencia y el testimonio de Jesús de Nazaret.

UN JESÚS NACIDO Y EDUCADO EN EL JUDAÍSMO

En muchos círculos la predicación homilética y la catequesis desligan muchas veces el contexto en el que nace y se forma Jesús de Nazaret. Esta falla de enseñanza le hace pensar a los bautizados que Jesucristo nada tiene que ver con los judíos, lo que da campo a la Teología de la Suplantación (que enseña que el Pueblo Judío, por haber “matado” a Dios, se halla bajo maldición eterna y que su lugar de Pueblo Elegido vendría a ocuparlo la Iglesia como “el Nuevo Israel”).

El Concepto de “Mesías” es Estrictamente Judío

El término apareció en el Israel bíblico, más o menos en el siglo X a.e.c. “Mesías” o Mashíaj en hebreo, era un título político que recibía el rey, ya que éste pasaba por la ceremonia de la unción (se le derramaba aceite bendecido sobre su cabeza) antes de ser coronado.

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Por eso a los reyes israelitas se les llamaba “Mesías”, porque habían sido ungidos. Tiempo después se pensó que el rey tenía unas gracias especiales de parte de Dios, por eso “Mesías” también significaba “el que tiene de manera especial la presencia de Dios”.

No siempre los Mesías eran israelitas, en la historia bíblica se narra de otros reyes a quienes Dios también les daba el título de Mesías1. Así que no necesariamente un Mesías tenía que ser un israelita, esa creencia surgió después de la deportación a Babilonia, cuando los judíos esperaban a un rey de su propia sangre que los liberara del destierro y de la dominación de otros imperios. Aun así hay no hay que olvidar que el concepto nace dentro de Israel y es al interior de la sociedad judía donde su reflexión y definición serían alimentadas.

Muchos no reconocieron a Jesús de Nazaret como Mesías porque, como señala el Gran Rabino de Colombia Alfredo Goldschmidt, se requería de consenso entre el pueblo y las autoridades de Israel para determinar que cierta persona era el Mesías… en el caso de Jesús de Nazaret sencillamente no hubo consenso.

Otra posición de la ortodoxia judía explica que, lo que el pueblo esperaba era un Mesías militar, político y religioso que destruyera al Imperio Romano y le devolviera a Israel su soberanía (ciertos sectores judíos esperan hasta hoy día ese tipo de Mesías), y como Jesús de Nazaret no lideró ninguna resistencia armada contra Roma, por eso tampoco se le reconoció como Mesías.

A lo largo de la historia del Pueblo Judío se han levantado decenas de Mesías, algunos por auto-proclamación, otros por nombramiento2.

1 Como por ejemplo, a Ciro el rey de Persia; véase Isaías 45,1

2

100 años después de la crucifixión de Jesús, el famoso rabino Akiva, que en ese tiempo presidía el Sanedrín, nombró al Shimeón Bar Kojba como “Mesías” (para profundizar al respecto véase HOLDER, Meir. History of the Jewish people: from Yavne to Pumbedisa. Brooklyn, NY: Mesorah Publications 1986).

El más reciente nombramiento de Mesías fue el del rabino Menajem Mendel Shneerson, mejor conocido como el Rebbe de Lubavitch, quien vivió en Nueva York hasta su muerte a

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De Mesías Político a Religioso

Tiempo después se asumió la figura de Mesías como un redentor religioso y se le asignaron algunas tareas proféticas, como por ejemplo: reconstruir el Templo de Jerusalén en su Venida, establecer la paz mundial, hacer de Israel una super-potencia mundial, etc.

Pero es el Cristianismo quien le dio al Mesías una configuración estrictamente espiritual, soteriológica3 y universal, por eso para los cristianos Jesús de Nazaret es el Mesías (“Mesías” en griego se dice Xristos, que luego se latinizó en Roma por Christus y nos quedó en castellano como Cristo).

Los gnósticos de la Edad Antigua concebían que Xristos no era ningún título político sino que era una energía presente en el universo y en cada ser viviente, por eso ellos y el actual Movimiento de la Nueva Era hablan de la famosa “energía crística”.

Jesús Nacido en la Ley Judía

Una revisión del Nuevo Testamento también nos permite ratificar esta afirmación. En Gálatas 4,4, encontramos que el Apóstol San Pablo de Tarso enfatiza en Jesús “nacido de mujer, nacido bajo la ley”.

“Nacido de mujer”, esto es, que no vino directamente del Cielo como los dioses greco- romanos, sino que siguiendo el depósito de fe de la Iglesia, siendo de naturaleza divina, asume naturaleza humana con todas las implicaciones que conllevaba esto para salvar a la Humanidad4… lo que en la doctrina de la Iglesia Católica se le conoce como encarnación del Verbo.

mediados de los años noventa del siglo XX. Muchos de sus seguidores lo presentan hoy día como Mesías.

3

La Soteriología es un área de la Teología que analiza el acontecimiento de la Salvación. 4

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“Nacido bajo la ley”, esto es, sujeto a la Ley de Israel que Dios estableció para Su pueblo escogido. Fue esto así? Nuevamente el Evangelio nos dice que Jesús fue circuncidado conforme a la Ley judía5 y, por ser primogénito, fue presentado al Templo a los 40 días de nacido para pagar el Pidión haBen o rescate del primogénito, conforme a la Ley de Israel6.

El Santo Papa Juan Pablo II hizo una gravísima advertencia a quienes pretenden afirmar que da lo mismo si el Maestro de Galilea hubiera nacido judío o no, y que eso no hubiera afectado su misión redentora:

“… quienes consideran meros hechos culturales contingentes que Jesús fuera judío y que su ambiente fuera el mundo judío -hechos que a su juicio podrían ser reemplazados por otra tradición religiosa sin que la persona del Señor perdiera su identidad- no sólo desconocen el significado de la historia de la salvación, sino que, más radicalmente, atacan a la verdad misma de la Encarnación, haciendo imposible un concepto auténtico de inculturación”7.

Por otra parte Jesús, como cualquier judío devoto, asistía a la sinagoga. Las reuniones sinagogales eran y siguen siendo hasta el día de hoy, los sábados, como parte de las actividades de honra al sagrado precepto del Shabat8.

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Lucas 2,21. Antiguamente el calendario litúrgico católico latino celebraba el 1º de Enero como “Fiesta de la Circuncisión del Señor”, pero actualmente y en armonía con la tradición litúrgica siriaca y bizantina, se enfatiza en la Solemnidad de “María Madre de Dios”. 6

Éxodo 13,2 y 13; Lucas 2,22-23. Esta festividad se celebra en el calendario litúrgico latino el 2 de febrero junto con la solemnidad de la Virgen de la Candelaria.

7

JUAN PABLO II. Discurso a los participantes del simposio sobre "Las Raíces del Antijudaísmo en los Ambientes Cristianos". Roma, 31 de octubre de 1997.

8

Éxodo 31,16-17. Levítico 19,30. Nehemías 9,14. Isaías 56,2; 58,13-14. Jeremías 17,22. Marcos 1,21.

Para profundizar acerca del contexto judío del Maestro de Galilea véase SÁBAN, Mario. El judaísmo de Jesús. Buenos Aires: Editorial Saban 2008.

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Jesús Era un Rabino Halájicamente Ordenado

Todo indica que Jesús de Nazaret no sólo no era ningún analfabeta campesino como muchos afirman, sino que por el contrario, asistió a la Yeshivá (Escuela Rabínica) y se formó como rabino, es decir, como Maestro de la Ley Judía. Veamos qué nos dicen los Evangelios al respecto:

En Mateo encontramos: “recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus

sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda

enfermedad y toda dolencia en el pueblo”9.

Sin duda, para poder lograr esto y por deducción simple, Jesús tuvo que haber recibido formación rabínica y tener un reconocimiento tanto del rabinato de su época como del pueblo, para poder obtener semejante permiso… no cualquiera podía (ni siquiera puede aún hoy día) predicar en una sinagoga!10.

Los Fariseos mismos reconocían la legalidad de su rabinato aunque no estuvieran de acuerdo con sus enseñanzas: “Se levantó un maestro de la Ley [es decir, un rabino], y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»”11.

Veamos detalladamente esta escena. El contexto de la situación está enmarcado en el regreso de los 72 discípulos enviados por Jesús a predicar, quienes le han reportado el éxito de su misión. Como veremos más adelante, no todos los fariseos eran enemigos de Jesús sino que muchos de ellos (algunos rabinos) estudiaban Torá con él. Se levanta uno de esos rabinos y le llama “Maestro”.

9

Mateo 4,23. 10

Mateo 13,54. Marcos 1,21. Lucas 4,33-37. 11

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Ahora bien, cómo se dice Maestro en hebreo? Rabí o Rab. En el Pueblo Judío no se le llama así a nadie que no haya recibido la Semijá (Ordenación Rabínica).

De otro lado veamos la actitud de los Cohaním (Sacerdotes), quienes nunca le prohibieron predicar en el Templo12. Para poder enseñar en el lugar más sagrado para el Judaísmo del siglo I, se tenía que ser un rabino certificado, del más alto nivel y de amplia aceptación popular porque no cualquiera podía levantar su voz en el Templo para impartir enseñanza. Jesús era, pues, un rabino ampliamente reconocido que contaba con sus respectivas credenciales aceptadas por la gente y buena parte de las autoridades judías de su tiempo. Me parece muy importante haber podido demostrar con los mismos Evangelios esta cuestión en un contexto en donde vemos a algunos individuos que, de manera irresponsable y teniendo otros intereses, se autoproclaman “rabinos” sin ser ordenados ni haber estudiado para ejercer este ministerio… generando así graves malentendidos y confusiones en las relaciones entre el Judaísmo y el Cristianismo.

Jesús Aclara que No Vino a Fundar Ninguna Nueva Religión

Una de las afirmaciones más comunes entre muchos teólogos (y que ha pasado a muchos libros de historia) ha sido la de que Jesucristo fundó una religión nueva llamada Cristianismo, por lo que existe un imaginario colectivo que así lo acepta. Pero esta afirmación no tiene ningún tipo de base, ni histórica ni mucho menos bíblica. Veamos qué dice Jesús a sus discípulos en el Sermón del Monte:

“No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda”13.

En el versículo 17 vemos la advertencia del Maestro de Galilea porque

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Marcos 12,35. 13

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muchos estaban pensando que su predicación inauguraba una nueva religión, opuesta al Judaísmo. Jesús aclara que Él no había venido al mundo a echar a tierra la Torá y los Profetas (es decir, la Biblia Hebrea que contiene el testimonio de la Torá y los Profetas, que en el Judaísmo se le llama Tanáj y que entre los cristianos recibe el nombre de Antiguo Testamento).

Para la mente occidental esto suele entenderse literalmente, pero resulta que hay mucho más de fondo que compromete la Torá y los Profetas. La Torá no es simplemente un libro sagrado, abarca mucho más que el texto escrito. A hablar de Torá no sólo hay que incluir el texto sagrado sino además toda la tradición, las normas, las costumbres que están íntimamente enlazadas a la Torá misma. No existe cultura judía sin la Torá, a la vez que no existe Torá sin cultura judía.

Es decir, Jesús le aclara al pueblo que Él no viene a acabar con la Torá escrita sino que tampoco viene a destruir todo lo demás que hace a Israel la nación que es: Shabat, Kashrút14, festividades, preceptos, normas…

El Maestro sigue diciendo: “No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”. Muchos predicadores han entendido literalmente esta expresión y concluyen que aquí Jesús dice que viene a cumplir la Ley Judía con todo su rigor para que ningún otro ser humano tenga que cumplirla en el futuro.

Esta conclusión está además de alimentada por el antisemitismo teológico, por una tergiversada lectura e interpretación de las cartas de San Pablo y de la Carta a los Hebreos, en las que se muestra una Torá mala, maldita, esclavizante e inhumana, lo que se supone, Jesucristo habría abolido y anulado en su totalidad con su muerte y Resurrección; pero una cuidadosa lectura del Evangelio en su redacción original nos muestra algo completamente diferente.

Veamos este versículo en su original griego:

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La Kashrút es la disciplina de alimentación judía conforme a lo que el capítulo 11 del Levítico prescribe.

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He resaltado en azul la frase que estamos analizando, cuya fonética se lee así:

“uk ílton katalúsai al-la plirósai”.

El último verbo que aparece, plirósai (dar cumplimiento) tiene en griego la connotación de complementar, de llenar con algo lo que faltaba por llenar. Es decir, si seguimos el texto original griego, lo que está diciendo Jesús es que Él no viene a destruir la Ley Judía sino a complementarla para que ahora sí, Israel tenga una Torá perfecta y completa en su totalidad.

Pero aquí no termina este asunto, Jesús cierra la discusión advirtiendo a sus discípulos venidos del Judaísmo que deben seguir cumpliendo la Torá, incluso el más pequeño de los 613 mandamientos de la Ley Judía. Y lo dice en los siguientes términos consignados en Mateo 5,19:

“Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”.

Por esto no se debe pensar, como han afirmado algunos teólogos, que “Jesús es ruptura con el Judaísmo”, porque el Evangelio nos está diciendo todo lo contrario.

Más adelante explicaremos las razones por las cuales los creyentes en Jesús de origen no- judío no están obligados ni deben observar la Ley Judía, que ha sido otra enseñanza impartida por ciertos predicadores que creen que abandonando la fe cristiana y abrazando la cultura y la religión judía

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asegurarán su salvación eterna.

Jesús y los Fariseos No eran Tan “Enemigos”

Muchos cristianos creen que las discusiones entre Jesús y los fariseos eran verdaderos combates llenos de odio y a muerte, pero esto tampoco es verdad, si bien algunos fariseos no simpatizaban con el Maestro de Galilea.

Aclaremos en primer lugar que los fariseos, más que un grupo político judío que simpatizaba en cierta manera con los romanos15, era un grupo religioso dedicado a preservar el estricto cumplimiento de la Torá en medio de la invasión cultural greco- romana en suelo israelita, de ahí que si uno en ese tiempo quería conocer la expresión más pura y correcta del Judaísmo, uno debía ir a los fariseos.

Los fariseos cargaban sobre sí la salvaguarda de la tradición judía, que ya en sus tiempos estaba tabulada en la Mishná16. Jesús de Nazaret conocía perfectamente la Mishná porque ésta hacía parte de la tradición oral de la Torá.

En el tiempo de Jesús ya existían escuelas rabínicas y era de lo más normal que se presentaran discusiones acerca de la Halajá o legislación judía; un rabino decía que esto había que hacerlo de tal forma, pero otra escuela lo contradeciría, y hasta aparecía una tercera y cuarta opinión sugiriendo otra cosa distinta que las dos primeras propuestas.

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Siempre y cuando los romanos no cometieran el error de los griegos con Antioco Epifanes a la cabeza, que no sólo dominaron política y militarmente a Israel sino que además ejecutaron una de las campañas de persecución religiosa más sanguinarias de su tiempo, prohibiendo so pena de muerte el estudio de la Torá y la observancia del Shabat y de todas las demás normas judías. Véase 1 Macabeos caps. 1 – 6.

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La Mishná es el conjunto de normas relacionadas al cumplimiento de los 613 mandamientos de la Torá; su tabulación por escrito concluyó en el siglo II gracias al trabajo del rabino Yehudá HaNasí. Está distribuida en órdenes y tratados. Para una mejor comprensión de su contenido lo explicaré con la siguiente frase: la Torá nos dice qué mandamientos debemos observar, la Mishná nos explica cómo debemos cumplir esos mandamientos.

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En el tiempo de Jesús los fariseos le dieron mucha más importancia a la Mishná que a la Torá misma (en el Judaísmo ortodoxo se considera la tradición oral judía como también revelada por Dios), llegando en ocasiones a desviar por completo el espíritu de la mitzvá o mandamiento.

También su obsesión colectiva por la pureza y por hacer lo que sea por no contaminarse con nada que proviniera de los no-judíos, les llevó a desarrollar una cultura de xenofobia que se desarrolló con mayor énfasis en la literatura rabínica medieval y que hasta el día de hoy se mantiene en los círculos más radicales de la ortodoxia judía.

Jesús deja siempre su posición firme de que “si existe un conflicto entre la Torá y la Mishná, la Torá tiene la última palabra”, y también que “si hay un conflicto entre la Torá y la ética universal, la ética universal está por encima de la Torá misma”, que es exactamente el principio halájico del Judaísmo Liberal e Independiente.

Los casos concretos de las discusiones por el ritual del lavado de manos, por las espigas arrancadas en Shabat, por sanar enfermos en Shabat, por comer junto a los que los fariseos señalaban como “no-judíos, paganos y pecadores”, el caso de la mujer adúltera que iba a ser apedreada conforme a la Torá, el tributo debido al César, acerca de cuál era el mandamiento más importante… todos estos casos son el típico caso de una discusión entre escuelas rabínicas.

Si Jesús hubiera desconocido tanto el texto de la Torá como la tradición oral judía y sus mecanismos de interpretación y de debate, sin duda estas discusiones consignadas en los Evangelios no se hubieran presentado, ya que uno no puede ni debe hablar de lo que no sabe (aunque hoy día y lamentablemente mucha gente, en su ignorancia y arrogancia, suele hablar de lo que no tiene ni la menor idea!).

Además es falso que todos los fariseos, escribas y maestros de la Ley odiaban a Jesús. Los Evangelios nos muestran cómo Jairo, el principal de una sinagoga, se arrodilló ante Jesús pidiendo la sanación de su hija17; varios

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fariseos de Jerusalén lo felicitaron por la respuesta dada a los saduceos18. Nicodemo, un fariseo reconocido, buscaba a escondidas a Jesús para dialogar con él19. Muchos fariseos y escribas se sentaban a los pies de Jesús para él les enseñara Torá20, y hasta lo invitaban a sus casas para comer junto con él como el caso de Simón el fariseo21.

Entonces, Cómo Entender el Capítulo 8 del Evangelio de Juan?

Muchos cristianos citan el Evangelio de Juan, especialmente el capítulo 8, para demostrar que los judíos estamos completamente perdidos y bajo maldición eterna; especialmente se citan los versículos 41 al 44, en los que Jesús acusa a los judíos de ser “hijos del diablo”.

En primer lugar, hay que especificar a qué clase de “judíos” se estaba dirigiendo Jesús. Una lectura de contexto de este capítulo nos muestra que el Maestro estaba hablando al interior de Templo de Jerusalén, de lo que se deduce, estaba rodeado de una gran cantidad de fariseos, escribas y sacerdotes levitas, la gran mayoría de ellos opositores públicos de la enseñanza de Jesús.

De otro lado el mismo evangelio aclara que todas estas palabras de Jesús llevaron a que muchos judíos creyeran en Él22, así que no podemos afirmar que Jesús, el judío más observante de la Torá, estaba maldiciendo a todos sus compatriotas. Esto contradeciría desde sus mismas bases la vocación mesiánica de Jesús de Nazaret, ya que una de las características de un Mesías enviado por Dios es, justamente, demostrar con el amor a la Humanidad que se ama sinceramente al Padre Celestial, y amar de corazón al propio país para demostrar que se ama verdaderamente a la Humanidad.

18 Lucas 20,27-39. 19 Juan cap. 3. 20 Lucas 5,17. 21 Lucas 7,36. 22 Juan 8,30.

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En tercer lugar la acusación de “hijos del diablo” iba específicamente contra las autoridades religiosas que no sólo tergiversaban con sus enseñanzas revestidas de “reveladas por Dios” la correcta observancia de la Torá, sino que además de negarse a reconocer a Jesús como Mesías maquinaron su asesinato.

Teniendo en cuentas estas explicaciones, no se debe hace una lectura literal de este capítulo del Evangelio de Juan para justificar el odio contra un grupo de personas (en este caso contra los judíos). Ningún tipo de enseñanza u opinión cristiana que tenga connotaciones discriminatorias puede justificarse en el tiempo y el espacio, ya que tales posturas contradicen abiertamente el Gran Mandamiento del Amor23 y del perdón24 al que todo cristiano está obligado.

La Eucaristía Fue Instituida en la Cena Pascual Judía

Muchas personas, con base en la famisa pintura de “la Última Cena” de Leonardo Da Vinci (cuya réplica la tienen muchas familias católicas en el área del comedor o detrás de la puerta de sus casas) se imaginan la Última Cena como una comida común y corriente con pan normal, y que en ese contexto es que la Sagrada Eucaristía fue instituida. Nada más alejado de la realidad que eso!

Los Evangelios nos narran con detalles que Jesús, la víspera de su muerte, comió la Pascua con sus discípulos25. Una de las comidas más simbólicas del

Séder Pésaj o Cena Pascual, es la matzá o pan sin levadura; este no es un pan

blando y esponjoso como muchos se imaginan, sino que es una lámina tostada hecha solamente con harina de trigo y agua, y cuya masa no se deja reposar (si se dejara reposar la masa, ya no sería matzá26 – pan ácimo – sino

23 Juan 13,24-25. 24 Mateo 18,21-22. 25 Mateo 26,18. Lucas 22,15. 26 Éxodo 12,15.

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jamétz – pan leudado – y no sirve para comer durante la Pascua).

Esa clase de pan fue el que Jesús comió en la Última Cena y el que presentó a sus discípulos como Su cuerpo, el cual se entregaba para redención27. Esto sucedió durante el rito del Afikomán, que es cuando se entrega a los comensales pedacitos de una porción de la matzá que ha sido apartada al inicio del Séder.

Como buen judío devoto, el rabino Jesús de Nazaret siguió a rajatabla todos los rituales ordenados por la Ley Judía para la celebración de la Cena Pascual, con la novedad de re-significarlos en clave de Salvación por su intermedio.

Prueba de ello es, además, el rito de la Bendición de la Tercera de cuatro copas que se beben durante el Séder, que es conocida en nuestra Tradición como la Copa de la Salvación. Es esta tercera copa a la que hacen relación los Evangelios cuando narran que Jesús tomó la copa acabada la cena (o sea, inmediatamente después del rito del Afikomán y la acción de gracias por la comida), elevó la correspondiente bendición y la dio a beber a sus discípulos como Su sangre, con la cual se sellaba la Nueva Alianza28.

Una de las experiencias más bellas que he vivido es la de poder compartir con comunidades parroquiales y algunos grupos de oración, en el marco de la Semana Santa, la celebración del Séder Pésaj para poder explicar con todos los detalles y en medio de todos los ritos tradicionales de la Cena Pascual, cómo y en qué momentos ocurrieron los episodios en los que Jesús instituyó la Sagrada Eucaristía, y no me canso de decir a los comensales: “si ustedes quieren valorar al extremo la Eucaristía, tienen que venir a esta Cena Pascual y encontrarse en el espacio y en el tiempo con Jesús a través de este alegre y solemne momento”.

27

Lucas 22,19. 28

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MATARON LOS JUDÍOS A JESÚS?

Otra justificación que ciertas personas usan para legitimar el odio contra los judíos como cosa que agrada a Dios y para desagraviar la crucifixión de Jesús es la exclamación que, según el Evangelio de Mateo, dirigió la muchedumbre que exigió la muerte del Maestro de Galilea: “caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos”29. Y así estas personas concluyen que todo el Pueblo

Judío, tanto el del siglo I como el de hoy día, es responsable del asesinato de

Jesús… en muchas iglesias se sigue enseñando esto causando que los fieles alimenten aún más el odio contra los judíos!

Es Verdad que los Judíos Matamos a Jesús?

Muchos piensan que en el siglo I las autoridades judías tenían la potestad de ejecutar a los criminales mediante la crucifixión, pero no es así. La misma Historia Universal confirma que la crucifixión era una práctica de ejecución inventada por los asirios y los persas, práctica que luego fue asumida por los romanos. De hecho, los romanos se especializaron en inventar y tornar en más complejas las prácticas de la crucifixión, haciendo de ella la más horrible de las ejecuciones que pueblo alguno haya podido desarrollar contra sus oponentes sometidos en la Edad Antigua.

Por su parte, la Ley Judía prohibía ejecutar a cualquier reo clavándole en madero alguno y dejándolo expuesto a la vista de la gente. En la Torá, en Deuteronomio 21,23 está escrito: “no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que El Eterno tu Dios te da por heredad”. La única pena capital establecida era el apedreamiento y no otro tipo de ejecución. Cómo iban a demandar los judíos de Jerusalén del siglo I una modalidad de pena capital que la misma Ley Judía prohíbe explícitamente? Eso sería contradictorio!

De otro lado, una cuidadosa revisión de los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) demuestra también que los judíos no crucificaron a Jesús; en ninguna parte de los Evangelios aparece tal afirmación.

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Así las cosas, es completamente erróneo afirmar que “los judíos crucificaron a Jesús”. No existe evidencia alguna de ello.

Quiénes Arrestaron a Jesús?

El imaginario colectivo sugiere que fueron los guardias del Templo los que arrestaron a Jesús, pero en los Evangelios encontramos que quienes lo arrestaron eran una compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos… nada menos que autoridades al servicio del Imperio Romano, para quien la presencia de Jesús sí representaba un peligro para su dominio30.

Permítanme citar por un momento el Cuarto Evangelio, que suministra una información muy importante: según el texto, Jesús fue llevado ante Anás, el suegro de Caifás. Este procedimiento se efectuó en Israel bajo dominio romano con mucha frecuencia con quienes eran vistos como una amenaza para el gobierno de los romanos en Tierra Santa, y en consecuencia a los beneficios que el poder romano les otorgaba a los Saduceos (un sector de la casta sacerdotal levítica, que descendían del linaje de Tzadók31, y de ahí su nombre) que se aferraban a un poder político del cual el pueblo no estaba de acuerdo.

Así las cosas, tenemos que sacar de la jugada al Pueblo, el cual no tiene responsabilidad alguna en el arresto de Jesús.

El Juicio de Jesús Ante el Sanedrín

Otro punto de controversia referente a la muerte de Jesús es el juicio al que el Sanedrín le sometió. Es importante aclarar qué fue lo que pasó.

Si seguimos cuidadosamente la lectura de los Evangelios, encontraremos que Jesús fue llevado la madrugada del Día de la Pascua ante la máxima autoridad

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Mateo 26,47; Marcos 14,43-50; Lucas 22,47-53. 31

Tzadók fue Cohen Gadól (Sumo Sacerdote) en tiempos del rey David, según 2ª. Samuel 8,17.

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del Judaísmo en aquel tiempo: el Beit Din (en griego synedrión, en castellano “sanedrín”). Este era un consejo de justicia conformado por 71 jueces, entre eminentes rabinos y sacerdotes; pero había un miembro más: el Cohen Gadól (el Sumo Sacerdote), quien era considerado la representación suprema de la autoridad de Dios sobre la tierra desde los tiempos de Aarón, el hermano de Moisés.

En el Judaísmo existe un consenso al opinar que varias cosas en este juicio relatado por los Evangelios no encajan, pero no es porque los Evangelios estén mintiendo sino por los procedimientos que se tomaron en contra de Jesús. Para empezar el Beit Din no podía sesionar en festividades32, y según los Evangelios a Jesús se le juzgó en plena festividad de Pésaj (la Pascua Judía). Así que en primer lugar tenemos aquí una sospecha inicial de que algo anda mal.

Segundo: Estos jueces condenaron a Jesús sesionando de noche, otra cosa totalmente ilegal, ya que los casos de pena capital sólo podían juzgarse durante el día como establece la Mishná: “Los procesos de sangre se celebran durante el día y la decisión ha de ser tomada de día”33.

Además la misma norma estipula que los casos capitales no pueden juzgarse en víspera de Shabat (o sea, el viernes en la tarde) ni en vísperas de días festivos (desde la tarde anterior al día de la fiesta): “Por eso no puede realizarse un proceso de sangre en la vigilia de Shabat o de día festivo”34.

Tercero: el Beit Din sólo podía sesionar a puerta abierta (para que todo el pueblo fuera testigo) y en la modalidad de quórum pleno (es decir, todos los 72 miembros incluyendo el Sumo Sacerdote), pero aunque los Evangelios señalan de que fue el Sanedrín quien juzgó a Jesús, y si tenemos en cuenta que el juicio contra él ocurrió en la madrugada de la festividad más importante del año hebreo, todo el mundo estaba en sus casas durmiendo porque era día festivo, fiesta de precepto… no cabe duda de que no sólo no

32 MISHNÁ, Sanedrín, 4:1. 33 Masejet Sanedrín 4:1 34

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hubo presencia del pueblo esa madrugada (cosa también ilegal), sino que sólo llamaron a unos cuantos miembros del Beit Din para juzgar al Maestro de Galilea (no es descabellado pensar que solamente llamaron a aquellos miembros del Sanedrín que eran declarados enemigos de Jesús para poder manipular las decisiones sin tener que debatir con los demás miembros que sí apoyaban al Nazareno).

Cuarto: quienes sirvieron de testigos contra Jesús resultaron ser falsos testigos35, y la Ley judía prohíbe servir como falso testigo36. Además los Evangelios nos relatan que los testigos se contradecían en sus testimonios37, lo que anulaba automáticamente el juicio contra Jesús porque la Mishná dice: “si uno de los testigos contradice al otro, el testimonio no puede ser aceptado”38.

Quinto: la Mishná dice que había que presentar públicamente las votaciones a favor o en contra del acusado: "En cada extremo se colocaba un secretario, cuya actividad consistía en registrar los votos. Se registraban los votos a favor de los acusados, y los de aquellos que se oponían”39. Pero los Evangelios coinciden en que hubo unanimidad en la sentencia del Sanedrín… es lo lógico! Unanimidad compuesta por unos cuantos jueces del Beit Din que, transgrediendo la Ley Judía, sesionaron de noche, sin la presencia del pueblo, sin la presencia del resto de los jueces, presentando falsos testigos para dar la apariencia de un “juicio justo”, y para empeorar las cosas: en plena festividad de Pascua!

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Mateo 26,59-61. Marcos 14,55-59. 36

"El juez deberá dirigirse a cada testigo de la siguiente manera: ‘No es una conjetura, o cualquier cosa que puedas haber oído, lo que pedimos de ti... si provocaras que el acusado fuera condenado injustamente, su sangre clamará venganza contra ti, y Dios te pedirá cuentas, así como él hizo con Caín por la sangre de su hermano Abel " (MISHNÁ. Sanedrín 1:5). 37 Mateo 14,57-59. 38 MISHNÁ. Sanedrín 5:2. 39 MISHNÁ. Sanedrín 6:8.

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Así las cosas tenemos aquí un juicio completamente injusto e ilegal en todo sentido porque no se cumplieron con todos los procedimientos halájicos (es decir, conforme a la Ley Judía).

Jesús No Fue Condenado por Decir que Era “Hijo de Dios”

Uno de los más grandes malentendidos entre el Judaísmo y el Cristianismo es la acusación de que el Sanedrín condenó a Jesús por haber dicho que era el Hijo de Dios. Esta acusación es falsa porque en el Judaísmo decir que uno es Hijo de Dios no constituye blasfemia40. Todo lo contrario, para el Judaísmo todo ser humano es Hijo de Dios, como versa en el Talmud: “Para bien ó para mal, ustedes son siempre llamados Sus hijos”41.

El Cohen Gadól Caifás no podía condenar a Jesús porque, como lo relatan los Evangelios, los testigos presentados se contradecían entre sí en su testimonio y nada pudieron probarle al Maestro. Y la Ley Judía prohíbe condenar a un reo sin testigos veraces… y aún más! Aunque el acusado se declarara contra sí mismo, no se le podía condenar si dos testigos no sustentaban los cargos que se les imputaba.

En este punto Caifás cometió otra transgresión a la Ley Judía: envió a la muerte a un inocente42, sólo porque éste protestaba contra el fanatismo religioso de los fariseos, contra la xenofobia, contra el clasismo, contra el elitismo, contra el racismo y contra la corrupción y el prevaricato de las altas autoridades judías que estaban al servicio de los intereses romanos.

Es más: la Ley Judía dice que, aunque el acusado dijera que él era el Mesías, aun así no era sujeto de condenación alguna, en primer lugar porque la Ley Judía no acepta que nadie se acuse contra sí mismo43, y en segundo lugar

40

2a. Samuel 2,7; Salmo 2,7; Talmud Babí Taanit 24b; Berajot 17b; Hulin 86a; Mishná Masejet Taanit 3:8; Mishná Berajot 5:1.

41

Kidushin 36a. 42

La Torá dice: “no matarás al inocente ni al justo” (Éxodo 23,7). 43

“Tenemos como principio fundamental de nuestra jurisprudencia que nadie puede traer

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34

porque no hay culpa si la persona en cuestión no utiliza explícitamente el Santo Nombre de Dios (cosa que sí equivalía a blasfemia como lo señala el Talmud44), ya que afirmar ser el Mesías no demostraba nada ante el Beit Din y porque además la condición de Mesías requería consenso general entre el pueblo y las autoridades religiosas.

La pena capital señalada por la Torá para el caso de blasfemia era el apedreamiento45… pero había un problema: estando bajo dominación romana no se podía ejecutar a nadie sin permiso de las autoridades invasoras. La excomunión religiosa no serviría de nada, Caifás y sus secuaces lo sabían y necesitaban hallar una causal válida ante la ley romana (no ante la Ley Judía porque ese recurso ya se había agotado) para matar a Jesús.

Y con la acusación de autoproclamarse rey sin haber sido nombrado por el César, condujeron al Maestro de Galilea ante la máxima autoridad romana de la región: el procurador Poncio Pilato.

En conclusión, el juicio del Sanedrín contra Jesús de Nazaret fue, desde todo punto de vista, un juicio inválido, ilegal, injusto y viciado desde sus mismas bases…. pero no es acaso lo mismo que sucede en muchos países, en donde miles de profetas y santos son asesinados por el poder público o por los matones al servicio del poder político, económico, social o religioso, a causa de sus palabras que reclaman libertad, paz, justicia y respeto a la dignidad humana?

El Juicio De Jesús Ante la Ley Romana

Debemos tener en cuenta que el Imperio Romano ajusticiaba a diestra y siniestra por cualquier motivo, pero declararse “rey” sin haber sido nombrado por el Emperador constituía un delito de extrema gravedad, cuyo castigo era la muerte en la cruz.

legalmente constituido, tal confesión no debe ser utilizada en su contra... nuestra ley no condena por la simple confesión de un solo acusado”. MISHNÁ. Sanedrín 6:2.

44

MISHNÁ. Yoma 3:8; 6:2; Sota 7:6; Sanhedrin 7:4. 45

(35)

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Jesús de Nazaret lo sabía muy bien, al declarar su dignidad de rey ante una autoridad romana era firmar su propia sentencia de muerte… Jesús no fue asesinado accidentalmente, él sabía perfectamente lo que estaba haciendo cuando habló con el procurador romano Poncio Pilato y le ratificó “sí, soy rey, tú lo has dicho”… aunque lo hizo dudar cuando le explicó “mi reino no es de este mundo”; por eso Pilato le dijo a sus acusadores “yo no hallo culpa en este hombre”46.

Pilato creyó que castigando a Jesús con la flagelación (una serie de golpes con azotes que tenían puntas de hierro que desgarraban la piel) calmaría la sed de venganza de sus enemigos, pero no fue así. Las autoridades judías que odiaban a Jesús invocaron la crucifixión contra el Nazareno. La presión de las autoridades judías que animaron a cientos de habitantes de Jerusalén para que exigieran la muerte de Jesús agravó la situación, y Pilato entregó al Maestro a la crucifixión.

No Es Verdad que “Todo El Pueblo” Demandó su Ejecución

En los Evangelios encontramos que una muchedumbre gritaba a Pilato “Crucifícalo! Crucifícalo!”. Todo aquel que sea un verdadero estudioso de la Torá y de la Ley Judía sabe perfectamente que está prohibido desear o demandar la maldición de otro judío, como versa en el Talmud: “cada judío es responsable por el otro”47.

Quiénes gritaban “crucifícale!”? está claro que las autoridades rabínicas y sacerdotales que los condenaron inicialmente. En segundo lugar cierto sector de la muchedumbre que, como siempre sucede en cualquier nación a lo largo de la historia, es susceptible y objeto de cualquier tipo de manipulaciones de aquellos que ostentan el poder.

Pero es completamente falso que “todo el Pueblo Judío” sea responsable de la ejecución de Jesús. En el Evangelio de Lucas encontramos que otra

46

Lucas 23,1-25. 47

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muchedumbre le seguía en el camino hacia el Gólgota junto con un gran número de mujeres que lloraban y se lamentaban por él48. Todos los que estuvieron presentes en la muerte de Jesús lamentaron que esto hubiera sucedido y se golpearon el pecho en señal de rabia y de dolor49… incluso un soldado romano le reconoció como Hijo de Dios50.

Si todos los judíos de Jerusalén odiaban a Jesús como muchos afirman, qué sentido tenía llorarlo y lamentar su injusta ejecución?

Por Qué Fueron Miles los Sacerdotes del Templo que se Bautizaron Después de la Muerte de Jesús?

Los Hechos de los Apóstoles cuentan textualmente que “multitud de sacerdotes iban aceptando la fe”51. Esto, para los cristianos, pasa desapercibido y se mira como un suceso sin mucha trascendencia en el camino de la Iglesia Primitiva.

Lo que los cristianos no saben es que en aquel tiempo sucedió algo al interior del Templo que motivó a miles de cohaním o sacerdotes levitas a reconocer a Jesús de Nazaret como el Mesías que Israel esperaba, y esto sin duda alguna generó gran revuelo al interior de la casta sacerdotal israelita y del Templo mismo en aquel tiempo, tanto que el Sanedrín de ese entonces ya no sabía qué más hacer para combatir lo que ellos consideraron, una amenaza interna a la seguridad nacional.

La respuesta la encontramos, para sorpresa de los mismos judíos, en el Talmud y en la literatura cabalística. Ambos, el Talmud y el Zohar haKadósh, contienen relatos de cómo, en los días del Templo, el Sumo Sacerdote, una vez al año - en Yom Kipúr o Día de la Expiación - entraba en el Lugar Santísimo y ofrecía un sacrificio por el perdón de los pecados de todo Israel.

48 Lucas 23,27. 49 Lucas 23,48. 50

Mateo 27,54; Marcos 15,39; Lucas 23,47. 51

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Ambos textos mencionan el “milagro de la cinta escarlata” en el cual una cinta de color rojo se volvería blanca milagrosamente, como señal de que Dios había aceptado el sacrificio. Veamos un fragmento del Zohar:

Todos los pecados son perdonados... en este día, las manchas del alma y del cuerpo... todas ese día... Dios hace penitencia por Israel y los purifica de todos sus pecados y no son acusados ante Él... En este día el sacerdote... hace penitencia por él y por su casa y por los sacerdotes y por todo Israel... Y sabían, por una cierta cinta escarlata, si el sacerdote había tenido éxito... Se sabía si el color de la cinta cambiaba a blanco, que había júbilo en lo alto y en lo bajo. Si no, todos quedaban acongojados, sabiendo que su oración no había sido aceptada52.

El que la cinta escarlata se convirtiera en blanca era el signo de que Dios había aceptado el sacrificio y perdonado al pueblo judío sus pecados53. Sin embargo, el mismo Talmud reporta que cuarenta años antes de que el Templo fuera destruido, este gran milagro, que confirmaba la aceptación divina del sacrificio del sacerdote, dejó de ocurrir.

El Talmud dice por su parte:

Originalmente, se acostumbraba amarrar la cinta escarlata en la parte de afuera de la puerta del Templo. Si se volvía blanca el pueblo se alegraba, y si no se volvía blanca se entristecían... Por cuarenta años

antes de la destrucción del Templo la cinta nunca se volvió blanca, sino que permanecía roja54.

La destrucción del Templo ocurrió alrededor del año 70; es decir, que el milagro dejó de ocurrir alrededor del año 30, precisamente cuando tuvo lugar la crucifixión de Jesús. De acuerdo con el Nuevo Testamento, en el mismo

52

Zohar Vayikrá, Sección 3, abreviado. 53

“Aunque sus pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve; aunque

sean rojos como púrpura, se volverán como lana blanca”. Isaías 1,18.

54

Rosh HaShanáh 31b. Yoma 39b. También citado por SCHOEMAN, Roy. La salvación viene de los judíos. Bogotá: Misión Católica Peregrinos del Amor, sin fecha, pp. 71-72.

Referencias

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En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones

D) El equipamiento constitucional para la recepción de las Comisiones Reguladoras: a) La estructura de la administración nacional, b) La su- prema autoridad administrativa

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación