Existe una difundida creencia de que, toda vez que una persona se encuentra proyectada fuera de su cuerpo físico en el plano de fuerzas o astral, se halla dotada de la facultad de ver tanto en el pasado como en el futuro. En todas mis proyecciones conscientes, sin embargo, sólo me ha tocado ver el presente, así como sólo el presente me es dado ver mientras escribo estas líneas.
Hay quienes afirman que en cierto punto, en el plano de fuerzas, existe un registro de todas las cosas que se hayan dicho o hecho nunca y que, en ciertas condiciones, se puede "leer" este Registro. Aunque jamás los he visto —los Registros Akáshicos, como los llaman— y aunque tampoco he visto nunca el futuro, estando consciente, he vivido sin embargo, en estados parcialmente conscientes, en el cuerpo astral, ciertos hechos que no me habían ocurrido todavía en la vida física. En seguida daré más detalles acerca de estas experiencias; entre tanto, permítaseme resumir lo que otros autores han dicho acerca de los Registros Akáshicos.
Los Registros Akáshicos no se encuentran incluidos en ningún Libro de grandes proporciones, sino que constituyen otras tantas impresiones de todas las palabras, de todas las escenas y actos que hayan ocurrido desde el principio de los tiempos en el Eter Universal o "Luz Astral". No debe parecernos esto demasiado maravilloso, sin embargo, pues, si bien en pequeña escala, poseemos algo parecido en nuestra memoria. En alguna parte de nuestro ser se, conserva el cuidadoso registro de nuestro pasado. Diséquese el cerebro y no se encontrará la más mínima huella de lo que llamamos "memoria". Y sin embargo, cada vez que se recuerda un hecho pasado, se tiene la prueba de que éste se halla registrado en algún punto oculto e invisible. ¿Dónde pues, está la memoria? ¿Son los Registros Akáshicos mucho más misteriosos que nuestra propia memoria? La física nos enseña que la luz viaja con una velocidad de unos 300.000 kilómetros por segundo. Existen estrellas fijas tan distantes de la tierra que la luz que partió de ellas hace miles de años recién ahora está llegando a nosotros. Podemos mirar una estrella fija, pero no la vemos como es ahora, o en el punto que ocupa realmente, sino como era y donde estaba cientos de años atrás, cuando los rayos de luz que ahora impresionan nuestra retina, habían salido de ella.
"La luz necesita un tiempo considerable para recorrer tan enormes distancias, aun a la velocidad de 300.000 km/seg. (esto equivale, como sabrá el lector, a dar siete vueltas y media a la tierra en un segundo). Según estos cálculos, la luz que nos llega del sol necesita ocho minutos para recorrer la distancia que separa a la tierra de aquel astro.
"Pues bien, si uno mira al sol, aunque lo vea aparentemente en este momento, sólo ve el sol como era hace ocho minutos y no el sol como es en este preciso momento; el sol de este momento recién podremos verlo dentro de ocho minutos; de modo tal que si hubiera una carrera de caballos en el sol, nosotros recién los veríamos correr ocho minutos después de concluida la carrera.
"Teóricamente, si el sol se alejara de nosotros y pudiéramos seguir viendo lo que en él sucede, la luz, en lugar de necesitar ocho minutos para llegar a nosotros podría requerir un año, y entonces estaríamos viendo las cosas que sucedieron un año antes. Pues bien; algunas estrellas se encuentran a distancias tan grandes que su luz necesita cientos de miles de años para llegar a nosotros, viajando a la velocidad de 300.000 km/seg. (En astronomía las distancias se calculan por medio de lo que se llama unidad 'año luz'; esta unidad representa la distancia que recorre la luz en un año; para tener idea de las dimensiones del universo digamos que hay estrellas distantes a medio millón de anos luz).
"Todo lo cual nos lleva a este punto: supongamos que algo sucediese en la tierra y que al mismo tiempo hubiera alguien en el espacio, a una distancia suficiente, para ver, al contemplar a la tierra, lo que sucedió aquí hace un año; es decir, que la luz que partió de nuestro globo hacia el espacio hace un año, llegará a ese punto en este momento. Supongamos ahora que un sujeto realice cierta acción; dentro de un año el observador teórico situado en aquel punto hipotético podría ver esa acción, es decir, la acción seria registrada dentro de un año (o dentro de cien, mil o un millón de años X, según la distancia a que se encuentre el observador hipotético).
"De modo tal que si uno pudiera alejarse suficientemente en el espacio, siempre existiría un punto, teóricamente, en que podría verse aquella acción registrada en el éter. De modo tal que en ese punto dado las imágenes de los antiguos egipcios están poniendo actualmente, una a una, todas las piedras que forman la Gran Pirámide. La propia creación del mundo puede verse en este momento en el espacio, a una distancia determinada"
Así por ejemplo, vemos todavía la luz de estrellas que han dejado de brillar hace cientos de anos. Las vibraciones lumínicas, puestas en movimiento largo tiempo atrás, existen todavía, después de haber desaparecido la fuente que las originó. ¿Son acaso los Registros Akáshicos más misteriosos? Según se afirma, el éter universal, posee un registro fiel de todo lo que ha sucedido desde el principio de los tiempos los hindúes sostienen que si uno se encuentra lo bastante evolucionado puede llegar a leer estos registros.
Veamos cómo se expresa Swarni Panchadasi, uno de los grandes maestros del arte de la proyección astral:
"Desplazándose hacia cierto punto del tiempo, en la cuarta dimensión, puede verse el cuadro animado de la historia de cualquier parte de la tierra y correspondiente a cualquier época, desde el principio del mundo hasta el presente, o bien la crónica puede invertirse. viajando hacia atrás, es decir, remontándose hasta los orígenes del tiempo.
"También puede viajarse en el astral en las dimensiones espaciales ordinarias, y si así se desea, ver los hechos que ocurrieron simultáneamente en la tierra en un tiempo dado.
"Si hemos de atenernos a la verdad, sin embargo. debernos admitir que los registros reales del pasado... sólo se encuentran en un plano mucho más elevado que el astral y que lo que el sujeto alcanza a vislumbrar no es sino un reflejo (prácticamente perfecto, sin embargo) de los registros originales.
"No obstante, hasta la misma percepción de este reflejo en la luz astral requiere un elevado grado de evolución oculta... Un clarividente ordinario, sin embargo, puede captar a menudo vislumbres ocasionales de estos cuadros astrales, siendo capaz de describir con bastante precisión ciertos hechos que pertenecen al pasado".
Nada más por ahora sobre los Registros Akáshicos que, lamentablemente, el autor de este libro nunca tuvo el placer de contemplar.
1 Es conveniente recordar que aun los psicólogos ortodoxos y los investigadores más científicos han tenido sus dudas, por momentos, con respecto a la veracidad de las explicaciones psicológicas ordinarias de estos casos. Así, al referirse a la maravilla de "Watseka" (Lurancy Vennum) el doctor Hodgson declara que, a su juicio, ese caso pertenecía a la "Categoría Espiritista". (Boletín de la S. P. R., Vol. X, pág. 103.) En forma semejante, el doctor William M'Dougall se vio forzado a concluir
que "Sally", en el caso de Beauchamp (Morton Prince: The Dissociation of a Personalíty también era un "Espíritu". Véase su análisis del caso en el articulo "El caso de Sally Beauchamp", Boletín de la S.. P. R., Vol XIX, págs. 410 a 431), especialmente la página 430. — H. C.