Existen varios sueños "repetidores" causados por la exteriorización del cuerpo astral, que estudiaremos a continuación: 1. Sueños de caídas.
2. Sueños de vuelos. a) Sueño de nadar. b) Sueño de vuelo (vertical). c) Sueño de los pasos gigantes. 3. Sueño de los aleteos del cuerpo y de la cabeza. 4. Sueño de los golpes en la cabeza.
5. Sueño del avance hacia un objeto espectral.
¿Ha experimentado el lector alguna vez los sueños de volar y de caer? Si es así, sabrá perfectamente cuán desagradables son. Se han expuesto muchas teorías para explicar estos sueños, pero algunas son tan incorrectas como eminentes sus creadores. Y no obstante, estos sueños son sumamente fáciles de explicar, toda vez que se ha experimentado la proyección astral. Veamos cómo se expresa Walsh con respecto al sueño de caer; adviértase la forma en que lo compara con lo que ya hemos aprendido de la proyección astral. Cito al Dr. Walsh:
"Los sueños de caídas no son nada agradables. Por lo general provocan un shock que despierta al que sueña (repercusión). Corre la superstición de que si el sujeto llega al fondo del precipicio, sobreviene la muerte. Claro está que esto es pura imaginación. y el único argumento en defensa de tal punto de vista es que naturalmente no podemos despertar a una persona muerta y preguntarle si había tenido o no semejante sueño; pero, por otro lado, tampoco puede probarse esta superstición. Puede sí suceder que los sujetos histéricos o nerviosos tengan sueños de caídas tan vívidos que determinen una parálisis funcional o debilitamiento paralelo del organismo.
"El sueño de caer puede ir asociado con el de volar, sucediendo a éste, o bien puede ocurrir independientemente. Una persona puede soñar, por ejemplo, que vuela placenteramente y luego, que se precipita súbitamente; o bien puede soñar que cae desde la cumbre de una montaña u otro lugar elevado, sin ningún sueño previo de volar. En estos sueños de caídas nos despertamos siempre antes de llegar al fondo; esto sucede porque al producirse el sueño ya estamos en vías de despertarnos o bien porque las emociones provocadas por el sueño son lo bastante fuertes para causar el despertar.
"Existen muchas explicaciones posibles del sueño de caer. La explicación más corriente es que se halla relacionado con el de volar, con la sola diferencia de que en el primero la respiración se hace más dificultosa y lenta y aumenta el entumecimiento de la piel. Las interferencias con la salud, pueden a veces, producir estos cambios.
"Jewell, citado por Ellis, afirma que ciertos observadores, particularmente propensos a los sueños de caer y volar, los atribuyen definidamente a una circulación defectuosa y declaran que, habiéndoles recetado sus médicos determinados remedios, a fin de regular el funcionamiento del corazón, éstos han tenido siempre un efecto inmediato, librándolos de los sueños. Los sueños ocasionales de caer no encierran, sin embargo, ninguna importancia.
"No pocas veces el sueño de caer se produce precisamente cuando uno está por dormirse. Como ya dijimos antes, el sueño avanza gradualmente, los músculos se relajan con lentitud y los sentidos empiezan a perder su sensibilidad. Mucha gente experimenta, en el momento de dormirse, la sensación de deslizarse hacia abajo dentro de un agujero o por una pendiente, despertándose a veces sobresaltada. Estas personas son por lo general de carácter nervioso, aunque la fatiga o una ligera
perturbación de la salud normal, puede predisponer a experimentar esta sensación. Es posible, si se presta atención a las sensaciones que se hallan psicológicamente presentes en el estado hipnagógico, percibir la relajación de los músculos y la sensación de hundimiento o deslizamiento que la acompaña. No se aconseja practicar esta observación, sin embargo, si el sujeto es impresionable o nervioso.
"El uso de una cama dura y firme elimina con frecuencia la sensación de hundimiento durante el estado hipnagógico, pudiendo prevenir así, ciertos sueños de caídas. Si la cama se hunde en el medio, puede cooperar a producir la impresión de hundimiento, en las fases iniciales del sueño; o bien la de caída, al cambiar de postura durante el sueño. Las personas afectadas por estos sueños perturbadores pueden encontrar alivio a sus males, ocasionalmente, eliminando el ruido de las persianas abiertas, el crujido de los resortes del lecho, etc...
"La sensación que experimentamos, durante la vigilia, de ser arrastrados hacia el borde de algún edificio muy alto en el cual acertemos a hallarnos, o el mareo que se apodera de nosotros al ascender rápidamente a un lugar elevado, pueden tener cierta importancia en la explicación de los sueños de caídas. La causa reconocida de estas sensaciones durante la vigilia es una disminución de la presión sanguínea. Durante los sueños es sabido que el sujeto puede reconstruir escenas de la vida real, y así, en este caso, la sensación de caer, cuando la ha experimentado claramente durante la vigilia. No es rara la disminución de la presión sanguínea durante el sueño, debido a ligeras perturbaciones físicas; este hecho también puede explicar algunos sueños de caídas."
En los párrafos que anteceden el Dr. Walsh nos suministra una descripción ideal del sueño de caída, adelantando algunas explicaciones plausibles acerca de su origen; y es indudable que algunas de las causas por él expuestas estimulan este tipo de sueños; sin embargo, yo me atrevo a afirmar con entera convicción que la causa más corriente del sueño de caída es la interiorización del cuerpo astral proyectado.
El doble puede hallarse exteriorizado a cierta distancia del cuerpo; surgen entonces factores negativos y aquél es arrastrado de la posición vertical a la horizontal a través del espacio hasta quedar directamente encima del físico, para caer luego dentro de éste. A menudo se tiene la impresión de flotar cuando el astral yace horizontalmente por encima del físico y aparece en ese momento el primer destello de conciencia. Se inicia entonces un sueño de volar o de flotar. Aparecen las emociones —nuevos factores negativos— y sobreviene un repentino descenso. Consecuentemente el sueño virará a la espantosa sensación de caída. En el instante en que el astral entra violentamente en coincidencia —repercute— el shock es transmitido al cuerpo físico. Este ejemplo ilustra la forma en que la proyección puede hacer que una sensación —emparentada con la acción que se está desarrollando— produzca un sueño, éste promueva a su vez ciertas emociones y el astral se interiorice. El sujeto puede recibir la impresión de que el sueño ha durado largo tiempo, más del necesario para que el espíritu se interiorice; pero no es esto lo que ocurre en la realidad. Un sueño, que insume, en apariencia un largo espacio de tiempo, puede desarrollarse en un brevísimo lapso.
Si el lector ha experimentado alguna vez el sueño de caer, sabrá con exactitud lo que significa interiorizar con velocidad. Aun cuando el sujeto se halla plenamente consciente, la repercusión del cuerpo astral producirá una sensación idéntica a la experimentada cuando la conciencia no es completa. Por mi parte, durante largo tiempo experimenté con anterioridad a mi primera proyección consciente, casi noche a noche, sueños de caídas, sueños de flotar y fuertes repercusiones. Uno puede hallarse a sólo algunos centímetros fuera de coincidencia y experimentar, durante el descenso, un sueño de caída.
Aunque no estoy en completo acuerdo con el Dr. Walsh, debo admitir que su descripción del sueño reúne todas las condiciones necesarias para tornarla ideal, de modo que practicaremos en la misma una especie de disección, relacionando los distintos fragmentos con los procesos astrales. Las frases tomadas de este autor serán designadas por medio de una "W".
W. "Los sueños de caídas están lejos de ser agradables." Es precisamente por esta razón que una emoción intensa estimula y repercute sobre el cuerpo o con mayor rigor.
W. "Por lo general determinan un shock que despierta al sujeto." Esto no es sino la "repercusión" del cuerpo astral. W. "Un sueño de caer puede ir asociado con otro de volar, al cual sucede."
Cuando un sueño de volar precede a otro de caer, como es lo común, la sensación de flotar o volar obedece en un principio al hecho de que el cuerpo astral se halla flotando realmente de un lado a otro por encima del físico. Y así, flotando, se halla cuando resplandece la primera chispa de la conciencia. La sensación determina el surgimiento de emociones; el cable y el cuerpo físico son afectados por igual y el astral comienza a ser arrastrado hasta ocupar la posición directamente encima del físico; de aquí la sensación de volar. A continuación, el astral se precipita hacia abajo dentro del organismo físico, originando así la impresión de caída. Al entrar en coincidencia sobreviene la repercusión o shock del organismo físico.
W. "El sujeto puede soñar que se precipita desde la cumbre de una montaña u otro lugar elevado sin ningún sueño previo de volar." Esto ocurre cuando el primer relámpago de la conciencia se hace presente en el momento en que el cuerpo astral yace directamente encima del físico. En este caso sólo se limita a caer o, dicho en otras palabras, es arrastrado rápidamente hacia abajo por la presión del cable."
W. "En los sueños de caídas nos despertamos siempre antes de llegar al fondo; esto sucede porque al producirse el sueño ya estamos en vías de despertarnos o bien porque las emociones provocadas por el sueño son lo bastante fuertes para causar el despertar."
La mayoría de los expertos se hallan acordes en el hecho de que el sujeto siempre se despierta antes de tocar el fondo, en este tipo de sueños. Lo cual no es exacto. Muchas veces me ha sucedido tocar el fondo, y además he recogido el testimonio al respecto de muchas otras personas. La mayoría de éstas, al igual que yo, tocan el fondo exactamente al mismo tiempo que repercuten. Es decir, que el llegar al fondo en el sueño y el chocar con el cuerpo físico tienen lugar simultáneamente. Se puede chocar con el fondo en el sueño de caer, experimentar sólo una ligera repercusión, volverse a dormir, y continuar soñando que se han sufrido graves lesiones, incluso que uno se halla reducido a polvo, como resultado de la caída."
W. "Ciertos observadores particularmente propensos a los sueños de caer y volar, los atribuyen definidamente a una, circulación defectuosa y declaran que, habiéndoles recetado sus médicos determinados remedios a fin de regular el funcionamiento del corazón, éstos han tenido siempre un efecto inmediato, librándolos de esos sueños."
¡Otra confirmación de la proyección astral! La administración de medicamentos para regular el funcionamiento del corazón elimina los sueños de caídas, porque impide la separación astral. Un sujeto puede ingerir estricnina e impedir efectivamente la proyección puesto que, al regular el funcionamiento cardíaco, ya no habrá posibilidad de una pasividad física subnormal. Más adelante veremos cómo la disminución del pulso cardíaco actúa favoreciendo la proyección. La pasividad física subnormal requerida para este fenómeno depende siempre del corazón.
W. "Estas personas (sujetas a las sensaciones de caídas) suelen ser de carácter nervioso, aunque la fatiga o las ligeras perturbaciones de la salud pueden predisponer a experimentar estas sensaciones.
La fatiga, la nerviosidad, etc., son siempre causa de la separación del cuerpo astral. Aún antes de que sobrevenga el sueño, el astral se halla ligeramente fuera de coincidencia, a fin de cargar energía cósmica. Puede darse el caso, incluso, de que uno se halle en estado hipnagógico, a varios centímetros fuera de coincidencia.
W. "La sensación que experimentamos, durante la vigilia, de ser arrastrados hacia el borde de algún edificio muy alto en el cual acertemos a hallarnos, o el mareo que se apodera de nosotros al ascender rápidamente a un lugar elevado, pueden tener cierta importancia en la explicación de los sueños de caídas." Esto es perfectamente cierto; lo sé por experiencia.
Pese a las críticas de que pueda ser objeto, a mi juicio el libro del Dr. Walsh, la Psicología de los sueños, encierra un alto valor informativo y creo que debe recomendarse su lectura a todos aquellos que estén interesados en los fenómenos oníricos.
1 La bibliografía sobre el tema de los Sueños es, naturalmente, enorme; esto nos hace imposible proporcionar una lista
completa de la misma. Mencionaré, no obstante, algunos libros que pueden resultar de particular interés para el lector, pues arrojan cierta luz sobre el problema específico de la proyección astral. Son ellos:
Studies in Dreams, de Mrs. Arnold Forster.
Dreams and their Meanings, de Horace G. Hutchinson. The Dream Problem, (Ed. por Ram Narayan).
Dreams, de C. W. Leadbeater. The Dreams of Orlow, de A. M. Irvine.
Imagination in Dream, de Frederick Greenwood. Dreams and Premonitions, por L. W. Rogers. An Expenment Whith Time, de 3. W. Dunne.
The Nature of Dreams, de H. Carrington.