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Cuando se nos manifestó saliendo del seno, se cambió conforme a nuestra imagen; tras haber

EL ‘DE VITA MOYSIS’ COMO EXPRESIÓN DE LA INCULTURACIÓN DE LA TEOLOGÍA EN GREGORIO DE NISA.

30. Cuando se nos manifestó saliendo del seno, se cambió conforme a nuestra imagen; tras haber

curado nuestra enfermedad, de nuevo recogió hacia el propio seno (el Padre es el seno a quien pertenece la mano), la mano que había estado entre nosotros y que había tomado nuestro color. Lejos que de que su naturaleza inalterable deviniera pasible, fue nuestra naturaleza sujeta al cambio, pasible, la que se transfiguró y devino inalterable por participación en la inmutabilidad divina.

A partir del relato de la zarza ardiendo al que anteriormente se hizo referencia, sigue una secuencia de interpretaciones cristológicas de símbolos del Éxodo que ponen en evidencia la profundidad de la fe cristiana que posee el Niseno, entre los símbolos se encuentra:

El madero como símbolo de la cruz/resurrección

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 132.

132. El sentido literal corresponde bien a las realidades espirituales: aquellos que han abandonado los placeres egipcios que le esclavizaban antes de atravesar el mar, encuentra el inicio de la vida penosa y desagradable, privada de los placeres pasados. Pero si se arroja el madero en el agua, es decir, el misterio de la resurrección, que tuvo el comienzo por medio del madero, -al oír madero lo entenderás evidentemente de la cruz-, entonces la vida virtuosa se convierte en más dulce y agradable que toda la dulzura que acaricia con el placer los sentidos, endulzada con la esperanza de los bienes futuros.

La roca es símbolo de Cristo.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 136.

136. Este pasaje se entiende sin dificultad en el sentido espiritual. Después de haber hecho morir al egipcio en el agua, haber sido endulzado con el leño, y haber bebido de las fuentes apostólicas reposando a la sombra de las palmeras, el alma se ha hecho ya capaz de recibir a Dios. Pues la piedra, como enseña el Apóstol, es Cristo (1Cor. 10,4), seca y resistente para quienes no creen; pero si alguien acercase el bastón de la fe, se convierte en bebida para los sedientos y fluye dentro de quienes la reciben. Pues dice: “Yo y mi Padre vendremos y haremos en él nuestra morada” (Jn. 14,23).

Cristo interpretado como tienda, tabernáculo celestial.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 174.

174. Puesto que Pablo nos desvela en parte el misterio contenido en estas cosas, que Moisés fue instruido en figuras, acerca del misterio del tabernáculo que lo abarca todo. El tabernáculo es Cristo, poder y sabiduría de Dios, cuya propia naturaleza no es hecha por mano de hombre, pero quien recibió una existencia creada, cuando fue conveniente que este tabernáculo fuese construido entre nosotros. Así que este tabernáculo es en cierto modo creado e increado: increado en su preexistencia; creado, al recibir esta existencia material.

Cristo interpretado como virtud perfecta porque contiene todo bien.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 244. 248.

244. Los que suben una cuesta de arena, aunque den grandes pasos, se fatigan con poco resultado, pues sus pies se hunden siempre jumamente con la arena; se esfuerzan en el movimiento, pero de este movimiento no obtienen ningún avance. Pero si alguien, como dice el salmo, saca sus pies del cieno del abismo, y los coloca sobre la piedra -la piedra es Cristo, virtud perfecta-, cuanto más firme e inamovible se hace en el bien conforme al consejo de San Pablo, tanto más veloz corre su carrera, sirviéndose de la estabilidad como de alas: en su marcha hacia arriba, el corazón le sirve de alas, por su seguridad en el bien.

248. Así pues, decimos que la entrada de Moisés en la peña designa la misma realidad que todas estas expresiones. Puesto que la peña es interpretada por Pablo como Cristo (1Cor. 10,5), y creemos que en Cristo está la esperanza de todos los bienes, sabemos, en efecto, que en Él están todos los tesoros de los bienes (1Cor. 1,24), quien ha alcanzado algún bien, ese ciertamente está en Cristo, el cual contiene todo bien.

Cristo interpretado como camino para los que corren hacia la virtud

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 249.

249. Quien ha avanzado hasta este punto y ha estado protegido por la mano de Dios, como ha puesto de relieve el relato -la mano quizás sea la fuerza de Dios, creadora de los seres, el Unigénito de Dios por medio del cual han sido hechas todas las cosas, el cual es también lugar para quienes corren; es, según su propia expresión, camino de los que corren, y es también roca para quienes están firmes, y casa para aquellos que han alcanzado el reposo-, ése se sentirá llamar, y verá la espalda del que llama, esto es: Marchará detrás del Señor Dios, conforme prescribe la Ley (Dt. 13,4).

Para el Niseno como para la tradición en la cual fue formado, el Antiguo Testamento se lee desde Cristo, o más concretamente, desde la Cruz de Cristo. Esta afirmación se puede verificar en la interpretación que hace Gregorio sobre el pasaje en el cual el sacerdote

sostiene las manos de Moisés, quien ora con las manos extendidas y se ve afectado por el cansancio. El orar de Moisés con las manos extendidas es entendido como prefiguración del misterio de la cruz.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 150.

150. El sacerdote sostiene las manos de Moisés, que se han hecho pesadas, ayudado por un miembro de su familia. Ni siquiera esto es ajeno al contexto espiritual. En efecto, el sacerdocio verdadero, gracias al Verbo divino al cual está unido, conduce de nuevo hacia lo alto las energías de la Ley, caídas a tierra por el peso de la interpretación judaica, y apoya en la piedra, como en un fundamento, la Ley, de forma que una vez enderezada, muestra su verdadero sentido a quienes la miran por la figura que muestran las manos extendidas.

2.3.4.1.5. La experiencia personal

El contexto histórico en el cual vivió el obispo de Nisa está implicado en la manera como articula su quehacer teológico. Particularmente está presente en él, el enfrentamiento con los herejes y los problemas que ha tenido que atender de orden eclesiástico por disputas y rivalidades entre obispos o presbíteros por el acceso a cargos de poder364. Por esta razón, es consciente de que no debe atreverse a hablar ante el pueblo quien no haya cultivado su forma de decir con una educación adecuada.

364 Es oportuno recordar que Gregorio fue víctima de envidias y triquiñuelas de obispos arrianos quienes lo

acusaron de lapidar recursos de la Iglesia porque querían hacerse a la sede de Nisa. Ver capítulo 1 particularmente en lo relacionado a la experiencia eclesiástica.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 55. 279.

55. ¿Qué nos enseña la historia por medio de estas cosas? A no tener la presunción de hablar al pueblo sin haber tenido una larga preparación que hubiese puesto nuestra palabra en condiciones de abordar a las grandes asambleas. Tú ves, en efecto, cómo Moisés en su juventud, antes de elevarse a este grado de virtud, no fue tenido como digno consejero de paz por aquellos dos hombres que estaban luchando y ahora, en cambio, habla a la vez a tamos millares de personas. Puede decirse que la historia te grita que no te atrevas a proponer una enseñanza o un consejo a los oyentes, si antes no has adquirido por un estudio largo y serio, la autoridad para hacerlo.

279. De igual manera puede observarse que esto mismo sucede a muchos. En efecto, hay quienes por medio de una vida más severa, calmaron la pasión de la concupiscencia, se lanzaron al sacerdocio anteponiendo el orgullo con las intrigas humanas y los intereses personales, a la economía de Dios. Esto es aquello que la historia acusa de ser causa de desgracia humana y que provoca este género maléfico de pecado.

Los conflictos con los herejes quedan al descubierto en el sentido que ellos decían a los cristianos que sus creencias no eran auténticas.

Gregorio de Nisa – De Vita Moysis II, 66.

66. Por tanto, no hay nada de extraño que el hebreo

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