D) Milicia y lucha: los eventos
1. El manual de Bermúdez y Ortega
Inicialmente se estudiará cada uno de los manuales, empezando por el de Bermúdez y Ortega. Se eligen tan solo eventos centrales, dada la generalidad que debe tener un manual para la escuela primaria, a la vez que se limita el estudio a cuestiones políticas dado el enfoque de los manuales; además, hacerlo respecto a otro tipo de asuntos resultaría poco adecuado, dada la pregunta a la que espera responder esta monografía. De esta forma, en primer lugar, se tendrán en cuenta los eventos políticos cobran mayor importancia en el texto, para luego indicar cómo se refleja la importancia del catolicismo y de su Iglesia, y, por último, cómo
90 se cubren algunos de los procesos y eventos que, de acuerdo a la historiografía actual, son fundamentales a la hora de entender la historia política colombiana. Como cualquier selección, ésta es incompleta y debatible; en cualquier caso, su interés es lograr una imagen completa de los manuales más que definir cuáles son los acontecimientos centrales de la historia política de Colombia.
a. Características generales
La Cartilla moderna de Historia de Colombia, texto de Bermúdez y Ortega, se centra en eventos históricos que marcaron rupturas entre los diversos períodos de la cronología utilizada. Así, son claves momentos como el viaje de Colón (preguntas 10 a 17), la fundación de Bogotá (preguntas 33 a 46) o el levantamiento del 20 de julio de 1810 (preguntas 88 a 92), pues marcan importantes cambios y merecen especial atención. Por otra parte, los autores también hacen énfasis en todos los eventos que sirven de ejemplo de virtud y heroísmo, como el descubrimiento de Océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa (preguntas 25 a 26 e imagen) la victoria de los españoles frente a la sublevación de los Pijaos (preguntas 65 a 67 e imagen) o la muerte en combates de los oficiales patriotas Atanasio Girardot y Antonio Ricaurte (preguntas 104 y 105). Acontecimientos de este calibre, sin embargo, son más bien escasos: los procesos históricos parecen haber sido bastante estables y los actos heroicos escasos. Incluso dentro del ámbito de lo político, claramente privilegiado por los autores, hay varias modificaciones que parecen no merecer mayor atención, como la modificación administrativa operada en 1717 con la creación del Virreinato (de hecho, ni siquiera se menciona que éste fue un primer intento) o la subida al poder por parte del liberalismo en 1930. Los acontecimientos centrales son los siguientes:
91 o La vida y obra de Colón
o Las principales conquistas españolas en territorio colombiano
o Las obras de los diversos presidentes de la Real Audiencia y de varios virreyes
o El 20 de julio de 1810 y sus efectos o La vida y obra de Bolívar
o Las campañas militares de la Independencia
o Los procesos políticos decimonónicos, especialmente los presidentes, las elecciones, las revoluciones y las sucesivas constituciones
o Los procesos políticos del siglo XX, especialmente los presidentes y las elecciones
Esto refuerza la idea de que esta obra es un fiel reflejo de la historiografía academicista, en la que poco se distinguen lo que en inglés se llama history (esto es, el estudio de los hechos pasados, la historia) de lo que es conocido como story (la narración, real o ficticia, de una serie de acontecimientos), además de los demás elementos ya reseñados - narración, predilección por la historia política, administrativa y militar, interés en las biografías de “grandes hombres” (Tovar Zambrano, 1994).
b. La elección de algunos eventos políticos
Sin embargo, este vínculo con la historia producida en el seno de la Academia de Historia de Colombia no agota el análisis. En efecto, podría pensarse que los autores simplemente hacen eco de una forma de entender la llegada de los españoles y la posterior independencia política como los dos momentos de ruptura de la historia de Colombia, en tanto que los hechos no mencionados
92 formarían parte de una serie de acontecimientos de menor calibre, perteneciente por ende a un registro diferente: serían detalles que no vale la pena que los pequeños aprendan. Sin embargo, eventos como la constitución de la Confederación Granadina o la creación de la República de Colombia son presentados con mayor despliegue, siendo que se trata de reformas de la misma magnitud que la creación del virreinato o la llegada del partido liberal al poder en 1930. Llama la atención que, dentro de la Cuarta parte, consagrada a los años posteriores a 1819, los títulos de las lecciones se refieran a los diferentes arreglos constitucionales que tuvo el territorio colombiano, lo que define el contenido de cada una de ellas, por encima de criterios pedagógicos. En efecto, prevalece un razonamiento legalista, que da más relevancia a la existencia de gobernantes que a sus actos, que prefiere recordar constituciones antes que analizar sus efectos. Es así como se incluyen preguntas como la 207, que poco aportan a la comprensión de la historia y que atestiguan la importancia de las normas a ojos de los autores: “¿Qué otros Presidentes gobernaron después? Los doctores Carlos E. Restrepo (1910 a 1914) y José Vicente Concha (1914 a 1918), ilustres gobernantes que se distinguieron por su patriotismo y respeto a la ley” (p. 57). Del mismo tipo son las informaciones contenidas en las preguntas 64 (“¿Quién fundó
Tunja? Gonzalo Suárez Rendón, un año después de fundada Santa Fe”), 163
(“¿Quiénes fueron electos Presidente y Vicepresidente de la república? El doctor Joaquín Mosquera y el general Domingo Caicedo respectivamente; por ausencia del primero, Caicedo asumió el mando”), 202 (“¿Quiénes ejercieron la
Presidencia durante el siguiente período (1898 a 1904)? El anciano Presidente
Manuel Antonio Sanclemente fue derrocado (31 de julio de 1900) y entró a ejercer la Presidencia el Vicepresidente José Manuel Marroquín”) o 214 (“¿Quiénes
ocuparon la presidencia de 1942 a 1946? El doctor Alfonso López fue elegido
por segunda vez presidente, pero por obra de los acontecimientos políticos renunció al cargo y el Congreso eligió para sucederlo al doctor Alberto Lleras Camargo. Lleras Camargo es el presidente más joven que ha tenido la República
93 y durante el año que ejerció la presidencia se distinguió por su talento y el alto concepto de sus deberes democráticos”), ninguna de las cuales aporta elementos de juicio ni presenta el contenido de estos hechos. Por otra parte, la mención a una realidad alejada de la política, más cotidiana, se limita a muy pocas preguntas, de las que vale la pena rescatar la pregunta 70 (“¿Cómo eran las costumbres
durante la Colonia? Las costumbres de la época colonial eran muy sencillas y la
vida en general tranquila y pacífica...”), ya que muestra de forma muy clara la imagen de una existencia invariable, en la que el paso del tiempo no modificaba la cotidianidad y en la cual la tranquilidad era la nota predominante.
c. La religión y la Iglesia
Otra cuestión de especial interés es el manejo que se le da a la religión católica y a su Iglesia. En la pregunta 51, que extrañamente confunde los períodos de Conquista y Colonia, se resalta lo realizado por religiosos españoles (“¿Qué
servicios prestaron los religiosos durante la Conquista? Los religiosos se
distinguieron por la caridad y celo con que predicaron a los salvajes la Religión Católica, y por la decisión con que los defendieron de las injusticias de los Conquistadores. Entre ellos sobresalen San Pedro Claver, Fray Luis Beltrán y Fray Bartolomé de las Casas...”). La Iglesia toma importancia cuando se tratan temas educativos (“La fundación del Colegio y Seminario de San Bartolomé por el Ilustrísimo Arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero” en la pregunta 68 o en la 71“¿Cuándo fueron expulsados los jesuitas de España y sus Colonias? En 1767, por Carlos III. Su salida de la nueva Granada causó un grave perjuicio a la instrucción pública...”) o al mencionar a los indígenas (como en la pregunta 51, ya citada, o en la 71, que explica que la salida de los jesuitas “causó un grave perjuicio (...) a sus misiones, que habían evangelizado y civilizado una gran parte de nuestro territorio”); incluso un hecho central como la fundación de Bogotá
94 requiere la mediación eclesiástica, pues “[E]l 6 de agosto de 1538 Fray Domingo de las Casas celebró el Santo sacrificio y Quesada declaró solemnemente fundada la ciudad” (pregunta 41). La religión católica como tal, sin embargo, no se encuentra en muchas oportunidades, aunque la aparición milagrosa de la Virgen de Chiquinquirá es mencionada como uno de los eventos notables de la vida colonial (pregunta 68) y en la muerte de Bolívar existe una referencia a que éste “recibió, arrepentido y devoto, los auxilios últimos de la Santa Religión”: la denominación que se le da al catolicismo y la centralidad del acontecimiento (que se discutirá más adelante), dejan entrever la relativa importancia de este elemento religioso, así no se halle muy presente.
d. Eventos y procesos claves
Antes de pasar al siguiente libro, vale la pena detenerse en algunos eventos o procesos claves en la historia de Colombia y estudiar la manera en la que Bermúdez y Ortega se los presentan a los niños. Esto se hará en orden cronológico, replicando la estructura del manual.
El proceso de dominación del territorio por parte de los españoles, primer conjunto de eventos presente en el manual, aparece de repente, sin explicar las razones por las cuales llegaron los primeros expedicionarios al actual territorio colombiano – de hecho, ni siquiera se hace explícito el primer contacto de los españoles con los indígenas del litoral. Simplemente se presentan dos lecciones llamadas “Conquistadores del litoral” y “Conquistadores del interior”, cuyas preguntas se centran claramente en los nombres de los conquistadores y de los lugares, además de las fechas. Esto se ilustra con algunas preguntas y respuestas: a “¿Cuáles fueron los principales hechos de Ojeda?”, se responde que “Este conquistador combatió denodadamente con los feroces indios caribes y
95 fundó la primera población española en territorio colombiano llamada San Sebastián de Urabá” (pregunta 22); ante “¿Cuál fue la segunda población
fundada en Tierra Firme?” se explica que ésta fue “Santa María la Antigua del
Darién, situada cerca de la desembocadura del Atrato”30 (pregunta 23); cuando el niño debe saber sobre el descubrimiento del Océano Pacífico la pregunta es
“¿Qué hecho inmortalizó a Balboa?” y la respuesta a ser memorizada es “El
descubrimiento del Océano Pacífico (25 de septiembre de 1513) que los españoles llamaron mar del sur” (pregunta 26); de la conquista del actual departamento de Boyacá, simplemente se pregunta “¿Quién fundó Tunja?” y se responde “Gonzalo Suárez Rendón, un año después de fundada Santa Fe” (pregunta 49). Además de la importancia de los personajes que lo llevaron adelante, de los lugares y de las fechas, otra característica clave de este proceso - según Bermúdez y Ortega -, es la fundación de Bogotá, único evento que demanda más de dos preguntas; de hecho, la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada y su posterior encuentro con las de Federmann y Belalcázar es narrada de forma detallada (preguntas 34 a 48). En últimas, la imagen de la conquista es la de una serie de expediciones desarticuladas, llevadas a cabo por un puñado de valientes personajes, que se dedican a recorrer el territorio fundando ciudades, sin que se defina cuál fue su interacción con los indígenas ni qué significado tiene una “fundación”.
Un segundo hecho de importancia para la historia política de Colombia es el de la revuelta de los comuneros. Para Bermúdez y Ortega se trata de un “movimiento” que merece la atención en cuatro preguntas (76 a 79), en las que se explican sus causas, su llegada a Zipaquirá y el ulterior incumplimiento por parte de las autoridades de los acuerdos suscritos con los líderes de la revuelta. El
30
Ningún mapa acompaña esta explicación, ni las lecciones en general; el mapa que se halla en la página 6 de la cartilla debe servir para estos fines e incluye a Santa María dentro de las poblaciones referenciadas.
96 manual toma posición a favor de los comuneros, como es evidente al explicar que se motivó por “Las pesadas contribuciones impuestas por España (...) que arruinaban las industrias del pueblo” (pregunta 76) o que “El pacto fue infamemente violado” (pregunta 79). En cuanto a la figura de José Antonio Galán, el texto se limita a reseñar su muerte, sin ahondar en su importancia o significación. Vale la pena recalcar en la distinción que se muestra entre “España” y “el pueblo”, que prefigura la separación que habría de sellarse con la Independencia. Esta utilización de “España” como un personaje externo a Colombia ya se encuentra en preguntas anteriores (por ejemplo la 21, en la que se pregunta “¿A quiénes encargó España la conquista de la Tierra Firme?” o la 59, en la que a la pregunta “¿Qué era la Real Audiencia?”, se responde: “Era un tribunal por medio del cual gobernaba España en su colonia”) y muestra la posición nacionalista de los autores, quienes reconocen la existencia de dos entidades diferenciadas: España y el Nuevo Reino de Granada, lo que permite a los menores aceptar las guerras de Independencia como procesos evidentes, ya que si no hubiera una entidad previa a las guerras que agrupara la actual Colombia y la diferenciara de España, sería mucho más complicado explicar el por qué de la lucha. Aparte de la existencia de este antecedente a la Independencia, que no se limita a este episodio, no se establece un vínculo directo entre los comuneros y las guerras posteriores, aun cuando la lección 7, cuya separación temática de la 6 no es clara, incluye la revuelta de los comuneros y la Expedición Botánica, que muchas veces se han visto como preludios a la separación definitiva con España (aunque la lección siguiente se titule directamente “Causas de la Independencia”).
El tercer momento a analizar es, justamente, el de las guerras de Independencia, que, como ya se anotó al estudiar las estructuras del texto, son el proceso que más atención concentra en el manual. Como es de esperarse dada la proveniencia academicista de los autores del texto y a partir de la ubicación de
97 este manual como utilitarista nacionalista republicano, la presentación de la Independencia es laudatoria. En efecto, el 20 de julio de 1810 es un “día inolvidable y glorioso” (pregunta 88), la reacción de los cartageneros frente al sitio impuesto por el ejército español “constituye por su heroísmo una de las páginas más gloriosas de nuestra Historia Patria” (pregunta 119). El texto no esconde sus simpatías con los patriotas y su acuerdo con la lucha independentista, pues recuerda que dentro de los motivos para ésta se hallan “la explotación económica y el gobierno autoritario que España daba a sus colonias” (pregunta 86), lo que es más que comprensible: recordemos que cuando el manual pregunta “¿Qué
enseñanzas debemos sacar de este estudio [de la Historia de Colombia]?”, la
respuesta es que “Debemos aprender a amar a Colombia con desinterés y abnegación” (pregunta 4). Más allá de este tono aprobatorio y entusiasta, que puede resultar obvio, es interesante comprobar que las luchas intestinas entre los jefes patriotas, conocidas como “La Patria Boba” y a las cuales se dedica la lección 11, se presentan como un evidente error: “¿Por qué se da el nombre de
Patria Boba a los cinco primeros años de Independencia?” pregunta el texto, y
responde: “Porque durante aquel período nuestros políticos en lugar de prepararse
para dominar cualquier tentativa de reconquista por parte de España, se dedicaron
a disputar sobre los principios de gobierno, en tal forma, que originaron una guerra civil” (cursivas fuera del texto; pregunta 109). Esta crítica, que no explica las razones para los conflictos y parece olvidar la importancia real que tenía en aquel momento la organización interna de la Nueva Granada, no se extiende hasta el punto de reprochar directamente la conducta de determinados patriotas: lo importante, en últimas, es su intención de lograr el necesario y noble objetivo de la independencia. Del largo relato, sin embargo, surge Simón Bolívar como personaje ideal e intachable; aunque más adelante se retomará esta figura histórica, vale la pena anotar que de nuevo el texto se concentra en fechas, lugares y nombres de personas. En última instancia se presenta a los pequeños el relato de una larga lucha, en la que se manifiestan por vez primera los caracteres
98 elementales de la nación colombiana: no es solo que desde el 20 de julio “comienza nuestra patria a contar su vida de nación independiente” (pregunta 88), sino que el ingreso triunfal de Bolívar y su ejército a Santa Fe llega a su culmen cuando “una niña puso sobre sus sienes [de Bolívar] una corona de laurel, emblema de la Libertad” (pregunta 142). La nación, simbolizada por la pureza y naturalidad de una niña, honra a Bolívar como su héroe, pues fue él quién logró los anhelos más profundos de los colombianos. En efecto, no hay que olvidar el “entusiasmo patriótico de los habitantes del territorio [granadino]” (pregunta 121): era la nación entera la que deseaba la independencia de España, y por ende la lucha por lograrla fue la lucha de todos los granadinos, la primera manifestación de un deseo realmente colectivo.
Más adelante, en el transcurso del siglo XIX, es necesario referirse a las más importantes de las constituciones redactadas en aquel período: la de 1863 (también conocida como de Rionegro por el lugar de su redacción) y la de 1886. En efecto, estos dos documentos y la consecuente imagen de la nación colombiana son hitos dentro de la historia política, pues presentan aspectos sobre los cuales aún giraba el debate partidista al momento de la reedición de los manuales. Como se explicó más arriba, las lecciones pertenecientes a la cuarta parte se dividen de acuerdo a estas constituciones, lo que muestra su importancia para el libro. Ahora bien, los autores parecen evitar la toma de posición ante las mismas, pese a ser opuestas en sus fines, su apoyo partidista y su sustento doctrinario; de la de Rionegro afirman simplemente que fue redactada “de acuerdo a las más avanzadas doctrinas del partido liberal” y que “decretó la separación entre la Iglesia y el Estado” (pregunta 189), en tanto que la de 1886 “de acuerdo con las doctrinas conservadoras, suprimió la autonomía de los Estados Soberanos y arregló la reconciliación entre la Iglesia y el Estado” (pregunta 199). Personajes de ambos partidos y que apoyan las dos constituciones son mencionados de forma admirativa: el liberal Manuel Murillo Toro “es considerado como el principal
99 expositor y sostenedor de la doctrina liberal y el más ilustre Presidente de los Estados Unidos de Colombia” (...) durante [cuyos gobiernos] recibieron notable impulso la cultura y el progreso material del país” (pregunta 191) a la vez que “El gobierno [conservador] del general Pedro Nel Ospina impulsó notablemente las obras públicas y fomentó las industrias; este adelanto fue continuado durante la administración del doctor Miguel Abadía Méndez” (pregunta 209). Esta neutralidad política parece hallarse en línea con el repudio, arriba mencionado, por la división interna durante la “Patria Boba”; al parecer, este texto sigue las palabras de Bolívar, quien escribió justo antes de morir: “Mis últimos votos son por la felicidad de la patria; si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”31. De hecho, la ausencia de críticas a las decisiones tomadas por los gobernantes o los partidos es muy llamativa, puesto que incluso cuando se habla de las guerras civiles se evita calificar de forma negativa la utilización de las armas como forma de dirimir conflictos políticos; procesos políticos tan divergentes como el radicalismo y la Regeneración aparecen bajo una misma luz apreciativa. La historia resulta ser un pasado casi carente de dificultades, errores o dolores; los partidos políticos y sus dirigentes se convierten efectivamente en personajes de ejemplar conducta. No hay que menospreciar la importancia que Bolívar tiene en el texto, que sumada a esta identidad ideológica de los autores es fundamental para sustentar el utilitarismo
nacionalista republicano que caracteriza al manual: los niños deben recordar el