En principio resulta difícil establecer un cuadro de similitudes y diferencias entre los tres textos utilizados, dada la variedad de puntos de vista posibles. Superar esta desorganización analítica ha de ser uno de los frutos de un análisis, aunque de existir una categorización interesante que sea aplicable al caso concreto, resulta trascendental aplicarla. Así, se puede aplicar la tipología de la investigadora argentina Cecilia Braslavsky, en la que se indaga por el uso que los textos hacen de la historia. La utilización de esta estructura teórica servirá como aporte inicial para la comparación global de los manuales, antes de abordar algunos puntos sugestivos, que ayudarán a una mayor sistematización y comprensión de los posteriores análisis de los textos. No sobra advertir que algunas afirmaciones pueden parecer apresuradas: se espera que con los posteriores análisis esta situación se solucione.
Respecto a la composición de la sociedad, los tres manuales presentan a los pequeños una imagen de los grupos indígenas, aunque circunscrita al período anterior a la llegada de los españoles. Dado que sí existe mención de estos grupos, el contenido podría moverse entre dos polos. Inicialmente, podría pensarse en el altruismo romántico, aunque ninguno de los tres manuales es representante de esta clase de textos, ya que para pertenecer a la misma se ha de manifestar una idea positiva, exótica y ajena de algún “otro”, de un ser o un grupo diferente al “nosotros” al que se refiere el texto; las representaciones que los manuales estudiados realizan de los indígenas colombianos, si bien se podrían asemejar inicialmente, no resultan ser lo suficientemente ingenuas ni idealizadas. Sin embargo, el otro polo en el que se podría ubicar el tratamiento de estos grupos, el de la puesta del pasado junto al presente para construir una identidad
77 incluyente, se halla aún más lejos, dado que los indígenas no son vistos como miembros de la nación presente ni como antecesores claros de la misma, sino más bien como reliquias de un pasado remoto cuyo vínculo con la nación es incierto. ¿Cómo caracterizarlos, entonces?
Pues bien, esta primera aplicación de las categorías de Braslavsky dista de agotar sus posibilidades. En efecto, esta identificación parcial con el altruismo romántico debe complementarse con el análisis de la manera en que los manuales se relacionan con determinadas ideas políticas: la composición de la sociedad se entiende y se refuerza a partir de la aplicación de un ideario político determinado. Desde esta perspectiva, las categorías oscilan entre el apoyo a ideales amplios (el republicanismo o el nacionalismo abstracto) o la toma de posición directa respecto a la vida política contemporánea a la escritura del texto (nacionalismo coyunturalista o irreflexividad); en cualquier caso, para la autora, cualquier libro que contenga una intención de este tipo va a ser utilitarista, pues va a estar al servicio de alguna ideología24. Al respecto, en principio se pensaría que los libros tienden a ser más bien imparciales, y por ende apoyarían ideales amplios como el sistema republicano o la existencia de una nacionalidad colombiana concreta. Si bien esta es, en efecto, la percepción generalizada, algunos apartes permiten entrever intereses partidistas: por ejemplo, los Hermanos Maristas, en su lección 53 sobre Tomás Cipriano de Mosquera, afirman que éste “hizo votar la constitución de Rionegro, que produjo muchos males”.
En este sentido, los textos se acercan más al utilitarismo nacionalista
coyunturalista o al utilitarismo irreflexivo. La diferencia básica entre ellos reside en
que el primero tiene una orientación clara, pues busca legitimar la acción concreta
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Al respecto es evidente la objeción consistente en que todo texto va a estar relacionado con alguna ideología y que, por ende, ello no es suficiente para calificarlo de forma positiva o negativa, a menos de que, de forma explícita, se tome como dato o se argumente la preferencia por una ideología determinada.
78 de algunos gobernantes a través de sus aportes a la construcción de una nación en concreto (la colombiana, en este caso), en tanto que la segunda carece de un hilo conductor y, de forma sencilla aunque desordenada, refuerza las ideas nacionalistas. De acuerdo a esta división, los manuales parecen pertenecer a diferentes categorías, dado que el manual de Bermúdez y Ortega procura evitar la toma de posición respecto a la política contemporánea, en tanto que los Hermanos Maristas demuestra su apoyo al gobierno de Rojas Pinilla al afirmar que “tomó las riendas del gobierno el Jefe de las Fuerzas Armadas, Teniente General Gustavo
Rojas Pinilla, quien rige actualmente los destinos de la Nación. Ésta se encuentra
ahora en uno de los períodos más prósperos de su historia. La Divina Providencia vela sobre Colombia” (lección 73). Este apoyo, aunque de forma menos explícita, está presente en todos los manuales, aunque no se limita al gobierno militar sino que incluye a sus antecesores; esta defensa del statu quo y cierta carencia de crítica respecto a los gobiernos recientes son aspectos compartidos por los tres manuales. Por otra parte, de acuerdo a Braslavsky un rasgo propio del utilitarismo
irreflexivo es el de la personalización de la historia, esto es, la explicación de los
diferentes acontecimientos en las decisiones y características personales de los grandes hombres. Esta cuestión, que está presente de forma muy clara en los tres manuales, parecería sin embargo poder aplicarse a cualquier tipo de manual, ya que supone más una forma de comprender los hechos históricos que la carencia de un sistema coherente de explicación de los mismos.
Teniendo en cuanta estas aclaraciones, puede afirmarse que Aprendamos
nuestra historia responde a un uso utilitarista nacionalista coyunturalista de la
historia; no en vano explica que el libro “no quiere hablaros sino de las insignias de la Patria, de la agricultura y de la industria, de las vías de comunicación y de los grandes hombres, a quienes debemos el bienestar y los adelantos de que gozamos hoy”. Los textos de Bermúdez y Ortega, y de Forero, entre tanto, se diferencian en que no apoyan de forma concreta al gobierno; su posición respecto
79 a toda la historia del siglo XX (e incluso a la anterior) es la de un optimismo constante. En efecto, los tres manuales son claramente nacionalistas y republicanos, lo que no parecería ser posible dentro de la categorización de Braslavsky. Esto se explica por la historia argentina, en la cual los ideales republicanos se diferenciaron netamente de los nacionalistas en diferentes etapas, en tanto que la larga tradición republicana de Colombia hace que, justamente, uno de los rasgos de la nacionalidad colombiana según los manuales sea el deseo de un gobierno republicano. Es así como podría decirse que estos dos manuales conformarían un nuevo tipo, el del utilitarismo nacionalista republicano, aunque es difícil decir si éste es abstracto o concreto. Las luchas políticas argentinas, o las colombianas durante el siglo XIX, darían pie a una división mucho más tajante entre textos que apoyan a un partido concreto o al régimen republicano o a la nación de forma casi apolítica; a mediados del siglo XX colombiano, sin embargo, las simpatías partidistas no parecían evitar el tratamiento uniformemente optimista de los recientes gobiernos liberales y conservadores. Por ello, se opta por crear esta nueva categoría dentro de la clasificación de Braslavsky, la de utilitarismo
nacionalista republicano, y aplicarla a los manuales de Bermúdez y Ortega y de
Manuel José Forero.
Esta primera aproximación a los libros busca que el lector pueda hacerse a una idea inicial de los rasgos de cada uno de ellos. Aunque es posible que parezca gratuita, los siguientes acápites desarrollan diversos filones de análisis que han de soportar el peso de estas apreciaciones. Inicialmente se adelantará un estudio estructural, quizás formal de los mismos; más adelante otras perspectivas procurarán enriquecer el estudio.
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