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CONCEPTOS VECINOS

7.2 Marco teórico y conceptual

En este trabajo se lleva a cabo un estudio lingüístico-contrastivo de unas unidades léxicas francesas. La mayoría de sus usos corresponden a los de marcadores de modalidad epistémica. Se reflejan habitualmente en la lengua hablada, i.e. en el discurso oral, aunque la escritura sea el soporte que permite la fijación de muchas manifestaciones para su posterior análisis. El significado no se halla en el nivel proposicional de la oración, i.e. en el dictum, sino en un nivel marginal362, concretamente en el modal, en el que aparecen las actitudes del hablante. Los marcadores de modalidad epistémica han sido estudiados en contextos dialogales, dado que su uso es más elevado en dichos contextos que en los monologales363. De ahí que consideremos que el análisis de nuestras unidades en un corpus “limitado” no permite prescindir de un análisis lingüístico previo, combinado con el contrastivo. El análisis que llevaremos a cabo requiere la consideración de varias disciplinas: lingüística pragmática, lingüística contrastiva y traductología. La lingüística pragmática identifica el uso de las unidades léxicas en un contexto determinado, realizando una descripción de los enunciados y sus valores. Desde el marco de la lingüística contrastiva y la traductología, partimos de la existencia de universales lingüísticos y de la posibilidad de trasladar el significado de las unidades léxicas francesas a otra lengua. Buscaremos sus correspondencias y equivalencias, con el fin de delimitar el grado de similitud entre ellas.

Ciertamente, nuestro estudio se enmarca en dos ámbitos estrechamente interrelacionados: el de la lexicografía y el de la traducción364. Estos dos ámbitos se complementan en la descripción lingüística que deseamos realizar de nuestras piezas: el diccionario constituye la parte semántica y, el corpus escrito, a través de los textos originales de corte sociológico / ensayístico y su traducción, aporta el componente pragmático en nuestro análisis.

362 Otro nivel marginal correspondería al de la enunciación, i.e. el acto propio ilocutivo. 363

Hang Ferrer Mora, en 1997, manifiesta y argumenta sobre la validez que tiene un corpus literario para el estudio de unidades que reflejan fundamentalmente un fenómeno oral.

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En relación con el estudio de nuestras piezas en el campo lexicográfico el análisis se realizará fundamentalmente a través de diccionarios bilingües, siendo complementado con los diccionarios monolingües y diccionarios de sinónimos.

El ámbito de la traducción, en tanto que acto comunicativo y textual desarrollado en un contexto social y con una finalidad determinada, es el soporte práctico que utilizaremos para efectuar el análisis contrastivo de los diferentes usos que presentan los marcadores y sus equivalencias en el corpus escrito.

Nuestro soporte teórico se sustenta en varios pilares: (i) fundamentalmente en el análisis contrastivo, así como en diferentes aproximaciones lingüísticas, tales como la Teoría de la Argumentación en la Lengua; (ii) y en la Lingüística Textual.

En el estado de la cuestión de nuestra investigación hemos abordado los siguientes apartados, así como los subapartados por las razones que a continuación exponemos.

El primer capítulo, “Concepto de marcador y conector”, creemos que era imprescindible debido a que la mayoría de usos de las piezas lingüísticas presenta dicha función. Hemos diferenciado los dos ámbitos (francófono y español) dado que ni el término ni el concepto de ambos coinciden. La aproximación en ambos panoramas ha sido temporal ascendente conforme al año de publicación de los estudios con el fin de observar las aportaciones de los estudiosos.

Consideramos el segundo capítulo, “El concepto de modalidad”, de capital importancia dado que nuestros marcadores modalizan el enunciado. El hablante a través de dichas piezas deja huellas de sus creencias y conocimientos. Hemos efectuado diferentes aproximaciones en este apartado dado que el ámbito de la modalidad es complejo. La modalidad ha sido un área que ha suscitado un amplio interés desde hace tiempo, así como un gran número de estudios sobre la misma. Presentamos la perspectiva filosófica y lógica debido a que constituyen el origen y la base de la modalidad. Posteriormente, abordamos la misma desde una perspectiva lingüística, diferenciando tres ámbitos lingüísticos, francófono, hispano y anglosajón. Profundizamos en el marco conceptual de la modalidad, y más especialmente en el de la modalidad epistémica en las gramáticas y en otros estudios lingüísticos no gramaticales con el fin de observar el análisis realizado por los lingüistas. Exploramos diferentes clasificaciones en las que aparecen nuestros marcadores. Presentamos el análisis conceptual y las clasificaciones en las que aparecen nuestros marcadores juntos con el fin de poder observar las aportaciones globales al área. Mencionamos algunas correspondencias e interrelaciones entre las visiones de los lingüistas. Una prueba de ello son los cuadros en el anexo 1 en el que observamos similitudes y divergencias entre los diferentes campos nocionales de la modalidad, así como entre diferentes clasificaciones.

El tercer capítulo, “Concepto de reformulación”, era necesario dado que ésta es una de las principales funciones que presenta algunas de nuestra piezas, tales como en réalité, en fait, de

como reformulación y por otros como una relación vecina a la misma. Hemos apreciado que el concepto de reformulación que tienen los estudiosos no es homogéneo. Por estas dos razones abordamos el subapartado “Delimitación del concepto: nociones vecinas”. Debido a la pluralidad de clasificaciones que presenta la reformulación creemos necesario abordar el segundo subapartado, diferenciando el ámbito francófono del español.

El cuarto capítulo, “Tratamiento de los marcadores en el ámbito francés”, es importante debido a que identificamos los diferentes valores semántico-pragmáticos y clasificaciones a las que pertenecen nuestros marcadores de estudio, señalados por los lingüistas en los diversos estudios francófonos explorados.

Hemos confeccionado el quinto capítulo, “Lingüística contrastiva”, debido a la característica de nuestra investigación, en el que deseamos contrastar las diferentes relaciones que presentan nuestras piezas en los diccionarios bilingües y en un corpus escrito basado en obras escritas en francés y sus traducciones en castellano. Era imprescindible con el fin de poder identificar los términos y nociones con las que íbamos a trabajar.

El sexto capítulo, “Conceptos vecinos”, era necesario con el fin de poder realizar un mejor análisis de las ocurrencias. Merecía una especial atención el campo nocional de la modalidad epistémica. Por ello, consideramos necesario explorar en los conceptos de creencias, actitudes y los valores epistémicos de certeza y evidencia, realizando una aproximación lingüística y a su vez epistemológica con el fin de poder comprender estos campos nocionales a veces tan difusos y tan prolíficos en nuestra literatura.

En cada capítulo hemos presentado unas “Conclusiones parciales” en las que presentamos unas observaciones recapitulativas del estado de la cuestión sobre dicha área. Al final de cada capítulo, con el fin de facilitar la consulta bibliográfica, hemos presentado un subapartado que aglutina alfabéticamente las referencias mencionadas en dicho capítulo.

Si bien en algún momento de la exposición nos hemos posicionado, es en este apartado donde delimitaremos nuestro propio marco teórico. El objetivo de confeccionar este apartado es el de exponer, una vez visto los fundamentos teóricos en la primera parte, nuestra propia visión sobre los diferentes apartados.

Sobre el concepto de marcador y conector

Si bien es cierto que el término de marcador se ha utilizado en el marco lingüístico en un corpus habitualmente del discurso oral deberemos tener en cuenta que en nuestro estudio éste abarcará el ámbito del discurso escrito. La designación de marcador en el ámbito anglosajón es discourse

marker365, que encuentra su justificación en el análisis conversacional. Compartimos una visión amplia para los mismos tal como concibe Pons Bordería (2001: § III, 226-ss), entendiéndose los mismos como hiperónimos de otros marcadores que cumplen diferentes funciones.

Una vez explorados los panoramas español y francófono, observamos que no existe unicidad, en ninguno de los panoramas, en la utilización de los términos de conector/connecteur y de marcador/marqueur. Tanto el uno como el otro fueron utilizados por parte de algunos lingüistas de forma poco sistémica. Hemos apreciado en ambos una preferencia de uso del término de conector/connecteur para aquellas unidades cuya función principal era la de conexión, aunque no necesariamente fuese la única función. A su vez hemos observado una gran variedad nocional para el término polisémico de conector/connecteur. Compartimos el campo polisémico de conector señalado en Luscher (1994: 177-180), complementada por la de

conector proposicional en Alwood et alii (1981) y Jaubert (1992) y la funcional presentada por

Nølke (1999: § 3, 42-44).

También hemos destacado un mayor uso del término de connecteur en el término francés frente al de su homónimo español para la noción de marcador. Consideramos que existe una relación de inclusión entre la noción de conector y de marcador, así como la de éste último con el de marca lingüística. Utilizaremos el término de marca lingüística conforme es definido tal concepto por Luscher (1994: 175). Entendemos los marcadores tal como son definidos en Portolés (1998a: § 1.5., 25-26) y Martín Zorraquino & Portolés (2000: 4057). Nuestro concepto de marcadores no debe ser interpretado como limitado, tal como ha sido generalmente al campo discursivo oral, sino extensible al del escrito, como guías de las inferencias en el discurso. Compartimos la visión de las funciones propias y funciones periféricas, que manifiesta Pons (1998a), el cual contrapone conectores prototípicos y conectores periféricos. Nos mantenemos en una posición ecléctica, en la que preferimos no delimitar en un solo campo el concepto de

conexión, pudiendo en ocasiones utilizarla en su forma restringida, y en otras en un sentido más

amplio, como la cohesión.

Hemos visto cómo algunas de nuestros marcadores variaban su ubicación en las clasificaciones dependiendo del autor, e incluso en un mismo lingüista, conforme a los cambios nocionales de las funciones implicadas. Creemos que, entre otras razones, es debido a que algunas de estas piezas lingüísticas son polifuncionales. Prueba de lo señalado son las diferentes ubicaciones en las clasificaciones según sea la característica funcional destacada. Ello es posible conforme a los diferentes usos que puede tener en este estado sincrónico. Nos basamos en ello apoyándonos en la teoría de la gramaticalización.

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La figura de los discourse markers de Schiffrin (1987) ha tenido una gran relevancia. En la misma realiza un análisis de las partículas oh, well, now, then, you know y I mean, y de los conectores so, because, and, but y or. Encontramos diferentes definiciones para discourse markers (vid. op.cit., 31-41, 230-2, 246-8, 327-9).

Para el análisis e interpretación de nuestros marcadores en el discurso, tendremos en cuenta lo expuesto en Teoría de la Argumentación, teniendo en cuenta la orientación de los argumentos, así como en la Teoría de la Relevancia, conforme al principio de pertinencia. En cuanto a la Teoría de la Gramaticalización tendremos en cuenta que el estado actual muestra un estadio de la evolución de dichas piezas lingüísticas, pudiendo coexistir diferentes funciones para una misma pieza (layering).

Sobre el concepto de modalidad

Nos ayudamos para nuestras interpretaciones de cualquiera de las perspectivas abordadas. Pero debemos destacar que compartimos la afirmación de que no existe una correspondencia exacta entre los valores modales lógicos y los lingüísticos.

Tendremos en cuenta, como marco teórico propio, las modalidades y valores modales de Wright (1951) que hemos comentado en el recorrido sobre los estudios lógico-filosófico. Ahora bien, nuestro trabajo tiene una perspectiva lingüística teniendo en cuenta al hablante y al acto comunicativo.

Hemos observado a través de la perspectiva lingüística que no existía una coordinación absoluta entre el marco conceptual de la modalidad y las clasificaciones de los adverbios, i.e. el criterio clasificador para algunos adverbios, los modales, no ha sido la modalidad. Cuando ha sido tratada como criterio se ha hecho de una forma parcial, sin una estructura conceptual global, sólo atendiendo a algunas parcelas de la modalidad. Somos conscientes que las piezas que abordamos son polifuncionales y podrán colocarse en diferentes ubicaciones, pero ello no debe ser óbice para dicho trabajo. También tendremos en cuenta que éstas sólo pueden ser discriminadas una vez interpretadas en su contexto.

La modalidad, desde una perspectiva lingüística, será entendida como concepto que engloba una serie de funciones cuyo denominador común es que cualquier elemento indique algún tipo de expresividad del hablante, i.e. tal como es definida por Bally (1965)

Desde una perspectiva enunciativa, distinguiremos la modalidad de la enunciación vs la

modalidad del enunciado.

Distinguimos en la primera diferentes elementos: (i) el modus clausal, que será interpretado como criterio clasificador de las secuencias lingüísticas (como declaración, pregunta o mandato); (ii) la modalidad de la enunciación, propiamente dicha, distinguiendo en su función como clasificadora de los enunciados (declarativo, interrogativo o imperativo), pero también con elementos expresivos que califican la enunciación: en nuestro marco, los adverbios ilocutivos.

La modalidad del enunciado manifestaría la actitud del hablante ante el enunciado o mensaje. Esta actitud puede ser manifestada a través de las diferentes dimensiones o

modalidades366: la modalidad epistémica, la modalidad deóntica, la modalidad dinámica, la

modalidad bulética, y la modalidad emotiva.

La modalidad epistémica que se aplica a las aserciones y señala el grado en que el hablante se compromete con la verdad subjetiva de la proposición. Escalarmente se representa a través de un eje que va de la certeza a la incertidumbre: evidencia, certeza, probabilidad, posibilidad. Pero, dentro de la misma deberá tenerse en cuenta otros diversos aspectos que la complementan, como los epistemológicos y diferentes evidenciales. Diferenciamos aquellos conocimientos que nos vienen por nuestra experiencia (lo experimentado), de los de inferencia procedentes de evidencias observables (deductive), de los de inferencia procedentes de lo que generalmente es conocido (assumptive), de lo citado por otros autores, de las creencias o de las fantasías. Respecto a los evidenciales, deberemos tener en cuenta si lo señalado es asumido por el hablante o simplemente lo transmite sin comprometerse con la verdad de lo dicho. Distinguiremos tres modalidades conforme a la actuación del hablante que sea manifestada en el enunciado: modalidad afirmativa (denominada valorativa por Fuentes, 1996), modalidad

reafirmativa y modalidad confirmativa.

Destacamos a continuación algunas de las aseveraciones realizadas por dichos estudiosos que consideramos más relevantes y que compartimos.

Las modalidades dinámica y epistémica mantienen una relación inversamente proporcional367, dado que la basculación a uno de los polos modales conlleva la aminoración del otro, i.e. un valor epistémico dominante arrastra la recesividad del dinámico, y viceversa en la dirección inversa.

En las lenguas naturales la expresión de la ‘posibilidad’ por parte del locutor está asociada al conocimiento que éste posee. Por ejemplo, la expresión de la posibilidad indica que el locutor no sabe con certeza X. Con lo cual, para el lenguaje corriente se muestra más adecuada y funcional la modalidad epistémica que puede sintetizarse en el cuadrado lógico que presenta los valores de cierto, dudoso, probable e improbable, que mantienen relaciones de contradicción y de contrarios.

Entendemos el concepto de modalización como fenómeno que forma parte de la enunciación, definido por Charaudeau (1994). La concebimos como categoría conceptual y no

366 Debido a que el ámbito modal de nuestro estudio es la epistémica con el fin de aligerar el texto señalamos aquí los

otros ámbitos modales que forman nuestro marco conceptual, síntesis de las aportaciones de diferentes estudiosos explorados: la modalidad deóntica hace referencia a los factores externos o condicionantes sociales que actúan en el hablante. Abarcaría dominios como: la capacidad externa, manifiesta a través de la figura del permiso; la necesidad externa sería entendida como obligación, pudiendo ser manifiesta enunciativamente a través de una orden. La modalidad dinámica haría alusión a la capacidad física del sujeto para hacerse cargo de la acción contenida en la proposición, i.e. corresponde a la capacidad interna, no abarca todo el ámbito de la capacidad, dado que la externa corresponde a la modalidad deóntica. Pero también comprende la necesidad u obligación interna. La modalidad bulética abarcaría los ámbito de la intención (disposición interna racional) y de la volición (disposición interna emocional). La modalidad emotiva, en la que no manifiesta actitudes relacionadas con la necesidad o capacidad, sino que manifiesta un sentimiento del hablante ante lo enunciado sin abarcar el dominio del querer o desear.

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categoría formal, tal como argumenta el citado autor, debido a problemas de polisemia, sincretismo, polimorfismo, etc.

La noción de la conceptibilidad juega un papel fundamental para entender los conceptos de

mundo de creencias y de creencia. El mundo de las creencias y de las actitudes se mueve en un

eje espacio-temporal. A través de la lógica podremos resolver ciertos problemas de interpretación.

A todo lo anterior añadimos que las piezas lingüísticas de estudio aparecen bajo distintas etiquetas. Hemos destacado algunas de las más relevantes, donde se ubicarían nuestros marcadores. De forma cronológica ascendente y sin diferenciar los ámbitos lingüísticos, los marcadores de estudio pertenecen a los siguientes grupos: los asertorios de afirmación y de negación (Lenz, 1935 [1920]); los disjuncts, concretamente a los attitudinal disjunct y algunos a los conjuncts (Greenbaum, 1969); los modaux (Borillo,1976), los adverbios de actitud

oracional (Barrenechea, 1979); los actitudinales (Egea, 1979); adverbes de phrases en (Nølke,

1983), concretamente a los grupos de connecteurs y adverbes d´énoncé (Nølke, 1985, 1988),

adverbiaux connecteurs y adverbiaux d´énoncé, concretamente en este último como modaux

(Nølke, 1990); content disjuncts, subjuncts y conjuncts (Quirk et alii, 1985); sentence

adverbials (Koktová, 1986); los adverbios de modalidad (inferencia vs epistémicos) (Merlini-

Barbaresi, 1987); los modalizadores (Muñoz, 1990); adverbios de modalidad de juicio que expresan una actitud del hablante (Fuentes Rodríguez, 1991a); reformulativos no parafrásticos,

modalizadores, concretamente de modalidad epistémica, y conectores reforzadores justificadores (Portolés, 1993)368; modalizadores, más concretamente los valorativos, los

reafirmativos, y los de conformidad, y como formuladores se situarían en las dimensiones de

realidad, verdad, certeza o posibilidad (Fuentes Rodríguez, 1996); atributos de modalidad

epistémica (Gutiérrez Ordóñez, 1996); adverbes exophrastiques, concretamente assertifs identificatifs y conjonctif (Guimier, 1996); reformuladores de rectificación, operadores de refuerzo argumentativo y conectores aditivos (Portolés, 1998a); adverbes de phrase, más

concretamente al de conjonctifs y disjonctif d´attitude (modaux…) (Molinier & Lévrier, 1999);

reformuladores de rectificación, marcadores de conversación, concretamente de modalidad

epistémica, y conectores aditivos (Martín Zorraquino & Portolés, 1999); adverbios de modalidad, concretamente el de reforzadores del valor de verdad de la aserción (Kovacci, 2000).

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A título informativo, recordamos que las aproximaciones de Portolés (1993 y 1998a) y la de Martín Zorraquino & Portolés (1999) fueron expuestas en el apartado de “Concepto de marcador y conector”. Hecho que ya señalamos en el apartado (§ 1.2), remitiendo al apartado anterior para tal fin.

Sobre la reformulación

Una vez revisado una serie de términos y nociones próximas a la reformulación entendemos como reformulación el acto de composición textual en el que aparecen dos estructuras lingüísticas dadas, en la que una de ellas presenta una mayor o menor equivalencia semántica- pragmática con la otra.

Mantenemos la oposición de reformulación parafrástica vs la reformulación no

parafrástica de Rossari (1990), que se sustenta fundamentalmente en los marcadores utilizados

y en la permanencia o cambio de perspectiva enunciativa respecto a la primera formulación tenida en cuenta. No obstante consideramos que la recapitulación, no es una operación que se pueda enmarcar en la reformulación no-parafrástica, dado que no existe un cambio de perspectiva enunciativa. Bien al contrario, consideramos que es una reformulación en la que opera un proceso de condensación, tal como sucede en el resumen, operación que Gülich & Kotschi (1995)clasifica en la reformulación frástica. Nuestra clasificación de la reformulación