• No se han encontrado resultados

Siglo XIX. La dieta: una cuestión de calidad

LA COMISIÓN EUROPEA CRITICA LA MARGINACIÓN DE LAS MUJERES EN EL MUNDO CIENTÍFICO Un informe revela que es escasa su presencia en los altos cargos docentes.

6. Biólogas y geólogas del siglo

6.7. Marie Tharp (1920 )

Esta cartógrafa oceanográfica estadounidense creció inmersa en un ambiente de trabajo familiar que estimuló su interés y habilidades hacia la cartografía. Su padre William E. Tharp, topógrafo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, elaboró muchos de los mapas e informes producidos en el citado Departamento.

En 1943, Marie Tharp se graduó en Inglés y Música en la Universidad de Ohio e ingresó en el Departamento de Geología de la Universidad de Michigan, que acababa de abrir sus puertas a las alumnas tres años antes. En 1944 obtuvo la licenciatura en Geología y consiguió un empleo en la Compañía de Gas y Petróleo Stanolind, en Tulsa, Oklahoma, donde trabajó hasta 1948. Ese mismo año, tras graduarse en Matemáticas por la Universidad de Tulsa, se trasladó a N. York. Intentó trabajar en el Museo Americano de Historia Natural, pero el tipo de trabajo a desarrollar en Paleontología no le interesó.

Ese mismo año, gracias a su polifacético curriculum, empezó a trabajar con W. M. Ewing (1906-1974) en el Observatorio Geológico Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia. Bruce C. Heezen (1924-1977), estudiante llegado de la Universidad de Iowa, se unió al grupo y juntos se embarcaron en la laboriosa tarea de elaborar el mapa topográfico de los fondos oceánicos.

En 1952, con la intención de conocer la extensión de una cordillera que había en el fondo del Océano Atlántico, empezaron a explorar un terreno que nadie podía ver, por lo que tuvieron que utilizar los datos disponibles en el momento (sondeos realizados con el sonar y medidas de profundidad). La tarea era muy costosa, ya que incluso en la realización de mapas de la luna se dispone al menos de fotografías, pero en el caso de los océanos éstas no existían. En el equipo, formado por Heezen y Tharp, existía un reparto de tareas científicas, él se encargaba de la recogida de datos y de la planificación de la estrategia, y ella se ocupaba de la realización del mapa, representando gráficamente miles de medidas.

En este laborioso proceso, en 1952, Marie Tharp realizó un descubrimiento que contribuyó a asentar los pilares de la Teoría de la Tectónica de Placas, con las evidencias que confirmaban la separación del fondo oceánico como base en la que se pudo apoyar definitivamente la hipótesis de la deriva continental.

Dicha hipótesis había sido propuesta por primera vez en 1912 por el meteorólogo alemán Alfred Wegener (1880-1930). Según su hipótesis, los continentes no eran objetos fijados a la superficie de la Tierra, sino que flotaban y se desplazaban sobre rocas fundidas del manto de la Tierra. Sugería que originalmente sólo existió un único "supercontinente" gigante, que

denominó Pangaea, y, basándose en la evidencia de datos geográficos, geológicos, paleontológicos y biológicos, propuso que en el Mesozoico (hace unos 200 millones de años) Pangaea se había roto en masas de tierra más pequeñas. Mediante la deriva de estos nuevos continentes habrían surgido nuevos océanos, (entre ellos el Atlántico, formado de la separación entre América y Europa y África), originando la disposición actual de los continentes.

Wegener y su teoría habían sido inmediatamente atacados por muchos científicos de la época, que consideraban a Wegener un intruso en la geología y que rechazaron su teoría por falta de pruebas que explicaran el mecanismo que había producido la supuesta fractura y la consiguiente deriva continental.

Marie Tharp, al ensamblar los perfiles de los mapas del fondo del océano Atlántico Norte que había elaborado rigurosamente, identificó un profundo valle de fractura (rift axial) que atravesaba la cordillera (dorsal) mesoceánica del fondo oceánico del Atlántico Norte y que podía ser la cicatriz de separación entre Norte América y Europa.

Nadie se atrevió a apoyarla y su descubrimiento fue desprestigiado por el propio Heezen, su colega de investigación. Éste lo calificó de "girl talk" ("ocurrencia de muchacha"), a pesar de que la primera vez que Marie le había mostrado el mapa de su descubrimiento, él mismo había exclamado: "No puede ser, parece claramente una deriva continental".

Pese a todo, Tharp mantuvo su descubrimiento, estaba segura de que la deriva continental era real y empezó a buscar datos adicionales que la confirmaran. Y los encontró gracias a otro trabajo que realizaron para los laboratorios Bell, con la finalidad de elegir la localización más adecuada para la instalación de nuevos cables telegráficos transatlánticos.

Para este trabajo, Heezen incorporó al equipo formado por él y por Tharp, a Howard Foster, un graduado sordo de la Escuela de Bellas Artes de Boston y comenzaron a representar la localización de terremotos registrados en el océano. La representación conjunta y a la misma escala de datos registrados por sondeos y de datos procedentes de los terremotos permitió la contrastación de datos obtenidos por distintas fuentes y sirvió para evidenciar la existencia del valle de rift, que Tharp había descubierto en 1952.

Los terremotos se formaban a lo largo de una línea casi continua por debajo de la línea central de la cresta de la dorsal mesoatlántica. Además, nuevos datos obtenidos por otras expediciones revelaban características similares en las dorsales del océano Índico, mar Arábigo, mar Rojo y Golfo de Aden. En cualquier parte que hubiera una dorsal mesoceánica

había habido terremotos.

En 1956, Ewing y Heezen anunciaron, en el Congreso de Toronto de la Unión Geofísica Americana, el descubrimiento del sistema rift global, es decir, la existencia de valles rift a lo largo de la línea central de la cresta de las dorsales mesoceánicas.

Por otro lado, ante la imposibilidad de publicar los mapas que habían elaborado, ya que los datos eran información clasificada de la Armada de los EEUU, Heezen y Tharp decidieron elaborar un mapa fisiográfico del fondo del océano para evitar las restricciones de publicación. Estos mapas les permitieron captar las variaciones en la textura del suelo del fondo del mar, contrastando la tersura de las zonas abisales (lisas), con la rugosidad de las montañas de las cordilleras. Todo ello ofrecía una mejor visualización del fondo del océano. En 1956, Heezen y Tharp publicaron su primer diagrama del océano Atlántico Norte en la revista del Bell Telephone System. La Sociedad Geológica de Estados Unidos reeditó el mapa en 1959. Tras la popularidad conseguida con el mapa del Atlántico Norte, en 1961, Tharp y Heezen realizaron el mapa del Atlántico Sur. La casi perfecta conformidad entre la forma de la dorsal mesoatlántica y la forma de las costas de África y Sudamérica, estimuló a muchos científicos de la época a abordar de nuevo el asunto de la deriva continental.

A continuación, acometieron la tarea de elaborar el mapa del fondo del océano Índico y lo publicaron en 1964, con motivo de la Expedición Internacional del Océano Índico. La revista National Geographic quiso también publicar un artículo sobre dicha expedición, pero quería ilustrarlo con una imagen más pictórica y realista que el mapa realizado a plumilla por Tharp y Heezen, por lo que contrataron también a Heinrich Berann, un paisajista austríaco. En 1967, publicaron el mapa panorámico del fondo del Océano Índico. El gran éxito conseguido con este mapa hizo que la National Geographic les encargara continuar la realización de los mapas del fondo del resto de los océanos. Su último mapa, el del fondo del océano Antártico fue publicado en 1975.

El siguiente paso fue realizar un mapa panorámico que reuniera todos los fondos oceánicos, tarea que comenzaron en 1973, a propuesta de la Oficina de Investigación Naval. Para ello, tuvieron que simplificar algunos de sus trabajos anteriores para adecuarlos a una escala menor, necesaria para la realización de un mapa mundial. Además, tuvieron que actualizar sus trabajos previos para incluir el ingente volumen de nuevos datos obtenidos de medidas acumuladas durante los últimos años. En 1977 publicaron el Mapa panorámico de los Fondos Oceánicos Mundiales.

Hasta la muerte de Heezen, ese mismo año, Tharp trabajó siempre a su sombra, sin recibir el reconocimiento científico merecido como autora o coautora de las investigaciones publicadas. Ha sido muy recientemente, ya en la década de los 90, cuando Tharp ha empezado a recibir el reconocimiento científico que merecía.

En 1997, Marie Tharp recibió la mención honorífica de la Biblioteca del Congreso de EEUU por sus importantes contribuciones al campo de la cartografía de los fondos oceánicos. En 1999 ganó el Premio Mujeres Pioneras en Oceanografía, concedido por el Comité de Mujeres de la Institución Oceanográfica Woods Hole.