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LOS MECANISMOS DE DEFENSA DE FREUD

In document Skinner B. F Sobre el conductismo (página 141-143)

Los dinamismos o mecanismos de defensa freudianos ilustran de modo dramático la vida del mundo interno de la motivación y la emoción. Se les ha definido como «reacciones de la personalidad por medio de los cuales el individuo trata de satisfacer sus necesidades emocionales; v. g., establecen armonía entre las luchas conflictivas; reducen los sentimientos de ansiedad o de culpa que surgen de los deseos, pensamientos y emociones que no son aceptables». Se pueden derivar otras definiciones alternativas a partir de las contingencias responsables del comportamiento del cual se infieren los mecanismos. Consideraré tres ejemplos, utilizando las definiciones del Tercer Diccionario Internacional de Webster

Represión: «Proceso o mecanismo de defensa del yo por medio del cual los deseos o impulsos que no pueden satisfacerse se apartan o se hacen inaccesibles a la conciencia». En lugar de «deseos o impulso», léase la «probabilidad del comportamiento»; en lugar de «no pueden satisfacerse», léase «extinguidos o castigados», y en lugar de «se apartan o se hacen inaccesibles a la conciencia», léase «no se observan introspectivamente» en el sentido del capítulo 2. Entonces tenemos esto: el comportamiento castigado se torna aversivo, y cuando no lo emite o no lo «ve», la persona evita estimulación aversiva condicionada. Hay sentimientos asociados con esto, pero las contingencias son las que explican los hechos.

La palabra «represión» forma parte de una complicada metáfora que da un carácter dinámico a los efectos del castigo. Cuando los sentimientos no se pueden expresar, se dice que se acumula la presión hasta que se produce una explosión. Algún periódico afirma que «lo terrible de personas silenciosas como Bremer, Sirhan y Oswald es que puede haber millones de ellas en los Estados Unidos, que no exteriorizan su ira hasta que — perdiendo la válvula de seguridad que tiene la mayoría de los individuos— explotan». Pero ¿qué pasa cuando una persona «guarda su ira dentro de sí?», y ¿qué es la «válvula de seguridad» por la cual la mayoría de las personas liberan el vapor emocional? Las respuestas se pueden encontrar en las condiciones bajo las

cuales el comportamiento se hace muy vigoroso porque no se puede emitir.

Con frecuencia nos percatamos de que tenemos una fuerte inclinación a hacer o decir algo aunque no se presente la ocasión de hacerlo; puede ser que estemos «reventando con buenas noticias», pero no tenemos a quien comunicárselas. Sin embargo, es más frecuente que no respondamos porque se nos ha castigado; hemos «reprimido nuestra ira» porque se nos ha castigado por «expresarla». Si sucede algo repentino como una explosión es porque la situación cambia. Encontramos alguien con quien hablar y «hablamos a todo vapor», o nuestro comportamiento se hace más fuerte que los comportamientos incompatibles que anteriormente lo habían desplazado. Si una explosión tiene consecuencias indeseables para otros, se pueden tomar medidas apropiadas para prevenirla. «Se puede reducir la presión» proporcionando un ambiente en el cual se pueda emitir libremente el comportamiento, o «los impulsos se pueden canalizar en salidas más útiles». Un psiquiatra dice que «los revólveres de juguete permiten a los niños solucionar conflictos y ventilar sus urgencias agresivas». Nosotros diríamos, en cambio, que permiten a los niños comportarse agresivamente de maneras no castigadas.

Conversión: «La transformación de un conflicto inconsciente en síntomas somáticos simbólicamente equivalentes». Una de las manifestaciones más dramáticas del supuesto poder de la vida mental es la producción de enfermedades físicas. De la misma manera como se dice que una idea en la mente mueve los músculos que la expresan, así también se dice que las actividades no somáticas de la psique afectan el soma. Por ejemplo, se dice que las úlceras se producen por una «ira dirigida hacia dentro». Nosotros diríamos, en cambio, que la condición que se siente como ira está médicamente relacionada con la úlcera, y que una situación social compleja es la causa de las dos cosas. De igual manera, cuando se dice que el aborto espontáneo se debe a un posible odio hacia el niño o hacia el padre, nosotros podemos decir, en cambio, que la condición que se siente como odio se relaciona médicamente con el aborto, y, a su vez, se debe atribuir a una situación social compleja. La úlcera y el aborto son «simbólicamente equivalentes» a la ira y al odio en cuanto se asocian con una alta probabilidad de causar daño. La conversión no demuestra el poder de la mente sobre la materia; la mente no

cambia lo físico. Las condiciones físicas, muchas de las cuales son pertinentes al comportamiento y se sienten de diversas maneras, tienen efectos físicos (médicos).

Sublimación: «Descarga de energía instintiva, particularmente la asociada con los impulsos pre-genitales, por medio de actividades socialmente aprobadas.» En lugar de «descarga de energía por medio de actividades», léase «comportamiento», y en lugar de «instintivo» y «asociado con impulsos pre-genitales», léase «debido a ciertos reforzadores biológicos». Si hay dos formas de comportamiento, ambas reforzadas, y solamente una de ellas se castiga, la otra tiene mayor probabilidad de ocurrencia.

Los otros dinamismos o mecanismos de defensa freudianos se pueden tratar de la misma manera. No son procesos psíquicos que tengan lugar en las profundidades de la mente, consciente o inconsciente; son los efectos de las contingencias de refuerzo, que casi siempre involucran castigo. En el mejor de los casos, podemos decir que son las maneras como una persona se defiende del castigo por medio de la adquisición de un comportamiento efectivo en el mundo en el cual vive (como el yo) reforzado en parte a causa de las susceptibilidades al refuerzo que integran su dotación genética (como el ello), y que no reciben castigo de otras personas o de sí mismo (como el super-yo).

Se ha dicho que «las fuerzas inhibidoras que se oponen a la descarga de tensión son el objeto inmediato de la psicología», y si eso es verdadero, se debe solamente a que las fuerzas inhibidoras y las descargas de tensión son formas de hablar que se refieren al castigo y al refuerzo, respectivamente.

In document Skinner B. F Sobre el conductismo (página 141-143)