Hablar de un solo obstáculo a la creatividad del mexicano es algo sumamente difícil, pues el problema del rezago en creatividad no puede limitarse a una sola variable ni puede haber una jerarquía entre dichas variables, ya que todas interactúan al mismo tiempo, haciendo del problema una medusa, por lo que no puede atacarse un solo punto a la vez. Hay que encontrar una solución integral.
Si se trata de combatir un solo problema a la vez, se corre un gran riesgo de que el progreso logrado sea atacado por las otras limitantes que aún están pendientes. Entre éstas, se encuentran:
El malinchismo que, en pocas palabras, es la preferencia
que se tiene por lo extranjero en lugar de lo nacional. Esto im- plica, de alguna manera, un acto de traición a lo propio de la nación e incluso a uno mismo, y va muy relacionado con lo que Octavio Paz llama “ningunearse”, es decir, hacerse nadie en presencia de personas “superiores”.
Esto comenzó a arraigarse en nuestra cultura desde el tiem- po de la Colonia, cuando los españoles lograron someter a to- das las culturas nativas del territorio. La psicología del mexicano está muy bien explicada en El laberinto de la soledad, obra del es- critor ya mencionado. En el apartado “Los hijos de la Malin-
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che”, la premisa principal de Paz es que el mexicano no se deja ser. Algunos de los puntos que la sustentan son los siguientes:
El mexicano se segrega a sí mismo: el ejemplo más claro •
es el de muchos de los inmigrantes que habitan en Esta- dos Unidos que, a diferencia de otros inmigrantes (por ejemplo, los chinos, alemanes, irlandeses o judíos), no ha- cen mayor esfuerzo por aprender inglés, se segregan en los llamados Barrios Mexicanos (los cuales están llenos de las malas costumbres mexicanas, como la de tirar basura en la calle), mantienen su aspecto desaliñado, siguen de- jándose el “bigote de ranchero” que acostumbraban lucir en su pueblo y no se quitan el sombrero. Al no procurar interactuar e involucrarse con la cultura de su país an- fi trión ni esforzarse por integrarse a ella (claro está, sin renegar de la propia cultura de origen), se condenan a sí mismos a ser los eternos lavaplatos de algún restaurante de comida china o a limpiar los baños de algún negocio cuyo propietario seguramente no es otro mexicano. Es un problema para otros mexicanos y para sí mismo: •
tiende al individualismo y al egoísmo. Siente envidia del progreso del prójimo y hace lo posible por truncar dicho éxito. Tiene un concepto de igualdad distorsionado; pre- fi ere ver a alguien “igual de jodido” que él, a ver a alguien a quien le vaya mejor que a él.
Además, Paz señala que las circunstancias históricas explican su carácter y éste las explica a ellas, al igual que lucha contra su propio pasado y lo reniega, y los siglos de dominación lo han vuelto dema- siado receloso. (Para saber más del Malinchismo, sugiero el siguien- te video: <http://www.youtube.com/watch?v=DRtz_UFs4pc>).
Hoy en día, todavía sufrimos los efectos o “traumas” que la colonización dejó en la cultura. A pesar de ser una nación con doscientos años de independencia, el malinchismo se si- gue practicando a diestra y siniestra. Lo podemos ver en cosas
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tan sencillas como las preferencias musicales, el seguimiento de modas, la distorsión del lenguaje al adoptar modismos propios de otras culturas, la fuga de cerebros, la preferencia por emplea- dos extranjeros, la adquisición de bienes de importación…
Se tiene una enorme desconfi anza por todos los bienes y servicios producidos por empresas nacionales, argumentando que su calidad no es muy buena o que no están a la vanguardia.
En parte esto es cierto. Y mucho tiene que ver la política de
Sustitución de Importaciones aplicada por el gobierno mexicano
entre los años 1940 y 1971, aproximadamente. Las reformas económicas aplicadas tuvieron buenos efectos a corto plazo, se logró un desarrollo industrial, pero las consecuencias de cerrar las puertas a los productos extranjeros no fueron favorables a largo plazo: debido a que la industria mexicana estaba libre de competencia foránea, llegó un punto en que se estancó y ya no se preocupó por producir bienes de calidad a buen precio, sino que se durmió en sus laureles y comenzó a producir bienes de calidad mediocre y a precios altos. Las empresas no se preocu- paron por incrementar su competitividad, por eso la descon- fi anza del consumidor alcanzó niveles muy altos.
Esta desconfi anza hacia lo nacional se generalizó entre los mexicanos y se extendió incluso a niveles intrapersonales. Mu- chos mexicanos carecen de confi anza en sí mismos y en sus ideas, comparándolas con las de extranjeros, temiendo al fraca- so, sin llevarlas siquiera a cabo. A esto se le puede sumar las con- secuencias de la corrupción de las autoridades. El dinero recauda- do por los organismos fi scales se destina a causas sin sentido –un ejemplo es el exceso de burocracia–, en vez de fomentar la educación, la ciencia, la investigación. Esto propicia lo que Oc- tavio Paz llama la “falta de instrumentos intelectuales” y como consecuencia, la tendencia a imitar acciones llevadas a cabo por países como Estados Unidos y los del continente europeo.
Estos y otros elementos actitudinales como la fl ojera, la apa-
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más, hacen que el mexicano ponga poco esfuerzo en pensar por cuenta propia y se esconda, junto con sus ideas, bajo máscaras. He aquí otro problema: el mexicano no canaliza su creatividad de la manera más adecuada. Generalmente, la enfoca al humor y a las cosas chuscas.
Esto podría ser quizás un mecanismo de defensa ante uno de los traumas que viene arrastrando desde hace siglos: la crisis de identidad por haber sido devaluado, despreciado y oprimido durante la conquista. Al aparentar que se ríe hasta del fracaso y la desgracia, tapa esos complejos.
El pueblo mexicano, a pesar de los tantos obstáculos exis- tentes, sí es creativo. Factores como su riqueza cultural, su astucia,
actitud de servicio, buen humor, constancia, amor a su país –aunque en
muchas ocasiones se encuentra escondido en lo más profundo de su ser– y deseos de superación, incluso la misma pobreza, necesidad y hambre, han creado a genios creativos entre nosotros. Ejem- plos de ello hay muchos, tales como:
Diego Rivera
• : muralista famoso por plasmar obras de alto contenido social en edifi cios públicos.
Agustín Lara
• : compositor e intérprete de canciones y boleros, uno de los más populares de su tiempo y de su género.
Guillermo González Camarena
• : creó la primera estación ex-
perimental de transmisión televisiva de México y comen- zó a difundir la televisión como un medio de comunica- ción y educación. Más tarde inventó la televisión a color.
Octavio Paz
• : poeta, ensayista y diplomático, ganador del Premio Nobel de Literatura. Considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX.
Luis Ernesto Miramontes Cárdenas
• : científi co incluido en el Sa-
lón de la Fama de Inventores de la Historia por haber sinteti- zado el componente base para los anticonceptivos orales.
– 59 – Roberto Gómez Bolaños
• : comediante, cantautor, dramaturgo, poeta, escritor, director y productor de televisión, creador de “El Chavo” y “El Chapulín Colorado”.
José Alfonso Pérez Gámez
• : Licenciado en Diseño de Produc- ción Publicitaria por la UPAEP. Sus proyectos han recibido múltiples premios, tanto nacionales como internacionales, como premios al diseño de Sitios Web en Brasil, Alemania y Canadá, y 7 premios por parte de la Asociación Nacio- nal de Publicidad. Debido a su gusto por la docencia en el área multimedia, ha creado su propia escuela: Pixel Colle- ge, donde imparte cursos de multimedia avanzada.
Mario Molina Henríquez
• : ganador del Premio Nobel de
Química en 1995 por su descubrimiento sobre la des- composición generada por CFC’s en la capa de ozono. El mexicano es ingenioso y espontáneo, lo cual le permite ser fl exible a la hora de solucionar problemas. Un caso de la vida real podría ser el de cualquier fábrica mexicana a la que se le descompone una máquina. Seguramente el encargado de mantenimiento tendrá el ingenio para solucionar –aunque sea de manera temporal, mientras llega la ayuda especializada– el problema de alguna manera inimaginable, incluso chusca, y así evitar mayores retrasos en la línea de producción.
Si el mismo problema se presentara, por ejemplo, en alguna fábrica alemana, seguramente la producción se detendría por horas debido a excesiva rigidez de su gente en cuanto a seguir procedimientos. Dentro de la cuadratura de su pensamiento, ja- más entraría la posibilidad de hacer algún arreglo provisional “a la mexicana”. Y es que hacer las cosas “a la mexicana” es todo un arte casi imposible de comprender por alguien que no sea mexi- cano. (Si quieres ver unos cuantos ejemplos, mira los siguientes videos: <http://www.youtube.com/watch?v=D161poMjgy4>, <http://www.youtube.com/watch?v=r0p2P2haXWo>).
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Pero insisto en que el mexicano debería hacer un esfuerzo por canalizar su creatividad en algo más productivo, especialmen- te en áreas tales como la ciencia, la educación, la industria e incluso la política.
Como puede verse, contrarrestar el efecto negativo de los obstáculos a la creatividad requerirá no una, sino varias solucio- nes integrales. En mi opinión, el paso más fundamental está en la educación: los sistemas educativos deberían fomentar la ima- ginación, la participación y el entusiasmo necesarios para crear alumnos autodidácticos, con iniciativa y sin temor de llevar a cabo ideas nuevas. Por otro lado, haría falta también impulsar el nacionalismo; pero el verdadero, no únicamente el del 16 de septiembre y el 20 de noviembre. El verdadero amor a la patria lo debemos expresar promoviendo el trabajo para el desarrollo de la nación y el mejoramiento de nuestra sociedad, en vez de suspender labores en días feriados cuya razón de ser es ignorada por gran parte de la población. (Para muestra, el siguiente video: <http://www.youtube.com/watch?v=4Up68-1ZqbA>).
A su vez, deberíamos unirnos como nación y juntos afrontar el reto de demostrarnos a nosotros mismos que somos igual de
capaces que los demás países; antes de preferir consumir sus pro-
ductos, darle la oportunidad a los nuestros y elegir en base a un juicio bien elaborado, sustentado por algo más que paradigmas.
Como sociedad, en lugar de detenernos a señalar culpables de las desgracias y el atraso del país, debemos avanzar, ser proac-
tivos, y ocuparnos en lugar de preocuparnos por tener un presente
y un futuro mejor.
Actividades
1. Haz un breve ensayo narrando alguna solución creativa que le hayas dado a un problema, y explica por qué la consideras creativa.
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2. Enlista las soluciones creativas que se te ocurran para salir de los siguientes apuros:
a. Se te rompió el tacón de la zapatilla estando a punto de llegar a la ofi cina.
b. Se te descosió el pantalón al sentarte en una junta de negocios y debes levantarte a la mitad de ésta para ha- cer una presentación.
c. Vas a conocer a tus suegros y justo al llegar a su casa te tropiezas y caes.
d. Fuiste a una fi esta en donde sólo te dan cubiertos, va- sos y platos desechables. Por alguna razón, no tienen cucharas, y necesitas una para comer el platillo que te sirvieron. ¿Cómo harías una cuchara?
3. En tu opinión, ¿por qué el mexicano enfoca su creativi- dad al humor y a lo chusco?
4. Inventa una breve historieta sobre un super-héroe mexi- cano que viene a rescatar la creatividad.
5. Elabora una exposición lo más creativa posible, en la que expliques los puntos tratados en este capítulo.
6. Enlista tres ejemplos de la creatividad mexicana en la ciencia y explícalos.
7. A ti, ¿en qué área de la creatividad te gustaría destacar?
Bibliografía
Dabdoub, L. (2010), Creatividad. Estrategias para desarrollar el po-
tencial creativo, México: Esfi nge.
Rodríguez Estrada, M. (1989), Manual de Creatividad, México: Trillas.
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