3. Marco histórico: una mirada histórica a Colombia y África 25
3.2 Las relaciones entre África y Colombia desde las migraciones 54
3.2.3 Migraciones africanas en Colombia como parte de la globalización 74
El panorama general de los colombianos en relación con los inmigrantes se debatió, durante buena parte del siglo, entre la inclusión y el rechazo. Los intensos debates sobre la conveniencia de los extranjeros en la política, la economía y la cultura colombianas influyeron en toda la sociedad.
No obstante, una serie de procesos después de la Segunda Guerra Mundial –y en especial desde los años 80– empezó a cambiar las perspectivas anteriores, en las que predominaba una visión del mundo restringida.
Estos eventos pueden resumirse con el desarrollo de la globalización, en la que se crearon nuevos espacios transnacionales (como la Organización de Naciones Unidas), países en todo el mundo lograron su independencia y se fortalecieron los intercambios comerciales intercontinentales de manera creciente con base en una mayor libertad en el flujo de bienes y de capitales. Esto, a su vez, llevó a una interdependencia económica y a un crecimiento desigual entre los países. Además, las comunicaciones y el transporte evolucionaron como nunca antes y generaron un conocimiento del mundo más integral.
En otras palabras, se empezaron a establecer redes globales que cambiaron tanto las estructuras internacionales como las internas de cada país. Uno de estos cambios se presentó de manera particular en los flujos migratorios. No en vano, como afirma Cristina Blanco Fernández de Valderrama, “las migraciones humanas consisten un fenómeno social de primera magnitud en nuestro mundo contemporáneo97”.
Es cierto que los flujos migratorios no son nuevos. La novedad reside en la magnitud actual que ha cobrado este fenómeno y en las implicaciones que tiene. El volumen de migrantes ha crecido, el número de países involucrados
97 BLANCO, Cristina. Migraciones. Nuevas modalidades en un mundo en movimiento.
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en las redes migratorias es cada vez mayor y los tipos de migración también se han diversificado. Sólo entre los años 1980 y 2000, el número de migrantes internacionales creció de 100 millones en el mundo a 175 millones.
Actualmente, “África, Asia, América Latina y el Caribe ven reducir su proporción de inmigrantes extranjeros de 1990 a 2000, mientras que Europa, América del Norte y Oceanía experimentan un crecimiento en esta proporción98”.
La cita anterior demuestra que en el mundo globalizado, tanto Colombia como los países africanos se encuentran del mismo lado, es decir, como países de origen para los inmigrantes y no como países de destino. Una de las razones que explican este fenómeno es que son zonas en las que hay tasas altas de natalidad, mientras las zonas de destino –como Europa– presentan decrecimiento en este sentido y envejecimiento de la población.
En el caso específico de Colombia, además, la tendencia se ha revertido en comparación con épocas anteriores. Si a principios de siglo la preocupación más grande era cómo fomentar la llegada de europeos a Colombia, el interés actual es cómo afrontar la salida masiva de colombianos al exterior. Lo que sí se ha mantenido estable es la poca proporción de inmigrantes en comparación con la población total. Ya se demostró que en 1928 ese porcentaje era de 0,43% y en 1938 era de 0,648%. Casi 70 años después, esa tendencia no ha crecido mucho y, según el Censo General de Población de 2005, los extranjeros no superan actualmente el 0,8%.
De cualquier manera, el fenómeno de la globalización ha generado tantos movimientos humanos y en tantas direcciones, que Colombia, inevitablemente, ha tenido que afrontar la llegada de extranjeros de todas las nacionalidades. Ya no es posible sólo atraer europeos y rechazar a los indios y a los negros, como ocurría anteriormente, ni es posible pensar en que con la llegada de un grupo en específico podrán cambiarse los componentes étnicos en el país.
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Blanco reconoce este aspecto. “Lo cierto –argumenta– es que hay un importantísimo volumen de movimientos que no se producen del Sur al Norte, o del Este al Oeste, como es habitualmente aceptado por la ciudadanía, sino entre países menos desarrollados; esto es, dentro del Sur y dentro del Este99”.
Del argumento de Blanco se desprende que Colombia, a pesar de su interés primordial por los nacionales en el exterior, continúa manifestando su interés en atraer migrantes. Según el Proyecto para el diseño de la Política Integral Migratoria, PIM, del programa Colombia Nos Une que dirige el Ministerio de Relaciones Exteriores, una de las prioridades del país en torno a la llegada de extranjeros es “facilitar la inmigración calificada que contribuya al desarrollo económico, social y cultural del país100”.
Además, Colombia se ha sumado a la tendencia internacional basada en controlar la llegada de extranjeros con el argumento de mantener la seguridad en el país. Actualmente, el tema migratorio pasa a nivel mundial por una dicotomía, de la cual Colombia no ha sido ajena: por un lado, como naciones democráticas, deben respetar la libertad que tienen los individuos de migrar; por el otro, deben garantizar la soberanía del Estado y la seguridad de los nacionales.
Por esa razón, otro de los lineamientos que destaca el Proyecto de Política Integral Migratoria en cuanto a la inmigración es “contribuir a la autoridad migratoria en temas de seguridad nacional y pública, a la seguridad regional y al combate contra el crimen organizado, impulsando un adecuado control y registro de entradas, salidas y estancia en el país101”.
99 Ibíd. Pp. 15-16.
100 MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE COLOMBIA, Proyecto para el diseño de
una política integral migratoria. Documento preliminar de mayo de 2007. P.8. Documento entregado al autor en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
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Sin embargo, más allá de esos intentos colombianos por propiciar la llegada de extranjeros cualificados y restringir la de aquellos que pueden vulnerar la seguridad del país, lo cierto es que han llegado migrantes de todas partes del mundo a instalarse en Colombia, por diferentes motivos: algunos lo hacen por motivos económicos; otros vienen al país por una relación amorosa o para estudiar y algunos más como un paso obligado en su ruta hacia Estados Unidos. Incluso, hay algunos que llegaron inicialmente como turistas y deciden radicarse acá y hay otros que llegan por error y no encuentran maneras de devolverse.
Como parte de esos procesos se ha venido documentando la llegada de africanos a Colombia, que actualmente desempeñan en el país distintas labores: algunos son profesores universitarios reconocidos, otros han tenido éxito en profesiones como la medicina y hay varios que han buscado fortuna en labores como la venta de libros, la enseñanza escolar y el comercio. La mayoría de los africanos son hombres, pero también se han instalado en el país algunas mujeres provenientes de ese continente (dos casos son los de la egipcia Lucy Toukmanian y la chadiana Madeleine Andebeng Alingué).
Según un documento interno de trabajo del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, en Colombia hay 83 africanos registrados. La población mayoritaria de africanos en Colombia proviene de Egipto, con once personas registradas, situación que no es de extrañar pues los vínculos diplomáticos más estables de Colombia han sido históricamente con los países del norte de África. El 30% de los africanos en Colombia registrados proviene de esa región del continente.
Más allá de esa cifra, el documento del DAS registra 25 países africanos, 14 de los cuales hacen presencia en Colombia con más de un individuo. Además de las naciones que históricamente han tenido contacto con el país sudamericano (como Sudáfrica y Kenya), se destaca la presencia de ocho benineses, dos comoranos, un nacional de Cabo Verde, otro de las Islas Mauricio y cinco de la República Centroafricana. En este caso, como en otros, el documento del DAS presenta algunos problemas. Por ejemplo, registra un
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individuo de Zaire, un país africano que ya no existe (actualmente se trata de República Democrática del Congo) y anota la presencia de un “leonés”, que es un gentilicio que se refiere a la región española de León y que no tiene por qué estar en un documento sobre las nacionalidades de los extranjeros en Colombia (probablemente se refería a sierraleonés, proveniente de Sierra Leona). Además, este documento no registra la presencia de africanos de otras nacionalidades que se encuentran en Colombia, como el caso de los togoleses Maguemati Wabgou (sociólogo, profesor de la Universidad Nacional) e Idris Yaya (que hace parte de la crónica sobre los musulmanes africanos en Bogotá).
Bogotá es la ciudad con mayor presencia de africanos. El 55% de quienes están registrados en el DAS habita en la capital de Colombia. Los departamentos de Antioquia y Bolívar también registran una cantidad aceptable de africanos, con el 9,6% y el 7,2%, respectivamente. Es importante destacar que, aunque los africanos se concentran en las ciudades principales del país, también han llegado individuos de ese continente a pequeños pueblos en el territorio colombiano. Lugares como Calamar (Bolívar), Choachí (Cundinamarca), Tumaco (Nariño), Cartago (Valle del Cauca) y Copacabana (Antioquia) cuentan con algún africano registrado.
Las siguientes estadísticas amplían la información de los africanos en el país. Cuadro número 2: presencia de africanos registrados en Colombia
Total africanos: 83 Lugar de residencia: Total de africanos en Bogotá: 46 Total de africanos en Valle del Cauca: 5
Total de africanos en Antioquia: 8 Total de africanos en Santander: 3
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Total de africanos en Atlántico: 5 Otros: 10 Nacionalidades mayoritarias: Total de egipcios: 11 Total de argelinos: 7 Total de sudafricanos: 9 Total de marroquíes: 5 Total de benineses: 8 Total de nigerianos: 5 Total de kenyanos: 7
Adaptado por el autor con base en documento interno de trabajo del DAS: ¿Dónde residen los extranjeros en Colombia por región y ciudad?
El documento interno del DAS tiene en cuenta únicamente los lugares de residencia registrados por los mismos africanos; en otras palabras, las cifras que proporciona la entidad pueden distar de la realidad. No todos los africanos están registrados, muchos llegan de paso, algunos tienen doble nacionalidad y otros prefieren no registrarse. Incluso, en el proceso de investigación para este trabajo de grado pude constatar mayor presencia de algunas nacionalidades en comparación con el documento del DAS. Es el caso de los etíopes: el DAS registra sólo uno, en Bogotá, pero yo conocí al menos cinco.
De todos modos, el texto que proporciona el DAS da una idea de la cantidad de africanos que hay en Colombia. Es claro que no hay muchos, en comparación con extranjeros de otros países. Sin embargo, su poca cantidad no es un impedimento para pensar en las razones de su llegada a Colombia y en los nexos que tiene el país con África en torno a las migraciones.
Las principales razones para los flujos de individuos entre África y Colombia son:
a) Una buena cantidad de africanos llega a Colombia por razones amorosas, como constatan varias de las historias presentes en este
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trabajo. La salida de colombianos al exterior permite que en algún país del mundo se encuentren con africanos y decidan instalarse en Colombia para la vida en pareja. En este caso, el factor esencial es que tanto África como Colombia son países de origen para las migraciones y, por ello, la mayoría de relaciones amorosas tienen un comienzo en un tercer país.
b) Las comunidades misioneras y religiosas constituyen una de las maneras más comunes para la llegada de africanos a este país y la salida de colombianos para África. Por lo general, son migrantes que duran alrededor de cinco o seis años en el país y tienen la posibilidad de conocerlo a profundidad y entablar relaciones muy estrechas con miembros de la sociedad. Al mismo tiempo, sin embargo, se pueden ir en cualquier momento a otro país donde sean necesitados. Dos comunidades misioneras que tienen presencia en Colombia son los misioneros de la Consolata y los misioneros Comboni.
c) Las razones comerciales y económicas han generado un flujo constante de individuos entre estas dos zonas. De hecho, como lo afirma Maguemati Wabgou, sociólogo togolés residente en Colombia, la salida de africanos hacia regiones como América Latina tiene como fin principal mejorar su situación económica102. Ocurre algo similar con los migrantes
colombianos, como en el caso de la historia de quienes están en Sudáfrica para construir los aeropuertos y estadios del Mundial (descrita en el apartado de las relaciones entre Colombia y ese país africano). Además, es interesante anotar que el presidente actual de Bavaria, Karl Lippert, nació en Namibia y se crió en Sudáfrica.
d) El narcotráfico es una problemática que ha vinculado a Colombia con África, especialmente en lo relacionado con narcotraficantes colombianos que se refugian en países africanos como Guinea–Bissau,
102 Entrevista realizada por el autor a Maguemati Wabgou, en la Universidad Nacional de
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una nación que tiene una posición geográfica estratégica y en la que hay pocos mecanismos de control. Esta situación la dieron a conocer la revista Cambio, el 26 de septiembre de 2007, y el diario El Espectador, el 15 de julio de 2008.
e) En los últimos años han crecido las peticiones de refugio de africanos en Colombia. Un reportaje de marzo de 2007 de la revista Cambio revela que de las 301 solicitudes de asilo que registró el país entre 2003 y 2008, un 8,1% corresponde a somalíes y un 5% a etíopes. De las 127 peticiones en 2007, 17,3% provienen de Somalia y 7,8% de Etiopía. f) Maguemati Wabgou afirma que “todavía Colombia está percibido como
un lugar de paso en el imaginario del africano103”. En efecto, para
muchos habitantes de ese continente, Colombia es un país de tránsito hacia Estados Unidos. La posición estratégica del país, y las pocas restricciones de ingreso lo hacen atractivo como una parada en la larga travesía que realizan muchos africanos desde sus países de origen hasta Norteamérica.
g) Las redes sociales también influyen en la llegada de africanos a Colombia, en opinión de Wabgou. En su libro “Migraciones subsaharianas. África entre el orden mundial y las redes sociales”, afirma que éstas “juegan un papel complejo al facilitar y sostener el desarrollo de flujos migratorios entre dos ejes espaciales104”. En el caso de los migrantes africanos en Colombia, las redes también se han hecho evidentes. Un ejemplo es el de Madeleine Andebeng Alingué, de Chad, quien convenció a su sobrino, Douna, de venir a Colombia. En el caso de los misioneros católicos también han funcionado: algunos deciden postularse para venir a Colombia por recomendación de otros compatriotas que ya vivieron un periodo en este país.
103 Ibíd.
104 WABGOU, Maguemati. Migraciones subsaharianas. África entre el orden mundial y las
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Tanto Colombia como los países africanos se han vinculado al fenómeno actual de las migraciones. Hoy, es fácil determinar cuáles son los países de origen – entre ellos los de África y Colombia– y cuáles los de destino –principalmente Europa y Norteamérica–. Sin embargo, también son evidentes los casos de personas que se han sustraído de ese flujo y han preferido migrar de sus países a otros que tienen condiciones económicas, sociales y étnicas similares. Éste es el caso, por ejemplo, de los africanos que han decidido establecerse en Colombia.
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