Graciela Sánchez Guevara
El 5 de agosto de 2010, 33 mine- ros chilenos quedaron atrapados 700 metros bajo tierra en el desierto de Atacama, Chile; después de 69 días fueron rescatados. El martes 12 de octubre comenzó el rescate hacia las 23 horas. El presidente de Chi- le, Sebastián Piñeira quien asumie- ra la presidencia el 11 de marzo de ese mismo año, estuvo presente en todo momento cuando fueron salien- do cada uno de los obreros, realizó las gestiones y no reparó en los cos- tos para poder salvar a los mineros. La NASA, personal militar, médico e ingenieros estuvieron trabajando ar- duamente para el rescate.
Los mass media, un total de 1,600 co- rresponsales de los cinco continentes acreditados estuvieron presentes para captar minuto a minuto la salida de cada uno de los obreros. El 12 de oc- tubre fue el día en que los 33 mineros, su presidente y el país en su conjunto fueron vistos por más de mil millones de habitantes del mundo a través de los mass media: televisión, internet, radio, prensa. Chile nunca había sido visto por tantos millones de personas, después del golpe militar al gobierno de Salva- dor Allende en 1970.
Resulta interesante analizar este acon- tecimiento porque en primer lugar se
Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Escuela Nacional de Antropología e Historia.
El acontecimiento local-global: Los mineros de Chile
tornó coyuntural para el presidente Pi- ñeira quien al parecer no tenía la sim- patía de todo el pueblo, y al atender el drama en que vivían los 33 mineros, lo posicionaba en un rating alto, y con ello no solo se legitimaba en el poder, sino que pasaba a la historia como un presi- dente que miraba a los subalternos, a los obreros; en segundo término, por la cobertura que dieron los mass media, lo que convertía el drama (casi trage- dia) en un típico caso mediático, en una industria cultural y como consecuencia un consumo cultural; y por último por la emergencia de los diversos tipos de discursos como: el laboral, el político, el religioso que emergieron en esta co- yuntura histórica para los obreros, para el presidente, para los chilenos en ge- neral y para el mundo entero.
Mientras que este rescate significaba una gran acción social para los chile- nos, para los mexicanos, una lección del querer hacer algo por los mineros e hizo recordar la fecha del 19 de febre- ro de 2006 cuando ocurrió el desastre minero de Pasta de Conchos, Coahui-
la, donde perdieron la vida 65 mineros por una explosión, y la negligencia de las autoridades ya no solo para resca- tarlos vivos sino para sacar los cuerpos. Las minas eran operadas por el Grupo México quien declaró que los obreros estaban a unos 150 metros bajo tie- rra, mientras que el sindicato nacional de trabajadores mineros y metalurgia había dicho que se encontraban a 490 metros. En ninguno de los dos casos se habló de las condiciones deplorables en lo que trabajan los mineros, de la res- ponsabilidad de quienes son dueños de las minas o en su caso del Estado por dar la seguridad debida a estos trabaja- dores quienes además por su condición subalterna trabajan literalmente bajo tierra doblemente subalternizados.
El presidente Piñeira durante el resca- te mostró una gran alegría a partir de que salió el primer trabajador, lo abra- zó y hasta lloró junto con él, pero en ningún momento se tocó el tema de la seguridad, de la mejora de las condi- ciones laborales. Este tipo de discursos se silenciaron.
Resulta interesante abordar este acon- tecimiento local-global desde los estu- dios culturales latinoamericanos por las razones ya expuestas arriba, además porque desde el inicio se comenzó a construir una industria y un consumo cultural que veremos más adelante.
Los Estudios Culturales
Como punto de partida, los estudios culturales desde la mirada latinoameri- cana resultan pertinentes para el aná- lisis mediático del caso que nos ocupa, sin embargo es importante preguntarse ¿qué son los estudios culturales? ¿Cuá- les son sus limitaciones? ¿Qué aportan los estudios culturales para el análisis de los fenómenos socioculturales fun- damentalmente en Latinoamérica? Los Estudios Culturales tienen dos ver- tientes, la primera en Inglaterra donde se funda el Center Contemporary Cul- tural Studies (CCCS) en Birminham en 1964, con Richard Hoggart, Raymond Williams, Stuart Hall. El propósito fun- damental de este centro era el estudio
de la comunicación de masas específi- camente el proceso social y el análisis del sentido de la realidad, así mismo es- tudiar cómo se desarrollan las culturas, sus prácticas sociales y la producción de significados en áreas comunes. La se- gunda vertiente está ubicada en Estados Unidos. Estas dos vertientes mantienen un constante diálogo a veces conflicti- vo entre las escuelas del pensamiento: “estructuralismo francés, las filosofías posestructuralistas y posmodernas, la sociología de la cultura, la Escuela de Frankfurt, la semiótica, el feminismo y el marxismo” (Ríos, 2002) y nosotros añadimos el análisis del discurso.
Los Estudios Culturales Latinoamerica- nos a decir de Ríos “podrían definirse grosso modo, como un campo de estudio configurado dentro de la tradición críti- ca latinoamericana…el ensayo de ideas… la teoría de la independencia y la teo- logía de la liberación..” (Ríos, 2002, p. 1). Esta autora sostiene que los estudios culturales latinoamericanos producen su propio objeto de estudio en el proceso mismo de su investigación y por tanto
[…] metodológicamente, son un campo transdisciplinario que se vale del conocimiento preestableci- do para hacer tambalear los lazos académicos tradicionales: apuestan al resquebrajamiento de sus lími- tes o fronteras, proponen un nue- vo archivo —donde lo cultural y lo político resultan determinantes— y reclaman una reflexión y autocrítica continuas, por parte de sus “practi- cantes”, frente a sus propios proce- sos de investigación y de escritura (Ríos 2002:2).
El objeto de estudio de los estudios cul- turales es “la producción simbólica de la realidad social latinoamericana, tan- to en su materialidad como en sus pro- ducciones y procesos” (Ríos, 2002, pp. 1-2). Cabe señalar que no solo en su materialidad, sino también en sus fun- cionamientos (Haidar, 2006).
Desde esta perspectiva, toda produc- ción humana puede ser un texto cultural siempre y cuando contenga en sí mismo un significado simbólico socio-cultural,
histórico, político, económico que ema- ne de determinadas formaciones socia- les, culturales, semiótico-discursivas (Foucault, 1972, Pêcheux, 1978, Haidar, 2006) en coyunturas específicas (Robin, 1976). En consecuencia, toda produc- ción humana en cualquier campo del conocimiento científico, artístico, huma- nístico “pueden convertirse en un legí- timo objeto de estudio” (Ríos, 2002). Ahora bien desde la perspectiva del Cen- ter Contemporary Cultural Studies (CCCS) los estudios de la cultura tienen por obje- tivo definir la cultura de la sociedad con- temporánea, analizarla conceptualmente para fundar marcos teórico-metodológi- co. Este centro pone especial énfasis en los medios masivos de comunicación que desarrollan una función fundamental al actuar como elementos de las relaciones entre las clases sociales y los grupos so- ciales como prácticas semiótico-discursi- vas en donde “se expresan valores y sig- nificados” (Quirós, 2011).
Reiteramos que la característica de los estudios culturales es que abordan el
fenómeno desde diversos campos del conocimiento de manera inter y trans- disciplinaria, y se interesan fundamental- mente en la etnia, género, clase social, ideología, nacionalidad.
En este trabajo nos interesa analizar par- ticularmente cómo se construye el sujeto subalterno: los mineros de Chile, desde el análisis transdisciplinario del discur- so, el cual considera los diversos tipos y subtipos de discursos que emergieron a partir de que se supo local y globalmente que 33 mineros habían quedado atrapa- dos a 700 metros bajo tierra: la produc-
ción de los discursos son: de los mineros, de los presidentes, especialmente del de Chile, del religioso, de los adversarios, y de los usuarios mexicanos.
Toda esta producción semiótico-discur- siva se estudia a partir de las condicio- nes de producción, circulación y recep- ción, tomando en consideración tanto los sujetos empíricos, lugar de producción semiótico-discursiva, así como de los sujetos semiótico-visuales. Abordamos el tema desde los Aparatos Ideológicos (Althusser, 1970), las funciones semió- tico-discursivas, las formaciones socio-
Figura 1. Modelo Semiótico-Discursivo Transdisci- plinario. Elaboración propia
culturales, ideológicas, históricas, eco- nómicas y semiótico-discursivas, y la interdiscursividad de los discursos cen- trales para llegar a una matriz semió- tico-discursiva en donde se genera la producción de sentido. Sin soslayar los medios y las mediaciones (Orozco, 1997) las 10 estartegoas para la manipulación mediática (Chomsky, 2010) y consecuen- temente el consumo cultural y las in- dustrias culturales (García Canclini, s/f). (Véase modelo de análisis, figura 1).
Tipos y subtipos de discurso: el caso del rescate de los Mineros de Chile
En el caso del rescate de los 33 mineros chilenos y la producción semiótico-discur- siva es pertinente en primer lugar hacer una clasificación de los diversos discursos que emergieron a partir de este aconte- cimiento local que después se convirtió en global debido a la amplia difusión que se le dio. Construimos para ello una tabla matricial que dé cuenta los criterios. En primer lugar, el objeto discursivo (tema o tópico) es el rescate de 33 mineros chile-
nos atrapados en una mina de San José en el desierto de Atacama, Chile.
El tipo de discurso es fundamental- mente mediático ya que a través de los medios: Prensa, radio, TV, internet, Fa- cebook, Twitter entre otros se dio a co- nocer la gravedad del asunto. A partir de este objeto discursivo, se desprenden otros objetos discursivos dependiendo del subtipo de discurso como el políti- co retomado por el Presidente Piñeira, el religioso ya que participan tanto el Papa como la misma población que reza a sus santos para que ocurra el milagro; el de los adversarios quienes ponen el dedo en la llaga para hablar del discurso tabú para las autoridades y dueños de la mina: las condiciones de inseguridad de los mineros; en México hace recor- dar lo que nunca se hace por las clases trabajadoras en desgracia, este discurso también es laboral-político.
El rescate al ser difundido ampliamente por los mass media se torna ideológico, de acuerdo con Althusser (1970) los aparatos ideológicos son la familia, la
iglesia, la escuela, los medios masivos de comunicación, entre otras institucio- nes, a través de los cuales se sujeta al individuo a una ideología hegemónica (Gamsci, 1972) en este caso al de los mass media y al Gobierno Chileno que por cierta responsabilidad retoma el caso y en conjunto con la NASA contri- buyen al rescate.
Los sujetos semiótico-discursivos son varios de acuerdo a los tipos de dis- cursos que emergieron. Los primeros son: los 33 mineros que no solo se re- conocieron en ellos mismos, ante una situación de incertidumbre, sus capaci- dades para resolver su supervivencia, sino también los familiares, los reporte- ros chilenos, el presidente chileno y los presidentes del mundo quienes expre- samente dieron el apoyo al goberante y otros sujetos de otros lugares. Todos estos sujetos colectivos construyeron la imagen en conjutno de los 33 mi- neros y también de cada uno de ellos; por ejemplo, en el diario El Universal de México, del 13 de octubre de 2010 ha-
llamos los siguientes encabezados que hemos organizado por temas, cada uno de los mineros tuvo un número y fue identificado por alguna característica personal:
“Reportan a un minero con pulmo- nía aguda 15:39; mineros enfrenta- rán problemas psicológicos: NASA 14:59; Luz podría cegar a mineros tras salida 02:03; Sale minero 22, el comprometido 15:05; Sale el mi- nero 21, el enfermero infiel 14:32; Sale el mienro 20, el agorero 14:07; Sale el minero 19, el intro- vertido 13:32; Dios y el diablo me pelearon: minero rescatado 07:08; Minero corredor, el duodécimo en ser rescatado 08:11” 1
Por otro lado, hallamos siete encabe- zados que iban sumando el número de rescatados y la hora: “Suman 10 mine- ros rescatados 06:51”. Un encabezado que llama la atención por su ambüedad es la mención del costo del rescate: “El rescate en Chile costó 22 mdd 11:57” que también puede referirse al resca-
te económico del país. Entre muchas alusiones, el discurso mediatico puso especial énfasis en el milagro o no del rescate, llama también la atención el contradiscurso que niega el milagro de los mineros de Chile:
“El mundo tiene los ojos puestos en Chile y el rescate de los mine- ros chilenos de Copiapó. … No son
2 Este texto se puede consultar en la siguiente dirección electrónica: http:/www.drgen.com. ar/2010/10/rescate-de-mineros-chilenos-no-es-un-milagro/
3 Esta imagen puede consultarse en la dirección electrónica: http://www.drgen.com.ar/2010/10/res- cate-de-mineros-chilenos-no-es-un-milagro/
pocos los que hablan de ‘el mi- lagro de Copiapó’ o ‘el milagro de los mineros’. …Que dichos mineros sean rescatados con vida, NO es un milagro, es simplemente la conse- cuencia de la aplicación de ciencia y tecnología, el triunfo del ingenio humano”. 2