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MINIMIZAR LAS COMPLICACIONES

In document Rehabilitacion Cardiaca Integral (página 67-69)

Esta amplísima gama de lesiones traumáticas pueden reducirse a la mínima expresión si cumplimos con las siguientes recomendaciones:22-23

– Individualizar la carga de entrenamiento: no se debe aplicar una carga superior a las posibili- dades del individuo, siempre debe efectuarse una evaluación integral del sujeto previo a la dosifi- cación de las cargas físicas.

– No inducir a correr a personas sedentarias y

con sobrepeso corporal u obesidad: se va a

producir con toda seguridad lesiones por impac- to a repetición en un sistema osteomioarticular desentrenado y sobrecargado de peso, sobre todo si esta actividad se realiza sobre superficies du- ras como el asfalto o concreto. En estos casos es preferible la utilización de esquemas de mar- cha progresiva o entrenamiento en bicicleta estática.

– Comenzar la sesión de entrenamiento con ejer-

cicios de calentamiento muscular y estira- mientos progresivos: la temperatura de los

músculos se eleva durante esta fase, existen prue- bas de que la velocidad, la fuerza y la eficiencia de las contracciones musculares mejora con el ascenso gradual de la temperatura, además, cada día cobran más importancia los ejercicios de es- tiramiento-flexibilización no solo al inicio del entrenamiento, sino también durante la fase de enfriamiento al concluir el mismo con el propósi-

Figura 7.1. Lesiones que con más frecuencia aparecen en la práctica

to de contrarrestar el proceso normal de pérdida de flexibilidad y acortamiento de las estructuras tendino-ligamentosas-articular y de los propios músculos, asociados a la edad y hábitos de vida más sedentarios (figura 7.2).

cansado y es capaz de asimilar mejor las cargas, además, en ese horario es menos fuerte la ac- ción de los rayos solares sobre todo si se entrena a la intemperie. También podemos recomendar el horario vespertino por situaciones parecidas. Existe un grupo de signos y síntomas clínicos que es necesario reconocer porque pueden resultar premonitorios de una complicación que en algunos casos puede dar al traste con la vida del paciente, lo cual obliga a detener la actividad física y remitir al practicante para evaluación con el facultativo; los síntomas más importantes son:

– La sensación de dolor opresivo precordial puede ser un síntoma de infarto agudo del miocardio o angina de esfuerzo. Este dolor puede tener otras localizaciones y también estar relacionado con un proceso isquémico cardiaco como, por ejem- plo: dolor a nivel interescapular, de mandíbula, en los brazos, en epigastrio acompañado de eructos y náuseas, son los más representativos. – La sensación de vahídos y mareos puede estar relacionada con bajo gasto cardiaco o arritmias cardiacas importantes.

– La percepción de palpitaciones o latidos cardia- cos anormales habla a favor de arritmias cardiacas.

– Las cefaleas, zumbido de oídos y mareos pue- den estar relacionadas con elevaciones importan- tes de la tensión arterial.

– La sudoración profusa, taquicardia y astenia se puede relacionar con episodios de hipoglucemia. – La visión borrosa, dificultad en la articulación de las palabras, pérdida de la fuerza muscular y desorientación, pueden relacionarse con un ac- cidente vascular encefálico.

– Una falta de aire de instalación súbita con sibilancias se relaciona con asma inducida por ejercicios.

– Los dolores intensos a cualquier nivel del siste- ma osteomioarticular puede vincularse con lesiones de tipo inflamatorio o de mayor enver- gadura.

En relación con los signos clínicos los más importantes que se deben evaluar son:

– Una reducción de la tensión arterial y de la fre- cuencia cardiaca durante la actividad física puede estar relacionada con un fallo de bomba. – La tensión arterial normalmente se eleva discre- tamente durante la actividad física, no se deben permitir tensiones que sobrepasen la cifra de 180/110 mmHg.

Figura 7.2. Calentamiento antes de comenzar la sesión de

entrenamiento.

– Terminar la sesión de entrenamiento con ejer-

cicios de enfriamiento y estiramientos musculares: después del ejercicio principal, es

preferible mantenerse en “movimiento” y no sentarse o recostarse. Permite que la sangre no se acumule en grandes cantidades en los miem- bros inferiores, privando de este modo al corazón de un retorno venoso suficiente, esto evita el sín- cope y otros trastornos más graves. Es mucho más prudente enfriarse con lentitud mientras se continúa algún movimiento erecto como la mar- cha o pedaleando lentamente si el ejercicio realizado fue en bicicleta. Junto con el estira- miento, el enfriamiento contribuye a evitar lesiones y acelerar los procesos de recuperación. – Uso de vestuario óptimo y calzado apropia-

do: no recomendamos la utilización de tejidos

de nailon para perder peso, eso consigue solo la eliminación de líquido corporal en ese momento, que se recupera con la ingestión de cualquier bebida hidratante. Son preferibles las prendas frescas que permitan una buena transpiración y un calzado cómodo que no provoque rozaduras ni molestias, para lo cual recomendamos tam- bién la utilización de medias, pero que no queden muy ajustadas a la pantorrilla por el hecho del compromiso vascular.

– Utilizar las horas del día más favorables: para esta función recomendamos en primer lugar el horario matutino, en el cual el cuerpo está des-

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– La frecuencia cardiaca se debe ajustar al pulso de entrenamiento propuesto.

– La frecuencia respiratoria no debe exceder las 40 ventilaciones por minuto.

– Vigilar color y temperatura de la piel para detec- tar hipoglucemia, golpe de calor, entre otros. – La aparición de cianosis distal puede estar rela-

cionada con hipoxia.

ASPECTOS A TENER EN CUENTA

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