tengan la bendición de enseñar, aprender y prestar servicio hombro a
hombro.
Dondequiera que hayamos ido, hemos visto cómo la mano del Señor iba delante de Sus siervos, preparando a las personas y el camino por delante para que todos Sus hijos fueran bendecidos de acuerdo con todas sus necesidades. ¿No ha prometido Él que “[irá] delante de [nuestra] faz” y que [estará] a [nuestra] diestra y a [nuestra siniestra]”, y que Su “Espíritu estará en [nuestro] corazón, y [Sus] ángeles alrededor de [nosotros]”? 2. Al pensar en todos ustedes, recuer-do el himno “¡Mirad! Reales huestes”.
¡Mirad! Reales huestes ya entran a luchar con armas y banderas, el mal a conquistar. Sus filas ya rebosan con hombres de valor que siguen al Caudillo
y cantan con vigor 3.
El élder Christofferson ha contesta-do varias preguntas que ciertamente surgirán por el anuncio de que se com-binarán los grupos de sumos sacerdo-tes y los cuórums de élderes —a nivel de barrio— para formar un ejército unificado y poderoso de hermanos del Sacerdocio de Melquisedec.
Esos cambios contribuirán a que los cuórums de élderes y las Sociedades de Socorro armonicen su labor; tam-bién simplificarán la coordinación del cuórum con el obispado y el consejo de barrio; permitirán que el obispo delegue más responsabilidades al presidente del cuórum de élderes y la presidenta de la Sociedad de Socorro, de modo que el obispo y sus conseje-ros puedan centrarse en sus deberes primordiales; en particular, presidir las Mujeres Jóvenes y los Hombres Jóvenes que poseen el Sacerdocio Aarónico.
Los cambios en las organizaciones y en las funciones de la Iglesia no son
poco comunes. En 1883, el Señor dijo al presidente John Taylor: “[En lo con-cerniente] a la administración y organi-zación de Mi Iglesia y Sacerdocio… os revelaré, de cuando en cuando, por los medios que he señalado, todo lo que será menester para el futuro progreso y perfección de Mi Iglesia, para la ade-cuación y el avance de Mi reino” 4.
Dirijo ahora algunas palabras a ustedes, hermanos, que son sumos sacerdotes: sepan que los amamos. ¡Nuestro Padre Celestial los ama! Uste-des son una gran parte de este ejército real del sacerdocio y no podemos llevar adelante esta obra sin su bondad, servicio, experiencia y rectitud. Alma enseñó que se llama a los hombres a ser sumos sacerdotes por causa de su fe excepcional y buenas obras, para enseñar y ministrar a los demás 5. Dicha experiencia se necesita ahora quizás más que nunca.
En muchos barrios, tal vez tengamos sumos sacerdotes que ahora tendrán la oportunidad de que un élder los presida como presidente de cuórum. Tenemos un antecedente de élderes que presiden a los sumos sacerdotes: élderes que sirven como presidentes de rama en algunas regiones del mundo donde residen sumos sacerdotes en la rama; y existen ramas en las que solo
está organizado el cuórum de élderes y hay sumos sacerdotes presentes.
Qué gozo será que todos los poseedores del Sacerdocio de Melqui-sedec tengan la bendición de enseñar, aprender y prestar servicio hombro a hombro con todos los miembros del barrio. Dondequiera que estén y cua-lesquiera que sean sus circunstancias, los invitamos a aceptar con espíritu de oración, fidelidad y gozo las nuevas oportunidades de dirigir o ser dirigidos, y de servir de manera unida como gru-po de hermanos del sacerdocio.
Ahora trataré otros asuntos que qui-zás necesiten aclaraciones al avanzar para implementar la voluntad del Señor sobre la organización de Sus cuórums del Santo Sacerdocio.
¿Cuáles son los ajustes para el cuó-rum de sumos sacerdotes de la estaca? Los cuórums de sumos sacerdotes de la estaca continuarán funcionando. Las presidencias de estaca continuarán sirviendo como presidencia del cuó-rum de sumos sacerdotes de la estaca. Sin embargo, tal como lo mencionó el élder Christofferson, los miembros del cuórum de sumos sacerdotes de la estaca ahora serán los sumos sacerdotes que actualmente presten servicio en la presidencia de estaca, como miembros de un obispado de
barrio, miembros del sumo consejo de la estaca, y el patriarca en funciones. Los secretarios y secretarios ejecutivos de barrio y de estaca no son miembros del cuórum de sumos sacerdotes de la estaca. Cuando alguien que pres-te servicio activamenpres-te como sumo sacerdote, patriarca, Setenta o Apóstol visite algún barrio y desee asistir a la reunión del sacerdocio, se reunirá con el cuórum de élderes.
Conforme se releve a su debido tiempo a los hermanos en esos llama-mientos, volverán a su unidad de origen como miembros del cuórum de élderes.
¿Cuál es la función del cuórum de sumos sacerdotes de la estaca? La presidencia de estaca se reúne con los miembros del cuórum de sumos sacerdotes para deliberar en consejo, testificar y brindar capacitación. Las reuniones de estaca, tal como se expli-ca en nuestros manuales, continuarán con dos ajustes:
Uno: Los barrios y las estacas ya no tendrán reuniones de comité ejecutivo del sacerdocio. Si surgiera algún pro-blema especial en el barrio, tal como algún asunto delicado sobre alguna familia o alguna dificultad inusual tocante a bienestar, podría tratarse en una reunión de obispado ampliada. Otros asuntos menos confidenciales pueden tratarse en el consejo de barrio. Lo que se ha conocido como la reu-nión de comité ejecutivo del sacerdocio
de la estaca ahora se llamará la “reu-nión del sumo consejo”.
Dos: Ya no se realizará la reunión anual de todos los sumos sacerdotes ordenados en la estaca. No obstante, la presidencia de estaca continuará efectuando una reunión anual para el cuórum de sumos sacerdotes de la estaca como se ha anunciado hoy.
¿Puede el barrio tener más de un cuórum de élderes? La respuesta es sí. En consonancia con el versículo 89 de la sección 107 de Doctrina y Conve-nios, cuando un barrio tenga un núme-ro inusualmente grande de poseedores del Sacerdocio de Melquisedec activos, los líderes pueden organizar más de un cuórum de élderes. En tales casos, cada cuórum debe guardar un equilibrio razonable con el otro en cuanto a eda-des, experiencia, y oficios y fortaleza del sacerdocio.
Testifico que conforme avancemos con esta inspirada reestructuración de cuórums en nuestros barrios y estacas, veremos una multitud de bendiciones. Permítanme citarles algunos ejemplos.
Bajo la dirección del obispo, habrá más recursos del sacerdocio que podrán contribuir a la obra de salva-ción. Esto incluye el recogimiento de Israel mediante la obra del templo e historia familiar, trabajar con personas y familias que pasan necesidades, y ayudar a los misioneros a traer almas a Jesucristo.
Cuando los líderes que antes presidían regresen para compartir su experiencia con el cuórum de élderes, el resultado será miembros de cuórum más fuertes.
Habrá una mayor diversidad de dones y capacidades dentro del cuórum.
Habrá más flexibilidad y disponi-bilidad para satisfacer las necesidades actuales y urgentes dentro del barrio y del cuórum, y para cumplir con nues-tras diversas asignaciones de ministrar.
Habrá más orientación y unidad conforme el nuevo élder y el experi-mentado sumo sacerdote compartan experiencias, lado a lado, en las reunio-nes y asignacioreunio-nes del cuórum.
Esperamos que los obispos y presidentes de rama estén más libres para magnificar su llamamiento de apacentar su redil y ministrar a los necesitados.
Entendemos que cada barrio y estaca es diferente. Aunque entende-mos dichas diferencias, esperaentende-mos que pongan en práctica estos cambios sin demora tras la conferencia general. ¡Hemos recibidos instrucciones de un profeta de Dios! ¡Qué tremenda bendi-ción y responsabilidad! ¡Cumplámosla con toda rectitud y diligencia!
Les recuerdo: la autoridad del sacerdocio viene mediante el aparta-miento y la ordenación; pero el poder del sacerdocio real, el poder de actuar en el nombre del Señor Jesucristo, solo puede venir al vivir de manera recta.
El Señor declaró al profeta José Smith, el profeta de la Restauración:
“He aquí, yo me encargaré de vues-tros rebaños, y levantaré élderes y los enviaré a ellos.
“He aquí, apresuraré mi obra en su tiempo” 6.
Ciertamente, esta es una época en la que el Señor apresura Su obra.
Ruego que cada uno de nosotros use esta oportunidad para reflexionar y mejorar nuestra vida a fin de adherirse mejor a Su voluntad, para que merezca-mos las muchas bendiciones que Él ha prometido a los leales y fieles.
Hermanos, gracias por todo lo que hacen para ser parte de esta magnífica obra. Ruego que avancemos en esta causa grande y honorable.
Y cuando se acabe tan larga lucha cruel, y todos ya descansen con su Caudillo fiel, a Cristo Rey eterno, las huestes con amor le alzarán victorias, cantando con vigor: ¡A vencer, a vencer por Él que nos salva! ¡A vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!
¡A vencer, a vencer, a vencer
por Cristo Rey Jesús! 7.
Hoy todos somos testigos de cómo el Señor revela Su voluntad por medio de Su Profeta, el presidente Russell M. Nelson. Testifico que él es el profe-ta de Dios aquí en la tierra. Doy mi testimonio del Señor Jesucristo, quien es nuestro gran Redentor y Salvador; esta es Su obra y esta es Su voluntad. De ello doy solemne testimonio; en el nombre de Jesucristo. Amén. ◼
NOTAS
1. Amós 3:7.
2. Véase Doctrina y Convenios 84:88. 3. ¡Mirad! Reales huestes”, Himnos, nro. 163. 4. Citado en la compilación de James R.
Clark, Messages of the First Presidency of
The Church of Jesus Christ of Latter- day Saints,1965, tomo II, pág. 354.
5. Véase Alma 13.
6. Doctrina y Convenios 88:72–73. 7. “¡Mirad! Reales huestes”, Himnos,
nro. 163.
También tengo un testimonio de que el Señor ha llamado al élder Gerrit W. Gong y al élder Ulisses Soares a prestar servicio como miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles. Los amo y los sostengo. Mediante su minis-terio, ellos bendecirán vidas en todo el mundo y en todas las generaciones.
Esta conferencia es además histórica por otra razón. El presidente Nelson ha anunciado un inspirado avance en el plan organizado que el Señor tiene para Su Iglesia. Dicho plan incluye una Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia
M
is queridos hermanos, estoyagradecido por el privilegio de hablarles en esta histórica conferencia general. Hemos sostenido al presidente Russell M. Nelson como decimoséptimo Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Tras haber tenido la bendición de trabajar con él todos los días, he senti-do la confirmación del Espíritu de que el presidente Nelson ha sido llamado por Dios para dirigir la Iglesia verdade-ra del Señor.