• No se han encontrado resultados

Mirar la carta

In document 36 TRUCOS DE MAGIA (página 195-199)

L

os prestidigitadores que ignoran estos principios se hallan turbados cuando les es necesario conocer la carta que está sobre la baraja por que, sabiendo que los observan de cerca, se ven obligados a espiar el momento en que podrán echar sobre ella una mirada furtiva. He aquí el medio que se emplea para poder ver sin dificultad la carta que está sobre la baraja.

Teniendo la baraja con una mano por un extremo, con la otra se hace encorvar el lado opuesto apoyando encima y dejando escapar las cartas una después de la otra que vuelven a su ser natural por efecto de su elasticidad. Por este

movimiento, se hace creer simplemente que quiere uno divertirse con la baraja, sin ninguna intención, pero encorvándola hacia uno mismo; puede verse la carta que se presenta naturalmente a la vista, y como el dorso de las cartas esta siempre del lado de los espectadores, y en el caso de que se levantare un poco demasiado, las figuras estarían expuestas a su vista, y no fijan la atención en que se haya podido ver la carta de debajo.

Es necesario persuadirse que cuando menos os ocultéis, menos suposiciones habrá entre el público, Yo he visto a un prestidigitador muy hábil que disponía sus barajas o cualquier otra cosa que debía estar preparada secretamente, a la vista mismo de los espectadores, hablando con ellos familiarmente y sin que tuviesen la menor sospecha. Este desembarazo inspira siempre a los

espectadores una gran confianza y desde este momento están muy lejos de suponer semejante audacia.

Aquí termino la descripción de los principios relativos a los juegos de cartas. Si el lector ha encontrado algunas incorrecciones en las frases de las cuales me he servido para expresar lo que quería hacerle comprender, espero tenga en

consideración las dificultades que son inevitables cuando se quieren enseñar por escrito movimientos de manos y de dedos que varían hasta lo infinito. En las explicaciones de esta clase, todos los medios son buenos cuando pueden

ayudar a hacerse comprensibles; y cuando yo crea llegar a alcanzar este fin, por la prolijidad y repeticiones, no haría ningún escrúpulo en usarlo en perjuicio del estilo correcto, del cual no me precio; y que no es de rigor en una obra del género de la de esta.

La Hechicería Antigua y Moderna Explicada

J.N. Ponsin

Siguiente | Anterior | Contenido | Biblioteca

Capítulo II

Explicación de los juegos

P

ara conformarme a la máxima que dice que es necesario pasar de lo simple a 1o compuesto, voy a empezar la descripción de los juegos de cartas por los menos importantes. Algunos de ellos tienen por base las matemáticas. Existen muchas recreaciones de este género y de las cuales se encuentran en todos los libros. En general divierten pero no admiran. Sin embargo creo poder asegurar que los juegos que voy a presentar pueden reunir estas dos ventajas porque solamente he escogido aquellos cuyos efectos tienen algo de sorprendente y que sobre todo, no se han publicado hasta el presente, según creo, en ningún libro. Si alguna vez me ocupo de algunos juegos ya conocidos, será solo con el objeto de ofrecerlos con algunas modificaciones que podrán darle el mérito de la novedad y hacerlos, en este sentido, mas agradables a los aficionados.

Distinguiré dos clases de juegos de cartas: una que llamaré juegos de mesa o de sociedad, porque no son bastante brillantes para ejecutarse ante una numerosa reunión y solo conviene hacerlos entre amigos, con objeto de pasar un rato de sobremesa. Ordinariamente después de una comida de confianza, a los postres por ejemplo, toda especie de pasatiempo se acoge con placer.

En la segunda clase describiré todos los juegos que pueden hacerse ante una numerosa concurrencia y que tienen por base la prestidigitación. La mayor parte de estos últimos juegos pueden también ejecutarse en el teatro.

La Hechicería Antigua y Moderna Explicada

J.N. Ponsin

Siguiente | Anterior | Contenido | Biblioteca

ARTICULO I

De los juegos de sociedad

SECCIÓN I

Entregar la baraja a una persona para que piense una carta y entregarle esta carta sin hacerle ninguna pregunta -- Varios modos de ejecutar este juego.

R

uego al lector que me siga hasta el fin porque para dar una idea del modo de ejecutar el juego, voy a describirlo poniéndolo en acción.

"Señorita, quiere Vd. hacerme el obsequio de pensar una carta de la baraja que tengo el honor de entregarle."

"Coloque Vd. las figuras ante su vista. Ahora haga usted correr las cartas la una después de la otra y cuéntelas mentalmente empezando desde la primera; le suplico a Vd. que no desarregle la baraja y que se acuerde del número al cual se halla la carta que Vd. ha pensado. Luego que Vd. haya pensado la carta tenga la bondad de devolverme la baraja. Señorita, al momento mismo en que he cogido la baraja entre mis manos he conocido la carta que Vd. ha pensado. Pero voy a hacer más y es que sin verla voy a colocarla en el sitio que el caballero designe. Hágame Vd. el favor de decirme, caballero, a qué número quiere que se encuentre la carta que la señorita ha pensado. Ruego a Vd. tenga presente que hasta de ahora no he hecho a la señorita ninguna pregunta que pueda darme entender nada."

Entonces se colocan las manos debajo de la mesa teniendo la baraja con las figuras hacia arriba.

Supongamos que el espectador al cual se ha dirigido la pregunta haya pedido la carta al número 18. Cuéntanse secretamente 17 cartas, tomándolas del lado de las figuras y haciéndolas correr una después de la otra pero sin desarreglarlas. Colócanse estas 17 cartas sobre el dorso de la baraja que en este momento se encuentra debajo porque las figuras están arriba. Terminada esta operación

retíranse las manos de debajo la mesa, pero entonces se tiene el dorso de la baraja hacia arriba y se dice a la señorita que ha pensado la carta. Señorita, el caballero ha pedido que su carta se encuentre al número 18. Ahora que está ya arreglada la baraja y que no la tocaré puede usted decirme el número al cual se hallaba su carta, porque voy a empezar desde este número para llegar más pronto al número 18 que es la cifra pedida."

Si la señorita contesta por ejemplo que su carta era la sexta se principia pues diciendo 7, 8, 9, etcétera, tomando las cartas sobre la baraja. Cuando se ha llegado al número 18, se hace nombrar la carta y se enseña.

Es muy importante procurar que la persona que piensa la carta no desarregle el orden de las otras hojeándolas para contarlas y escoger una, porque si las colocase la una sobre la otra ya no se lograría el objeto. Es necesario no olvidarse que se debe siempre colocar sobre la baraja una carta menos que el número pedido. Hecho de este modo, este juego, que no es mas que una combinación matemática, no deja de ser sorprendente. Muchas circunstancias concurren a hacer tal; en primer lugar, porque tan pronto como se ha pensado la carta, se afirma conocerla al tomar la baraja; luego porque se anuncia que va a colocarse en el punto que se desee, fingiendo solo servirse del tacto; y en fin, porque no se hace ninguna pregunta, a no ser una sola, que parece sin

consecuencia, porque se hace cuando la carta está ya colocada es su sitio.

Me he extendido un poco en esta primera recreación, para dar a conocer que los juegos no deben ejecutarse rápidamente, pues es necesario siempre

acompañarlos de algunas observaciones, aunque sean subterfugios, que los hagan más apreciables, brillantes y maravillosos.

In document 36 TRUCOS DE MAGIA (página 195-199)