M
uy pocos son los libros de prestidigitación propiamente dicha que tenemos en español y algunos de ellos tan confusamente explicados, que es inútil que el aficionado a esta clase de pasatiempo se tome la molestia de leerlos; pues no podrá sacar de ellos nada.Los que tratan extensamente de esta materia, dan algunas descripciones de aparatos, pero estas descripciones son tan confusas, que el lector se queda con las mismas dudas que antes de haberlas leído; puesto que se le dice que el efecto tal o cual lo produce un mecanismo o muelle colocado interiormente, pero no se les explica el modo como debe colocarse este muelle para que produzca el resultado apetecido.
El libro que damos hay a luz llena este vacío, pues todos los mecanismos interiores de los aparatos están tan minuciosamente explicados que al autor le ha parecido inútil colocar ningún grabado para aclarar su texto.
Los aficionados a poder de los cuales llegue este libro se convencerán de que todo lo que decimos es una realidad pues he tenido la suma paciencia de leer algunos párrafos de esta obra a personas que no entiendan nada de
prestidigitación y en pocos momentos les he vista ejecutar algunos de ellos si bien con la siguiente falta de práctica, cosa que no se puede adquirir en tan poco tiempo.
Tengo que hacer presente al lector que esta obra no la traducía con objeto de publicarla pero incitado por varias de mis amigos no he podido menos de satisfacerles.
No dude que los aficionados a la prestidigitación que lo lean detenidamente, podrán hacer sin necesidad de recurrir a nadie, muchos de los juegos que contiene y de los cuales la mayor parte les serán desconocidos.
La Hechicería Antigua y Moderna Explicada
J.N. Ponsin
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Introducción
L
a magia blanca, que comprende la física oculta y la prestidigitación, consiste en parecer hacer cosas, que son en realidad, imposibles y contrarias a las leyes inmutables de la naturaleza. Extravía el espíritu engañando los sentidos,principalmente, la vista y el oído. Sus recursos son numerosos; los encuentra en las ciencias y las artes y los hace contribuir a todos en ser sus cómplices. La astucia, la mentira, el artificio y la superchería son sus auxiliares, las palabras y los movimientos son otras tantas decepciones.
Pero estos vicios de la magia blanca se vuelven siempre en ventaja de los engañados. Sus astucias son inocentes, sus mentiras obligantes, y sus artificios no llevan jamás daño.
No se podría decir tanto de la pintura que no es más que una mentira constante, ¿y es sin embargo menos atractiva?
Pero ¿de donde nos viene la magia blanca? ¿Cuál es su origen?
Delisle ha dicho: "En la naturaleza, todo es sobrenatural." Esta aserción no es más que una ficción poética; pero el prosaico buen sentido que no miente jamás, dice: "En la naturaleza nada es sobrenatural." Y si esta verdad hubiese sido conocida en todos tiempos, jamás se hubiese pensado en hacer juegos. El hombre, ávido siempre de maravillas, ha acogido con placer a los que le han ofrecido espectáculos de su agrado; sea para admirarle, sea para engañarle, y de un acuerdo monstruoso, la falacia de un lado y la credulidad del otro, ha nacido esta ciencia quimérica, absurda, a la cual se ha dada el nombre de magia,
brujería y la ignorancia y la superstición la han proclamado ciencia diabólica e infernal.
En proporción de los progresos de la luz entre los hombres, la fe en la magia se ha alterado, ha venido la duda, y en fin la incredulidad. Habiendo hecho la razón justicia de este deplorable error, el edificio diabólico se ha arruinado.
Pero el amor a lo maravilloso ha conservado siempre un lugar en el corazón del hombre. Ya no se cree en el poder de los demonios y de sus súbditos, pero siempre se muestra curioso por todo lo que simula a lo prodigioso. De aquí, en fin, nace este arte que es el objeto de nuestro tratado y al cual se ha dada el nombre de magia blanca.
Como ya he dicho anteriormente, de esta especie de magia no hay que temer los maleficios; si está fundada sobre la impostura no daña jamás, tiene el don de agradar recreando siempre. Por lo restante, no se la acepta más que por lo que vale, y se sabe de antemano que los efectos con que nos deslumbra tiene una causa, que no por estar oculta, deja de ser por eso menos simple y natural. Decimos que este arte, del cual vamos ocuparnos, considerado en su conjunto, ha tomado el nombre de magia blanca; cada uno de estos actos se llama juego. A aquellos de los juegos que se ejecutan por medio de la destreza, daremos especialmente el nombre de prestidigitación, que me parece el más a propósito para esta clase de recreaciones. En efecto, si se traduce esta palabra, se verá que es sinónima de agilidad de los dedos; de donde se deduce que es la que se adapta mejor a los Juegos que no son más que el producto de la ligereza de manos.
También distinguiré la prestidigitación de la física oculta, por lo cual en esta ultima no admitiré más que los juegos que se ejecutan con la ayuda de aparatos ingeniosisimamente mecánicos o por medio de combinaciones secretas
imaginadas para engañar los sentidos.
La física oculta, en general es muy fácil de ejecutar; los instrumentos operan por sí mismos. Sin embargo presenta efectos sorprendentes e inconcebibles, porque el motor que les produce está cuidadosamente disimulado o ignorado de los espectadores.
La prestidigitación es más difícil en su ejecución, porque necesita un estudio práctico perseverante, pero presenta ventajas que no tiene la física oculta. Se puede recrear horas enteras a la reunión de amigos, sin el recurso de una sola pieza mecánica. En todas partes se encuentran cartas, pañuelos, monedas, anillos, etc. ¿Queréis hacer el juego de los cubiletes? las tazas de café, tarros de confitura y hasta los platos, pueden serviros de cubiletes, y con algunos
pedazos de corcho se pueden hacer las bolitas. Los espectadores, viendo que no tenéis ningún objeto os admirarán mucho más; así se ve que los juegos de simple ligereza son más apreciados que los que se ejecutan con instrumentos.
En la física oculta tomada separadamente pueden todavía establecerse dos categorías distintas: la una que se puede ejecutar en los salón es, y la otra que no puede practicarse sine en el teatro, porque son indispensables los
compadres, siempre sin embargo invisibles a los ojos de los espectadores los juegos de teatro necesitan también trampas y otras preparaciones que dan al físico una inmensa ventaja y la facilidad de poder producir efectos que parecen milagrosos.
No quiero, sin embargo, con esto decir que en el teatro solo se ejecutan esta clase de juegos, se presentan también de los que se pueden hacer en todas partes; pero en todos cases ofrece más recursos y facilidad.
En el salón el físico se basta a sí mismo; todo lo que hace es el resultado de la destreza, porque si se sirve de piezas mecánicas, como esta muy cerca y a menudo rodeado de los espectadores, le es necesaria mucha más habilidad para ocultar los medios.
Después de lo que acabo de decir se ve que los juegos de salón necesitan más maestría que os de teatro y deben ser preferidos bajo todos puntos de vista.
La Hechicería Antigua y Moderna Explicada
J.N. Ponsin
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