Tanto Alexander, como su hermano mayor, Carl, eran expertos en el manejo de las cartas. El lector habrá oído hablar del Salto Herrmann, un salto totalmente invisible y natural, adaptado magníficamente al trabajo de escena y salón. Desgraciadamente la descripción que nos dejó Raymond no entra casi en detalles acerca de los trucos cartomágicos realizados por Herrmann pero como conocemos por otras fuentes algunos de ellos, los explicaremos al vuelo. Hay que notar como Herrmann le agregaba brillantez a todo lo que hacía. No tomaba simplemente la baraja de la mesa sinó que la hacía aparecer mágicamente y abierta en abanico de detrás de la pierna. Gracias a un libro de Al Baker conocemos uno de sus trucos para hacer aparecer un abanico de cartas y acto seguido hacerlo desaparecer lanzándolo al aire. Todo radica en un tiraje elástico y a lo mejor, sabiendo esto, el lector pierda todo el interés. No veo por qué tiene que ser así puesto que el principio del tiraje es uno de los mejores y más efectivos de la magia. He aquí el truco de Herrmann tal como lo explicó años después Al Baker.
Efecto: El mago muestra la mano derecha completamente vacía por detrás y por delante.
Entonces, de detrás de la rodilla derecha hace aparecer un abanico de cartas. Inmediatamente lanza dicho abanico al aire y las cartas desaparecen.
Método: El abanico está formado por cartas cortadas en diagonal y sujetas todas por el vértice
inferior como muestra el dibujo de manera que puedan abrirse en abanico. A partir de aquí hay un tiraje elástico. El tiraje se sujeta a la cintura del pantalón de manera que las cartas cuelguen a la altura del muslo, más o menos. En esta posición,
la cola del frac del mago cubría las cartas. (Para otro tipo de chaqueta habrá que experimentar con la colocación de las cartas para que queden ocultas).
Después de mostrar la mano derecha vacía por ambos lados, Herrmann la llevaba tras la pierna derecha a la altura del muslo y apoderándose secretamente de las cartas colgantes, deslizaba rápidamente la mano hacia abajo hasta detrás de la rodilla donde abría las cartas en abanico haciéndolas aparecer en dicho punto. Este era el primer efecto.
Las cartas no se separaban de la pierna e inmediatamente después de haberlas hecho aparecer, Herrmann miraba hacia arriba, luego miraba las cartas y entonces la mano derecha fingía lanzarlas hacia arriba. Lo que en realidad hacía. era dejar escapar las cartas y ejecutar el movimiento de lanzar hacia arriba a la vez que con la vista se sigue el vuelo imaginario de las cartas. Como se vé todo se reduce a un poco de actuación.
Entre los trucos de cartas favoritos de Herrmann hay uno llamado " El bolsillo egipcio". Es un truco brillantísimo que consiste en que, después de hacer elegir tres cartas, hacerlas devolver y mezclar la baraja, ésta se mete en el bolsillo de un espectador y el mismo espectador mete la mano dos veces en su bolsillo y encuentra las dos primeras cartas elegidas. En la tercera, sin embargo, falla y al sacar la baraja se ve que dicha carta ha desaparecido. El espectador sopla sobre su bolsillo y metiendo él mismo la mano, saca la tercera carta la cual ha aparecido mágicamente en él. Al parecer, el espectador sopló demasiado fuerte pues no solo ha hecho aparecer la carta elegida sinó una enorme cantidad de cartas las cuales el mago va sacando de su bolsillo. Al final, el mago le saca un chorro de cartas por la nariz del espectador.
Otro truco de cartas favorito de Herrmann era "La espada de la carta", al cual le sacaba un gran partido. No se trataba de la espada que conocemos ahora que tiene esa pieza rectangular en la empuñadura como ninguna espada que se conozca y que los miembros del público no tienen que ser unos Einstein para sospechar que de ahí tiene que venir la carta o cartas que se fingen clavar en el aire. La espada usada por Herrmann se muestra en el dibujo de abajo. Véase la manera en que la mano era la que tapaba la carta y como la espada tenía la apariencia de una espada
normal. Modernamente Lance Burton ha diseñado una espada para este truco que si bien esconde la carta en la guarda de la empuñadura, tiene una apariencia de espada real y no la más común que conocemos y en la cual la carta se oculta
ingenuamente en una pieza rectangular.
Otro detalle en relación con este truco es el siguiente. Sin duda habrás visto en los catálogos que con esta espada se pueden atravesar tres cartas elegidas. Esto, en mi opinión, es errado. Una sola carta elegida es lo más correcto desde el punto de vista tanto de la presentación como de la inteligencia. Es posible atravesar una carta en el aire de entre todas las que vuelan. Si encima la resulta la elegida, entonces el truco es maravilloso porque el público lo apreciará como una mezcla de magia y habilidad sobrehumana. Sin embargo si se pinchan tres cartas, las cuales además quedan perfectamente
distribuidas a lo largo de la hoja, demuestra no solo
ingenuidad por parte del mago sinó que complica la posibilidad de sacarle partido al clímax sencillo y claro de una sola carta. Además, tres cartas eliminan inmediatamente la idea que se pueda hacer el público de habilidad sobrehumana por parte del mago porque es simplemente demasiado e inmediatamente le dan la idea de algún mecanismo.
El truco de las cartas elegidas que suben solas de la baraja es, por supuesto, un clásico.
Originalmente se utilizaba una caja metálica con doble fondo en el que estaban las cartas que iban a subir. Dicha caja se conoce con el nombre que le dieron en Francia: houlette. Tengo entendido que quiere decir pala o algo así y se entiende por la forma de la caja. Antiguamente las houlettes llevaban un corcho lo que permitía colocarlas sobre una botella de agua. El método para hacer subir las cartas, era, por supuesto, un hilo manejado por un ayudante. La houlette fue cambiada después por una copa normal y las cartas preparadas se
agregaban secretamente a la baraja. En el siglo pasado Hartz creo la baraja con mecanismo de relojería para hacer salir las cartas y hoy, por supuesto, tenemos barajas de este tipo que funcionan por mando electrónico lo que es curioso porque en el siglo pasado ya se llamó a este truco "Las cartas
eléctricas". Hay docenas de métodos más para hacer este truco, uno de los
Herrmann tenía tres trucos de este efecto. Uno era el común de hacer salir las cartas elegidas de la baraja metida en una copa, el otro era uno inventado en el siglo pasado por Dupre: y que
consistía en una houlette de cristal la cual se colgaba del techo con dos cintas. La houlette con la baraja en su interior se hacía mecer y las cartas elegidas iban saliendo. El secreto en dos palabras es que una de las cintas era doble y por ella pasaba el hilo que hacía salir las cartas. El tercero de los trucos de cartas obedientes de Herrmann era el que vamos a explicar ahora.