4-5-2 Identifi cación y fuentes iconográfi cas de los personajes
84. FIERZ DAVID, LINDA La villa de los misterios de Pompeya Ed Atalanta Gerona, 2007 primera ed Dreaming in red Spring publications, 2005 PP.97-99.
85. “Es muy destacado entre los arqueólogos el descubrimiento que se realizó en 1909 de singulares y extraordinarias pinturas en una sala de una villa suburbana
de Pompeya que había sido, en gran parte, excavada por un cierto señor Item, de donde le viene el nombre de Villa Item”. COMPARETTI, DOMENICO Le nozze di Bacco ed Arianna: rapresentazione pittorica spettacolosa nel triclinio di una villa suburbiana di Pompei. ED: Felice Le Monnier. Florencia, 1931. P.3.
cido en Roma de padre italiano y Riccioto Canudo (director de La plume) oriundo de La Puglia, cerca de Nápoles. Todos ellos se reunían con otros italianos en el Café Le Na- politain de París.
Retomando las obras pompeyanas a las que Picasso tuvo acceso, para encontrar el mode- lo del que el pintor extrajo su bailarina, es in- teresante tener en cuenta que en la caricatura previa al grabado, la danzarina era casi ne- gra. La fi gura se encuentra sombreada y ralla- da hasta tal punto que parece, efectivamente, negra. Como sea que el grabado presenta una mezcla de modelos iconográfi cos báquicos e isíacos, consecuente con los intercambios e identifi caciones que se daban entre ambas re- ligiones, pensamos que el Baile satírico que ejecutan Salmon y Apollinaire puede ser una réplica de las danzas sagradas que se desa- rrollaban en estos cultos.
Gusman presenta dos imágenes de ceremo- nias isíacas, La danza sagrada y La adora-
ción del agua sagrada. En la primera de ellas aparece un bailarín o bailarina de color os- curo que muestra aquellas características que hasta el momento se echaban de menos en la atmósfera de los posibles modelos para la “bailarina-bailarín” Salmon.
La bailarina isíaca está realizando una danza ritual. Si se la compara con la danza- rina de la caricatura podrá apreciarse que se ha encontrado el modelo exacto para la bai- larina picassiana. En este caso Picasso dio con una imagen que reunía los movimientos precisos de una danza sagrada en un contex- to ceremonial, con músicos y espectadores. Una imagen que reproducía una atmósfera como la que el artista pretendía conferir a La danza. O bien, en La danza, Picasso evocó el ambiente del modelo pompeyano. Obsér- vense dos detalles capilares: cómo el moño y el fl eco con los que Picasso ornamenta a su amigo sustituyen el tocado en forma de pe- los levantados del bailarín isíaco. Y cómo el
Escena I. Villa de los Misterios. Pompeya. (Publicada por de Petra en “Notizie degli scavi di anchità” 1910). Escena I de la Villa de los Misterios. (Publicada en en el catálogo GAZDA, ELAINE K. The Villa of the Mysteries
in Pompeii. Ancient Ritual Modern Muse. Con fecha de 1905. Fecha desmentida por la Sopraintendeza que la tiene fechada en 1907).
Picasso.La Danza. Detalle. Picasso. París, 1905. Punta seca sobre cobre. 18’5x23’2 cm. Musée Picasso París.
Picasso.Bailarines y músico. Detalle. París, 1905. Pluma y tinta. 26x33cm. Musée Picasso París.
Gusman. Ceremonia isíaca. La danza sagrada
(Detalle). Pintura de Herculano. Museo de Nápoles. P. 88
Gusman.Ceremonia isíaca. La danza sagrada. Pintura de Herculano. Museo de Nápoles. P. 88
extrañamente largo y estirado vello pubiano de la bailarina picassiana sustituye las plu- mas del faldón de la bailarina isíaca. Otro detalle que no obvia Picasso son las sombras bajo los pies de la bailarina.
En el texto que acompaña las imágenes de las dos ceremonias isíacas, el autor ofrece información genérica sobre los cultos isía- cos que merecen ser comentados dado que percibimos su infl uencia en la obra de Pi- casso.86
Isis, como Venus, representa en la natura- leza la sustancia femenina. Como se ha di- cho, adorar a Isis y Osiris era adorar a Venus y Baco. Sin embargo, el culto a Isis era me- nos material que el de Venus; era la expre- sión mística y poética del amor. Gusman, al hablar de la procesión de Isis, menciona cul- tos y danzas. Entre los detalles que explica, merecen nuestra atención, para La danza, los que se refi eren a la bailarina y al sumo sacer- dote. La bailarina, en su cabeza adornada lle- vaba fl ores de lotus, emblema de la resurrec- ción.87 La bailarina ejecuta (probablemente)
uno de los pasos de danza de la Pasión de
Osiris. Una danza que puede recordar a la del vientre y en la cual se percibe la mímica de un poema religioso.88
La fertilidad, es el tema del segundo fresco isíaco. En esta ceremonia, el gran sacerdote, con la cabeza afeitada, ofrece a los fi eles agua sagrada del Nilo para que puedan adorarla.
En el altar, en primer término, otro sacerdote activa el fuego sagrado mientras los músicos tocan la fl auta y el sistro. El agua del Nilo representa su fuerza fecundadora y, por lo tanto la fertilidad.
Así pues, los conceptos esenciales de las dos ceremonias isíacas son: la muerte, la resurrección y la fertilidad. Éstos serán los grandes temas alrededor de los cuales girará la trayectoria y la vida de Picasso.
La idea de presentar, en La danza, al per- sonaje que encarna Apollinaire con la cabe- za rapada y el caracter sagrado que ello le confi ere puede tener, fácilmente, su origen, en los sacerdotes con la cabeza afeitada de los frescos isíacos.
Encontrados, y comprendidos, los mode- los iconográfi cos de los que se nutre Picasso
para La danza, retomaremos el grabado de
Salomé con el fi n de identifi car el modelo de la sirvienta.
La caricatura de Salmon como bailari- na negra nos condujo a la ceremonia de La danza sagrada. Otro personaje de color, la sirvienta de Salomé, cuya identifi cación fue pospuesta, encuentra su modelo en la misma ceremonia.
Si se presta atención al fresco pompe- yano, se verá cómo el corro que conforma esta ceremonia, queda cortado por una línea compositiva diagonal. Esta línea empieza en la sacerdotisa que pliega su brazo contra el pecho en la parte superior, ligeramente a la izquierda, continua en el bailarín negro que se recorta contra el cuerpo de la primera, si- gue en el sacerdote que se halla en el centro del círculo y termina en la seguidora isíaca arrodillada, de espaldas y en cuclillas que se encuentra en el primer plano, ligeramen- te hacia la derecha. La mencionada línea compositiva con cuatro personajes y, con la misma inclinación, la reproducirá Picasso en Salomé.
A la sirvienta negra, arrodillada y sentada sobre sus piernas, Picasso le bajará sensible- mente los brazos y en el hueco entre ambos, colocará la cabeza del Bautista. Le reducirá la túnica a un pareo y, por lo demás le man-
Ceremonia isíaca. La adoración del agua sagrada. Pintura de Herculano. Museo de Nápoles. P. 88.
86. La síntesis del culto y bailes isíacos que se reproduce, ha sido extraído de: GUSMAN, PIERRE Pompéi: la ville, les moeurs, les arts. Ed. E. Gouillard. París, 1906 -1ª Ed 1899- PP. 81-88.
87. Hay que subrayar que la resurrección, común a isíacos y dionisíacos, es un