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La modalidad y la relación entre el criterio de existencia y el criterio de identificación

4) La extensión del referente

3.2. El criterio de existencia e identificabilidad de los referentes en la realidad extralingüística

3.2.2. La modalidad y las formas de referir

3.2.2.1. La modalidad y la relación entre el criterio de existencia y el criterio de identificación

Recordemos que la ambigüedad referencial según el criterio de identificación de los referentes implicaba una lectura específica (o referencial o mentadora) en la que el hablante puede identificar en cualquier momento el referente del que está hablando y podría también referirse a él usando otras descripciones. Y en la lectura inespecífica (también llamada

atributiva) el hablante no conoce directamente el referente y no puede identificarlo. Veamos cómo actúa el criterio de identificabilidad en combinación con la modalidad.

Retomemos los ejemplos de la sección anterior. En ellos, vimos que tanto la modalidad no factiva, en su interpretación específica, como la modalidad factiva permiten introducir referentes reales. Veamos que, en un entorno factivo o no factivo, al admitir la existencia del referente al que alude la expresión podemos admitir que conocemos el referente o no lo conocemos. Así, en la interpretación con referencia real, aquellas oraciones pueden ser continuadas con:

i. Una casa que yo misma le enseñé.

ii. Una casa que María le enseñó y que yo no he visto.

En cambio, las interpretaciones que nos remiten a referentes irreales, sin existencia real, no pueden admitir esos grados de identificación. Recordemos esas interpretaciones:

166. b. El Sr. Vidal no alquiló una casa ayer. No había ninguna casa en alquiler.

c. El Sr. Vidal podría haber alquilado una casa ayer. Pero no había ninguna casa en alquiler.

d. El Sr. Vidal alquilará una casa mañana. Pero dudo que mañana haya ninguna casa en alquiler.

e. Quizás mañana el Sr. Vidal alquile una casa. No había ninguna casa en alquiler.

Puesto que las entidades a las que se alude carecen de existencia, es imposible que el hablante pueda identificar en el mundo real esas entidades. En consecuencia tampoco podrá decir de ellas “una casa que yo le enseñé” o “una casa que María

le enseñó y yo no he visto”.

Concluimos, pues, que la ambigüedad que produce el criterio de identificabilidad de los referentes sólo puede producirse en las expresiones con referencia real. Las expresiones con referencia irreal serán siempre no identificadas.

Si cruzamos los criterios de existencia e identificabilidad, obtenemos que en los contextos factivos las expresiones referenciales pueden tener dos lecturas: real con identificación y real sin identificación. En los contextos no factivos, las expresiones referenciales tendrán tres interpretaciones: real con identificación, real sin identificación e irreal (éstas, siempre sin identificar). Podemos ver estas interpretaciones en los ejemplos siguientes:

167. El Sr. Vidal alquiló una casa ayer.

i. Me refiero a una casa concreta que yo he visto. ii. Me refiero a una casa concreta pero que yo no he

visto.

iii. * No me refiero a ninguna casa concreta. 168. El Sr. Vidal no alquiló una casa ayer.

i. Me refiero a una casa concreta que yo he visto. ii. Me refiero a una casa concreta pero que yo no he

visto.

iii. No me refiero a ninguna casa concreta.

Donde tenemos en (i) interpretaciones de referencia real con identificación, en (ii) referencia real sin identificación y en (iii) referencia irreal.

identificabilidad de los referentes nos sirve para poder apreciar la ambigüedad que presentarán las expresiones con referencia real que nos aparecerán en los contextos con modalidades factivas y no factivas. Esto nos permitirá, en los siguientes apartados, poder distinguirla de la ambigüedad entre referencia real e irreal, derivada del criterio de existencia, que es la que ocupará nuestra discusión en los apartados que siguen. Más adelante, en la sección 3.2.3, abordaremos el criterio de identificabilidad y sus consecuencias sobre la referencia de modo más exhaustivo.

3.2.2.1.1. La modalidad y su dependencia del hablante

Hemos observado que la modalidad de las oraciones afecta a las expresiones referenciales haciendo que las entidades a las que aluden puedan ser interpretadas como reales o irreales, según el criterio de existencia, y que las que se interpretan como reales puedan ser interpretadas como identificadas o no identificadas, según el criterio de identificabilidad.

Puesto que la modalidad de las oraciones expresa la actitud del hablante respecto a las proposiciones, el tipo de expresión referencial a que dan lugar esas modalidades debe entenderse como un compromiso del hablante respecto de ese tipo de referencia.44 Es decir, que si es María quien nos dice que “el Sr.

Vidal ha alquilado una casa”, es María quien se compromete con la existencia de dicha casa y quien nos transmite la ambigüedad entre una casa que ella conoce o una casa que no conoce, una casa cualquiera. María caería en contradicción si nos dijera:

44 Véase Kripke (1977), Donnellan (1978), Evans (1982), Bach (1987), Kvart (1994).

169. El Sr. Vidal ha alquilado una casa cerca del río. # Pero no hay ninguna casa cerca del río.

La contradicción procede del hecho de que en la primera oración María afirma la existencia de la casa, mientras que en la segunda niega tal existencia. La modalidad de las proposiciones depende, pues, del hablante que enuncia las oraciones.

En los actos de habla indirectos, en cambio, el hablante puede diluir su compromiso con el tipo de referencia, haciendo que la verdad de las proposiciones dependa del compromiso de otro hablante. Por ejemplo, si lo que María dice es:

170. Juan dice que el Sr. Vidal ha alquilado una casa.

En esta oración no es María, sino Juan, quien aceptaba el compromiso con la verdad de la proposición “el Sr. Vidal ha alquilado una casa” y, por tanto, con la existencia de dicha casa. De ahí que María no caerá en contradicción si, en una intervención posterior, duda de la existencia de la casa, como en el ejemplo siguiente:

171. Juan dice que el Sr. Vidal ha alquilado una casa cerca del río. Pero no hay ninguna casa cerca del río.

En estas frases, lo que María deja ver es que no cree en la verdad de lo que le ha dicho Juan.45 Obsérvese que, si es a Juan

45 En alemán, algunos verbos modales se pueden emplear para expresar una función subjetiva además de la función normal que poseen. Son los verbos sollen (deber) y wollen (querer). Estos verbos, que introducen el estilo indirecto indican, por su significado léxico, que el hablante duda de la verdad de lo que se afirma en la proposición. Por ejemplo, la oración:

a. Er will unseren Brief garnicht erhalten haben.

Se traduciría por:

a quien se hace responsable de la afirmación de existencia y la afirmación de inexistencia la emisión vuelve a ser contradictoria:

172. Juan dice que el Sr. Vidal ha alquilado una casa cerca del río. Y también dice que no hay ninguna casa cerca del río.

En este caso, lo que María deja ver es la falta de sentido en las afirmaciones de Juan.

En conclusión, en las oraciones en estilo directo los hablantes se comprometen con las formas de referencia en función de la modalidad que usen en cada caso. En las oraciones en estilo indirecto, los hablantes transmiten el compromiso de otros hablantes y ellos pueden aceptar como válidas esas proposiciones o rechazarlas. La aceptación o el rechazo de la verdad de esas proposiciones se puede manifestar a través del significado léxico del verbo que introduce el acto indirecto en lenguas como en alemán. En español, en cambio, parece necesario recurrir a algún tipo de explicación más extensa si es que el hablante desea aclarar su punto de vista.

A continuación trataremos de demostrar que las lecturas inespecíficas producidas por el operador negación y las producidas por futuro constituyen dos grados diferentes de inespecificidad.

3.2.2.2. Factividad, no factividad y el criterio de