• No se han encontrado resultados

3. CIUDADANÍAS EN BUSCA DE SU DESTINO

3.1 Modelos y ciudadanía

Mucho se ha escrito ya en torno al tema de las ciudadanías sociales, expresión de formas emergentes de ciudadanías diversas y distintas del modelo o de los modelos ilustrados republicano y liberal106. Con distancia del individuo

104 Entrevista a un miliciano En: ARIAS OROZCO, Edgar, MEDINA FRANCO, Gilberto y BONILLA NARANJO, Wilfer.

Juventud de Medellín: Pasados ausentes, presentes intensos. Op.Cit, p. 17 105 GUTIERREZ SANIN, Francisco. ¿Ciudadanos en armas? Op. Cit. p. 187

106 Sin entrar en el debate, reseño que aunque algunos autores no diferencian entre una y otra (DAGGER, Richard. Civic

Virtues. Rights, Citizenship, and Republican Liberalism. Oxford University Press, New York, 1997), otros al contrario

enfatizan en la distinción entre ciudadanía republicana sustentada en la virtud y la acción publica, y ciudadanía liberal de corte estatal civilizatorio como en Marshall. (RIVERO, Ángel. “Derechos y ciudadanía: contrastes entre el liberalismo y el pensamiento conservador”. Ponencia en el Seminario Ideologías políticas contemporáneas. Instituto Federal Electoral - Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México. Septiembre de 1999. Trascrita En: http://deceyec.ife.org.mx/conferencia12.htm).

En “El republicanismo patriótico y el ciudadano armado”. Op. Cit., p. 76, la profesora Maria Teresa Uribe avanza en la identificación y caracterización de formas de ciudadanía distintas a la liberal, la republicana y la multicultural, que se configuran “en espacios socio-históricos concretos a través de la acción política y bélica”; ver igualmente URIBE, Maria Teresa. “Legitimidad y violencia: una dimensión de la crisis política colombiana”. En: GIRALDO, Carlos Alberto y otros.

ilustrado, una entidad abstracta, posiblemente inexistente107, las ciudadanías

sociales encuentran su rumbo en la falta de destino; esto es, son conceptualizadas como ciudadanías en construcción108. Nada lejos de la dinámica de desarraigo e

hibridación cosmopueblerina ya comentada.

Las ciudadanías sociales se expresan no solo en las practicas políticas de los individuos y sus derechos sino igualmente en el ascenso de grupos sujeto109, capaces de vencer su sometimiento a las contingencias de la micropolítica y erigirse como entes autónomos, a la manera del individuo ciudadano liberal.

En tal sentido, demandas de seguridad y orden, soluciones de viviendas, acciones a favor de la salud y la educación, entre otras, son las que determinan la aparición y consolidación de actores sociales con pretensiones políticas y acciones que transitan entre lo social y lo político indistintamente, que van desde paros cívicos, cese de acciones, ocupación de vías públicas, movilizaciones, marchas y mingas, hasta aquellas en las que se usa la fuerza de las armas como medida extrema para obtener los mismos beneficios.

Sin negar la complejidad de esta situación, cabe advertir en la emergencia de ciudadanías volcadas hacia lo colectivo –porción limitada de lo público- el

107 Ver MACINTYRE, Alasdair. Tras la Virtud. Barcelona, Crítica. 1987. Maria Teresa Uribe afirma que “nuestro ciudadano

no es esa figura imaginaria que opta por la discusión antes que por la confrontación, que cuando demanda sus derechos conculcados lo hace por la vía institucional (…) sin embargo, el hecho de que ese ciudadano no vaya en la misma dirección de las ciudadanías imaginarias, no quiere decir que no exista o que sea virtual o deficitario”. URIBE DE H. María Teresa. “El republicanismo patriótico y el ciudadano armado” Op. Cit., p. 76

108 En torno a las hibridaciones de las ciudadanías sociales y la idea de ciudadanía en construcción, además de los

ensayos de Maria Teresa Uribe ya citados, puede leerse igualmente a GARCÍA CANCLINI, Néstor. Consumidores y ciudadanos, Grijalbo, México, 1995. Para lecturas acerca de las aproximaciones al tema de las expresiones ciudadanas de límites borrosos entre rebeldía y criminalidad remito a: RUBIO, Mauricio. “Rebeldes y criminales” En: Las violencias, inclusión creciente. Op. Cit., p. 121 – 162 y GUTIÉRREZ, Francisco. “Criminales y rebeldes: una discusión de la economía política del conflicto armado desde el caso colombiano”. Estudios Políticos, Medellín, Nº 24, enero – junio, 2004, p. 36 - 71 109 “Los grupos sujeto son opuestos a los grupos sometidos. Esta oposición implica una referencia micro política: el grupo sujeto tiene por vocación manejar, en la medida de lo posible, su relación con determinaciones exteriores y a su propia ley interna. El grupo sometido, al contrario tiende a ser manipulado por todas las determinaciones exteriores y a ser dominado por su propia ley interna” GUATTARI, F. Cartografías del deseo, 1995. Citado en USECHE, Oscar. Op. Cit., p. 121. Nota 2

desgaste de las ciudadanías individualizadas mediatizadas por la presencia soberana o no del Estado.

Las ciudadanías sociales, evidencian la insuficiencia de la idea del ciudadano ilustrado para dar cuenta de complejidades de la vida pública cuya resolución no pasa meramente por el reclamo institucional de derechos sino muchas veces por la acción pública no necesariamente institucional.

Se ha afirmado en la tradición más clásica de la política que ésta se expresa por vías institucionales, en el pretendido siempre inconcluso de conformar una sociedad gobernada por las leyes; pero la política refleja también una serie de relaciones sociales que hacen transito por otro tipo de sociabilidades y factores cohesionantes distintos al poder que emana de las leyes110, que condicionan y

definen las formas en las que emergen y se consolidan ciudadanías especificas, por ejemplo, marcadas por la guerra como productora de orden.

En un contexto social conflictivo en el que se perpetúa la guerra en las referencias a la política, las leyes resultan insuficientes e ineficaces para asegurar el orden político necesario para la pervivencia del conjunto de relaciones sociales que garanticen los derechos, las posesiones, y en general, las condiciones de reproducción de la vida, la preservación de la seguridad individual y colectiva y mínimos políticos que se extiendan a otros derechos. Por ello se espera del Estado que aplique los medios a su alcance, incluso la fuerza, para salvaguardar aquellos valores sociales y las condiciones sustantivas de la asociación política.

110 Distintas investigaciones en torno a la justicia comunitaria parecerían indicar que la construcción del justo comunitario en

Colombia ha circulado intrínsecamente por los caminos de la alternatividad, de la flexibilidad jurídica, del pluralismo y de la transacción. Véase, SOUSA SANTOS, Boaventura y GARCÍA VILLEGAS, Mauricio. El caleidoscopio de las justicias en

Colombia: análisis socio jurídico. Bogotá, Siglo del hombre, 2001; ARIZA SANTAMARÍA, Rosembert. “La justicia

comunitaria: aportes a la construcción de un nuevo orden jurídico social”. En: Las técnicas de la paciencia, Medellín, IPC, Corporación Región, Red de Justicia Comunitaria, 2000, p. 33 – 62; LOAIZA BASTIDAS, Hernando (comp). Contrastes

Sin embargo, realidades políticas como las de las ciudades colombianas nos permiten afirmar que cuando el Estado no reacciona oportuna y eficazmente en procura de salvaguardar las condiciones de garantía real de los derechos de los ciudadanos; es decir, cuando no se expresan institucionalmente las salidas al conflicto, los ciudadanos responden incluso violentamente en defensa de sí y del orden vecinal, desobedeciendo incluso los códigos normativos y de civilidad sobre los que se sustenta la formalidad de la vida política y social111, abriendo espacios

para el surgimiento de fuerzas que se contraponen al Estado o que simplemente lo suplen, y configurando nuevas formas ciudadanas, que en este trabajo se identifican como ciudadanías armadas.