2.2. Marco teórico
2.2.2. Modelos de intención emprendedora: Factores conformantes
Emprender es una acción con dificultad de ser observada a modo de reacción de un estímulo. Esto debido a que la decisión de hacerlo resulta influenciada por los factores que recaen sobre las personas y se derivan hacia la acción. Al haber variedad de estos, se
presentan los modelos de intención emprendedora. “(…) Surgen como respuesta a la reducida capacidad predictora que los estudios sobre rasgos personales o psicológicos, las variables del
entorno o las características demográficas han demostrado poseer sobre la realización de comportamientos empresariales” (Medina, Bolívar, & Lemes, 2014, pág. 65). Conforme a Diez (2016) al presente los principales son los siguientes;
▪ Teoría del comportamiento planeado - Ajzen año 1991;
▪ Modelo del evento emprendedor - Shapero y Sokol año 1982;
▪ Modelo del Potencial Emprendedor - Krueger y Brazeal año 1994. (pág. 42) Lo modelos teóricos dictan el conjunto de variables con las que se explica la intención. Aun bajo argumentos diferenciados, estos atienden a la misma temática, no
obstante, por el reconocimiento del aporte y mayor empleo; en este trabajo se aborda a Ajzen.
2.2.2.1. Teoría del comportamiento planeado.
Antes de asistir a un concierto, por ejemplo, una persona puede extender una
invitación a una cita, comprar boletos, cambiarse de atuendo, llamar a un taxi, recoger la fecha y dirigirse a la sala de conciertos. La mayoría, si no todas, de estas
actividades se habrán diseñado de antemano; la ejecución ocurre cuando el plan se desarrolla. (Ajzen, 1985, pág. 11)
La secuencia de actividades es realizada para conseguir un objetivo, pero se debe considerar que el comportamiento humano, o al menos la mayoría de las veces, es planeado. “Sin duda, una cierta secuencia de acciones puede volverse tan habitual o rutinaria que se realiza de forma casi automática, como en el caso de manejar de casa al trabajo o tocar el piano” (Ajzen, 1985, pág. 11). Las acciones aun rutinarias se realizan por decisiones conscientes que guían el actuar y dan alcance a un resultado.
De acuerdo a la teoría desarrollada por Ajzen (1985) las acciones se ven controladas por las intenciones, mas no siempre las intenciones tenidas son llevadas a cabo; varias son abandonadas en su totalidad, en tanto que otras son meditadas y adaptadas a diversas
a intenciones de comportamiento que hacen de predictor. Para la literatura en el área de psicología la intención es un elemento que predice el comportamiento planeado, con mayor énfasis en los casos con dificultades de ser observados. (Medina, Bolívar, & Lemes, 2014, pág. 65)
Teoría del comportamiento planeado se presenta como ampliación a la precedente teoría de la acción razonada entregada por el mismo autor (Lortie & Castogiovanni, 2015, pág. 938). Se examinan las relaciones existentes de las intenciones y determinadas acciones para un fin. Pero se ahonda en el cómo los objetivos y planes rigen un determinado
comportamiento. Además, factores que inciden en el cambio de intenciones o la puesta en marcha del comportamiento. Ajzen (1985) explica que “la teoría modificada llamada “una teoría del comportamiento planificado” difiere de la teoría de la acción razonada, en que tiene en cuenta tanto el control percibido como el real sobre el comportamiento considerado”. (pág. 12)
De tal modo, la teoría incluye un concepto del control volitivo, referido al querido o dispuesto a hacerse, al indagar en conductas llevada con un objetivo, pero en las que también el individuo tiene limitado dicho control. Se resalta que la teoría considera actitudes hacia el comportamiento alejadas de la idea de actitudes hacia personas y objetos materiales. En este orden, al limitarse a la idea de que la intención es un antecedente de carácter inmediato a la conducta real, reduce la capacidad de predecir el verdadero comportamiento. Por ello, es ineludible considerar la participación de los factores que tienen influencia sobre el comportamiento ya que, obstaculizan la intención.
En este sentido, un comportamiento depende del grado real de control de un individuo. Es así que, para el año de 1991 es aceptado concretamente el modelo de acción planeada propuesto y desarrollado desde 1985 por Ajzen. Este sigue el siguiente esquema compuesto por tres variables latentes o factores de la intención:
Figura 2. Teoría del comportamiento planeado. Traducción propia, tomado de “The Theory of Planned Behavior”. Ajzen, (1991).
El diagrama estructural expuesto detalla cómo llega a darse un determinado
comportamiento. La teoría se aplica para un comportamiento indefinido, donde la mayoría de ellos se guían por la intención. Este es el factor central para la realización del
comportamiento, puntualiza rigurosamente la teoría.
La intención como factor capta a los demás factores puestos como motivación; actitud hacia el comportamiento y norma subjetiva, en un principio. La estructura sugiere que en cuanto más se demarque la intención por un comportamiento, su impulso se replica en el desempeño y probabilidad de hacerse. Pero también señala que, expresar una intención en el comportamiento depende incluso de factores no dependientes directamente a la motivación.
En la mayoría de los casos decidir entre realizar o no un comportamiento específico va ser posible si se tiene control volitivo (Ajzen, 1991, pág. 182). Sin embargo, se tiene que depender de las oportunidades y de los recursos para que el comportamiento sea efectivo, tal como; financiamiento y habilidades (Ajzen, 1985). Al sumarse esto, las tres consideraciones
Comportamiento Intención Actitud hacia el comportamiento Norma subjetiva Control conductual percibido
en su conjunto pasan a expresar el control verdadero que se tiene para el comportamiento. Disponer de oportunidades sumado a la motivación concluye en el éxito del comportamiento.
Se hallan demás especificaciones sobre la estructura desde Ajzen (1985). En los siguientes apartados se describe cada uno de los factores referenciados hasta el momento. La descripción se aborda a manera general para comportamientos particulares no definidos, tal como se explica en Ajzen (1985) y Ajzen (1991).
2.2.2.1.1.Actitud al comportamiento.
La intención se explica en parte por la actitud hacia el comportamiento. Al ser favorable la actitud de un individuo y mientras más lo sea para intentar generar un
comportamiento en particular; la intención para intentarlo se fortifica (Ajzen, 1985, pág. 14). Es imperativo, identificar la actitud como una dependencia de la creencia y la evaluación de la misma por el individuo.
2.2.2.1.2.Norma subjetiva
Se trata de la percepción sobre los referentes sociales en función de si recomiendan o desaprueban un comportamiento, concerniendo al desempeño que creen que puede tener el individuo, al intentarse (Ajzen, 1985, págs. 32 - 33). Conforme tiende a ser más positiva, se incrementa también la intención conductual. Pero es uno de los factores determinantes con más disyuntiva en su significancia. Concuerdan con ello Satsios & Hadjidakis (2018) al recabar información y puntualizar que se hallan estudios donde no se demuestra una relación significativa para la norma subjetiva con la intención; obviando que también se hallan los que si demuestran su significancia en la estructura teórica. (pág. 123)
Ajzen (1985) aclara que al analizar dos posibles hechos, positivo y negativo,
reflejado en el éxito o fracaso, para la norma subjetiva no es de relevancia como lo es para la actitud hacia el comportamiento (pág. 32). Esto porque la reacción de los referentes
creencia normativa (Ajzen, pág. 32). La creencia conductual dada por las consecuencias que tendría un intento es la que debería tener influencia hacia el factor actitud.
2.2.2.1.3.Control conductual percibido
Ajzen (1985) afirma que la expectativa sobre la conducta futura y el verdadero comportamiento que se dé, va a depender del acierto entre la creencia de una persona sobre su control y el grado de control real que se puede tener (pág. 34). El factor de control conductual percibido es la creencia propia de control que se está en capacidad de tener. En esto, se mantienen consideraciones amplias al incluir factores de índole interno como externo.
Por ejemplo, “entre los internos se encuentran habilidades físicas y psicológicas, y en los externos, el tiempo, la oportunidad, los medios y la dependencia de terceros” (Guzmán, García, Rodríguez, & Alonso, 2014, pág. 57). Así, el control conductual que entrega el comportamiento se muestra difícil de conseguir, por tanto, es aplicado como factor, el percibido por el individuo. Es decir, lo que se piensa que puede realizarse comprende un factor determinante para la intención conductual. Pero se resalta que, a diferencia de los
demás, este mantiene una correlación directa para la intención y con el comportamiento real.