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CAPÍTULO 3. Aprendizaje colaborativo y comunidades de aprendizaje

3.3. A modo de síntesis

En el marco de este proyecto, el aprendizaje colaborativo mediado y las comunidades de aprendizaje en línea son dos referentes teóricos que se enriquecen entre sí, ofrecen un interesante marco de trabajo al momento de explorar el potencial didáctico de una herramienta digital como la Wiki y facilitan ver si éstas, o no, la construcción de comunidades de aprendizaje en línea entre estudiantes de varias instituciones de educación básica y facilita el trabajo en equipo entre los mismos.

Ambos conceptos no son exclusivos de la era digital sino que presentan antecedentes análogos que se remontan muchos años atrás, tales como las estrategias de aprendizaje cooperativo que se empezaron a usar en el contexto norteamericano a mediados del siglo pasado, o las comunidades de aprendizaje que se conformaron en algunas escuelas con problemas escolares y disciplinares endémicos.

Aunque al principio se usaban indiferentemente y se les consideraba como sinónimos, el aprendizaje cooperativo no es lo mismo que el aprendizaje colaborativo. Hay una serie de diferencias sutiles que separan una de la otra y que vale la pena conocer. Por ejemplo, el aprendizaje cooperativo se centra en la figura docente mientras que el colaborativo se enfoque en los estudiantes y sus respectivos procesos de aprendizaje. Otra diferencia es que en escenarios cooperativos de aprendizaje el conocimiento por lo general es transmitido, se deposita sin cambio alguno, hacia los estudiantes. En escenarios colaborativos, en cambio, se espera que el conocimiento se construya gracias al diálogo entre estudiantes y profesores. Finalmente, las clases son mucho más estructuradas, herméticas y rígidas en los

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espacios de aprendizaje cooperativo, mientras que los defensores del aprendizaje colaborativo permiten una mayor desestructuración en las mismas. Por el nivel escolar de los estudiantes, la naturaleza de algunos contenidos y la consideración de que las diferencias sutiles entre ambas estrategias no constituyen fronteras infranqueables, este trabajo toma elementos de ambos tipos de aprendizaje al momento de diseñar algunos puntos específicos de las sesiones de trabajo experimental.

Hay factores a tener en cuenta cuando se diseña un entorno de aprendizaje colaborativo mediado y que acá se tuvieron en cuenta. Entre otros, se puede hablar de los resultados que se esperan lograr del trabajo colaborativo, la composición de los grupos, la tecnología que se va a emplear, los roles, los procesos y las instrucciones que tendrán los grupos; el tiempo con el que se va a contar para la realización de las actividades y el entrenamiento de las habilidades grupales.

Como aconsejan diversos autores, hay cinco componentes que son esenciales al momento de lograr un efectivo aprendizaje colaborativo. Tales componentes son: la interdependencia

positiva, la interacción promotora cara a cara, la responsabilidad individual y grupal, el uso adecuado de las habilidades sociales y el procesamiento grupal. Trabajar estos

componentes permitirá trabajar la interdependencia de los miembros frente diversos elementos (objetivos, recursos, entre otros); desarrollar la responsabilidad grupal e individual frente los objetivos propuestos; estimular el aprendizaje y el éxito propio y el de los demás; entrenar y practicar las competencias sociales; y fortalecer el procesamiento grupal en miras de mejorar el funcionamiento como equipo.

Recordar también que varios tipos de aprendizaje se pueden trabajar de manera colaborativa: contenidos, competencias, entre otras. Aquí, más que contenidos, nos enfocaremos en una competencia genérica interpersonal de índole social, esta es, el trabajo en equipo, y trataremos de ver cómo se puede presentar ésta en un entorno de aprendizaje colaborativo mediado. Para ello, se usará una matriz de observación que cuenta con cinco indicadores: trabajo, participación, organización, cohesión y valoración social de la actividad.

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Frente las comunidades de aprendizaje en línea, es interesante constatar que éstas no nacieron con a la aparición de las tecnologías digitales sino que, por el contrario, han sido una estrategia que se empleaba otrora en muchos colegios con problemas disciplinarios y escolares, en contextos escolares donde se abogaba por un diálogo igualitario entre profesores, estudiantes y la comunidad, y en espacios escolares donde se buscaba promover la igualdad a partir de las diferencias para así superar el fracaso escolar sin discriminación de género, etnia o ingresos.

Ese trasfondo nos permitió aproximarnos a una primera idea frente las comunidades de aprendizaje, a saber, que éstas son una agrupación de personas que se autoorganizan para construir e involucrarse en proyectos educativos y culturales propios, que apelan al trabajo colaborativo, al uso de herramientas comunes de acuerdo con el contexto y aboga por modelos de formación abiertos, inclusivos, participativos y flexibles.

Uno de los precedentes inmediatos de este tipo de comunidad son las comunidades virtuales y las comunidades de práctica. Siguiendo la acepción clásica y pionera, las primeras son agregaciones sociales que emergen de la red cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano, para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio. Las segundas se caracterizan por contar con un compromiso mutuo de parte de sus miembros, concentrarse de manera grupal en la empresa que se desea alcanzar, y contar con un repertorio compartido de recursos, prácticas, metodologías, saberes, entre otros. En esencia, las comunidades de aprendizaje en línea son un tipo de comunidad virtual y conforman una comunidad de práctica específica.

En lo que sigue, en el aparte de Metodología, se explicará en detalle cómo se trató de poner en práctica lo expuesto hasta ahora.

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