B) Experiencias de participación.
2. Motivaciones para participar.
En la presente dimensión de análisis y en función de lo definido en el apartado del panorama conceptual de la presente investigación, se pudo dar cuenta de diferentes motivaciones que, a lo largo de sus experiencias de participación, han llevado a las personas mayores que han participado del programa Lazos a participar en diferentes grupos organizados, las cuales serán presentadas a continuación en forma de sub dimensiones:
La resiliencia.
Comprendiendo a la resiliencia como la capacidad de los sujetos de sobrellevar situaciones complejas y fortalecerse desde esa misma experiencia (Romero en Maina, 2004) y mirando las experiencias de participación de estos mismos resulta interesante relvar
-“…después que murió mi esposa yo me encerré durante mucho tiempo…de a poco me fui dando cuenta que no sacaba nada quedándome encerrado, que tenía que salir y hacer cosas para salir adelante, participar, hablar más con los vecinos que se yo mmm cosas como las que hago ahora…” (1985) (E2, 2017).
-“Después de lo de mi hijo yo comencé a salir a grupos, a cursos, estuve ese año saliendo a grupos… estuve con psicólogo y ahí aprendí a que tenía que seguir adelante…” (2009) (E3, 2017)
-“Cuando me dio esa depresión por lo de mi mama, ahí comencé a salir más, antes no salía para ningún lado…” (2005) (E4, 2017).
46 En base a lo expuesto, se ha podido dar cuenta de que muchos de los sujetos entrevistados señalaron que una de las cosas que los ha motivado a participar en grupos organizados es la necesidad de sobreponerse a situaciones traumáticas, como enfermedades, problemas económicos o, como se da cuenta en este caso, la muerte de algún familiar cercano. Esto resulta interesante, ya que si bien se podría inferir que este tipo de situaciones se presentan como obstaculizares para que las personas participen en grupos organizados, los discursos de los sujetos dan cuenta de lo contrario. Es más, en los casos específicos de E3 y E4, tras la muerte de un familiar cercano han participado en 3 grupos organizados diferentes cada una, lo cual no deja de sorprender dado que, según los datos recolectados, anterior a los sucesos ya explicitados tanto E3 como E4 solo habían participado en un grupo organizado.
Ahora, desde lo expuesto hasta acá, y tomando en consideración artículos como el de González (2013)8, o bien el artículo de Revilla, Martin & Castro (s/f)9, se hace posible teorizar sobre la posibilidad del como estos eventos ya especificados, no solo dieron paso a actitud marcada por la resiliencia de los sujetos ya mencionados, sino que también dieron paso a un desarrollo o fortalecimiento de capitales sociales que no solo los han ayudado a hacer frente a las situaciones complejas que estaban viviendo, sino que también favorecieron la participación de estos en grupos organizados.
La recreación.
Otra semejanzas entre las motivaciones que han llevado a los sujetos de investigación a participar en grupos organizados que ha permitido relevar en el presente análisis de datos, dice relación con las motivaciones que han
8
Da cuenta de cómo un desastre natural llevo a las personas del sur de Chile a desarrollar su capital social para sobreponerse a los efectos del terremoto del 2010.
9
Dan cuenta de cómo las personas en España se aferraron a su capital social para hacer frente a los efectos de la crisis económica.
47 llevado a la mayoría de las mujeres entrevistadas a participar de algún grupo y/o club de adultos mayores:
-“En realidad yo voy más que nada porque la paso bien, porque me distrae…” (2017) (E1, 2017).
-“…para mí es una terapia, simplemente es una terapia y a mí me gusta estar ahí, porque así me olvido un rato de todas mis penas” (2017) (E3, 2017).
“…voy por salir un rato y tener algo que hacer, porque si no salgo a ninguna parte, solo cuando salgo a comprar, al médico o que se yo…” (2017) (E4, 2017).
En relación a lo expuesto en estos discursos, se puede señalar que las motivaciones que llevan a la mayoría de las mujeres entrevistadas a participar de los grupos o clubes de adultos mayores dice relación con la necesidad de distraerse de su rutina diaria, de algún sentimiento y/o de alguna situación particular que se encontraban sintiendo o viviendo en el momento que se les entrevisto.
Ahora, si bien se podría teorizar sobre la posibilidad de que las mujeres en su vejez buscan participar para distraerse y/o recrearse durante el reducido tiempo libre que les queda de su rutina diaria, la cual podría estar condicionada en tiempo y espacio por una naturalización sociocultural de ocupaciones, responsabilidades domésticas y/o de los cuidados de la familia, las cuales, eventualmente, deberían cumplir solo por el hecho de ser mujeres (Barbado, Escalante & Adorno, s/f), se puede señalar que al analizar en detalle los discursos de estas mujeres y al ponerlos en tensión con otros detalles que estas dieron a conocer durante las entrevistas, es posible darse cuenta de que esta motivación por recrearse, viene motivada, valga la redundancia, por determinadas situaciones que vivieron las personas mayores durante su vida. Esto último se puede ver reflejado en los discursos
48 de E1 y E4, quienes sienten la necesidad de distraerse por sentirse solas en su hogar y no -como podría haberse teorizado desde un enfoque de género si no se hubiesen manejado ciertos antecedentes- de distraerse por sentirse agobiadas de las ocupaciones y responsabilidades que tienen como mujeres dueñas de casa.
Ahora, el reconocer que las motivaciones que llevan a las adultas mayores a participar tienden a estar normadas por una necesidad de distraerse y/o recrearse más que por una necesidad y/o iniciativa propia de ser parte de un grupo organizado para poder constituirse como un aporte a este mismo resulta problemático o contradictorio si se piensa que la perspectiva de envejecimiento positivo bajo la cual está fundada la actual política pública para las personas mayores y/o el mismo programa desde el cual egresaron los sujetos de investigación, aboga por una participación activa y protagonista de un colectivo que, desde sus recursos colectivos son capaces de organizarse. Esto último, se vuelve aún más problemático si se tiene en cuenta que, desde los mismos datos de este programa, las mujeres representan casi el 90% de las personas que participan en clubes de adultos mayores (Municipalidad de Puente Alto, 2017).
La organización.
Así como se relevó la motivación por recrearse de las mujeres que fueron participes del proceso de investigación, resulta interesante relevar y analizar el discurso y las motivaciones que han llevado a E2, E5 y E8 a participar de algún grupo y/o club de adultos mayores:
“La responsabilidad, el compromiso, esos son dos puntos que me motivan…” (2017) (E2, 2017).
“…a mí me motiva mucho organizar cosas, seguir estadísticas y seguir todo eso. También conversar con ellos y tener un punto en la pauta
49 para poder ese seguir con el grupo, porque uno tiene que llevar al grupo y atraer al grupo...” (2017) (E5, 2017).
“…me gusta participar, estar con la gente, ayudar y por eso estoy motivado para poder lanzar esto y que salga a flote, que se levante ya que como le dije a los socios yo quiero el mejor club del sector y quiero que eso pueda ocurrir…” (2017) (E8, 2017).
Si se analiza los discursos de los sujetos ya mencionados, se puede señalar que de todos los sujetos investigados, estos fueron los únicos que manifestaron explícitamente que sus motivaciones por participar en clubes o grupos de personas mayores no radicaban en un interés por recrearse o distraerse, sino que más bien en aspectos más operativo de la organización de un grupo, tales como la responsabilidad, la planificación y/o el orden. De lo anterior también hay que agregar que en el caso específico de E2 y E8, se pueden ver replicadas en sus experiencias previas de participación en grupos organizados:
“…me motivaba cooperar con mis compañeros principalmente, me hacía sentir bien conmigo mismo hacer ese tipo de cosas por las personas que tenían necesidades…” (1970-1973 aproximadamente) (E2, 2017)
“…yo lo que busco es la disciplina en las organizaciones, porque sin disciplina no funciona la cosa y anda todo al lote, entonces yo tomo estas cosas porque con disciplina las cosas van bien, de acuerdo a lo que uno quiere hacer, por eso me gusta tomar estas responsabilidades…” (1985-1988 aproximadamente) (E8, 2017).
De lo anterior se hace interesante el relevar el hecho de que los únicos sujetos que han dado cuenta de que este tipo de motivaciones para participar en grupos organizados son quienes ostentan un capital cultural institucionalizado o algún tipo de formación que trascienda la enseñanza
50 media, como es el caso de E2 y E5, los cuales poseen estudios universitarios o, el caso de E8, quien posee formación en las fuerzas armadas.
Aun así, si bien desde el análisis de datos si ha sido posible dar con adultos mayores que presenten motivaciones acorde a lo que esperan de los sujetos de intervención las intervenciones sociales, valga la redundancia, fundadas desde la perspectiva de envejecimiento positivo, como por ejemplo la del Programa Lazos, hay que señalar que estos son sujetos que presentan estudios o formación que trasciende la educación media, en otras palabras, estudios universitarios o técnicas y/o formación en las fuerzas armadas, los cuales según datos del SENAMA (SENAMA, 2013), no representan más de un 9% del total de personas mayores que viven actualmente en Chile. Ahora, si bien esto puede ser visto como algo problemático debido a que da cuenta de el reducido número de personas que presenta motivaciones acorde a las del programa ya mencionado, visto desde una lógica operativa, este análisis puede servir para dar luces preliminares a intervenciones como la del Programa Lazos, es decir fundadas desde la perspectiva de envejecimiento positivo, sobre cuáles son los sujetos que pudiesen llegar a constituirse como líderes y/o como un aporte a las dinámicas organizacionales al momento de constituir algún grupo organizado.
3. Obstaculizadores de participación.